sábado, 7 de abril de 2012




En estos días donde tanta gente se confiesa, es verdaderamente un regalo ser puente entre Dios y los hermanos y testigo de las maravillas que obra el Señor.
No hay terapia tan profunda como experimentar el abrazo de Dios que nos dice NO IMPORTA LO QUE HAGAS SOS MI HIJO HIJA AMADA.

No dudo que todo el que haga la experiencia de acercarse a la confesión, sea o no sea creyente recibirá esa gracia, aunque mediada por alguien tan o más pecador que él.
P. Germán Guidi sj



Quienes acogen su silencio, con esperanza y fidelidad en las horas grises y rutinarias, son las gentes del sábado santo...

Madre de Jesús y madre mía. Señora de la espera confiada, en este sábado santo deseo  acompañarte en tu dolor. Sé de tu tristeza junto a la tumba de tu Hijo, y de tu desconcierto ante la crueldad de los hombres. No entiendes pero aceptas la voluntad del Padre porque  nunca  dejas de confiar en Él. Auxíliame María para que en las pruebas más duras tenga tu temple y tu esperanza. Ayúdame para que mi corazón, a semejanza del tuyo, abrace la noche sabiendo que la mañana  trae el sol. Y que la muerte es vencida por  la resurrección…
@Ale



La sangre del justo
y la del malvado
pasan por tu mismo corazón.
La espalda del que golpea
y la que recibe el latigazo
son parte de tu mismo cuerpo.
En tus lágrimas lloran
el dolor del bueno
y la confusión de su agresor.
Tu misma ternura abraza
el rostro de tu madre María
y el del soldado que te clava.
En tu corazón no hay excluidos,
en tu cuerpo todos cabemos,
en tus lágrimas todos lloramos,
en tu ternura todos existimos.
¡Déjame entrar contigo,
Señor, en tu misterio,
y vivir en el hogar de tu pasión
donde reconcilias lo imposible!

Benjamín González Buelta sj

viernes, 6 de abril de 2012


Tu vida se veía destruida,
pero tú alcanzabas la plenitud.
Aparecías clavado como un esclavo,
Pero llegabas a toda la libertad.
Habías sido reducido al silencio,
pero eras la palabra
más grande del amor.
La muerte exhibía su victoria,
pero la derrotabas para todos.
El reino parecía desangrarse contigo,
pero lo edificabas
con entrega absoluta.
Creían los jefes
que te habían quitado todo,
pero tú te entregabas
para la vida de todos.
Morías como un
abandonado por el Padre,
pero él te acogía
en un abrazo sin distancias.
Desaparecías
para siempre en el sepulcro,
pero estrenabas
una presencia universal.
¿No es sólo apariencia de fracaso
la muerte del que se entrega a tu designio?
¿No somos más radicalmente libres,
cuando nos abandonamos en tu proyecto?
¿No está más cerca nuestra plenitud,
cuando vamos siendo despojados en tu misterio?
¿No es la alegría tu última palabra,
en medio de las cruces de los justos?

Benjamín González Buelta

“Yo he meditado muchas veces sobre un pequeño dato de los evangelios que siempre me desconcierta: aquel en el que se cuenta que cuando Cristo murió, los soldados que le habían crucificado se sortearon la túnica.
¿Se la sortearon? ¿Con qué? Probablemente con unas tabas, que era el juego de la época. ¿Y qué hacían unas tabas al pie de la cruz?
Es muy simple: los soldados sabían que los reos tardaban en morir. Así que iban prevenidos: llevaban sus juegos para entretenerse mientras duraba la guardia y la agonía de los ajusticiados. Es decir, a la misma hora en que Cristo moría, en el momento en el que giraba la página más decisiva de la historia, había, al pie mismo de ese hecho tremendo, unos hombres jugando a las tabas.
Y lo último que Cristo vio antes de morir fue la estupidez humana: que un grupo de los que estaban siendo redimidos con su sangre se aburrían allí, a medio metro.
De todo lo que los evangelistas cuentan de aquella hora me parece este detalle lo más dramático y también, desgraciadamente, lo más humano de cuanto allí aconteció”.
“Los hombres estaban ciegos. Ciegos de egoísmo voluntario. Y uno no puede pensar sino con tristeza en el día del juicio de aquellos soldados, cuando se les preguntara lo que hicieron aquel viernes tremendo y tuviesen que confesar que no se enteraron de nada, porque estaban jugando a las tabas”.
“Pero ellos no eran más mediocres que nosotros: todos vivimos jugando a las canicas, encerrados en nuestro pequeño corazoncito, creyendo que no hay más problemas en el mundo que ese terrible dolor de nuestro dedo meñique”. (José Luís Martín Descalzo)


