sábado, 29 de diciembre de 2012

Último sábado del año. Un año cargado de vivencias variadas e intensas, de aprendizajes, de sabores y sinsabores.
El balance para algunos será positivo.Tal vez para otros, que debieron atravesar momentos duros o difíciles, el balance no sea tan bueno. De lo que no podemos dudar es de la compañía amorosa de Dios que transitó junto a nosotros estos caminos, a veces escarpados y cuesta arriba. A veces llanos y cómodos. 
Último sábado del año. Y miramos hacia atrás, y nos sorprendemos de tantos días y meses transcurridos. La vida corre tan rápido!!
Y en esta escuela que es vivir cada cual va a su propio ritmo, como puede y con las herramientas que tiene a mano. Librando batallas contra nosotros mismos, aprendiendo a domar nuestro ego...
Así se va el 2012 y ya estamos preparados para recibir el 2013. Otro año nuevo que espera ser estrenado.
Mi deseo para todos es que este año nos encuentre con salud. Fuertes para resistir vendavales y tormentas. Con una fe más madura y sólida. Alegres en la esperanza por las promesas de Jesús. Dispuestos a darnos a los otros sin egoísmos. Dispuestos a amar y a servir.
Último sábado del año. No deseo que pase desapercibido. Por so, agradezcamos hoy, lo vivido hasta hoy. El agradecimiento es, en este momento, la moción de mi alma...Demos gracias juntos por tanto bien recibido, por tantos aprendizajes vividos, por "tanta camiseta transpirada" (como decimos en la Argentina).
Porque nos corre vida por las venas. Porque somos hijos de un Padre que nos ama entrañablemente. Porque todo lo bueno procede de Él, y porque si abrimos las puertas y ventanas de nuestro alma, entra su Espíritu vivificante para darnos vida nueva y en abundancia...
Disfrutemos de este sábado. No es un sábado más.
Les envío un cariño sincero a todos. Nuestras manos y corazones unidos .Mis oraciones con ustedes.
@Ale Vallina


Foto: Jam Photos

viernes, 28 de diciembre de 2012

Señor Jesús, concédeme el don espiritual de comprender bien quién eres para mí. La iluminación interior que necesito para ver cómo actúas en mí. Necesito comprender que estás en mí. Sólo Tú me puedes transformar. Me dejo en tus manos, sí, para que me modeles a imagen de tu amor.
Señor te abro la puerta de mi alma y de mi vida para que puedas "hacer de mí" una obra de tu amor. Que yo pueda experimentar que tu amor es fuerte como la muerte y como la vida.
Haz que sea capaz de ver, de mirar, de escuchar, de atender y oír tu voz y tu Palabra. Deseo sentir tu corazón junto al mío, tu mirada en mis ojos, tu presencia en mi vida..., siempre en mi vida.
Te suplico que hagas por mí y en mí lo que te plazca. Sólo quiero responder a tu amor.
Amén.
No me adelanto a las circunstancias. Dejo que la vida fluya tal como debe...
Me arrojo sin temor alguno al vacío. Confío en el Padre.
Hoy suelto y confío...
28 de Diciembre: Día de Los Santos Inocentes

Evangelio Mt 2,13-18
Después que los magos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al Niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al Niño para matarle». Él se levantó, tomó de noche al Niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».

Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen».

jueves, 27 de diciembre de 2012

Extraña forma de omnipotencia, la de este Dios transeúnte, que nace en la intemperie de un portal. Pero es la magnífica forma de Dios de acercarse al ser humano. Porque Dios se hizo pobre, frágil, vulnerable. Y por eso va a resultar tan creíble para los pobres, los frágiles y los vulnerables. No vino como un super héroe, cargado de poderes y prebendas. Su fortaleza está en descubrir(nos) la grandeza del ser humano. El increíble poder del amor al prójimo, capaz de salvar todo tipo de distancias. Su fuerza está en devolver la esperanza a los desesperados, la dignidad a los desarrapados y la entereza a los más rotos.
José María Rodríguez Olaizola sj

La vida es como un viaje en autobús, algunos comienzan el viaje junto a ti, otros se incorporan a mitad del camino, algunos se bajan antes de que llegues al final de tu viaje, y otros permanecen junto a ti hasta el final...
Pero cada una de esas personas dejan algo en tu corazón, que recordaras a lo largo de este hermoso viaje. Baja las ventanas y disfruta del viaje...

San Juan Evangelista.

