sábado, 7 de enero de 2012

"Deja que pronuncie"


¿Por qué no soy feliz?

A menudo escucho decir ¿por qué no soy feliz si tengo todo para serlo?. Cada vez y con mayor frecuencia las personas se están animando o atreviendo a decir en voz alta y sin tapujos “No soy feliz”. Tengo todo, pero no soy feliz.
Lo  sorprendente de esto es que las personas que hoy se atreven a expresar su descontento con la vida que llevan, son las que hasta ayer vivían pensando “si yo pudiera tener, conseguir, lograr, alcanzar, llegar…”
Los que hoy se animan a confesar lo inútil que han sido sus esfuerzos por conseguir la felicidad corriendo detrás de todo aquello que le sugerían, son los que pueden reconocer que el tener no garantiza la plenitud del ser… 
Pero claro, como siempre hay algo nuevo por poseer se tarda en reconocer que la felicidad no está fuera de nosotros, en algo que se pueda poseer. Sino que está dentro de cada uno, en lo que somos. Pero, ¿quiénes somos?
El evangelio de Marcos en el que se relata el Bautismo de Jesús puede darnos una pista para responder a esta pregunta.

Se abrió el cielo

Desde muy pequeños aprendemos que una acción u omisión puede hacernos perder el amor y el aprecio de aquel o aquellos que consideramos son importantes para nosotros. A la vez,  vamos tomando conciencia de que una palabra puede dañar o destruir por completo un vínculo afectivo saludable y amoroso.
De la misma manera aprendemos también que cuando dañamos u ofendemos a alguien nos exponemos a que la parte ofendida tome represalia o venganza. De allí que los castigos a los niños sean una manera de “corregir” los malos comportamientos o acciones de éstos.
Juan el bautista acentuó mucho  el tema de la conversión ante la inminente venida del juicio divino y con ello el castigo a quienes habían incurrido en faltas.  Bajo la predicación de una ira divina a la que era mejor no despertar, muchos buscaban confesar sus pecados y pedían recibir el bautismo. Pero…acaso el miedo ¿hace sincera la conversión? Y otra pregunta aún más profunda es ¿Se puede amar bajo la amenaza de un castigo?
Paradójicamente cuando se abrieron los cielos en lugar de la ira de Dios se escuchó “Tu eres mi hijo amado”… Aquellas palabras seguramente habrán dejado helado al Bautista. ¿Había sido en vano su misión y predicación? No, porque sabía que detrás de él venia  «Uno que es más poderoso» y que tenía el poder de reconciliar en el amor…Con Jesucristo se inauguró un tiempo nuevo: el tiempo del amor.

Vivir desde la interioridad

Considero que en gran medida la falta de plenitud o de felicidad que el hombre y la mujer de hoy reclaman para sí se debe a que tienen el alma pesada. Cargan con demasiadas cosas y muchas de ellas inútiles y enfermizas. Y como no soportan el dolor que significa encontrarse con dicha  realidad  buscan compensar fuera lo que no pueden resolver dentro... Se aturden como los adolescentes de hoy que no saben responder a la pregunta ¿quién soy yo?. Se extravían como tantos jóvenes en cambiantes experiencias porque no se atreven a detenerse y profundizar…Tienen miedo a la propia interioridad. Los atemoriza encontrarse con ellos mismos.
También ocurre que hay los que se dedican a hablar de los demás y por los demás… En realidad no se atreven a admitir que sus vidas están vacías y en algunos casos siguen tan mediocres como siempre.
Si dejáramos de escapar de nosotros mismos qué distinta sería nuestra vida…Si dejáramos de buscar fuera lo que se halla dentro de nosotros qué distinta sería la historia… Si nos animáramos a escuchar más antes que hablar tanto, tal vez podríamos oír aquellas palabras que en Jesús, el Padre dirigió a toda la humanidad “Tú eres mi hijo amado”…
Necesitamos recuperar pues, la verdadera imagen de Dios. Dios es Padre. “Nuestro” Padre y no un verdugo. Nada de lo que hagas, hará que Él te ame menos. Nada.  La certeza de que somos amados, deseados, queridos, anhelados, esperados, por Ese Alguien, hace que dejemos de buscar la felicidad fuera…
La felicidad no viene por lo que conseguimos, sin por lo que recibimos y somos. Y en Jesucristo el “cielo se abrió” y descendió la  imagen paterna de un Dios que te dice “Tú eres mi hijo amado”. El Amor de Dios enriquece. Siempre.
Ya no cargues sobre ti, faltas, culpas, resentimientos y frustraciones. Deja que las palabras de Dios “Tu eres mi hijo amado” recorran todo tu ser. Recorran  toda tu historia. Déjate reconciliar con Él y por Él.
Así sea. 