La indiferencia de los que no hicieron nada por ti esa noche, ¿no te habrá dolido más que los insultos y los golpes?
Unos soldados romanos, unos hombres que no te conocen, que no vieron nunca un milagro tuyo, que jamás escucharon tus palabras, descargan sobre ti toda la crueldad de que son capaces. Eso duele. Pero, los que te oyeron, los que se alimentaron con tus peces y tus panes milagrosamente multiplicados, los que se curaron de sus enfermedades cuando los tocaste, los que se llenaron de esperanza con tus palabras de vida, ante el poder organizado de los “hombres de honor”, retroceden, miran para otro lado, cuanto más, se dirán “¡qué pena!”
La indiferencia de los que parecían ser tuyos, eso seguro que te dolió más.
Pero nos amas igual. La noche en que sufriste la mayor indiferencia dijiste “Padre, que se haga tu voluntad”.
Ibas a morir por los indiferentes. Por todos y cada uno, para que se cumpla lo escrito, para que se cierre el círculo perfecto de tu salvación. Para darnos, a partir de esa noche larga, interminable de dolor y angustia, la oportunidad para siempre, de que salgamos de nuestra indiferencia y nos juguemos por ti.

jueves, 5 de abril de 2012


MI CUERPO ES COMIDA
Mis manos, esas manos y tus manos
hacemos este gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en tu muerte y en tu vida.
Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
ciudad de Dios, ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida.
El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen
nos convoca
a ser contigo el pan de cada día.
Llamados por la luz de tu memoria,
marchamos hacia el reino
haciendo historia,
fraterna y subversiva eucaristía
Pedro Casaldáliga.

"Se arrodilló, juntas las manos,
en el Getsemaní sombrío,
bajo las ramas
de un frondoso olivo.
Dormidas las flores, su cabeza gacha,
los pájaros nocturnos acallan su grito
y en el silencio, su mente
recorre los siglos.
Su pasado está lleno
de traición y tristeza,
de mañana, dolor y tormentas;
pero Él se arrodilla, sereno,
bajo el árbol que contempla
una lucha de significado eterno
'No mi voluntad sino la tuya se cumpla'".
 Henri Nouwen.

En esta hora de dolor, de abandono, de angustia y de soledad, tu naturaleza divina calla. Tu poder se oculta. No hay rebelión, no hay demostración alguna de tu divinidad.
¿No hay demostración de divinidad? ¿Quién, sino solo Dios es capaz de sufrir todo esto sin reaccionar? ¿Quién, sino el Todopoderoso puede renunciar voluntariamente al poder?
Si solamente fuiste un hombre y nada más que un hombre ¿cómo soportar tanta injusticia con mansedumbre total?
Tu naturaleza divina ocultó su poder… pero desplegó al máximo su amor. Lo desplegó en entrega, en resistencia, en silencio…
¿Qué me pides, Señor, a cambio de este amor tuyo tan grande, que no puedo terminar de entender?
No me pides, no me pones condiciones, no me propones ningún trueque. Me amas más allá de todo y por encima de todo, para que, sin entender, solo vea a qué le llamas amor. Tu amor todo lo llena, todo lo cubre, todo lo abarca.
Me dejo amar por ti, mi Jesús, sólo me dejo amar. Abro mi corazón y te dejo entrar. Me llenas, me rebasas, me iluminas, me envuelves con tu amor… y yo te lo permito, me dejo amar, levanto la compuerta y dejo pasar el torrente infinito de tu amor… Entonces empiezo a entender qué quisiste decir con aquello de “ámense unos a otros como yo los he amado”.



