miércoles, 16 de agosto de 2017

Iglesia y santidad



Día 16

Con Jesús por la mañana. “La Iglesia de Cristo no es más que lo que somos nosotros, lo que nosotros la hagamos. Cristo vive en ella, es su cabeza, pero su grado de santidad, su desarrollo y crecimiento dependerá de nosotros, de nuestra fidelidad al llamado que Él nos hace cada día” (San Alberto Hurtado). ¿Cómo vives tu filiación a la Iglesia? ¿Eres consciente que son tus actitudes las que la configuran? ¿Te sientes parte de sus logros y de sus fracasos? Ofrece tu día por la Intención del Papa y ten una actitud misericordiosa con todas las personas.

Con Jesús durante el día. “Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que, si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo en la tierra, les será concedido por mi Padre que está en los cielos; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos” (Mt 18,19-20). ¿Acoges a quienes menos quieres como hermanos en el Señor? ¿Pides a Jesús por las necesidades de los demás? ¿Abres tu corazón al encuentro con Jesús y tus hermanos? En silencio repite. “Ven, Señor Jesús”, mientras continúas poniendo en práctica el propósito de la mañana.

Con Jesús por la noche. Agradece y entrega. Aquieta el corazón y disponte a mirar lo vivido. Cada día es un regalo. ¿Qué motivos tuviste hoy para agradecer? ¿Qué momentos te llenaron de plenitud? ¿Qué personas te alegraron?  Agradece por ellas. Toma nota de lo más significativo del día. Entrega al Señor la jornada que termina.

martes, 15 de agosto de 2017

Esperanza y consuelo



Día 15

Asunción de María.

Con Jesús por la mañana. “La Madre de Jesús, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en el siglo futuro. También en este mundo, hasta que llegue el día del Señor, brilla ante el Pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza y de consuelo” (Lumen Gentium). ¿Reconoces la presencia de María Madre, en tu vida? Ofrece tu día por la intención del Papa para este mes y, hoy transmite esperanza, consuelo y alegría a las personas que encuentres.

Con Jesús durante el día. “Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a voz en cuello, diciendo: ¡Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Cómo es que viene a mí la madre de mi Señor?” (Lc 1,41-43). ¿Te sientes visitado por María tu Madre? ¿Eres visita de Dios para los demás? Saluda a María cada día y date un tiempo para conversar con ella. Repite durante el día: “Gracias Madre por tu sí”.

Con Jesús por la noche. Repasa el día.  Respira hondo y cierra los ojos. Repasa lo vivido desde el despertar. ¿Qué acontecimientos marcaron tu día? ¿Con quiénes te has encontrado? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿Con qué sentimientos cierras el día? Apunta una frase, una palabra, que te ayude a cerrar el día y pide por las intenciones y necesidades de las personas que encontraste hoy.

lunes, 14 de agosto de 2017

Entrega y felicidad



Día 14

Con Jesús por la mañana. “La felicidad es una realidad en el cristianismo, y solo en el cristianismo; pero esa realidad echa sus raíces hondas en el sufrimiento, en la abnegación, en el dolor, se nutre de renunciamiento y de sacrificio: el grano de trigo, si no muere permanece solo; para que dé fruto es necesario que muera, y entonces dará fruto abundante” (San Alberto Hurtado). ¿Percibes la felicidad de una vida entregada a los demás? Ofrece tu día por la intención del Papa y saluda con una sonrisa a todas las personas con quienes te encuentres hoy.

Con Jesús durante el día. “Cuando recorrían juntos Galilea, Jesús dijo a sus discípulos: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, lo van a matar y al tercer día resucitará. Ellos se entristecieron mucho” (Mt 17,22-23). ¿Aceptas el dolor o el sufrimiento como parte natural de la vida? ¿Buscas el mensaje de Dios en el sufrimiento o te quedas solo relamiendo tus heridas? Al ritmo de la respiración repite: “Dame Señor un corazón contento”.

Con Jesús por la noche. Escucha tu corazón. Haz silencio interior, toma distancia de las actividades del día. ¿Qué movimientos interiores has experimentado hoy? ¿Paz, alegría, tristeza, enojo, esperanza, amor, confianza? ¿En qué ocasión has sentido con más fuerza la presencia de Dios? ¿Qué ha quedado en tu corazón al final del día? Apunta lo que descubras. Entrega tu descanso y disponte a iniciar una nueva jornada.

domingo, 13 de agosto de 2017

La Iglesia y el arte



Día 13

Con Jesús por la mañana. “Dejemos que estos frescos, de la Capilla Sixtina, nos hablen hoy, atrayéndonos hacia la meta de la historia humana. El Juicio Universal, que pueden ver majestuoso a mis espaldas, recuerda que la historia de la humanidad es movimiento y ascensión, es tensión inexhausta hacia la plenitud, hacia la felicidad última, hacia un horizonte que siempre supera el presente mientras lo cruza” (Benedicto XVI). ¿Eres consciente de que la plenitud, no es solo destino sino también camino? Ofrece tu día por la intención del Papa y, reflexiona sobre aquellas cosas que te dan plenitud. Apunta lo que descubras.