P. Javier Rojas sj
La vida canta en nuestros silencios y sueña en nuestro sopor. Aun cuando estamos vencidos y tristes, la Vida está entronizada en lo alto. Y cuando lloramos, la Vida sonríe a la luz del día, y es libre aun cuando arrastramos nuestras cadenas. Muchas veces la nombramos con nombres amargos, pero sólo cuando nos sentimos amargos y oscuros.
Y la juzgamos inútil y vacía, pero sólo cuando el alma vaga por lugares desolados y el corazón esta ebrio de excesiva preocupación por sí mismo.
La Vida es profunda y alta y distante; y aunque vuestra vasta visión apenas alcance a sus pies, ella está cerca; y aunque sólo el aliento de vuestro aliento llegue a su corazón, la sombra de vuestra sombra cruza su rostro y el eco del más débil de vuestros gritos se convierte en su pecho en otoño y primavera.
Y la vida está velada y oculta, así como está oculto y velado vuestro ser más íntimo. Pero cuando la Vida habla, todos los vientos se vuelven palabras; y cuando vuelve a hablar, las sonrisas en nuestros labios y las lágrimas en nuestros ojos se hacen palabras también. Cuando ella canta, los sordos oyen y quedan cautivados; y cuando viene andando, los ciegos la ven y se quedan pasmados, y la siguen maravillados y atónitos.
Khalil Gibran.
Dios no te hubiera dado la capacidad de soñar sin darte también la posibilidad de convertir tus sueños en realidad. 
Te preguntas a menudo:
Cuáles son tus sueños y anhelos más profundos?
Estás viviendo alegremente?
Qué cosas te hacen reír y te divierten?
Tienes amigos? Podrías tener más?
Qué te impide sentirte pleno y convertir tus sueños en realidad?

viernes, 6 de enero de 2012

Si te has parado a contemplar el cielo,
un bosque, un arroyo, 
que te han impresionado por algo
que has llamado «belleza»,
si has sentido de pronto ganas de cantar, 
o de correr un buen trecho,
por algo que has llamado «alegría»,
si te has preguntado asombrado
cómo alguien cercano a ti
te puede querer
precisamente a ti...
¡puedes entender lo que significa alabar!
Carlo María Martini
Aquellos ratos que estamos en la oración;
sea cuan flojamente estés,
Dios los tiene en mucho.
(Santa Teresa de Jesús)
Te entregamos nuestros hijos, Madre. Son tuyos antes que nuestros.
Cuídalos, protégelos, cobíjalos. No dejes que los males del mundo los alcancen. Ayúdalos a perseverar en la fe. Que siempre deseen estar cerca de tu Hijo.
No te pido que no tengan problemas. Ellos son parte de esta vida, pero te ruego que los auxilies cuando aparezcan. Entrégales fuerza, cuando arrecien las tormentas, y paz cuando estas pasen.
Aléjalos de las malas influencias, de los antivalores, de la superficialidad. Cuídales su salud y comparte con ellos sus penas y alegrías. Arrópalos en tu manto y pon tu mano en sus cabezas. Que te sientan Madre como yo te siento…
Ale Vallina

«Que tu estrella nos lleve»