Dios y Señor nuestro, que nos has revelado por medio del apóstol san Juan el misterio de tu Palabra hecha carne, concédenos llegar a comprender y a amar de corazón lo que tu apóstol Juan nos dio a conocer. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Imagen: Juan escribiendo el libro del apocalipsis
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68
Ser abuelo es una nueva oportunidad de amar incondicionalmente que nos regala la vida en los años maduros...

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Si me necesitas, llámame.
No importa que sea la noche...
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A muchas personas les puede interesar nuestro exterior. El interior, sólo a los amigos, que son los que nos quieren bien....

Atrévete a hacerlo...

Si Navidad fuera todos los días nos asombraríamos ante la niñez desvalida y necesitada que nace a cada instante en todo el mundo. Nos acercaríamos a los que nos tienen techo, ni lugar donde descansar como la familia de Nazaret que no hallaba posada.
Observaríamos más el cielo para descubrir sus bellezas e invitaciones. Seguiríamos el trayecto de las estrellas que enmarcan nuestras noches, soñando con la paz y la alegría entre los hombres. Regalaríamos, como lo hicieron los reyes magos: obsequios de amor ante la belleza que se asoma en una cuna. Contemplaríamos extasiados y con reverencia las escenas simples pero significativas que cada día se presentan ente nosotros, tal como lo hicieron los pastores.
Abrazaríamos la Vida… alegrándonos de que Dios nos la regale a cada instante. Como María y como José...
Que Navidad no sea solo un día en el año, sino un modo de ser, de sentir y de actuar.
Te lo pedimos Señor. Que así sea...
@Alejandra Vallina

martes, 25 de diciembre de 2012

lunes, 24 de diciembre de 2012

La estrella de Belén nos guió hacia el regalo más maravilloso que nos pudo donar el Padre: su propio Hijo.

Feliz Navidad amigos entrañables de El Evangelio En Casa.
Padre Javier Rojas sj y Alejandra Vallina

domingo, 23 de diciembre de 2012

«Salir de sí mismo»


« En esos días se levantó María y fue de prisa a una ciudad en la región montañosa de Judá. Entró en casa de Zacarías y saludó a Elizabeth. Aconteció que, cuando Elizabeth oyó la salutación de María, la criatura saltó en su vientre. Y Elizabeth fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz y dijo: --¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿De dónde se me concede esto, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque he aquí, cuando llegó a mis oídos la voz de tu salutación, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le ha sido dicho de parte del Señor. »