Señor, Maestro y amigo, Jesús, al ver esta noche de tanto dolor, que aceptaste con mansedumbre, no podemos entender. No sabemos por qué tuviste que sufrir. Nos parece que el dolor carece de sentido.
Cuando a nosotros nos llega una hora de dolor, quizás lo que más nos cueste aceptar es esa falta de sentido que se nos hace patente.
Hay, ciertamente, dolores sin sentido. Dolores sin mejor explicación que la crueldad de los hombres. Son el fruto de la ambición, del egoísmo, de la indiferencia. Son muchos: el horror de las guerras, el sadismo de las torturas, el dolor de todas las violencias, la crueldad de las opresiones, el atropello de los poderosos, el costo sangriento de todas las desigualdades, discriminaciones e injusticias. Todos estos dolores no tienen sentido. Son intolerables.
Hay también dolores sin otro sentido que la mala interpretación del Evangelio. Dolores que serían la complacencia de un "dios" inmensamente sádico, ávido de lágrimas humanas. Tal es el de aquéllos que erigen el dolor en algo bueno en sí mismo, el dolor de todos los masoquistas del mundo. El dolor de los que trafican en lágrimas y "valoran" las cosas por su costo en sufrimiento. Y este dolor tampoco tiene sentido. También es injustificable.
Sólo hay un dolor que tiene sentido. El dolor lleno de sentido es aquél que no se busca, pero si llega, se tolera con fortaleza. Es el dolor que deriva, como una consecuencia no deseada, del servicio a los semejantes, de la fidelidad a la conciencia, del amor a nuestros hermanos, del amor a Dios. En todos esos casos no es el dolor lo que cuenta, sino el amor. El dolor es sólo síntoma, señal del amor. Y ese dolor sí que tiene sentido, porque, aunque aparece como dolor, es en realidad amor.


TRES PAUTAS PARA EL ENCUENTRO CON DIOS
(Tercera Pauta) 

3. “La tentación del aparentar (poder)”

«15 Entonces fue y se acercó a uno de los ciudadanos de aquel país, y él lo mandó a sus campos a apacentar cerdos»

a)      ¿Mi fe lo expreso sólo en el tempo o lo manifiesto también con el prójimo? ¿Exijo a los demás lo que no soy capaz de hacer?
b)     ¿Amo a Dios sólo en las celebraciones litúrgicas? Me alegro con cumplir el mandamiento, la norma, el ayuno, precepto dominical o logro expresar el amor atendiendo las necesidades de mi hermano?
c)      La Eucaristía ¿Me ayuda a salir al encuentro del hermano?. ¿Voy por la vida haciendo el papel de “bueno” ante los demás sin comprometerme con sus necesidades?
d)     ¿Soy honesto en mi trabajo? ¿Pago con justicia a mis empleados? ¿Soy cuidadoso con la seguridad de las personas que tengo cerca?
e)      ¿Participo de la misa por cumplir o espero que Jesús me vaya transformando el corazón y la manera de vivir?
f)       ¿Me sientes atraído por  la enseñanza del evangelio o me quedas sólo en palabras bonitas?  ¿Vivo las enseñanzas del evangelio, misericordia, compasión, solidaridad…?
g)     ¿Doy testimonio cristiano con mi conducta o actúo con cobardía, con miedo por  “el qué dirán”?
h)     Ante las situaciones de injusticia que hay a mi lado ¿Me hago el “despistado” o los denuncios?

