sábado, 10 de marzo de 2012

«El interior del hombre»

   
Domingo 11 de marzo - III  de Cuaresma

   
En estos últimos días, y a raíz de varios acontecimientos, he quedado sorprendido al comprobar que muchas personas no quieren llenar el alma  de proyectos y esperanzas. Se contentan con pequeñeces y viven sufriendo perder la miseria que han logrado construir en sus vidas.
Se apegan a historias pasadas y a “edades de oro” que desean re editar. La persona que aspira a vivir creyendo que lo pasado fue siempre mejor, ha apostado ya por la mediocridad y ha empezado a tejer en su alma una maraña de angustia y de miedo.
Todos podemos construir un mundo interior que se parezca más a un “mercado público” que a un templo sagrado.
Este pasaje del evangelio de Juan, lleno de simbolismo, nos relata la acción purificadora que ejerce Jesucristo ante aquello que Él sabe es propiedad de su Padre; «El celo por tu casa me devora». El corazón del hombre es propiedad de Dios.
Dice Juan que Jesús «encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas en sus puestos» y que con «un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo».
Este puede ser el panorama interior del corazón del hombre actual, allí donde alguna vez Dios puso su morada, hoy lo ha convertido en un mercado público en el que se cambia, se vende y se pierde.
Nuestra vida interior puede convertirse en un mercado. El tiempo actual nos ha convertido en eximios “vendedores ambulantes”. Vendemos de toda clase de cosas para enriquecer el vacío y la pobreza de nuestra vida interior.
Vendemos seguridad, pero por dentro sentimos terror de confiar en nosotros mismos. Vendemos sonrisas, y por dentro agoniza el alma que ha perdido la presencia amorosa del Espíritu. Vendemos educación, pero  por dentro abunda la ignorancia y rebosa la vulgaridad. Vendemos felicidad, mientras por dentro construimos un mundo lleno de frivolidad. «Ninguna felicidad verdadera es barata. Y hay que desconfiar de las que nos ofrecen a bajo precio, como nos alertamos cuando en el mercado nos ofrecen fruta o pescado casi regalado: seguro que están podrido o pasados» dice Martín Descalzo en “Razones para la alegría.”
Vendemos fe y devoción, mientras que por dentro llevamos al fariseo hipócrita que quiere gobernar nuestra vida. En fin, estamos tan pendientes de evitar el mal que todavía no nos hemos decidido a hacer el bien.
La cuaresma es tiempo de oración, pero también es el momento oportuno para limpiar y volver a edificar el templo interior en el que Dios desea habitar.
Dice Martín Descalzo en “Razones para la esperanza”: «Me repugna cualquier resignación que amortigüe las ansias de vivir y de mejorar. Dios no quiere anestesiar a los hombres. Les gustan los ardientes. Los que aspiran a más en sus almas y en el mundo. Los que no se resignan a la injustica. Los que viven insatisfechos en un mundo insatisfactorio».
Sorprende encontrarse con personas que han preferido “vender o mendigar” cuando en realidad llevan dentro suyo un potencial que no se atreven a explotar. En este sentido muchas personas no son vendedores ambulantes, sino mezquinos militantes. No se atreven a  apostar a una vida más plena, por miedo a perder…
Pidamos a Dios la gracia de poder limpiar el espacio sagrado que habita en nosotros para que nos animemos a volver a centrar el corazón en Aquel que nos amó primero.
Lo único que realmente vale para nuestras vidas es lo de dentro. No hay ninguna riqueza que venga de afuera y la única función de nuestra vida es llenar y estirar nuestras almas. Lo único que al fin cuenta es eso que hoy tenemos tan olvidado: nuestra vida interior.


P. Javier  Rojas sj

Para este sábado un cuentito...
Luego de leerlo cierra los ojos, adéntrate en la escena y deja que Dios te hable...
Esta es la historia de Nemesio.