Lc 1, 39-45



¡Qué estrecha es la relación que existe entre padres e hijos! ¿Es cierto que los hijos son el reflejo de sus padres?
La verdad es hay una vinculación muy estrecha entre los padre y los hijos. Y, aunque hay excepciones, sin embargo, es habitual que identifiquemos a una familia por los modales y gestos de uno de sus miembros. Podemos decir, que cada uno de nosotros lleva el sello de nuestra familia. 
Pues así es como podemos conocer a los padres de Jesús. En sus gestos vislumbramos a sus padres. En la manera de actuar de Jesús podemos ver el sello de la familia de Nazaret.
Tal vez no conozcamos con exactitud qué rasgos de María y de José calaron más hondo en el corazón de Jesús, pero, podemos imaginar que desde el vientre materno aprendió que antes las necesidades de los demás hay que ponerse en camino. Cuando alguien necesita de nuestra ayuda hay que saber salir de sí mismo para ir al encuentro del otro. 
Nos cuenta Lucas que María «fue de prisa» a casa de Isabel en cuanto oyó que estaba embarazada. Y ella, ¿no lo estaba también? ¿No era ella la Madre del Salvador? ¿Por qué habría de ponerse en camino para ayudar a su prima?
Podemos dar respuestas a estas preguntas, pero lo cierto es que Jesús aprendió que la mayor dignidad de una persona no está en ser servido, sino en servir. Ésta es la persona más grande en el Reino de los Cielo, es que sirve a los demás. 
Desde este gesto tan sencillo de salir deprisa hacia el encuentro del otro, es como podemos comprender el misterio del pesebre. Dice la carta a los Filipenses que Jesús, siendo de condición divina no se aferró a ello, sino que se despojó de sí mismo. (Fil 2, 6-7). Jesús vuelve a vivir este gesto maravilloso en el vientre de su Madre. 
Nosotros nos llamamos y reconocemos como cristianos, pero ¿nos reconocen como tales al oírnos hablar y actuar como pertenecientes a la familia de Dios? ¿Identifican por medio de nuestros comportamientos que somos de la familia de Dios? ¿Pueden decir que nosotros, los cristianos, salimos de nosotros mismos para ponernos en camino al encuentro del otro?
El cristiano lleva en su alma el sello de que pertenece a la familia de Dios. Sin dudas que a ser familia se aprende. No es algo que venga dado, debe cultivarse no sin cometer errores. Nadie nace sabiendo pero queremos ser cada día más sabios. Aunque la necedad nos plante guerra.
En el tiempo de navidad que se aproxima es un momento oportuno para reflexionar sobre mi pertenencia a la familia de Dios. Esta familia que es numerosa y heterogénea. Una familia en la que encontramos cobijo y también sin sabores. Pero es nuestra familia. Hemos nacido en ella y es su espíritu el que nos mantiene vivos.
El cristiano es muy duro a veces con los miembros de su familia. Le exige mucho pero tal vez no colabora lo suficiente para mejorarla. Se siente en la vereda del reclamo y la queja y justifica su pereza aludiendo a que “no hay lugar para él”.
La familia cristiana no es ni será la familia Ingalls, pero es la familia que María y José iniciaron y Jesús le dio plenitud. Esta familia, aún con errores y sombras, puede convertirse en cobijo y lugar de descanso si nos animáramos a dejar de exigir tanto, dando tan poco. 
La primera enseñanza que recibió Jesús de su Madre fue en el vientre materno. Se puso en camino con ella a servir. Jesús aprendió de María a no estar indiferente ante el dolor ni acostumbrarse a la injusticia.
Para salir de sí mismo hace falta primero valentía y luego un amor verdadero hacia el prójimo. Requiere saber dejar de lado los prejuicios, saltar las barreras sociales, franquear las propias ideologías y atravesar los propios miedos, para vivir una auténtica fe. 
Animarse, como dice San Alberto Hurtado SJ a «atravesar la corteza de indolencia y apatía que cubre el corazón del hombre, como el carbón cubre el diamante».
El Hijo de Dios vino a servir. Éste es el gesto que identifica a una persona como un verdadero cristiano. 
María salió de sí misma para ir al encuentro de su prima Isabel. 
Al contemplar el pesebre, oímos que pregunta ¿Has salido de ti para ir al encuentro del otro? ¿Has podido vencer tus egoísmos y prejuicios para encontrarte con tu hermano? ¿Has logrado liberarte de tu resentimiento para acercarte al otro? ¿Has podido quebrar tus exigencias para abrazar al otro? En definitiva, este año que está terminando, ¿Has amado?


P. Javier Rojas sj

sábado, 22 de diciembre de 2012

Las palabras humanas
apagaron el amor y las estrellas, 
anochecieron la vida...

Por eso tienes que venir, 
oh urgente Niño,
a lo profundo de esta noche
ya medio construida,
para implantar la paz,
el sueño y la canción,

¡Verbo eterno de Dios,
hecho a nuestra medida!

Manuel Simöes
Hay algo mejor que celebrar el día de Navidad...y es vivir de acuerdo con lo que se celebra en Navidad durante todo el año.
Que así sea!
Yo he venido al mundo
para que el mundo tenga Vida.
Me he hospedado en tu casa
para que vivas siempre en mi presencia.
He dormido a tu vera
para que sueñes un mundo mejor...
Como los Magos, que dejaron muros de piedra y siervos.
Como los Magos, que siendo ricos,
fueron buscando al que era pobre.
Como los Magos, que poseyéndolo todo,
supieron ver en el fulgor de una estrella
lo que les faltaba en lo más hondo de sus entrañas,
para ser inmensamente poderosos y ricos.
Como los Magos;
también queremos ser estrellas de tu amor divino.
Y, los que están solos, sientan tu cercanía,
o los que viven el odio, beban tu inmenso amor.
Como los Magos, también nosotros, Señor,
queremos ser estrellas que anuncien una nueva Luz,
una nueva Vida, un nuevo Reino, un nuevo corazón.
¡Estrellas de tu amor, Jesús!
Que en sus puntas destelle tu eternidad y tu bondad.
Que en sus centelleos apunte la claridad de tu rostro.
Que en su ruta nos señalen el camino hacia el perdón.
Que en su mensaje aprendamos
a ser peregrinos en busca de la paz
que nace y brota en Belén.
¡Estrellas de tu amor, Jesús!
Para que, en el espacioso y estrellado cielo,
sigan sonando las trompetas
de un Dios que sale a nuestro encuentro.
De un Dios que, además de Palabra,
es abrazo y obra que, desprendiéndose
y soplando a las nubes,
se encarna y disfruta siendo hombre.
¡Estrellas de tu amor, Jesús!
Que el eco de la Santa Navidad nunca se apague
y, pueblos incrédulos y rascacielos cerrados,
se abran a tu presencia humilde y tierna.
Como los Magos, oh Señor,
queremos volver a nuestros lugares,
a nuestra encrucijada,
al duro camino de cada día,
siendo estrellas que anuncien tu Reino.
P. Javier Leoz