«Que la luz de tu estrella nos lleve, Señor, a tu Palabra, encarnada en un portal, en el rostro de un niño, en el cuidado de una madre, en la protección de un padre.
Que la estrella nos guíe para descubrir a quienes te buscan, a quienes caminan en la esperanza de encontrarte, y a compartir la experiencia de contemplarte.
Hoy es día de adorarte y de sentir la grandeza de dar y darse, y de interiorizar el regalo de recibir tu presencia, tu compañía...
Gracias, Padre porque hoy nos muestras la alegría que viene del ser y del dar, porque un niño rodeado de amor, enviado en amor, y entregado en amor.... mueve el mundo y crea esperanza...
Que seamos como niños: alegres, ilusionados, dispuestos a aprender, a crecer, reconociendo a quien nos ama, a quien nos cuida, a quien nos corrige porque nos quiere... Y que recibamos el regalo de ser tus hijos y de abrirnos a tu Amor.
Ayúdanos a no cesar de buscar como los magos de oriente, que no dejemos de mirar el cielo para encontrar la luz que guíe nuestros pasos, y que mantengamos la esperanza de encontrarte desde el afán de buscar la fe»

jueves, 5 de enero de 2012

‎-¡Si vos no te portás bien,
le digo a los Reyes Magos
que te dejen sin regalo
y te quedas sin el tren!...
es que mi vieja, también,
un poco se aprovechaba...!
por que esa noche llegaban
los Tres Reyes de Belén!
La carta la había mandado
sin faltas de ortografía,
así los reyes veían
de que era un chico aplicado.
Hice todos los mandados,
me lave hasta las orejas,
porque ese día mi vieja
me tenia acorralado.
La luna hacia brillar
el lustre de mis zapatos...
Y si ellos fueran chicatos
¿Quién les podía avisar?
Por eso al irme a acostar,
puse la almohada a los pies
y me acosté del revés
para poder vigilar...
¡Cuando más lo precisaba
me vengo a quedar dormido!
Me desperté a los maullidos
del gato de la encargada...
Ya entraba la madrugada
de un radiante seis de enero,
y un trencito, el más diquero,
del umbral me saludaba...
Lo habían dejado de frente
Ya listo para marchar...
con él me iba a despertar
a mi madre alegremente
¡Que alegría que uno siente!
- explicarlo yo no puedo-
¡Unas ganas de ser bueno,
de ser bueno hasta la muerte!
Al que dejaron sin nada
fue al hijo de la de al lado...
¡Como se habrían olvidado!
Siempre “muy bueno” sacaba...
Con nosotros no jugaba
porque en seguida tosía,
y los reyes no sabían
que el padre no trabajaba...
Yo comprendí su dolor
Cuando me vio con el tren:
Se acercó a mirarlo bien
Y después lo acarició...
A mí me daba calor
de que me viera jugar
Y en casa lo invité a entrar
Y él también se divirtió...
¡Cuantos Reyes han pasado
por la puerta de mi vida.
Y a mí alma dolorida
Cuantas veces la he dejado
como un zapato gastado,
esperando a su Melchor
que le dejara el amor
para un mundo envenenado!
Esta noche por los cielos
llegarán los Reyes Magos;
vendrán trayendo regalos
a los chicos que son buenos,
pero hay otros pibes buenos
en otro lado de la tierra,
que por culpa de una guerra...
¡no han de pasar los camellos!
Señor: yo aprendí a rezar
Arrodillado con mi vieja;
Si nunca te fui con quejas
hoy me tenes que escuchar:
¿Por qué tienen que pagar
esos pibes inocentes,
de que en el mundo haya gente
que sólo piensa en matar?
Ellos ¿qué saben de guerras?...
¡ellos quieren Reyes Magos!
¡y ellos, en vez de regalos
tienen un miedo que aterra!
Si vos pararas la guerra,
pasarían los camellos.
¡Yo te lo pido por ellos!
¡por los pibes de mi tierra!

