sábado, 17 de diciembre de 2011

«Tres claves para vivir la navidad»

Lo más significativo del cuarto domingo de Adviento es que dentro de siete días estaremos frente al pesebre contemplando el nacimiento del Hijo de Dios. Si, hemos escuchado bien; el que está por nacer es el “HIJO de DIOS”. Y tal vez, porque para muchos todavía es algo un tanto “incomprensible” y para otros forma parte de las “fabulas” que decoran el final de un año, el corazón no termina de disponerse para vivirlo.
A veces me pregunto ¿Cuántos son los cristianos que en la noche de navidad comprenden  lo que está aconteciendo? ¿Cuántos frente al pesebre sienten que en ese Niño se les regala “algo”? ¿Cuántos llegan a comprender que en el Niño que nace hay un mensaje personal para cada uno?
En ocasiones tendemos a “ignorar” lo que no podemos comprender. Preferimos decir “eso no tiene tanta importancia” cuando no tenemos el valor de luchar por ello. Repetimos “no es para tanto” cuando queremos evitar el sufrimiento y lo que es peor aún optamos por embriagar la vida con abundancia de “cosas” para esconder la propia pobreza, el vacío y la soledad que anida en el alma.
Frente al pesebre puede sucedernos lo mismo. Porque nos cuesta “creer” en lo que acontece, terminamos ignorando lo que sucede.
El texto del evangelio, a mi parecer, da tres claves para comprender el acontecimiento de la encarnación del Hijo de Dios y de su nacimiento.
1.- El cumplimiento de una promesa: La palabra de Dios, desde el Antiguo al Nuevo testamento, es un compendio de promesas cumplidas. Tal vez podríamos definir así a la biblia: El libro de las promesa cumplidas.
 Dios no ha dejado nunca de responder a ninguna de sus promesas, pero es cierto también que cada vez que Dios promete algo, el hombre entra en crisis. ¿Por qué? Porque las promesas de Dios se ven desmentidas por la realidad. Sólo a  modo de ejemplo podemos decir que prometió a Abraham una «gran descendencia como las estrellas del cielo y la arena del mar» (Gn 22, 17) cuando su mujer era estéril y de avanzada edad. Dios prometió al pueblo de Israel, tierra, templo y una dinastía que duraría para siempre, y acabaron en el Babilonia, exiliados, con el templo destruido y sin rey...
 ¿Se puede creer en las promesas de Dios? Si, Dios es digno de confianza. Su promesa se cumple y la fe consiste en creer que así será pero no como “imagino” o como “sueño”, sino cómo Él lo quiere porque en su designio hay salvación y amor. Creer en Dios es creer en su palabra. María, luego de preguntar «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?», dijo « que se haga en mí según tu Palabra.» ¿Terminó de comprender María lo que el ángel le acababa de decir? No sabemos, pero lo que si sabemos es que confió en la palabra del ángel «para Dios nada es imposible». ¿Crees tú en la palabra de Dios cuando la realidad te dice todo lo contrario?
2.- Disponibilidad a la promesa; La disponibilidad de María a cumplir en ella la promesa de Dios hecha a su pueblo es admirable. Dios no los dejaría sin rey, sin tierra y sin templo. Aquello que prometió lo llevó a cumplimiento. El nuevo rey es Jesucristo, quien ha venido a anunciar la llegada del Reino de su Padre. Ese reino se establece en la nueva tierra que es el corazón del hombre. Es allí donde Dios quiere reinar, en el corazón del hombre. Y es bajo la protección del Espíritu donde somos congregados los hijos de Dios.
¿Estás disponible para llevar adelante la promesa de Dios en tu vida? Cada vez que tu presencia, tus palabras, tus acciones, son expresiones de amor, de paz, de esperanza, de reconciliación, de solidaridad, estás haciéndote disponible a que Dios extienda su reino por mediación tuya. Dios Padre, quiere un reino de Hijos y de Hermanos, y cada vez que en tu corazón haces lugar al Niño que nace, te haces hijo en el Hijo y aceptas al prójimo como tu hermano. ¿Estás dispuesto a recibir al niño Jesús en tu corazón?
3.- Aceptación de su voluntad; Aquellas palabras de San Pablo en la carta a los Gálatas «ya no vivo yo, es Cristo que vive en mí» (Gál 2, 20) siempre me han parecido un eco de las palabras de la virgen María, «hágase en mí según su voluntad».
 ¿Por qué? Porque aceptar a Dios en la propia vida, es de alguna manera “renunciar” a la propia voluntad. ¿En qué sentido? En el sentido de confiar que más allá de lo que puedo comprender o entender, hay una Voluntad Divina que me guía y cuida de mí. Es “renunciar” a creer que en mi parecer y mi entender se acaba la realidad. Que sólo yo puedo encontrar la salida y que no existe nada más allá de mí entender.
Aceptar la voluntad de Dios, es de alguna manera “cerrar los ojos” y “abrir los oídos” para escuchar. Es tender la mano en la tempestad y confiar ciegamente en Aquel que me guía. Es abandonarme a otra voluntad, entregar el timón a otro capitán, soltar las riendas para que Dios me conduzca.
Es muy difícil estar frente al pesebre sin entrar en crisis de fe. Es violento para el hombre actual contemplar la promesa de Dios cumplida en el pesebre. Porque pone en evidencia que Él sigue siendo dueño de la historia y que el hombre es criatura y no creador.
El pesebre nos ubica. Nos dice, “no te has dado el ser a ti mismo”, tu vida pertenece a otro, y para aceptar esto hace falta un corazón como el de María que pueda exclamar a viva voz “Mi alma alaba al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador” (Lc 1, 46)
Dispongamos el corazón para recibir a Dios.