viernes, 21 de diciembre de 2012


DIOS ES UN GENÉRICO
Voy a decir lo que sigue en voz baja y a escribirlo con lápiz y letra pequeña para que quede entre nosotros: me parece que Dios es un genérico. Voy a repetirlo de otra manera aún más discreta para evitar posibles represalias mafiosas de alguna multinacional farmacéutica: Dios ha elegido estar entre nosotros en formato de genérico. En vez de incorporar el principio activo y la biodisponibilidad de su presencia a alguna corporación reconocida y poderosa (fariseos, sacerdotes o escribas que eran entonces las Bayer, Merck o Roche de hoy), prescindió de la protección de sus patentes y, para estar al alcance de todo el mundo, corrió el riesgo de comercializarse a precio ínfimo y con margen cero de beneficio. (Si a alguien le escandaliza esto de la comercialización, le recuerdo aquella antiquísima antífona de la liturgia navideña que llama a la encarnación admirabile commercium entre Dios y nosotros).
Hoy resulta decisivo el lanzamiento promocional de lo que sea: un medicamento, un famoso, una película o un libro y de cómo se haga esa campaña dependerá la clave de su éxito y su prestigio futuro. Se supone que para promocionar el "evento Jesús" habría que cuidar al máximo las estrategias: cuál iba a ser la población diana, qué emociones despertar, qué sueños poner en marcha, cómo presentar sus rasgos más seductores y lo más impactante de su mensaje.
Al evangelista Lucas le tocó hacer de cronista de la campaña y dada la rareza de las cosas que pasaron, va preparando poco a poco a los lectores para que no se le desquicien: presenta primero al venerable Zacarías con todos los atributos y cachiperres de la más rancia estirpe: de casta sacerdotal, residente en Jerusalén, con su barba y su incensario y oficiando solemnemente en el templo. A continuación aparece María, genérica total, diminuta e insignificante: joven, pueblerina y domiciliada en una aldea perdida de Galilea, comarca cuajada de indignados y de rebeldes anti-sistema. Pero, mira por dónde, es ella y no el honorable Zacarías la inundada de gracia y la elegida para vivir a la sombra del Espíritu; es ella la primera en escuchar el nombre de Jesús y la invitada a presenciar y participar en la primera mañana de la nueva creación. Ya empiezan a descolocarse las cosas para nuestros ordenados criterios.
Luego llegó la "operación lanzamiento" del Dios-con-nosotros. Qué desatinado y desconcertante resultó su diseño: por qué Belén, por qué un pesebre en una cuadra; por qué en medio de la oscuridad y el anonimato de la noche. Por qué en la peor franja horaria en vez de en el cenit resplandeciente del mediodía y la audiencia; por qué en el extrarradio y no en Eurovegas o en el World Trade Center de Jerusalén. Por qué recibieron su anuncio unos indocumentados y no la gente con glamour, la clase docta, religiosa, pudiente y refinada, capaz de influir en el vulgo. Sin consultar al G8, ni a los lobbies de poder, al FMI o al Banco Mundial. Sin hacer un cálculo del daño irreparable que iba a sufrir la marca Emmanuel y de sus consecuencias en la reacción de los mercados.
Aquella noche fue un "especial genéricos", destinado a los que nunca verán su foto en el Huffington Post o en la revista Forbes; a los que nunca se sentirán aludidos al leer: "Marca la diferencia. Haz un master", o "Acostúmbrate a sentirte único", porque su destino no es ser ni diferentes ni únicos, sino rellenar estadísticas: el 25% en situación de riesgo, el tercio que no llega a fin de mes, los amenazados por desahucio o que ya han perdido la tarjeta sanitaria.
Los signos de la gloria del Emmanuel serán también para ellos: apiñados en torno a Jesús le escucharán proclamarlos "dichosos", probarán el mejor de los vinos en una boda de pueblo, se sentarán en la hierba y comerán sardinas y pan hasta saciarse.
Estaba con ellos el que no había retenido ávidamente su denominación divina de origen, el que se había despojado de todo prestigio, el que había elegido estar entre nosotros como uno de tantos, como el último del ranking. Y por eso recibió el Nombre sobre todo nombre y la Marca sobre toda marca.
Dolores Aleixandre
La beatificación del cura José Gabriel Brochero, aprobada por el papa Benedicto XVI, hizo estallar de júbilo a los feligreses de su pueblo natal Villa Santa Rosa y de Villa Cura Brochero, Córdoba, Argentina, donde desarrolló su obra social y religiosa. En ambos lugares tronaron campanas, pirotecnia y gritos de algarabía de la gente que adoptó a Brochero como un símbolo.
No sólo asistió enfermos y salvo vidas, sino que promovió una casa de retiros, una escuela para niños, la construcción de caminos y la extensión del ferrocarril.
Un hombre bueno y entregado a Dios.
Beato Brochero ruega por nosotros!