Padre, por caminos lejanos me perdí. Ayúdame a regresar…

Acto de confianza 
San Claudio la Colombière


«Estoy tan convencido, Dios mío, de que velas sobre todos los que esperan en Ti, y de que no puede faltar cosa alguna a quien aguarda de Ti todas las cosas, que he determinado vivir de ahora en adelante sin ningún cuidado, descargando en Ti todas mis solicitudes: «en paz me duermo y al punto descanso, porque tú, Señor, me has afirmado singularmente en la esperanza» (Sal 4,10). Despójenme, en buena hora, los hombres de los bienes y de la honra, prívenme las enfermedades de las fuerzas e instrumentos de serviros; pierda yo por mí mismo vuestra gracia pecando, que no por eso perderé la esperanza; antes la conservaré hasta el último suspiro de mi vida y serán vanos los esfuerzos de todos los demonios del infierno por arrancármela: en paz me duermo y al punto descanso.
Que otros esperen la dicha de sus riquezas o de sus talentos: que descansen otros en la inocencia de su vida, o en la aspereza de su penitencia, o en la multitud de sus buenas obras, o en el fervor de sus oraciones; en cuanto a mí toda mi confianza se funda en mi misma confianza: «Tú, Señor, me has afirmado singularmente en la esperanza» (Sal 4,10). Confianza semejante jamás salió fallida a nadie: «Nadie esperó en el Señor y quedó confundido» (Sir 2,11). Así que seguro estoy de ser eternamente bienaventurado, porque espero firmemente serlo, y porque eres Tú, Dios mío, de quien lo espero: «en Ti, Señor, he esperado; no quedaré avergonzado jamás» (Sal 30,2; 70,1).
Conocer, demasiado conozco que por mí soy frágil y mudable; sé cuánto pueden las tentaciones contra las virtudes más robustas; he visto caer las estrellas del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de eso logra acobardarme. Mientras yo espere, estoy a salvo de toda desgracia; y de que esperaré siempre estoy cierto, porque espero también esta esperanza invariable.
En fin, para mí es seguro que nunca será demasiado lo que espere de Ti, y que nunca tendré menos de lo que hubiere esperado. Por tanto, espero que me sostendrás firme en los riesgos más inminentes y me defenderás en medio de los ataques más furiosos, y harás que mi flaqueza triunfe de los más espantosos enemigos. Espero que Tú me amarás a mí siempre y que te amaré a Ti sin intermisión, y para llegar de un solo vuelo con la esperanza hasta donde puede llegarse, espero a Ti mismo, de Ti mismo, oh Criador mío, para el tiempo y para la eternidad. Amén.»

miércoles, 4 de abril de 2012


PERSONAJES DE LA PASIÓN
Caifás, "El escandalizado"
"Los que prendieron a Jesús le llevaron ante el Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos”.
Juan, "El amigo"
“Junto a la cruz estaba su madre… y junto a ella el discípulo a quien amaba”
Judas, "el triste"
"El llamado Judas, uno de los Doce, iba el primero, y se acercó a Jesús para darle un beso."
Pedro, "El bocazas"
Pedro dijo: “Señor, estoy dispuesto a ir contigo hasta la cárcel y hasta la muerte”
 Pilatos, "el ciego"
Salió entonces Pilato, fue hacia ellos y dijo: “¿Qué acusación traéis contra este hombre?”
María, "la esperanzada"
“…perseveraban en la oración con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, y de María, la madre de Jesús…”
 María Magdalena, "La fiel"
"El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro…"
Pastoral sj



TRES PAUTAS PARA EL ENCUENTRO CON DIOS
(Segunda pauta)




2.  “La tentaciones del egoísmo (placer)”