A Nemesio le gustaban los melones. Cuando, de visita en un rancho era convidado con un buen melón, no omitía el ritual de pedir semillas de esa variedad a fin de sembrarlas en su chacrita.
De esta manera había conseguido no sólo almacenar cuanta especie de melón hubiera aparecido por la zona, sino también conseguir algunas variedades nuevas, gracias a los cruces hechos por él mismo con distintas especies.
Pero como para el que busca nunca faltan motivos de asombro, llegó un día que se topó con algo realmente increíble. Le regalaron un sabroso ejemplar de melón sin semilla. Al principio quedó perplejo. No podía negar que aquello fuera un melón. Y desde el momento que existía, tendría que haber nacido. De ahí a proponerse producir la variedad no hubo más que la distancia de una decisión.
Y Nemesio aquel año se propuso destinar toda la superficie de su chacrita a producir esa nueva variedad tan original de cucurbitáceas. Aró todo su terreno, y prolijamente desarraigó de él los rizomas de las gramillas. Con el rastrillo emparejó y desterronó lo arado, y finalmente midió las distancias a fin de ubicar los surcos. De punta a punta trazó las líneas rectas como renglones de un cuaderno.
Cundo tuvo todo preparado, comenzó la verdadera tarea. Colocándose en la cabecera del primer surco, abrió con la punta del pie un pequeño hoyito en la tierra, y metiendo la mano en el bolsón que formaba con el poncho, hizo ademán de sacar algo que simuló colocar delicadamente en el hoyito. Luego se incorporó un poco, y con el borde de la alpargata volvió a colocar la tierra en su lugar, apisonándola suavemente con la planta del pie.
Dos pasos más adelante realizó la misma operación con idéntica meticulosidad, y repitiendo los gestos habituales en la siembra de melones. Sólo que en esta especialísima circunstancia había un detalle omitido: la semilla. Y así recorrió toda la extensión del surco, y de la misma manera la de todos los demás. Una jornada entera le llevó el trabajo. Trabajo prolijamente realizado. Precisión y destreza se derrochaban por igual.
Lo único que faltó fue la semilla. Y bastó ese sólo detallito para que aquel año Nemesio se quedara sin melones. Porque para conseguir lo que pretendía, Nemesio había ingenuamente creído que se le exigía realizar todo el esfuerzo de la siembra, suprimiendo simplemente aquel elemento.
Cuando recuerdo a Nemesio, siempre me vienen a la memoria aquellos que pretenden conseguir frutos del apostolado realizando un enorme esfuerzo, pero se olvidan de la oración.
 Padre Mamerto Menapace
"El propio sufrimiento de Jesús fue provocado por los poderes de las tinieblas. Y sin embargo Él habla de su sufrimiento y de su muerte como de su camino a la gloria".
Henri Nouwen. Aquí y Ahora

viernes, 9 de marzo de 2012

"Nunca me cansaré de repetir: La única salida libertadora y consoladora que pueda encontrarse en este mundo frente a los rudos golpes de la vida es la fe. La única ventana de trascendencia que podemos abrir cuando se clausuran todos los horizontes es la ventana de la fe. Lo único que nos puede dar consuelo, alivio y paz cuando la fatalidad inexorable se abate sobre el hombre es la visión de la fe. Esa fe nos dice que detrás de los fenómenos y apariencias está aquella mano que organiza y coordina, permite y dispone todo cuanto sucede en el mundo.
Contempla la vida en esta perspectiva, jamás la fatalidad ciega se enseñoreará sobre nuestros destinos. Yo sé que más allá de las explicaciones de primer plano, aquella desgracia fue querida o permitida por el Padre. Cierro, pues, la boca; beso su mano, quedo en silencio, asumo todo con amor, y una profunda paz será mi herencia. No habrá en este mundo eventualidades imprevisibles o emergencias dolorosas que puedan desequilibrar la estabilidad emocional de los que se abandonaron en las manos de Dios Padre".
Ignacio Larrañaga. Muéstrame Tu Rostro
...Mi corazón que es inquieto y es frágil, solo acierta si se abraza a tu proyecto. Más allá de mis miedos más allá de mi inseguridad quiero darte mi respuesta... Pongo mi pequeña vida hoy en tus manos por sobre mis seguridades y mis miedos. Para elegir TU querer y no el mio...