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!
Lucas 1, 39-45

jueves, 20 de diciembre de 2012

Disfruta esta Navidad con tu familia...
No te apartes de los que te aman...
Ver la historia desde Dios no significa mirarla desde arriba, sino desde abajo porque Dios se hizo hombre. Es el misterio de la Encarnación.
Tony Mifsud SJ

CREO...
¡Creo!
Salto de júbilo,
porque Tú solo llenas
este gratuito hueco de existencia.
Tú solo tienes
la palabra que en silencio me convence.
Tú solo llegas
cuando todo, todo, todo
ya se ha ido.

¡Creo!
Creo y me entrego,
me hundo,
vuelo,
y me quedo sin aire,
sin vida,
sin mí mismo dentro.
Y esto es la fe.
Y lo demás
silencio.

Víctor Manuel Arbeloa.

                

Hay un bello villancico belga en el que se narra la historia del pastor “sorprendido”. Los pastores se van acercando a la gruta de Belén llevando sus dones: su manteca, su miel, sus ovejas… Solo hay uno que se acerca con las manos vacías y abiertas. Y el villancico le pregunta: Y tú, pastor, ¿cómo vienes sin nada a adorar al Niño?. Y el pastor responde: Yo solo traigo mi sorpresa…
Navidad es la fiesta de la sorpresa. Veinte siglos de tradición cristiana no pueden impedir que surja hoy en los creyentes la admiración y la sorpresa ante lo que celebramos estos días. Haber celebrado ya muchos años la Navidad, experimentar todos esos bellos sentimientos humanos asociados a estas fiestas no deberían bloquear nuestra capacidad de admiración y de sorpresa ante el misterio de fe.
Ignacio de Loyola se convertía en un pobrecito esclavo indigno para estar presente al misterio de la Navidad. En alguna manera, Ignacio era también ese pastor sorprendido, con las manos vacías pero el corazón muy abierto, que se acercaba al misterio de Belén: como si presente me hallase, con todo acatamiento y reverencia posibles, mirándolos, contemplándolos, sirviéndolos en sus necesidades…

Javier Gafo, S.J.

Evangelio de hoy

En el sexto mes, el Angel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 
a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. 
El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". 
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. 
Pero el Angel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".
María dijo al Angel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?".
El Angel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,
porque no hay nada imposible para Dios".
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Angel se alejó.
Lc 1,26-38.
A Cristo por María...
Camino seguro para llegar al mejor destino...

miércoles, 19 de diciembre de 2012


Solo un corazón que reconoce su origen en el barro es capaz de transformarse.
Gabriela Quintero

Nuestra vida está llena de deseos. Y si bien podríamos enumerar un sin fin de ellos sabemos que son tres los necesarios para ser felices: el deseo de amar, el deseo de perdón y  el de paz. Estos tres deseos son los que dan armonía interior.
Que estos sean los deseos de nuestro corazón para estas fiestas!
P. Javier Rojas sj

Para orar no se necesitan demasiadas palabras. Si hasta el Padre Nuestro es breve, sencillo y utiliza exactamente 56 palabras. Es más, Jesús cuando se dirigía al Padre se retiraba a un lugar solitario  y así en intimidad con Él, se comunicaban con el lenguaje del Amor.
Para orar lo que se necesita es silencio, actitud de escucha a lo que Dios quiera decirnos, y humildad. Nada fácil, pero tampoco imposible.
Ya no son tiempos de grandes discursos, ni larguísimas letanías. Tampoco de parase en el pedestal de “yo me sé todas las fórmulas de la oración”…en todo caso son tiempos de silencio y actitud contemplativa para “hallar a Dios en todas las cosas y a todas las cosas en Él”, como decía Ignacio.
Cerremos los ojos, pongámonos en presencia de Dios, pidamos la asistencia del Espíritu y roguemos  que Dios, que ya mora en nuestros corazones, nos ayude a “despertar”…
Por eso creo que para “abrir” los ojos primero tenemos que cerrarlos.
@Ale Vallina.
Todo mi querer 
Es tener a Dios como refugio 
Es tenerlo como dueño y guía