«Cuando lo había gastado todo, vino una gran hambre en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Y deseaba llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada» (Lc 15, 14-16)

a)      ¿Sufres ante “tu realidad económica” que te impide acceder a otra situación económica no te permite gastar como desearías? ¿Sientes envidias por no tener lo que otros tienen?
b)     En el afán por tener más ¿Descuido a tu familia?  ¿Resto tiempo a mis seres queridos por ganas  más dinero?
c)      ¿La falta de amor en mi vida, se debe a la falta de perdón?
d)     ¿Pienso alguna vez que con lo que gasto en caprichos podría ayudar un poco a los que menos tienen?
e)      ¿Mi participación en la eucaristía dominical sensibiliza mi caridad y solidaridad? ¿Soy solidario con el que sufre a mi lado?
f)       ¿Cumplo de la ley, como un mandamiento al amor? o ¿Juzgo con dureza el error de mi hermano?.
g)     ¿Vivo con “limpieza de corazón” la sexualidad, o lo vivo obsesionado y dominado por ella?
h)     ¿Paso de largo cuando alguien sufre? ¿Trato a los demás con indiferencia?
i)       ¿Sé renunciar a mi comodidad en favor de los demás?

Padre, por caminos lejanos me perdí. Ayúdame a regresar…

martes, 3 de abril de 2012






"Jesús no inventó la Cruz": la encontró en su camino, como todo hombre.  "La novedad que él  inventó fue la de poner en la cruz un germen de amor.  Así la cruz se convirtió en el camino que lleva a la vida, en mensaje de amor, en fuente de calor transformador para el hombre: ¡Es la Cruz de Jesús!". Esa Cruz abraza, primero, a cada uno de nosotros, nos confía una misión en nuestra vida personal, en nuestra familia, en el ámbito de nuestras amistades, de nuestros conocimientos, en todas partes encontramos y encontraremos cruces.  Pienso en tantas familias resquebrajadas o disueltas, pienso en tantas enfermedades no aceptadas, en bloqueos del corazón no resuelto, pienso en sentimientos y resentimientos amargos que torturan interiormente.  ¡Cuántas de estas cruces suben y bajan por nuestras calles, se apretujan en nuestros buses, llenan nuestra ciudad!. A menudo son cruces sin nombre y sin esperanza.  A veces son cruces maldecidas o solamente toleradas.  Llevan a la desesperación, o sin mucho, a la resignación. Jesús, desde la Cruz, nos invita a cada uno de nosotros, hoy, a poner todas estas cruces, y no sólo la nuestra, en relación con la suya. "Jesús nos invita a sembrar también en ellas, como él lo hizo, el germen del amor y de la Esperanza. 


 Cardenal Carlo María Martini




Todos los días Dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hizo "infelices".


TRES PAUTAS PARA EL ENCUENTRO CON DIOS 

1. “La Tentación del individualismo (tener)”

«"Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde." Días  después, el hijo menor, junto todo lo que tenía, y partió a un país lejano, y allí malgastó su bienes viviendo perdidamente»


a)      ¿Me ocupo de los demás o sólo piensas solo en mi? ¿ofrezco mi tiempo para escuchar al que sufre?.
b)     ¿Me involucro con mi hermano? ¿tiendo la mano a quién lo necesita? ¿Tengo la voluntad de atender las necesidades de mi hermano?¿Te encierras en lo tuyo?
c)      ¿Cuál es mi actitud frente a los problemas de los que tengo cerca? ¿Pienso en ellos? ¿piensas en los demás? ¿eres individualista, cerrado, conformista...?
d)     ¿Me da vergüenza manifestar mi escala de valores y principios frente a los demás? ¿Me aferro a mi imagen, al dinero? ¿Soy generoso con lo que tengo?
e)      ¿Me esfuerzo por corregir la envidia y el egoísmo, por perdonar y dialogar con quienes he tenido una discusión...?
f)       ¿Veo a Jesús en los demás? ¿Juzgo con dureza las equivocaciones de los demás? ¿Veo con más rapidez la paja en el ojo ajeno, que la  viga que tengo en el mío?
g)     ¿He causado daño a los demás con mentiras, afirmando, cosas que no conozco, o revelando cosas que se tenían que guardar en secreto?
h)     ¿He dado testimonio cristiano con mi conducta o he actuado con cobardía, con miedo al “qué dirán”?
i)       ¿Me acuerdas de que hay personas que lo están pasando mal? ¿Ayudo a los más necesitados?
j)       ¿Reconozco y veo a Jesús en los Pobres o renuncio a identificarlo?

