sábado, 24 de marzo de 2012

No llames "amigo" muy fácilmente a cualquiera. Los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de una mano... 

La Cuaresma es un llamamiento a la austeridad, a desprenderse para compartir con los que tienen necesidad.
Monseñor Romero


Para ser como Jesús, has de ser tú mismo, sin copiar a nadie, pues todo lo auténtico es lo real, como real era Jesús.
Anthony de Mello, SJ
Queridos amigos, seguimos pensando en ustedes, en nosotros y sobre todo en Dios…
Con inmensa alegría les contamos que hemos inaugurado un espacio en youtube en el que subiremos videos que nos llenen el alma y nos inviten a un encuentro más pleno con el Señor.
Estamos haciendo nuestras primeras pruebas. El link donde pueden ver “nuestro primer video” es

Con el cariño de siempre y unidos en Jesús…
P. Javier Rojas sj
Ale Vallina
Pasó de largo el levita, pasó de largo el sacerdote...Sólo se paró un samaritano que se apiadó de él... 
Trabajar por la paz en un país lejano puede ser una huída y un rechazo a mirar lo que está roto en uno mismo. Trabajar por la paz es acoger al que está cerca, al que irrita y enerva, al que tiene ideas diferentes, al que parece una amenaza, la que parece desvalorizarnos, al que despierta nuestras agresividades. No se trata de juzgarle ni de condenarle pues él también es un ser humano que busca la vida y la paz. No es un rival o un enemigo, sino ante todo un hermano o una hermana en nuestra común humanidad, herida como nosotros.
Jean Vanier, Cada  persona es una historia sagrada

viernes, 23 de marzo de 2012

Reflexión para comenzar a "otro ritmo" este fin de semana...


Ten calma, desacelera el ritmo
de tu corazón silenciando tu mente.
Afirma tu paso con la visión del futuro.
Encuentra la calma de las montañas.
Rompe la tensión de tus nervios
y músculos con la dulce música
de los arroyos que viven en tu memoria.
Vive intensamente la paz del sueño.
Aprende a tomar vacaciones de un minuto,
al detenerte a mirar una flor,
al conversar con un amigo,
al contemplar un amanecer,
o al leer algunas líneas de un buen libro.
Recuerda cada día la fábula
de la liebre y la tortuga,
para que sepas que, vivir más intenso,
no quiere decir vivir más rápido,
y que la vida es más
que aumentar la velocidad.
Voltea hacia las ramas del roble,
que florece y comprende
que creció grande y fuerte
porque creció despacio y bien.
Ten calma, desacelera el paso
y echa tus raíces en la buena tierra
de lo que realmente vale,
para así crecer hacia las estrellas.

“La profundidad del amor se mide por las pequeñas alegrías que se dan los cónyuges y también por las pequeñas heridas que reciben, pero no heridas que provienen de los oscuros manantiales del egoísmo, sino de aquellos otros que son necesarios para los procesos de adaptación e integración.
En el verdadero amor se ocultan fuerzas singulares para resolver las contrariedades de la vida y para no detenerse en la marcha ascendente de la búsqueda de la perfecta alegría.
Los amantes usan un idioma desconocido para, las que no aman: una mirada, un suspiro, un momento de silencio, actitudes que expresan más que todas las palabras del lenguaje humano".
Ignacio Larrañaga. Un Matrimonio Feliz

En el Evangelio de hoy Jesús nos dice:

"Gritó, pues, Jesús, enseñando en el Templo y diciendo: «Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que verdaderamente me envía el que me envía; pero vosotros no le conocéis.
Yo le conozco, porque vengo de él y él es el que me ha enviado."
Jn 7, 28-29

Jesús vino a cumplir la voluntad del Padre, y es a partir de Él que el Padre se nos revela.
Qué sentimientos se despiertan en ti ante esta afirmación de Jesús?
 

jueves, 22 de marzo de 2012

Sí, queridos amigos, Dios nos ama. Ésta es la gran verdad de nuestra vida y que da sentido a todo lo demás. No somos fruto de la casualidad o la irracionalidad, sino que en el origen de nuestra existencia hay un proyecto de amor de Dios. Permanecer en su amor significa entonces vivir arraigados en la fe, porque la fe no es la simple aceptación de unas verdades abstractas, sino una relación íntima con Cristo que nos lleva a abrir nuestro corazón a este misterio de amor y a vivir como personas que se saben amadas por Dios.
Benedicto XVI
 