P. Javier  Rojas sj© 
Nada en este mundo tiene sentido, si no tocamos el corazón de las personas. Si la gente crece con los golpes duros de la vida, también puede crecer con las caricias sutiles en el alma...
Cuántas promesas nos ha hecho Dios. Y aunque no comprendas sus designios, aunque consideres  que no ha entendido tus súplicas ni escuchado tus ruegos, ha cumplido contigo más de lo que   crees.
Prometió estar junto a ti  hasta el fin de los tiempos. Lo crees?. Te prometió la vida eterna? Es así para ti? Te prometió que si  buscas, encontrarás…
Son tantas sus promesas y tan grande su amor. Siente ese amor, acógelo y disfrútalo. Un padre nunca abandona a ninguno de sus hijos. Jamás! Por eso, acepta la voluntad de Dios.  Tu Padre lleva el timón del barco…
El Padre Javier, con su excelente pluma y su gran sensibilidad ahondará este tema mañana.
Feliz sábado!
Ale Vallina
Señor amado con un infinito amor
decidiste que yo exista.
Me diste un lugar en este mundo
porque tu lo quisiste.
Y me llenaste de capacidades.
Así como soy,
tengo una belleza única
que tu valoras y aprecias.
Ayúdame a quererme,
a respetarme,
a reconocer mi valor,
aunque los demás no lo vean.
Dame libertad interior,
para no depender de la opinión ajena,
para dar lo mejor de mí,
sin esperar aplausos.
Dame tu fuerza divina
para que nada me derribe,
para seguir adelante
y desarrollar mis dones
con serena alegría,
con firme esperanza.
Amén.
Víctor Manuel Fernández

viernes, 16 de diciembre de 2011

jueves, 15 de diciembre de 2011


Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
Su nombre es santo,
y Su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a su pueblo
acordándose de la misericordia
―como lo había prometido a nuestros padres―
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Lucas I, 46-55

Descansa, mi alma, Dios está contigo
Pacientemente llevarás tu cruz
Deja que Dios ordene y provea
En todo cambio, fiel se mantendrá
Descansa, mi alma, tu mejor amigo
Te guiará hasta el feliz final

Descansa, mi alma, Dios se encargará
De tu futuro, como lo ha hecho ya
Nada perturbe tu confianza en él
Todo misterio brillará cual sol
Descansa, mi alma, viento y mar conocen
La voz del que la tempestad calmó

Descansa, mi alma, ya se acerca la hora
Cuando estarás siempre con el Señor
Con penas, miedo y depresión pasados
No habrá tristeza, sólo habrá el amor
Descansa, mi alma, lágrimas ya secas
Dichosos, nos veremos al final.
Elegir las mejores poesías o reflexiones de Adviento y Navidad es sumamente difícil. Es que es tanto lo que hizo Dios por nosotros al hacerse Niño y decidir vivir como cualquier hombre con penurias, alegrías, dolores y júbilo...Es que nació, vivió y padeció como uno cualquiera de nosotros. Supo de pobreza y necesidades. Nació desvalido como todo niño, aún siendo poderoso. Tuvo familia y amigos, pero también enemigos y traiciones...
Decidió compartir por amor la naturaleza humana y poner su morada entre nosotros...
Acaso hay poema o descripción que pueda contener tanto amor en piel de bebé? Si hasta su Madre nos dejó por herencia...
Por ello es que todo relato o soneto, se acerca... sólo se acerca a la descripción de Alguien que se abaja tanto, tanto por Amor...