Héctor Gagliardi (Poeta argentino)
Nadie emprendió aventura más loca que la de los tres Reyes Magos…No hay dudas de ello. Su viaje estuvo lleno de desconcertantes sorpresas.
El primer desconcierto fue comprobar que Jerusalén, la ciudad de Dios, no estaba de fiesta y ni siquiera enterados del nacimiento de su rey. Y además  aquel niño estaba  envuelto en pañales. El  pesebre era  pobre y humilde, y sólo unas cuantas personas celebraban el nacimiento.
Acostumbrados a visitar palacios que destellaban  lujos, se habían olvidado de la miseria humana…Si este era el rey, ¿tenía posibilidad de reinar?, se habrán preguntado
Pero de pronto se dieron cuenta  de que aquel niño era Dios. ¿Cuántas veces se habrían postrado  ante el poder y el lujo, ante el oro y el reconocimiento? Ahora, estaban frente a Dios mismo  y sintieron la necesidad de ponerse de rodillas. Estaban frente a algo grande. El corazón se les  llenó de esperanzas. Y al poner sus dones ante el niño, reconocieron que no habían sido felices, que todas las cosas por las que antes desesperaban, hoy eran nada frente a Dios…
Estos hombres tomaron conciencia del vacío de sus vidas. Comprobaron que en la abundancia también existe la pobreza… Y que el lujo y la riqueza no garantizan la felicidad. Salieron en búsqueda de algo que colmara ese vacío y supieron encontrarlo. Ellos tomaron conciencia de que las posibilidades económicas muchas veces sólo tienen valor si podemos compartirla con los demás. La abundancia sin sentido se convierte en vacío…
Nosotros, en ocasiones, atesoramos bienes creyendo encontrar en ellos la felicidad que tanto deseamos. Y no solamente en dinero, sino también en relaciones, amistades, reconocimientos, posiciones, cargos, puestos, privilegios… Mientras no aprendamos a reconocer el vacío interior que genera  el poner el corazón en cosas superfluas, no sabremos valorar lo esencial aunque lo tengamos al alcance la mano.
Al depositar el oro a los pies de Jesús, los magos reconocieron que lo valioso de la no brilla tanto como el oro. Al ofrecer incienso, que éste niño era el Dios verdadero. Y al entregar la mirra reconocían al Hijo del Hombre que habría de sufrir y derramar su sangre por salvar a la humanidad doliente.
Nosotros también, al igual que los magos de oriente, hemos emprendido un camino que nos lleva a contemplar el pesebre. Tal vez tenemos “muchas riquezas” que hay que ordenar y dar su lugar.  Quizás hemos enriquecido nuestra vida con cosas que brillan, deslumbran y despiertan admiración, pero no hemos podido encontrar esa paz y armonía del corazón que tanto añoramos. Eso se debe a que no nos atrevemos a mirar en nuestro interior.
©  P. Javier Rojas sj
PAPÁ NOEL O LOS REYES MAGOS?
Vale la pena leer esta nota del jesuita José María Rodríguez Olaizola.