Acostumbrados desde niños a ver la cruz por todas partes, no hemos aprendido a mirar el rostro del Crucificado con fe y con amor. Nuestra mirada distraída no es capaz de descubrir en ese rostro la luz que podría iluminar nuestra vida en los momentos más duros y difíciles.
Sin embargo, Jesús nos está mandando desde la cruz señales de vida y de amor. En esos brazos extendidos que no pueden ya abrazar a los niños, y en esa manos clavadas que no pueden acariciar a los leprosos ni bendecir a los enfermos, está Dios con sus brazos abiertos para acoger, abrazar y sostener nuestras pobres vidas, rotas por tantos sufrimientos. 
José Antonio Pagola
ABRAMOS NUESTRAS PUERTAS Y VENTANAS PARA QUE ENTRE JESÚS!!!

Qué tengo yo, que mi amistad procuras? 
¿Qué interés te sigue, Jesús mío, 
que a mi puerta, cubierto de rocío, 
pasas las noches del invierno escuras? 
¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
Cuántas veces el ángel me decía:
¡Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía!
¡y cuántas, hermosura soberana:
Mañana le abriremos -respondía-
para lo mismo responder mañana!
LOPE DE VEGA
 

miércoles, 21 de marzo de 2012

La iglesia no es un museo para gente buena, es un hospital para los quebrantados...
Me caí, me levanté, sacudí mi ropa,
sonreí y comencé nuevamente.
Pasó el tiempo, tropecé, tambaleé y caí...
me levanté, sacudí mi ropa, pero esta vez
mis rodillas sangraron, las limpié...
y comencé nuevamente.
Siguió pasando el tiempo, otra vez caí,
ahora no sólo mis rodillas sangraron,
sino que también mis codos
y manos estaban heridas.
Sólo ahora, cuando comienzo a levantarme,
me doy cuenta que quizás nunca hubiese tambaleado, que quizás nunca hubiese caído y
que quizás nunca me hubiese herido,
si tan solo hubiese visto tu mano,
siempre extendida para ayudarme...
Juntos es todo menos amargo,
¡qué alegría que estés a mi lado, Señor!

Señor!. 
Cuando me encierro en mí, 
no existe nada:
ni tu cielo y tus montes,
tus vientos y tus mares; 
ni tu sol,
ni la lluvia de estrellas.
Ni existen los demás
ni existes Tu,
ni existo yo.
A fuerza de pensarme, me destruyo.
Y una oscura soledad me envuelve,
y no veo nada
y no oigo nada.
Cúrame, Señor, cúrame por dentro,
como a los ciegos, mudos y leprosos,
que te presentaban.
Yo me presento.
Cúrame el corazón, de donde sale, 
lo que otros padecen
y donde llevo mudo y reprimido
El amor tuyo, que les debo.
Despiértame, Señor, de este coma profundo,
que es amarme por encima de todo.
Que yo vuelva a ver (Lc 18, 41)
a verte, a verles,
a ver tus cosas
a ver tu vida,
a ver tus hijos....
Y que empiece a hablar, 
como los niños, 
-balbuceando-,
las dos palabras más redondas 
de la vida:
¡PADRE NUESTRO!
Ignacio Iglesias, sj

«En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna»
Jn 5, 24

Señor creo en el Padre que te ha enviado, creo en Ti sin dudarlo. Quiero amarte en mis hermanos. Amén. 