Ale Vallina.

Hoy vengo ante tu nacimiento
deseoso de entender un poco
tu Misterio de Amor.
El Altísimo se hace el Bajísimo,
la Omnipotencia se torna flaqueza,
la Fuerza y el Poder se cambian en debilidad,
la Riqueza plena se despoja hasta la marginación,
Dios entra en la vida humana haciéndose niño.
Te haces dependiente de mí y de todos,
para elevarnos y endiosarnos a todos.
Eres el Dios con nosotros,
la vida compartida,
la tienda puesta entre nuestras casas.
Aspiras nuestro aire y nuestros olores,
nuestras penas y nuestras alegrías,
nuestras ansias y nuestras frustraciones.
Nos acompañas cada día y cada segundo,
estás más presente a mi vida que mi propio aliento.
No haces nada y me sostienes siempre.
Eres el estímulo de mi libertad y de mis búsquedas,
el dinamismo de mi dinamismo,
el impulso de todo lo mejor de mi vida.
Señor encarnado, Dios de la cercanía,
te adoro, te alabo y te doy gracias.
Mi corazón se alegra con tu llegada
de cada instante y cada día,
de tu Navidad permanente
en nuestra humanidad llagada
y en mi corazón ansioso.
 José María Mardones
“No debemos pensar nunca que alguien de nosotros sea indispensable. Dios tiene sus modos y medios. Podemos agotarnos, hasta matarnos de trabajo, pero si nuestro trabajo no está entretejido de amor, ¡entonces es inútil!"


Madre Teresa de Calcuta

Mientras los creyentes no hagamos un serio examen de conciencia, no podremos apreciar en profundidad lo que significa el nacimiento del Hijo de Dios.
Debemos esperar al Hijo del Dios Eterno, que quedó cautivado al contemplar su obra más preciosa. Quien viene a nosotros no es el juez, sino el Hijo del Creador. No es el látigo, sino el pastor que carga en sus hombros a la oveja perdida.
Si pudiéramos vivir esta realidad y transmitirla a los que no creen estaríamos haciéndonos eco de la predicación de Juan, ¡Conviértanse! ¡Vuelvan del camino que les lleva al error porque viene el Hijo de Dios a mostrarnos el camino a seguir!
 Si nos enamoramos de este niño que va a nacer, en nuestra vida se gestará el amor y obraremos en consecuencia. Porque cuando amamos al otro, asumimos un comportamiento, respetamos las normas que la relación establece y estamos dispuestos al sacrificio. Pero que vivamos esto no significa que amemos. El amor gesta nuestro modo de proceder y no al revés.
P. Javier  Rojas sj

miércoles, 14 de diciembre de 2011

En nombre del padre y del hijo
y del espíritu santo,
porque me ha querido tanto
yo le pido tata Dios
que no me falte la voz,
al comenzar este canto.
cantado:
Al pago de Palestina,
con un mensaje de amor,
se apió el chasque del Señor
pa' preguntarle a María,
si en nombre de Dios quería
ser madre del redentor.
Vendrá el espíritu santo,
su sombra te cubrirá
y en adelante serás
la madre del Dios visible
porque nada es imposible
a su eterna majestad.
Hágase su voluntad,
le dijo entonces María,
y desde aquel santo día,
tuvo el hombre la esperanza
que en la divina balanza,
siempre el amor ganaría.
Y llegó el tiempo de Dios
pa' salud de los mortales
como un pimpollo que sale
floreció el divino niño
y la Virgen con cariño
lo envolvió con los pañales.
recitado:
Nació en un hueco de olvido,
pudiendo nacer con fama:
jué recostado en la grama,
porque ni apero tenía;
pudo ser reina su mama,
pero fue mama María.
cantado:
Velando algunos pastores
la majada en derredor
los envolvió el resplandor
de un ángel que les decía:
"No teman, hoy es el día
que ha nacido el Salvador".
Mientras iban los pastores
pa' ver si esto era veraz
un ejército fugaz
de ángeles canta y murmura:
"Gloria a Dios en las alturas,
y al hombre güeno la paz".
Después que le presentaron
al templo según las leyes
de lejos vinieron reyes,
de una estreya conducidos
pa' adorar al Dios nacido
en un pesebre de güeyes.
Cuando se paró la estrella
en la casa del Señor
dentraron al interior
pa' darle de sus petacas
el perfume de la albahaca,
con el oro de su amor.
recitado:
Alvertidos en sus sueños
Se fueron por otras sendas
a sus tierras de leyenda
porque Herodes por temor
que le quitaran las riendas
quiso matar al Señor.