Hoy recuerdo especialmente que mi tiempo no es el tiempo de Dios. Aguardo con paciencia y respeto...
El ayuno cuaresmal implica la abstinencia de comidas y bebida. Pero no es sólo eso. Privarse de alimentos es más fácil que callar las malas palabras que hieren y las malas acciones que lastiman a otros. Vivir el Evangelio no es nada sencillo...
Sigamos con nuestros propósitos personales en esta Cuaresma. Cada día un poquito más de coherencia y de esfuerzo personal por ser mejores personas, más amorosas… Aunque nos cueste…
“Ayúdanos Señor a borrar errores… y  a aprender de ellos…”


El abrazo de mi Padre Dios me sostiene, me restaura…
El abrazo de mi Padre hoy me cubre y me guarda...

jueves, 8 de marzo de 2012

Nada debe descuidarse en nuestra vida. Todo nos sirve o nos perjudica. Bossuet.

El verbo para la oración de hoy es CUIDAR. Y qué es esto de cuidar?

Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros.
Juan 17,11
Cuidar es reconocer que la vida es precaria y que hay que atenderla. Es un acto de sensatez y de amor por el que admitimos con serenidad que somos frágiles, y que todo lo bueno que hay en nosotros también es frágil.
 Aprender a cuidar es un acto de gratitud a Dios y a quienes nos hacen el bien. Es también una actitud de misericordia. Es como la raíz del amor. Y de hecho cuánto amamos a quienes nos han cuidado…
Cuidar supone conocer y valorar lo que somos y tenemos, y entender que el torrente del bien no puede detenerse en nosotros. Cuidar no es simplemente conservar. Más bien es lograr que cada uno y cada cosa alcance su meta, que sea lo que puede ser, lo que está llamado a ser. Es dar la oportunidad al que tal vez la necesita y no la ha tenido.
Qué tenemos que cuidar? Todo. El mundo, casa del hombre. Y al hombre…y  a cada hombre. Hay que cuidar el cuerpo y la salud; el alma y sus virtudes ; la familia; la sociedad y su justicia… Tenemos que cuidar la hermosura del instante, la charla entre amigos, la vida de aquellos que Dios nos ha puesto bajo nuestra protección…
Preguntas para tu oración:
1- Qué es lo que cuidas con más empeño?
2- Cómo y cuánto cuidas de tu imagen?
 3- De quiénes has recibido cuidados?
4- A quién te has encargado de cuidar?
5- Qué cuidarías (o, a quién) con tu propia vida?
6- Cuidas de ser agradable o agradecido?
7- Cómo cuidas de las personas que amas?
8- Qué cuidaste poco y hoy estás arrepentido?
 En la Sagrada Escritura, el cuidado es, en primer lugar, la solicitud que se pone en la realización de un trabajo o de una misión. La Biblia admira y recomienda esta presencia inteligible y activa del hombre en todos sus quehaceres. Primero en los más humildes, en el marco de la casa, del oficio artesanal o de las responsabilidades públicas.
 Más alto todavía coloca la Biblia el cuidado de los quehaceres espirituales: la búsqueda de la sabiduría o del progreso moral. El ejemplo por excelencia es aquí Jesús mismo, entregado sin reserva al cumplimiento de su misión. Cuidando a cada momento Su misión…La de Su Padre…

Señor, dame lo que me pides y pídeme lo que quieras. San Agustín

En el evangelio de hoy Jesús nos presenta la parábola del rico y del pobre Lázaro. Lc 16,19-31 
Que como Jesús, de verdad, podamos identificarnos con los pobres...de todo tipo de pobrezas, no sólo de las que se ven
Mujer, no eres sólo obra de Dios; los hombres te están creando eternamente con la hermosura de sus corazones, y sus ansias han vestido de gloria tu juventud. Por ti labra el poeta su tela de oro imaginaria; el pintor regala a tu forma, día tras día, nueva inmortalidad. Para adornarte, para vestirte, para hacerte más preciosa, el mar da sus perlas, la tierra su oro, su flor los jardines del estío. Mujer, eres mitad mujer y mitad sueño.

 R.Tagore

Ella (Oda a la Mujer)

Ella.
Con sutileza descubre el velo de una certeza,
con una caricia de su belleza.
Comparte sueños disipando miedos...
arrullando penas y sanando heridas.