A la Salud de los Reyes Magos

Ya basta! Pero, ¿de dónde se ha caído un gigante rojo bonachón y con barbas que supuestamente nos deleita las navidades? De un trineo volador conducido por un cursi reno de nariz colorada… Ah, no…
Puestos a tener mitos y relatos navideños, quedémonos con los nuestros, los de toda la vida: Melchor, Gaspar y Baltasar. Estos sí que valen, y no un lapón panzudo que trabaja rodeado de elfos. Qué espanto. Recuperemos lo nuestro. Y para ello, propongo una serie de disposiciones de emergencia:
Uno. No cantar villancicos sobre un reno llamado Rudolph el de la nariz roja (ni siquiera para aprender inglés). Lo siento, sé que es muy radical y que nuestros hijos, sobrinos, hermanitos y demás lucen muy monos, como recién sacados de una película navideña de Jiliwood, pero hay que optar.
Dos. No adelantar los regalos al 24 de diciembre con la excusa de que es cuando aterriza el trineo. Todo el mundo sabe que vienen en camello y que hasta el 6 de enero no llegan. (y además los únicos trineos que vuelan son los que se despeñan) ¿Y el cuento de que así los niños disfrutan de los juguetes? Pero si toda la vida lo que uno disfrutaba de las navidades era precisamente la espera ansiosa de que llegase la noche de Reyes. ¿Qué tal esto de educar para esperar un poquito?
Tres. No a los renos. Sí a los camellos. ¿Joroba? Por supuesto, dos. (una si son dromedarios)
Cuatro. Nombres proscritos: San Nicolás, Santa claus, Papá Noel, y por encima de todos, el simple, familiar, cómplice: Santa (sin aditamentos). Por favor.
Cinco. Prohibido comprar y vestir gorros de pitufo rojos terminados en una borla blanca. Ni para cantar villancicos, ni para demostrar espíritu navideño, ni para despedidas de soltero, ni nada.
Seis. La proxima medida es muy dramática y requerirá bastante esfuerzo por parte de las familias. Precaución, no dejen a sus hijos, primos, etc. intoxicarse viendo telefilmes donde aparece una y otra vez un dulce abuelito que resulta ser Santa Claus. Hay dos alternativas para ese boicot: Cambiar de canal, a riesgo de encontrarse con los programas del corazón –donde por otra parte estarán los memos de siempre, pero con gorrito de pitufo colorado. En este caso el remedio es peor que la enfermedad. La otra posibilidad es ver la peli, pero dejar caer suficientes comentarios demoledores sobre lo absurdo del gigantón rojo (entiéndase bien que aquí no hablamos de ideologías), y sutiles alabanzas a Melchor, Gaspar y Baltasar.
Siete. No lleven a sus niños a sentarse en el regazo de Papá Noeles comerciales. Llévenlos a ver a los reyes magos o a sus emisarios (carteros reales), que visitan otros centros comerciales. (La presión sobre las empresas siempre es eficaz, pero sólo si conseguimos movilizar a suficientes familias)
Ocho. No poner en el hogar adornos papanoeleros. Ya bastante invasión tenemos con las bolas y el espumillón. Nosotros al nacimiento (con ovejitas, pastores, REYES MAGOS, estrella y demás, pero sin renos ni trineos ni nada más)
Nueve. Los reyes magos nos importan no por lo ricos que son y la cantidad de juguetes que tienen, sino porque fueron capaces de descubrir una forma distinta de mirar al mundo, y aprendieron a ver a un Dios oculto en un pesebre.
Diez. Difunde lo más posible esta u otras iniciativas.
J.M. Rodríguez Olaizola sj
Quiero cantar 
la vida que empieza, 
tararear las dudas 
que a veces me detienen, 
y convertir en música 
las lágrimas. 
Quiero hacer 
una balada de justicia 
y una samba 
para pronunciar
la paz en mil idiomas. 
Que el perdón se cante 
como un rumba 
y la esperanza se anuncie
con tambor y trompeta. 
Que la fe tenga
la letra de un bolero 
y tu historia, 
fascinante y única,
sea un villancico 
para todo el año.


José M. R. Olaizola sj

miércoles, 4 de enero de 2012

Quien ha llegado a Belén ha encontrado un tesoro...
Tú y yo miramos la realidad (nosotros mismos, los demás, la vida, el mundo, Dios...) con los ojos de nuestra mente. Pero todas esas cosas las vemos de manera diferente. Tu visión de la realidad no es la mía, y viceversa. Tanto tu visión como la mía son limitadas e inadecuadas, aunque no en idéntico grado. Tanto tú como yo hemos malinterpretado y distorsionado la realidad, pero lo hemos hecho de maneras diferentes. Cada uno de nosotros ha visto una parte de verdad y de belleza que el otro no ha sido capaz de ver. Lo decisivo es que las dimensiones y la claridad de dicha visión son las que determinan las dimensiones de nuestros mundos respectivos y la calidad de nuestras vidas. En la medida en que no hayamos sabido ver ó hayamos distorsionado la realidad, en esa misma medida han quedado reducidas nuestras respectivas vidas y nuestra felicidad. Por tanto, si queremos cambiar (crecer), primero ha de producirse un cambio en dicha visión o percepción fundamental de la realidad.
 J. Powell sj
VILLANCICO
DEL NIÑO DORMILÓN