2. DESTIERRO Y GÜELTA
(chamamé)
cantado:
El odio tendió su mano
en mesejante conflito
y pa' salvar al niñito
mandó en sueños a José
ganar de noche y de a pie
las fronteras del Egito
Tiempo después murió Herodes
y aquéllos seres sagrados
por un ángel avisado
se volvieron pa' su cerro
después de haber amasado
el duro pan del destierro
recitado:
Siendo chango en Nazaret
crecía en gracia y tamaño
y cuando tuvo doce años
en un hecho sin ejemplo
se quedó de un modo extraño
entre los máistros del templo
cantado:
Iban pasando los años
mientras María en su pecho
conservaba aquellos hechos
Jesús sin ruido y renombre
crecía en grande provecho
ante Dios y ante los hombres.

Padre Amado Anzi sj

María,
maestra de la escucha,
Virgen de la pregunta humilde
(‘¿Cómo puede ser esto?’);
de la disponibilidad perfecta:
(‘Aquí está la sierva del Señor’);
del sí total y continuo
al querer de Dios, buscado y discernido
(‘Hágase en mí según tu palabra’).
Ayúdame a serenarme
para centrarme, como tú,
en Aquél que es ‘todo Palabra’
cuando yo lo escucho
y ‘todo oídos’ cuando yo le hablo.
Que mi corazón acoja
el mensaje de la Escritura
a fin de guardarlo,
meditarlo, hacerlo vida
y compartirlo con los hermanos.
Mujer del Espíritu,
siempre atenta, contemplativa y fiel,
acompáñame
en este encuentro con la Palabra;
preséntame
a Jesucristo, tu Hijo,
y enséñame
a decirte amén con la vida.

Ángel Sanz Arribas


Cuántas veces llenamos de adjetivos a las personas y a sus vidas!!! Que si es malo o bueno, que  si es vago, chismoso, amistoso o insolente.
Que si colabora o no lo hace, que si miente o es adulador. Que si especula o si su vida moral es de reputación dudosa. Que si no sabe criar a sus hijos, que si roba, que si no cumple sus labores como "yo" lo haría...Que yo en su lugar esto o yo en su lugar aquello....
El que diga que nunca ha juzgado a otros: MIENTE!!! Todos, en mayor o en menor medida, hemos hablado de los demás...Todos en alguna ocasión ( o en muchas) hemos criticado...Seamos sinceros, porque reconocerlo ya es un paso adelante en esta tarea de “vencernos a nosotros mismos” .Porque es más fácil encontrar los defectos en los otros que mirar nuestro propio proceder...
Mirar a los otros sin juzgarlos, no ser despiadados en nuestras apreciaciones, no despedazar a los demás con nuestra lengua...Tarea dura y difícil si las hay…
Pidamos a Dios la gracia de "vivir y dejar vivir". Pidamos a Dios la gracia de no juzgar. Recemos para ser mejores...
Ale Vallina.
©

martes, 13 de diciembre de 2011

No hay silencio que Dios no entienda, ni tristeza que Él no sepa, no hay amor que Él ignore, ni lagrimas que no valore, porque Él siempre está a tu lado. 
SIEMPRE!!!
Dueño de la luz y de la oscuridad envía
tu Espíritu Santo sobre nuestras preparaciones para la Navidad.
Nosotros, que tenemos tantas cosas que
hacer, buscamos áreas de descanso para
oír tu voz cada día.
Nosotros, que estamos preocupados por
tantas cosas, esperamos ansiosos tu venida entre nosotros.
Nosotros, que estamos bendecidos de mil
maneras, suspiramos por la alegría plena
de tu reino.
Nosotros, que tenemos el corazón agobiado, buscamos la alegría de tu presencia.
Nosotros somos tu pueblo caminando en
la oscuridad, y sin embargo buscando tu
luz.
Nosotros te decimos, “Ven Señor Jesús”.

Henri J. M. Nouwen
Si cuando llegas hasta mí mi pesebre no está preparado,
te lo ruego, Señor, no sigas de largo.
Déjame salir apresurado a juntar mis dos manos
en gesto ahuecado y ofrecerlas a ti donde poner tu regalo.
Tal vez así aprenda mi pecado, qué grande es tu amor
para ponerse allí donde apenas… lo han mendigado.