Ella.
Tiene el poder de las rosas en pinceladas de armonía.
Compone melodías de cristalinas pasiones en sutiles ilusiones.

Ella.
Flor silvestre. Pura y franca como el viento,
volcán de fuego en silencio.
Cielo estrellado sin celos,
manantial de corazón, refugio de libertades.

Ella.
Compañera, amiga, amante, cómplice y justiciera
La que enseña, la que anima, la que ora, la que ruega.
La que suspira y aspira, la que pierde y la que gana.

Ella
La que ama, la que siente, la que muere de tristeza,
la que suspira de amor y entre alegría y dolor
construye su fortaleza,
Portento de amor encierra y embelesa al universo,
la más sublime emoción en su alma y sentimiento

Ella.
Los pintores y poetas la han querido descubrir,
y la colman de grandeza, tan solo por la nobleza
de su sonrisa de diosa.

Ella.
Sencillez en hermosura, dulzura y pasión perfectas
La criatura predilecta del jardín y sus confines
La maravilla exquisita que en todo este mundo existe

Ella.
Sólo puede definirse, bajo una simple palabra,
la que encierra en sus raíces el primor de amaneceres,
la paciencia del crepúsculo y el amor de plenilunio.



Ella, se llama MUJER...

«Para quienes saben comunicar al mundo la belleza y la ternura fascinante del Amor. Gracias a todas la mujeres que hacen presente en la vida de los demás el rostro amoroso de Dios.» Feliz Día de la Mujer!!! (P. Javier Rojas sj)

miércoles, 7 de marzo de 2012

Sabías que....?
El historiador Lapomarda tiene una lista de 152 jesuitas víctimas del Holocausto, tanto en los campos de concentración como fallecidos a consecuencia de los sufrimientos en las cárceles.

Jamás desesperes en medio de las más sombrías aflicciones de tu vida, pues de las nubes más negras cae agua limpia y fecundante…

"Comprender tus heridas sólo puede ser terapéutico cuando esa comprensión está al servicio de tu corazón. No es fácil llegar al corazón con tus heridas: exige liberarse de muchas cuestiones. Te preguntas: ¿Por qué me lastimé? ¿cuándo? ¿cómo? ¿quién lo hizo? Crees que las respuestas a estas preguntas te aliviarán. Pero, cuanto mucho, sólo te ofrecerán una pequeña distancia respecto de tu dolor.
Tienes que liberarte de la necesidad de seguir controlando tu dolor y confiar en el poder terapéutico de tu corazón. Allí, tus heridas pueden encontrar un lugar seguro donde se las recibe, pierden su facultad de infligir daños y se transforman en un suelo fértil para una nueva vida.
Piensa en cada herida como pensarías en un niño que ha sido lastimado por un amigo. Mientras el niño esté despotricando y desvariando, intentando volverse contra el amigo, una herida lleva hacia la otra. Pero, cuando el chico siente el abrazo de consuelo de uno de sus padres, puede sobrevivir al dolor, volverse hacia el amigo, perdonarlo y construir una nueva relación.
Sé amable contigo mismo, y deja que tu corazón sea de tu amoroso Padre mientras sobrevives a tus heridas".
Henri Nouwen. La voz interior del amor. Sobrevive a tus heridas
Dios no ofrece amor o felicidad fabricada. Entrega semillas que cada uno tendrá que sembrar y cultivar sabiendo que no faltarán las contrariedades. Dios se convierte así en el proveedor de cimientos sólidos sobre los que edificar la propia vida.
P. Javier Rojas sj

Creo en Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo,
Nuestro Señor...

Tienes claro que ante Dios no necesitas ninguna máscara? Él te ama tal cuál eres…
En estos tiempos de Cuaresma, dejemos de lado las mentiras, los engaños y las máscaras…

martes, 6 de marzo de 2012


Qué agradeces? A quién agradeces?
Ser agradecido es, en definitiva, alabar al Creador de todo.