Con Jesús durante el día. “Al terminar de despedir a la gente, Jesús subió al monte a orar a solas; al atardecer, aún permanecía allí, él solo” (Mt 14,23). ¿Te das el tiempo para un encuentro diario y personal con el Señor? ¿Hablas de ti con Jesús, o con María? La oración con Jesús es un diálogo de amigos que se aman y se interesan por sus vidas. Tómate unos minutos, descansa y anímate a conversar con Jesús. Dile a Jesús: “Señor, mírame, háblame, aquí estoy”.

Con Jesús por la noche. Recoge la semana. Vuelve a la calma y recoge tu semana. ¿Qué acontecimientos recuerdas con más fuerza? ¿Qué sentimiento ha predominado? ¿Qué encuentros te han alegrado la semana? ¿Qué has aprendido? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿De qué te arrepientes? Toma nota de lo queda en tu corazón y agradece. Disponte a iniciar una nueva semana.

sábado, 12 de agosto de 2017

María, toda hermosura



Día 12

Con Jesús por la mañana. “Artistas del mundo, que sus múltiples caminos conduzcan a todos hacia aquel océano infinito de belleza, en el que el asombro se convierte en admiración, embriaguez, gozo indecible. Que los acompañe la Santísima Virgen, la «tota pulchra», que innumerables artistas han plasmado y que el gran Dante contempla en el fulgor del Paraíso como belleza que alegraba los ojos de todos los otros santos” (San Juan Pablo II). Reconoce y agradece los aportes de belleza con que las mujeres han iluminado tu vida, y ofrece tu día por la intención del Papa. 

Con Jesús durante el día. “Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que, si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, podrían decir a esta montaña: muévete de aquí para allá, y se movería. ¡Nada sería imposible para ustedes!” (Mt 17, 20). ¿Confías o dices que confías, en el Señor? ¿Eres consciente de la presencia de Dios en medio de  las dificultades? María, tu madre es modelo de fe, a pesar de toda circunstancia adversa, ¡mírala! Al ritmo de la respiración, repite: “¡Creo Señor, pero aumenta mi fe!”.

Con Jesús por la noche. Bautiza el día. Serénate y toma contacto con tu interioridad. ¿Cómo ha sido tu día? ¿Qué imágenes han quedado grabadas en el corazón? ¿En qué momento has sentido plenitud? ¿Qué sentimiento habita tu corazón ahora? ¿Cómo llamarías a tu día y por qué? Toma nota y agradece a Dios lo vivido. 

viernes, 11 de agosto de 2017

La Cruz, expresión de amor



Día 11

Con Jesús por la mañana. “La señal del cristiano no es la espada, símbolo de la fuerza; tampoco lo es la balanza, símbolo de la justicia. La señal del cristiano es la cruz, símbolo del amor. Cuando uno ama, ¡con qué gusto se sacrifica! El cristiano, cuando quiere hacer una cosa con seriedad, no desprecia nunca la cruz” (San Alberto Hurtado). Al comenzar esta jornada de viernes, recuerda que Jesús, caminó con la cruz por ti y por toda la humanidad. Mantén una sonrisa al realizar las tareas difíciles de hoy y ofrece tu día por la intención del Papa para este mes.

Con Jesús durante el día. “Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 16,24-25). ¿Cómo enfrentas las dificultades con los demás? ¿Sabes renunciar a tus deseos por un bien más amplio? ¿Incluyes los deseos de los otros en la solución de los problemas? Repite al ritmo de tu respiración: “Señor, ensancha mi corazón”, mientras continúas aplicándote con amor a tus tareas.

Con Jesús por la noche. Recuerda a las personas y ofrece. Aquieta la respiración y cierra los ojos. Recuerda a las personas que acompañaron tu día. ¿Qué te han dejado esos encuentros? ¿Cuánto amor has demostrado en el trato? ¿Alguien necesita que le pidas perdón? ¿Qué te hubiera gustado que fuera diferente? Apunta lo que descubras y ofrece a todas las personas que estuvieron en tu día.

jueves, 10 de agosto de 2017

Arte y espiritualidad



Día 10

San Lorenzo

Con Jesús por la mañana. “Me dirijo a ustedes, artistas, para confirmarles mi estima y para contribuir a reanudar una más provechosa cooperación entre el arte y la Iglesia. La mía es una invitación a redescubrir la profundidad de la dimensión espiritual y religiosa que ha caracterizado el arte en todos los tiempos, (...) artistas de la palabra escrita y oral, del teatro y de la música, de las artes plásticas y de las más modernas tecnologías de la comunicación” (San Juan Pablo II). Agradece al Señor la vida de aquellos artistas que han impactado en tu vida. Ofrece tu día por la intención del mes. 

Con Jesús durante el día. “Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24). La vida tiene momentos de silencio, oscuridad y renuncias que tienen un mensaje para ti. ¿Estás abierto a recibirlos y aprender la enseñanza de la que están preñados? ¿Aceptas que a pesar de lo que hagas, hay resultados que no dependen de ti? ¿Cómo vives la entrega de tu vida? Repite con alegría: “Señor que sea tu voluntad”.

Con Jesús por la noche. Hazte consciente. Detén la marcha del día y aquieta el interior. Dios te acompaña en el camino, aprende a reconocer su paso para crecer en sabiduría interior. Trae a la memoria los acontecimientos y las personas que hoy pasaron. Agradece todo. ¿Cómo ha sido tu día? ¿De qué modo Dios se te ha hecho presente? ¿Qué has aprendido? ¿Hay necesidad de enmendar algo o pedir perdón? Toma nota de lo que resuena en tu interior.

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