Javier Albisu sj

lunes, 12 de diciembre de 2011

Carpe Diem! Aprovecha el día. No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco más feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber. No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario... No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía sí pueden cambiar el mundo... Somos seres humanos, llenos de pasión.
La vida es desierto y también es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia... Pero no dejes nunca de soñar, porque sólo a través de sus sueños puede ser libre el hombre. No caigas en el peor error, el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes... No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante... Vívela intensamente, sin mediocridades. Piensa que en ti está el futuro y en enfrentar tu tarea con orgullo, impulso y sin miedo. Aprende de quienes pueden enseñarte...
No permitas que la vida te pase por encima sin que la vivas... Walt Whitman
Las 7 maravillas del mundo
Poder ver
Poder oir
Poder tocar
Poder probar
Poder sentir
Poder reir
Poder amar.

Gracias Señor por tu inmenso amor!!!
Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto…
Santa María, Madre de Guadalupe, ruega por nosotros tus hijos...
Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.
Todos nuestros textos e imágenes, producidas por El Evangelio En Casa, cuentan con derecho de autor. Pueden ser usadas sólo con fines pastorales y citando siempre autores y fuente. Muchas gracias por su comprensión.

Padre Javier Rojas sj / Ale Vallina



domingo, 11 de diciembre de 2011

‎"Madre Santísima de Guadalupe. Madre de Jesús,
condúcenos hacia tu Divino Hijo por el camino del Evangelio,
para que nuestra vida sea el cumplimiento generoso de la voluntad de Dios. Condúcenos a Jesús, que se nos manifiesta y se nos da en la Palabra revelada y en el Pan de la Eucaristía
Danos una fe firme, una esperanza sobrenatural una caridad ardiente y una fidelidad viva
a nuestra vocación de bautizados. Ayúdanos a ser agradecidos a Dios, exigentes con nosotros mismos y llenos de amor para con nuestros hermanos. Amén."

Virgen de Guadalupe, ruega por nosotros...
Estos días previos a la Navidad son especiales. Nuestro corazón se anima en la esperanza por el Niño que ya llega…
Los que somos papás tenemos, no sólo que preparar nuestro pesebre interior, sino ayudar a nuestros hijos a vivir la Navidad de modo que aguarden a Jesús alegremente. Creyendo en la promesa de Dios, y con la ilusión de que Aquel que llega trae la paz y el amor.
Sería bueno no prestarnos a la Navidad comercial. Esa que no tiene más basamentos que la sola expectativa de regalos y fuegos artificiales…No llega un desconocido, ¡viene el Niño Dios a nacer entre nosotros, en cada hogar, junto a cada familia…!
Si los invitamos a vivir la Navidad de Dios, y no la Navidad del consumo infértil y masificado, nuestro hijos abrirán sus corazones a la Buena Noticia. De ese Dios pequeño y frágil, que nace para nuestro bien…
Si hasta ahora nuestras navidades han sido las que nos ha inculcado la sociedad de consumo, podemos empezar ésta Navidad 2011, a vivir de modo diferente... Esto es lo precioso de Dios!!! Cada año nos da la oportunidad de preparar nuestro pesebre, nuestro establo y creer como creyó María, la fiel, la que se donó a sí misma con su sí amoroso. Hoy mismo podemos comenzar, si no lo hemos hecho hasta ahora, a vivir una fiesta de verdad…
No desaprovechemos la oportunidad de educar a nuestros hijos en la espera confiada y alegre. En la certidumbre de que Jesús llega para “quedarse”. Y que crecerá en nuestra familia, en nuestros estudios y en nuestros trabajos…
Hoy mismo podemos comenzar a rezar unidos en casa, aunque sea una brevísima oración. Hoy mismo podemos contarles de María y de José, a los más pequeñitos. Hoy mismo podemos ilusionarlos con preparar las figuras del pesebre que son imagen del aquél pesebre verdadero…
Con alegría, aunque estemos pasando momentos duros o dolorosos. Con esperanza, aunque no nos vaya bien en todos los aspectos de nuestra vida. Con deseos de que nazca Dios para traer lo que cada uno de nosotros necesita…
Nuestros hijos necesitan “padres maduros en la fe”. Démosles una Navidad solidaria donde los regalos no sean los principales protagonistas...Sino las personas…
Cuando una familia se sustenta en Cristo, cuenta con el Dios fuerte que nos ayuda a vencer toda clase de dificultades…Dios que es en diciembre fortaleza envuelta en pañales.

Ale Vallina

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