No te duermas, Hijo,
que están los pastores.
Ellos te traen quesos,
ellos te traen flores.
Hijo, no te duermas,
que vienen los Magos.
Melchor, si le vieras,
los ojos muy largos,
Baltasar muy negros
y Gaspar muy claros.
Hijo, no te duermas
que nace mi llanto.
No cierres los ojos,
que te está mirando
un pastor sin madre
que vino descalzo
a ofrecerte un cuenco.
Cuenco de sus manos
lleno de azulinas
de las de tus campos.
¡Hijo, no te duermas,
que te están rezando!
Gloria Fuentes.

martes, 3 de enero de 2012

Jesús María Alemany además de ser jesuita ha dedicado toda su vida a
investigar los caminos de la paz. Desde 1984 preside la Fundación Seminario
de Investigación para la Paz de Zaragoza y acaba de recibir el XIII Premio
de Derechos Humanos 2011, que concede el Consejo General de la Abogacía.


—El Vaticano acaba de proponer que se celebre una jornada mundial contra
la persecución de los cristianos... ¿Cómo ve la iniciativa?


—Yo valoraría más el hecho en sí que la medida. Como dijo Hans Küng, si no
hay paz entre las religiones no habrá paz en el mundo. Por desgracia,
muchos de los conflictos después de la guerra fría tienen un rostro
religioso aunque sus motivaciones más profundas no sean religiosas. Por eso
todas las confesiones están intentando quitar todo tipo de justificación
religiosa a los enfrentamientos entre los pueblos.


—¿Cree que Occidente tiene razones para temer al islam?


—Creo que hay razones para que todos temamos una radicalización negativa de
la religión. Pero eso lo podemos encontrar en el islam o en el cristianismo
o en el judaísmo o cualquier otro tipo de sentimiento religioso. Hay
razones para que tengamos sumo cuidado en vivir un valor, como es la
religión, de una forma abierta, que no nos haga enfrentarnos a otras
personas sino al revés, crear lazos solidarios ante los gravísimos
problemas que tiene hoy la humanidad.


—Este prejuicio que sufre el islam también sucede en otras sociedades con
la religión católica. Desde hace algunos años lo vivimos también en España,
¿qué reflexión le provoca esto?


—La religión cuanto más superficial más peligrosa. Es el ejercicio
puramente sociológico de la religión el que produce estas reacciones
violentas porque cuando uno tiene la religión sociológicamente recibida no
está muy seguro y se vuelve inseguro ante cada crisis o cada dificultad,
entonces reacciona violentamente. Para mí el remedio a todo esto es una
vivencia más profunda de la religión.


—La crisis ha puesto al descubierto que la desigualdad también existe en
los países ricos. Vemos a altos directivos que cobran fortunas, ¿cree que
la crisis puede ayudar a regenerar moralmente el tejido social....?


—La crisis sí puede ser una oportunidad a condición de que la salida se
haga pensando en quiénes son los perdedores. No hay que olvidar que la
recesión no ha descubierto algo que no sabíamos, sino que lo ha ahondado y
ha creado un nuevo tipo de excluidos. Antes eran personas realmente
marginales y en este momento se trata de familias que han estado viviendo
de una forma normal pero ahora han perdido el trabajo. Lo que más ha
profundizado la brecha ha sido tener o no tener trabajo.


—¿Corre peligro la paz social?