martes, 20 de marzo de 2012

¿QUÉ QUIERO, MI JESÚS?...
QUIERO QUERERTE,
QUIERO CUANTO HAY EN MI, DEL TODO DARTE, 
SIN TENER MAS PLACER QUE EL AGRADARTE,
SIN TENER MAS TEMOR QUE EL OFENDERTE.
QUIERO OLVIDARLO TODO Y CONOCERTE,
QUIERO DEJARLO TODO POR BUSCARTE,
QUIERO PERDERLO TODO POR HALLARTE,
QUIERO IGNORARLO TODO POR SABERTE.
QUIERO, AMABLE JESÚS, ABISMARME
EN ESE DULCE HUECO DE TU HERIDA,
Y EN SUS DIVINAS BRASAS ABRASARME.
QUIERO, POR FIN, EN TI TRANSFIGURARME,
MORIR A MI, PARA VIVIR TU VIDA,
PERDERME EN TI, JESÚS, Y NO ENCONTRARME.
Calderón de la Barca 
"La fe es desprenderse de todo aquello que tengo en las manos para emprender el camino hacia Dios, que colma mi anhelo más profundo. Cuando Abraham partió no sabía adonde llegaría (Hebreos 11:8). Sin embargo, se aventuró.
Tener fe significa también para nosotros levantar campamento sin saber dónde podremos asentarnos. Partir es un riesgo. Pero este riesgo forma parte esencial de la fe. Es una promesa a la que seguimos, no una absoluta certeza. Quien cree, confía en que Dios colmará su anhelo y lo conducirá a la tierra prometida en la que pueda sentirse realmente en casa.
Todo aquello que construimos nosotros mismos no nos ofrece un hogar. Ésta es la última meta de la fe: buscar un hogar en el cual sentirnos siempre en casa.
La Epístola a los Hebreos también lo ve de este modo. Los creyentes, según dice el autor de este escrito, altamente teológico, 'hacen ver claramente que van en busca de una patria; pues si hubieran añorado la tierra de la que habían salido, tenían la oportunidad de volver a ella. Pero no, aspiraban a una patria mayor, es decir, a la del cielo' (Hebreos 11:14-16).
En esta confianza de que hay un mejor hogar que nos espera, el hogar en Dios, es que podemos desprendernos una y otra vez de lo conocido, soltar las seguridades que tenemos entre manos y emprender el camino.
La fe nos mantiene en movimiento, nos libera de todas las dependencias y ataduras por las que nuestra existencia muchas veces está determinada".
Anselm Grün. Desafíos para vivir mejor
Cuando intentas escapar de un problema, también estás alejándote de la solución…Y las soluciones a tus problemas y a los míos siempre están de la mano de Dios…
Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y camina".  
Jn 5, 8
El amor es aceptación. Si pretendemos cambiar a quienes amamos surgen los grandes conflictos, las discusiones, nace el dolor y poco a poco el amor muere. El amor no muere de un día para el otro, comienza a apagarse lentamente como las luces del cine antes de comenzar la película...

lunes, 19 de marzo de 2012

Carta del P. Arrupe a un joven que quiere ser jesuita:
Quédate en tu casa si esta idea te pone inquieto y nervioso.
No vengas a nosotros si es que amas a la Iglesia como una madrastra y no como una madre;
No vengas si piensas que con ello vas a hacer un favor a la Compañía de Jesús.
Ven si para ti el servicio a Cristo es el centro de tu vida
Ven si tienes unas espaldas suficientemente fuertes,
Un espíritu abierto, una mente razonablemente abierta,
y un corazón más grande que el mundo.
Ven si sabes ser bromista y reírte con otros y...
en ocasiones reírte de ti mismo.
Pedro Arrupe sj
Padre José: Dios te ha confiado su Tesoro más preciado, 
y de tu fiat y amén vivimos los redimidos. 
Tú le mostrarás al Arquitecto del cosmos cómo trabajar la madera; 
a la Palabra eterna, le enseñarás hablar; 
al Amigo del Hombre a forjar vínculos de amistad; 
al Guardián de Israel a no temerle a la noche, 
al que enseñó a caminar a Efraím, a dar primeros pasos, 
al que juega desde siempre ante el Padre a decir: Shemmá... 
al Bienamado del Padre, a refugiarse en tus besos.  

El hombre humilde es pacífico y paciente. Vive confiando en la Providencia del Padre. No se engríe en los éxitos, ni se desespera en los fracasos. Porque sabe que Dios vela a su lado, y que nunca, nunca le va a dejar solo...

Perseverar en la Fe nos lleva a resultados tangibles y concretos; nos da paz interior y certeza de que las cosas en el mundo, si son atendidas por los seres humanos con intensidad, sana intención, persistencia, esfuerzo y muchas veces, con gran sacrificio, el resto se puede dejar en manos de Dios y Él se encargará del resultado final. Es decir, con Fe el hombre hace lo que tiene que hacer y el resto Dios lo dará por añadidura.

domingo, 18 de marzo de 2012

José,  padre cercano. Protector de María y de Jesús. Dedicado a tu familia por entero. Hombre de fe profunda que ninguna circunstancia pudo derribar o desalentar. Fuerte, responsable y silencioso. Esposo de la Virgen y bondadoso padre. Modelo de hombre  siempre dispuesto a cumplir los designios de Dios. Aún aquellos inesperados e inexplicables…
Te ruego me enseñes a ser sensata y sencilla como tú.  Protégeme y guíame dulcemente e intercede por los míos ante Dios nuestro Señor. Amén.
@Ale Vallina 
¿Quién soy yo para que la Madre de mi Señor haya puesto su mirada en este simple carpintero?
«Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos» 
San Agustín

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