En estos tiempos de crisis y agobio, cuando parece que el mundo depende de los banqueros, y pendemos de sus labios o escuchamos con avidez que dicen los grandes observadores financieros sobre nuestro futuro, o el mundo se divide por la confianza económica en el ranking de países y algunos compran oro para agarrarse a algo definitivo que dure “para siempre”, ahora que los profetas son futbolistas, los pontífices famosos y los líderes malabaristas de la mentira, háblame, Señor. Rompe los códigos de los poderosos, los criterios de la publicidad, los ideales de los grandes programadores de medios, los intereses de mercado.
Siéntate aquí a mi lado, sobre la hierba ahora que atardece y siento el peso del vivir como una losa, un miedo al futuro, una larga incertidumbre.
Ahora que no sé cómo ayudar a mi hermano a salir del bache o percibo que este mundo pequeño se ha colado en mis amigos, mi familia, mi comunidad incluso cristiana o budista o musulmana y los diocesillos de barro se agrandan como gigantes.
Siéntate a mi lado y mírame, como en tus tiempos de Galilea y háblame de aquel que quiso asegurarse la vida a base de acumular grano, o del que construyó sobre arena o de los lirios y los gorriones.
Dime aquello del manantial que salta por encima del tiempo hasta una vida sin tiempo o eterna y de lo que brotará de mis entrañas.
Ayúdame a limpiar mis ojos y mirar más que ver qué hay detrás de todo eso. Ver los cráneos que ocultan las cabezas de los financieros, imaginarme a los políticos jugando al aro, aventurar un rostro infinito detrás de las estrellas.
Déjame inclinar la cabeza sobre tus palabras y confiar en ti porque tú no presumes de coche, ni de domótica,  ni de salir en la tele o tener un tipo de ensueño o vestir muy fashion, sino de tener entrañas, de ser humilde y manso de corazón para recibir a los que estamos tristes o agobiados.
Deja que mi yo pequeño descubra su yo grande en ese corazón infinito y que vuelva a nacer como le pedías a Nicodemo y que, cuando veo a tu Iglesia obsesionada con dogmas, normas o prescripciones, te vea entre publicanos, entre gitanos e inmigrantes, en los barcos de refugiados sin rumbo y entre los hombres que te buscan en cualquier religión u ONG.
Pero sobre todo enseñáme a mirarme como resucitado, salvado, rescatado desde el momento que me pierdo en ti. Amén.

martes, 18 de diciembre de 2012


Nosotros, los cristianos, tomemos conciencia en esta noche que Cristo no nació hace veinte siglos, Cristo está naciendo hoy en nuestro pueblo, en nuestro corazón, en la medida en que cada cristiano trate de vivir a integridad el evangelio, la vida cristiana, las consignas de la Iglesia verdadera de Dios, en esa medida cada uno de nosotros es como el apóstol, es como María, es como el pastor que da gloria a Dios, canta la alegría de haber conocido a Cristo y trata de llevar esa noticia a otros como los pastorcitos de Belén. Para esto es necesario convertirse sinceramente a Cristo, convertirse al amor que nos visita, hacer eco a la bondad infinita de Dios que nos trae la redención; no rechazarla, no ser tiniebla, ser corazón abierto como una cuna para que nazca Cristo en cada alma…
Monseñor Oscar Romero

En estos día previos a la Navidad podríamos comprometernos a no llevar problemas a casa, a dejarlos colgados en el árbol de afuera, para poder disfrutar en paz del regalo de la familia...

El árbol de los problemas
      Lo más importante en esta vida es darnos una pausa ante los problemas, no para que crezcan, sino para resolverlos con mayor tranquilidad.
    El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo y ahora su antiguo camión se niega a arrancar.
      Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invito a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo un momento frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos.
      Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa.
      Posteriormente me acompañó hasta el carro. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes.
      "Oh, ese es mi árbol de problemas", contestó.
      "Sé que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez".
      "Lo divertido es", dijo sonriendo, "que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior".


Iba en un vuelo hacia Madrid cuando aconteció en el avión una escena deliciosa. Un padre pone a su pequeña de tres años sobre sus pies y la lleva caminando a grandes zancadas por el pasillo. Ella alcanza a mirarme con sus ojillos claros como diciéndome en silencio: “¡ves que bien voy!” Yo le sonrío y siento que así nos llevas tú, Dios mío, subidos sobre ti y hacia adelante.
Mariola López rscj

Me encanta Dios porque no es cerrado, ni moralista, ni leguleyo, ni neurótico, sino que es liberador de esclavitudes, y amoroso con cada ser humano.
P. Miguel ORTEGA
No se necesita demasiada ciencia ni razonamientos complicados para entender una verdad por demás simple. Dios vuelve cada año para decirnos que nos ama y llega hecho Niño, porque desea que crezcamos junto a Él.
@Ale Vallina.
Pidamos a Dios saber velar y tener el corazón ensanchado para poder disfrutar de la celebración de Navidad…
Día del Migrante en varios países: por la cooperación y la inclusión social los jesuitas trabajan por estas personas.