Padre, por caminos lejanos me perdí. Ayúdame a regresar…
Ser instrumento en tus manos, Señor. Eso es lo que anhelo. Que toques mis cuerdas con tu Amor y Sabiduría para que sea tu música la que resuene por el mundo entero.
Deseo morir a mí mezquindades, para que seas Tú en mí.
Concédeme esa gracias mi Dios!!!
@Ale Vallina

Si no quieres sufrir no ames, pero si no amas para qué quieres vivir?
San Agustín

lunes, 2 de abril de 2012


La Cruz de Jesús nos ayuda a reflexionar,
1º) Si somos capaces de aceptar nuestras propias cruces sin amargura ni resentimientos. 
2º) Si estamos dispuestos a seguir caminando después de los conflictos, los problemas y las caídas. 
3º) Si  transformamos nuestras faltas, desórdenes y egoísmos para poder amar y servir cada vez más a todas las personas.



Tú que eres amor, invádeme
Tú que eres Santo, santifícame
Tú que eres Fuente viva, sáciame
Tú que eres Entrega, utilízame
Tú que eres Presencia, utilízame
Tú que eres presencia, envuélveme
Tú que eres Plenitud, lléname
Tú que eres Centro, céntrame en ti
Rebósame de Ti y muéstrame tu rostro
Hazme capacidad
Hazme silencio
Hazme tú
Jesús, que amor más infinito que nos tienes. Amor absoluto, amor inquebrantable. Amor tan noble que fue sangre por nosotros, y fue cruz para salvarnos…
Sé que no soy digna de que entres en mi casa, pero ni dudas tengo de que una palabra tuya bastará para sanarme.
@Ale

Jesús nos revela y nos da a conocer a Dios. No porque nos revela la esencia divina, sino porque vivió, habló y se comportó de tal forma que, haciendo eso, nos dijo: "Dios es así". De ahí, la extraña afirmación: "Cuando levantéis al Hijo del Hombre sabréis que yo soy". Es decir, en el crucificado, en el ajusticiado, en el fracasado, por defender a los indefensos, ahí y en eso sabemos que Jesús es Dios porque nos está diciendo así es dónde y cómo encontramos a Dios. A muchas personas lo que les preocupa es saber si Jesús es Dios, pero no les interesa saber cómo tienen que vivir para encontrar a Dios.
JOSÉ ANTONIO PAGOLA

domingo, 1 de abril de 2012


Señor Jesús, Tú no viniste al mundo para ser admirado o adorado. Tú deseaste solamente imitadores. Por eso, despiértanos, si estamos adormecidos. En ese engaño de querer admirarte o adorarte, en vez de imitarte y parecernos a ti.
Soren Kirkegaard.
Sobre María Magdalena se habla mucho. En ella se “unifican” tantas Marías de los evangelios: que lloran a los pies de Jesús, que son perdonadas por su pecado, que le siguen sin fisuras. Hay quien quiere ver en ella a una mujer enamorada, ¿y quién no, de alguien como Jesús? Es la que también ha sentido cada golpe como propio, y ante la cruz se ha visto morir un poco. Es la que, en la hora más oscura, del fracaso y el dolor, sigue dispuesta a dar la cara y a defender aquello en lo que ha creído. Y tal vez por eso, es la primera que va a descubrir al Jesús vivo.
Centro Ignaciano de México

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