—Objetivamente está en peligro y si realmente no hay reacciones violentas
se debe a dos motivos. Primero a que en nuestras sociedades hay muchos
colchones que no contemplan la economía, como la familia, el pueblo. Eso
nos hace ver cómo la vida es más que la economía. En segundo lugar, porque
ha calado la cultura de paz y no la insensatez de buscar por la violencia
la resolución de los conflictos.
"¿Qué sentido tiene la vida? ¿Para qué está el hombre en este mundo? El hombre está en el mundo porque Alguien lo amó: Dios. El hombre está en el mundo para amar y ser amado" (San Alberto Hurtado sj )
Nuestras oraciones no siempre obtienen respuestas tan contundentes como quisiéramos. A veces nuestro pedido va por "allí" y nos encontramos con el "silencio" de Dios..."Señor, decimos como los salmistas, porqué no me contestas, dime qué debo hacer, qué camino debo tomar?. Sigue el SILENCIO.
Pero la verdad es que nuestros pedidos y súplicas siempre obtienen respuesta. Eso nos lo aseguró el propio Jesús. Dios no niega su Espíritu a los que lo piden. Al que pide, se le dará...
Esta es la oración que te dirijo
Esta es la oración que te dirijo, Señor:
Sacude, sacude las paupérrimas raíces de mi corazón.
Dame fuerza para llevar con garbo
mis alegrías y mis tristezas.
Dame fuerza para que mis amores
fructifiquen en servicio.
Dame fuerza para no abandonar al pobre
y para no doblar mi rodilla
ante ningún poder insolente.
Dame fuerza para elevar mi mente
por encima de las trivialidades de cada día.
Y dame fuerza para rendir mi fuerza 
a tu voluntad, con amor.
R. Tagore

lunes, 2 de enero de 2012

Un rayo de sol es suficiente para ahuyentar a muchas sombras.
San Francisco de Asís
Cuántas veces nos dirigimos a Dios para pedirle que se haga “nuestra” voluntad!!! “Señor concédeme esto, necesito aquello, dame esto otro…”
Sin embargo es Él y sólo Él el que sabe lo que necesitamos, cuándo y porqué.  Decía San Agustín, que el hombre reza para orientarse a sí mismo, ya que el Señor no necesita ninguna orientación.
 Has percibido que cuando nos bajamos de la soberbia, y dejamos de “querer a toda costa” que todo suceda según nuestros deseos; una dulce sensación de “abandono” en Su sabia conducción nos traslada a un lugar de remanso?
©Ale Vallina


La persona humana no ha sido creada simplemente para el futuro. Lo suyo es la eternidad. Su vocación es que toda su vida, todos sus momentos, adquieran un valor trascendente.
Jorge Costadoat SJ
 La risa es salud, el buen humor es salud.

¿Estás seguro de pensar lo suficiente

en este aspecto de tu bienestar?

Si, a causa de las preocupaciones,

envejece el corazón,

y también tu rostro aparecerá

pronto lleno de arrugas.

La risa libera, el humor relaja.

La risa es capaz de liberarte

de los falsos problemas.

La risa es el mejor cosmético

para tu belleza externa

y la mejor medicina para tu vida interna.

Sí, riendo tus músculos trabajan

regularmente, tu digestión

resultará beneficiada,

e incluso tu apetito

se estimulará y tu presión

arterial permanecerá estable.

La risa y el buen humor

te liberarán de aquella lúgubre

seriedad que vuelve los problemas

pesados como el plomo;

te liberarán, además,

del triste "tran-tran" cotidiano.

La risa y el buen humor

crean espacios nuevos

para alegrías desconocidas.

Un día en que no has reído,

es un día perdido.


Padre Phil Bosmans

Los beneficios de la risa:

Te levantará el ánimo
Reducirá riesgos de enfermedades
Creará un ambiente familiar mucho más feliz
Mejorará tus relaciones interpersonales
Será tu mejor tarjeta de presentación. Tu certificado ante los demás de equilibrio personal, bienestar y felicidad.
Contribuirá a equilibrar Tu pensamiento, con toques de sano humor.
Dios te regaló la risa...la quieres aprovechar?

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