La Virgen sabe que el Niño está cerca.
El vientre abultado se hace notar.
Le pesa el cansancio y el deseo es mucho:
ya quiere al pequeño con fuerza abrazar.
María que es Madre añora mecerlo,
cantarle bajito y brindarle amor.
Ya llega el momento que es tan esperado,
que corona el “Si”  de meses atrás. 
Ya toma la forma tangible
de bebé pequeño que viene a amar.
De sueño de Dios a  Niño divino,
son sólo unos días los que hay que esperar.
La Virgen intuye que el Niño está cerca,
y que es la Esperanza  que envuelta  en pañales,
con ansias de leche llega para amar…
@Ale Vallina

lunes, 17 de diciembre de 2012


Adviento, tiempo de esperanza,
en el seno de María crece el fermento
de un mundo nuevo, el hijo del Dios vivo
que llega a compartir con nosotros.
Nace Emanuel, Dios-con-nosotros,
hecho niño pobre, pequeño y necesitado.
María nos enseña el camino
para hacer nacer a Jesús en nuestro tiempo:
confianza, entrega, fidelidad, coraje,
y mucha fe en el Dios de la Vida.
Tiempo de espera, de atención
y cuidados, de respeto y contemplación.
Señor, hay mucho dolor en nuestro tiempo,
hay sufrimiento e injusticia, ayúdanos
a sembrar semillas de esperanza
Descúbrenos la alegría de la paciente espera,
activa y fecunda, comprometida por la vida
de los que nos rodean.
Enséñanos a hacer crecer la esperanza
de algo nuevo, anímanos a entregar
nuestras vidas para la construcción del Reino.
Es tiempo de espera, Señor,
pero también es tiempo de donación
y compromiso efectivo.
P. Javier Leoz

Cuántas veces confundimos lo que nosotros pensamos o sentimos, con la realidad. Si pudiéramos relativizar lo que sentimos ante situaciones determinadas, verlas en perspectiva y observarlas "desde afuera", nos daríamos cuenta de cuántas veces sufrimos o padecimos por cosas que no han sucedido realmente... sino que sólo existen en nuestra imaginación, en nuestra percepción...
@Ale Vallina.

No se necesita ruido para amar a Dios. No importa la soledad, ni el silencio, ni la austeridad, ni la penitencia, ni el sufrir mucho o poco a quien sabe que “lo desierto e intransitable se alegrará; y saltará de gozo la soledad, y florecerá como lirio.
San Rafael Arnáiz

domingo, 16 de diciembre de 2012

« ¿Qué debemos hacer entonces?»


« En tiempo de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan hijo de Zacarías, en el desierto.  Entonces él anduvo por toda la región alrededor del Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados.  Las multitudes le preguntaban diciendo: --Pues, ¿qué haremos?   Respondiendo les decía: --El que tiene dos túnicas dé al que no tiene, y el que tiene comida haga lo mismo.  12 También fueron unos publicanos para ser bautizados y le preguntaron: --Maestro, ¿qué haremos?  Él les decía: --No cobréis más de lo que os está ordenado.  También unos soldados le preguntaban diciendo: --Y nosotros, ¿qué haremos? Él les dijo: --No hagáis extorsión ni denunciéis falsamente a nadie, y contentaos con vuestros salarios.  Como el pueblo estaba a la expectativa, y todos especulaban en sus corazones si acaso Juan sería el Cristo,   Juan respondió a todos, diciendo: --Yo, a la verdad, os bautizo en agua. Pero viene el que es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado. Él os bautizará en el Espíritu Santo y fuego.  Su aventador está en su mano para limpiar su era y juntar el trigo en su granero, pero quemará la paja en el fuego que nunca se apagará.  Así que, exhortando con estas y otras muchas cosas, anunciaba las buenas nuevas al pueblo.»