La persona agradecida recuerda el día de la independencia de su país y a quienes dieron su vida por ella, el cumpleaños de las personas queridas, el aniversario de su boda o del fallecimiento de un amigo...  La persona agradecida celebra los magnalia Dei, los hechos asombrosos de Dios, y, por encima de todo, la muerte de Jesús, sin solución de continuidad con su resurrección.  La Eucaristía es la memoria transformada en agradecimiento.  En su discurso de despedida, Jesús nos promete el envío Espíritu Santo para que nos lo recuerde (Jn 14,26).
“Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8).  Un corazón no dividido hace transparentes las cosas, las situaciones y a las personas; ve a través de ellas; reconoce en ellas su Fundamento más profundo, el misterio que anida en el corazón mismo de todo cuanto existe; en definitiva, el amor de nuestro Abba del cielo.  El corazón limpio no es codicioso, no se aferra; no está esclavizado y no es posesivo; no está disperso y aburrido; mira más allá de la mera utilidad o ventaja personal; no tiene una fijación en el logro y el éxito.  Vivir con un corazón no dividido hace mucho más fácil vivir de un modo agradecido y orante y descubrir a Dios obrando en todo (Jn 5,17).En el vocabulario bíblico, el corazón denota la realidad auténtica y profunda del ser humano, en oposición a la apariencia y la superficialidad.  El corazón es la fuente misteriosa de nuestra energía vital.  “Por encima de todo guarda tu corazón, porque de él brota la vida” (Pr 4,23).  Pero lo verdaderamente importante es que es en nuestros corazones donde reside nuestra capacidad de amar, lo que nos une con el origen de toda la creación.  El corazón tiene una profundidad insondable, análoga al mismo amor creador de Dios.  Una de las responsabilidades fundamentales de cualquier ser humano es encontrar el camino hacia su propio corazón, y en esta empresa el agradecimiento es un aliado incondicional.
En el primer capítulo del evangelio de Lucas, María canta el Magníficat, el cántico de acción de gracias (1,46-55); inmediatamente antes había pronunciado su fiat (1,38), y entre ambos hay una estrecha conexión.  Quienes no se atreven a entregarse nunca pueden ser agradecidos.  La entrega y el agradecimiento interactúan reforzándose mutuamente.  En la contemplación final de los Ejercicios Espirituales, la gracia que pedimos es: “conocimiento interno de tanto bien recibido” (233), y esta contemplación desemboca en la oración final, la oración del abandono: “Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad...” (234).  Análogamente, la celebración eucarística abarca tanto el agradecimiento como la entrega de uno mismo. En definitiva, el agradecimiento significa corresponder con el mismo amor con que  somos amados.
 Piet van Breemen SJ



«El dolor de la soledad tiene mucho menos que ver con la ausencia física de otras personas y se relaciona en mayor medida con una falta de contacto humano genuino. Dice Chris Segrin; "lo que la persona solitaria parece anhelar son amistades significativas e íntimas"» (Dave Mearns y Micke Cooper en TRABAJANDO EN
PROFUNDIDAD RELACIONAL)

¿Cómo son tus relaciones con los demás? ¿Qué tipo de contacto estableces con los que te relacionas?
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado. Mt 23
Señor y Padre de todos,
AYÚDAME a comprender a mis hijos, a escuchar pacientemente lo que quieren decirme y a responderles con amabilidad.
EVÍTAME que los ignore, que los interrumpa, que minimice sus problemas, que me burle de ellos o que lastime sus sentimientos.
HAZME cortés con mis hijos para lleguen a ser personas igualmente amables con los demás.
DAME el valor de aceptar mis errores y de pedirles perdón cuando entienda que he cometido una falta.
GUÍAME hora tras hora para que confirme, por lo que digo y hago, que la honestidad es fuente de felicidad.
MODERA, te ruego, la maldad en mí. Cuando esté malhumorado, ayúdame, Dios mío, a no desquitarme con ellos.
HAZME compasivo ante sus errores  y  a celebrar las cosas buenas que ellos hacen.
ENSÉÑAME a tratar a mis hijos como niños de su edad, a respetar sus tiempos y no me permitas exigirles el juicio y convicciones de los adultos.
FORTALÉCEME para apoyarlos en sus decisiones y no pretender imponer las mías. Que no les robe la oportunidad de confiar en sí mismos, de pensar o elegir.
ILUMÍNAME para saber cuando es bueno concederles lo que me piden y cuando es mejor negarles lo que, sin ellos saberlo, les hará daño.
Padre, Tu que nos amas y nos conduces con suavidad y firmeza, ENSÉÑAME cada día a ser padre, a ser reflejo de tu bondad y a comunicar la vida en múltiples formas. Te lo pido por tu Hijo, en quien somos hijos tuyos.
Amén.