                    Lc 3, 2-3. 10-18
               
               

Cada vez que conversamos sobre los tiempos que acontecen, ya sean del ámbito económico, político o social, solemos escuchar la misma frase: « ¿A dónde vamos a ir así?» o  «¡Está fea la situación!». Es cierto, estamos atravesando tiempos muy difíciles. Son tiempos de crisis en muchos ámbitos. Crisis de las instituciones, de los valores, de las grandes ideologías... Crisis en las relaciones de pareja, laborales, en lo afectivo.
Pero no podemos quedarnos eternizados en los malos momentos. Creo que podemos tomar estos tiempos difíciles como verdaderas oportunidades para revisar aquello que incuestionablemente aceptamos como verdad, y nunca nos atrevimos a reflexionar seria y razonablemente.
¿Con qué nos encontramos hoy? Con que “la vida color de rosa” no existe. La vida tiene muchos matices y no por ello deja de ser menos bella. Aquel sueño de “contigo pan y cebolla” no dura para siempre. Necesitamos alimentar nuestras relaciones con cosas profundas. No podemos quedarnos navegando en la superficialidad. Es preciso ahondar y sentar bases profundas en nuestras relaciones. La famosa frase “hay que estudiar para ser alguien el día de mañana” es la más ridícula de todas. A veces, ni siquiera podemos con el presente… como para encima estar pensando en el futuro. Sobre todo resulta sumamente humillante comprobar que sobre la propia vida, hay  dos o tres proyectos ajenos que se nos exigen se concreten. Es muy difícil para un hijo lidiar a veces con los sueños de los padres.
Cuando comprobamos que los sueños en realidad son fantasías infantiles llegamos a la conclusión de que «está fea la situación». Y ello tal vez se deba a que hemos querido vivir “cuentos de hadas”. Una vida verdadera tiene que cimentarse en la realidad. Sólo con los pies firmes en el suelo es posible edificar algo duradero…
El pueblo de Israel vivió algo muy parecido en el ámbito de su vida de fe. La presencia de Juan el Bautista les trajo una nueva perspectiva, más realista, para renovar sus vidas.
Su fe, sus prácticas religiosas, sus instituciones, sus vínculos estaban siendo presas de la corrosión de la rutina y de la formalidad. Ante la predicación de Juan, las personas preguntan: « ¿Qué debemos hacer entonces?»
 En esta pregunta se hacen eco nuestros propios cuestionamientos. ¿Qué debemos hacer para ser mejores personas? ¿Qué debemos hacer para crecer como pareja y familia? ¿Qué debemos hacer para entendernos mejor? ¿Qué debemos hacer para vivir mejor? ¿Qué debemos hacer para ser felices?
Juan contesta « El que tiene dos túnicas dé al que no tiene, y el que tiene comida haga lo mismo ». Lo primero es saber que en el mundo no estoy solo. Que los demás necesitan de lo que yo tengo y yo necesito de ellos. Que compartiendo se derriban barreras y se construyen puentes. Compartir un café, una cerveza, una charla, una película, una conversación, un momento juntos… es una buena oportunidad para comenzar a afrontar las crisis que podemos tener.
A los publicanos que preguntan “¿Qué debemos hacer?”, Juan les responde «No exijan más de lo estipulado». En esto hay otra gran verdad. No exijas más de la cuenta a los demás, no tenses la cuerda porque se puede cortar. No proyectes tus neurosis, tu perfeccionismo, tus exigencias en los demás.
Vivir con menos no es mediocridad y por el contrario a veces la avaricia se disfraza de exigencia. ¿Cuántas relaciones y vínculos se pierden o se quiebran por la exigencia de uno hacia el otro? En la pareja, con los hijos, entre los amigos, en el trabajo. El otro no está hecho por Dios para que cumpla  la medida de mis propios deseos;  sino para que sea un compañero y un hermano a quien tenga que aprender a amar y a ayudar a superarse.
Y cuando los soldados preguntaron a Juan «Y nosotros ¿qué debemos hacer?» les respondió «No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo». La mentira, la extorsión, la corrupción destruye cualquier vínculo o institución. La mentira disfrazada de muchas maneras destruye la confianza por completo, la extorsión viola la libertad del otro y destruye su integridad.
Las falsas denuncias se pueden entender como esa “simpática” costumbre de hablar de los demás sin conocer la verdad. Cuando una persona se ocupa de la vida de los otros es porque poco interés tiene por la suya. Cuando dos amigos/as tienen por hobbie hablar mal de los demás, es porque entre ellos, en verdad, no hay nada lo suficientemente importante como para compartir.
La cercanía del nacimiento de Jesús debe disponernos a mirar nuestra propia realidad personal y familiar y preguntarnos « ¿Qué debemos hacer entonces?» para seguir construyendo la vida sobre la base firme de la fe, el amor y la solidaridad.
P. Javier  Rojas sj
                

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