lunes, 5 de marzo de 2012

"La mayor parte de la vida de Jesús permaneció oculta. Jesús vivió con sus padres en Nazareth, "sujeto a ellos", y mientras tanto "progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres". Cuando pensamos en Jesús, pensamos sobre todo en sus palabras y en sus milagros, su pasión, muerte y resurrección, pero nunca debemos olvidar que antes de eso Jesús vivió una vida simple, oculta en un pequeño pueblo, lejos de los grandes del mundo, de las grandes ciudades y de los grandes acontecimientos. La vida oculta de Jesús es muy importante en nuestro propio viaje espiritual. Si queremos seguir a Jesús en palabras y en los hechos, al servicio de su Reino, antes que nada debemos luchar por seguir a Jesús en su vida simple, nada espectacular y muy común, su vida oculta.
El ocultamiento es una cualidad esencial de la vida espiritual. Soledad, silencio, las tareas ordinarias, estar con gente que no lleva grandes agendas, dormir, comer, trabajar, jugar: ésa es la vida que Jesús vivió y que nos pide vivir a nosotros. Es en el ocultamiento donde podemos, como Jesús, progresar "en sabiduría, estatura y en gracia ante Dios y los hombres". Es en el ocultamiento donde podemos encontrar una verdadera intimidad con Dios y un verdadero amor por las personas.
Aún durante su ministerio activo, Jesús siguió volviendo a lugares ocultos para estar a solas con Dios. Si no tenemos una vida oculta con Dios, nuestra vida pública para Dios no puede dar fruto".
Henri Nouwen. Pan Para El Viaje
Qué puedes hacer de bueno en el próximo minuto? A quién le puedes decir algo bello? A quién puedes sonreír y abrazar?
No tenemos en nuestras manos las soluciones para los problemas del mundo. Pero frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos. Cuando el Dios de la historia venga, nos mirará las manos.
El hombre de la tierra no tiene el poder de suscitar la primavera. Pero tiene la oportunidad de comprometer sus manos con la primavera. Y así que la primavera lo encuentra sembrando. Pero no sembrando la primavera; sino sembrando la tierra para la primavera. Porque cada semilla, cada vida que en el tiempo de invierno se entrega a la tierra, es un regalo que se hace a la primavera. Es un comprometer las manos con la historia.
 Sólo el hombre en quien el invierno no ha asesinado la esperanza, es un hombre con capacidad de sembrar. El contacto con la tierra engendra en el hombre la esperanza. Porque la tierra es fundamentalmente el ser que espera. Es profundamente intuitiva en su espera de la primavera, porque en ella anida la experiencia de los ciclos de la historia que ha ido haciendo avanzar la vida en sucesivas primaveras parciales.
El sembrador sabe que ese puñado de trigo ha avanzado hasta sus mansos de primavera en primavera, de generación en generación, superando los yuyales, dejándolos atrás. Una cadena ininterrumpida de manos comprometidas ha hecho llegar hasta sus manos comprometidas, esa vida que ha de ser pan.
 En este momento de salida del invierno latinoamericano es fundamental el compromiso de siembra. Lo que ahora se siembra, se hunde, se entrega, eso será lo que verdeará en la primavera que viene. Si comprometemos nuestras manos con el odio, el miedo, la violencia vengadora, el incendio de los pajonales, el pueblo nuevo sólo tendrá cenizas para alimentarse. Será una primavera de tierras arrasadas donde sólo sobrevivirán los yuyos más fuertes o las semillas invasoras de afueras.
Tenemos que comprometer nuestras manos en la siembras. Que la madrugada nos encuentre sembrando. Crear pequeños tablones sembrados con cariño, con verdad, con desinterés, jugándonos limpiamente por la luz en la penumbra del amanecer. Trabajo simple que nadie verá y que no será noticia. Porque la única noticia auténtica de la siembra la da sólo la tierra y su historia, y se llama cosecha. En las mesas se llama pan.
 Si en cada tablón de nuestro pueblo cuatro hombres o mujeres se comprometen en esa siembra humilde, para cuando amanezca tendremos pan para todos. Porque nuestra tierra es fértil. Tendremos pan y pan para regalar a todos los hombres del mundo que quieran habitar en nuestro suelo.
 Si amamos nuestra tierra, que la mañana nos pille sembrando.
  Padre Mamerto Menapace
Señor,
en el silencio de este día que nace,
vengo a pedirte paz,
sabiduría y fortaleza.
 Hoy quiero mirar el mundo
con ojos llenos de amor;
ser paciente, comprensivo,
humilde, suave y bueno.
Ver detrás de las apariencias a tus hijos,
como los ves Tú mismo, para, así,
poder apreciar la bondad de cada uno.
Cierra mis oídos a toda murmuración,
guarda mi lengua de toda maledicencia,
que sólo los pensamientos que bendigan
permanezcan en mí.
Quiero ser tan bien intencionado y justo
que todos los que se acerquen a mí,
sientan tu presencia.
Revísteme de tu bondad, Señor,
y haz que durante este día,
yo te refleje. Amén.
Cada mañana empezamos el día poniéndonos en las manos de Jesús y de Su Madre...

domingo, 4 de marzo de 2012

Quiero ser pastor
que vele por los suyos;
árbol frondoso
que dé sombra
al cansado;
fuente donde
beba el sediento.
Quiero ser canción
que inunde los silencios;
libro que descubra
horizontes remotos;
poema que deshiele
un corazón frío;
papel donde se pueda
escribir una historia.

Quiero ser risa en los
espacios tristes,
y semilla que prende
en el terreno yermo.
Ser carta de amor para el solitario,
y grito fuerte para el sordo…

Pastor, árbol o fuente,
canción, libro o poema…
Papel, risa, grito, carta, semilla…
Lo que tú quieras, lo que tú pidas,
lo que tú sueñes, Señor…
eso quiero ser.
  • José M. R. Olaizola
¿Qué es el silencio?
Silencio es recordar que toda palabra tiene un hoy y un mañana, es decir, un valor del momento y un alcance en el futuro incalculable.
Silencio es recordar que los conflictos se resuelven mejor callando, que hablando y que el tiempo influye mejor en ello que las palabras.
Silencio es recordar que sería libre hoy, si no hubiera dicho la palabra de ayer, y que la palabra de hoy, será mi cadena de mañana.
Silencio es recordar que si hubiera diferido una sola hora de mi juicio, sobre tal o cual persona o suceso, en esa hora pudo llegar un dato nuevo, que haría variar aquel juicio temerario o cruel.
Silencio es recordar que el simple hecho de repetir lo que otros dicen, es formar una avalancha, que luego arrastra la reputación y la felicidad de los demás.
Silencio es no quejarse, para no aumentar el dolor de los demás.
Silencio es no contaminar mis proyectos de miedo a que no se realicen, o de miedo a que me los estorben.
Silencio es recordar que la palabra al articularse, lleva en sí misma, una parte de la energía necesaria para realizar la idea que emana.
Silencio es no exponer la idea o el plan a medio concebir, ni leer la obra en borrador, para no dar como criatura, lo que sólo es un anhelo.
Silencio es la semilla y por eso germina
Silencio es la raíz y por eso sostiene.
Silencio es el capullo donde la oruga se transforma en mariposa y donde la nube se convierte en rayo.
Silencio es concentrarse, es seguir la propia órbita, hacer la propia obra, cumplir el propio designio.
Silencio es Meditar, Medir, Pesar, Aquilatar y Acrisolar.
Silencio es la palabra justa, la intención recta, la promesa clara, el entusiasmo refrenado, la devoción que sabe a dónde va.
Silencio es ser uno mismo y no el tambor que suena bajo los dedos de la muchedumbre.

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