sábado, 21 de abril de 2012


Sobre Todas Las Cosas...
Tanto que decir y tan solo el tiempo
que queda de vida para hacerlo.
Qué rápido pasa el tiempo.
Si pudiera hacer las cosas a mi manera,
te mantendría a salvo entre mis brazos
mientras que la tormenta de la vida azota.
No siempre estaré contigo, mi hijo,
pero te puedo ofrecer palabras.
Cuando los vientos de esperanza
estén muriendo,
estas palabras vivirán.
Sobre todas las cosas,
sé consciente de que Dios es
el que nunca te dejará.
Miralo a Él
sobre todas las cosas.
Él es el amor del que puedes depender,
un corazón
dispuesto a cuidarte.
Si en la noche más oscura te encuentras perdido,
allí Él estará.
Él es el Padre eterno,
en sus manos nunca caerás.
Él es quien sostiene todo,
sobre todas las cosas.
Él es el autor de tu risa,
Él es el que guarda tus lágrimas,

Él es a quien debes temer
sobre todas las cosas.
El es el Dador del reino
adquirido para ti desde el principio,

y Él te pedirá tu corazón
sobre todas las cosas.
Tanto que decir y no hay tiempo
suficiente para decirlo.
Tan sólo ama al Señor
sobre todas las cosas.
Por Michael y Stormie Omartian para See This House Music/ASCP



Pocas palabras producen tanto consuelo y sosiego como las que nos dice Jesús en el Evangelio de hoy: “ Soy yo. No teman.” Jn 6, 16-21
Es nuestro propio Señor el que nos invita a la calma y al sosiego. Es Él el que nos dice que no sintamos temor alguno.
Es una invitación a mirar nuestros miedos y dejar de huir a causa de ellos. Es más, es una invitación a no sentir ningún miedo…Porque Él acompaña cada uno de nuestros pasos, y está cerca, muy cerca de cada uno de nosotros…Siempre. Desde siempre y para siempre.
@Ale

viernes, 20 de abril de 2012


"Poco importa mover el mundo entero si descuido a mi familia. De ser así, no estaría haciendo nada."
Joao Pozzobón

Porque el Señor es el Espíritu;
y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
2 Corintios 3:17
Entre progenitores y prole, entre hermanos y hermanas, en la pareja y en las comunidades. La dominación origina rupturas, pero la posesividad produce dependencias que anulan y alienan. 
Juan Masiá, SJ
No revises insistentemente el pasado. No te preocupes por el futuro. Vive el HOY!!!

Aunque queremos vivir tu Evangelio
no siempre sabemos reconocerte
nuestra mirada no va más allá
nos encontramos solos e impotentes
Te conocemos Señor en tu gesto
cuando se parte el pan te haces presente
es un pan que nos habla de una vida
que se da, que se entrega hasta la muerte.
Vivimos momentos de oscuridad
sin poder entender lo que sucede
tu Evangelio nos vuelve a recordar
que Tú estás con nosotros para siempre...

jueves, 19 de abril de 2012


Allí donde yo viva y la vida brote en mí, allí veré al Resucitado y experimentaré a Dios
 Anselm Grün

Algunos son felices con lo poco que tienen,
y otros no se conforman ni con medio país.
Hay quienes dejan todo solo por un sueño,
y hay otros que no sueñan, y nada dejarán.
Algunos viven como si la vida fuera una cacería,
y otros que la disfrutan como un regalo de Dios…
Para amar, para amar, para amar…
Hay quienes son felices repartiendo sonrisas,
y hay otros que no saben ni reír, ni repartir.
Algunos se quejan de cuánto acontece,
mientras otros agradecen tan solo por vivir.
Hay quienes viven siempre calculando
cómo no tener problemas,
y otros transforman sus penas,
en una oportunidad…
Para amar, para amar, para amar…
Los unos y los otros parecen tan distintos,
pero aunque no son lo mismo,
tienen mucho en común.
En cada pecho vive la presencia infinita,
de Aquél que nos habita,
y aunque nos cueste entender,
hay quienes viven siempre escapando,
del Amor que nos ama,
y otros cada mañana,
eligen VIVIR.
Para amar, para amar, para amar…
Carlos Seoane


El gran peligro que tiene el ser humano es rechazar y negar lo malo y diferente que hay en su interior. El ser humano es complejo; es cuerpo y espíritu; es corazón e inteligencia; está en busca de comunión y de triunfo; está próximo a la tierra por su cuerpo, y cerca de lo universal por su inteligencia. Es también un ser con una historia. Tiene raíces en una familia, como niño ha sido amado y rechazado; en la vida ha tenido éxitos y fracasos; ha dado vida pero también se ha negado a darla. El ser humano es una mezcla de luz y tinieblas, de confianza y de miedo, de amor y de odio. La división se establece cuando se niega a mirar y a aceptar la realidad de su pasado, de sus heridas, de sus prejuicios, de sus miedos. Es como si reconocer todo lo oscuro y herido que hay en él fuera a provocar sentimientos intolerables de angustia y de muerte (...). La unidad interior se realiza progresivamente en la medida en que comenzamos a reconocer que ese mundo existe en lo más profundo de nosotros mismos.
 Jean Vanier, Cada persona es una historia sagrada
Del Evangelio de hoy.
" El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. El que cree en el Hijo tiene Vida eterna."
Juan 3,31-36.

miércoles, 18 de abril de 2012

La persona agradecida recuerda el día de la independencia de su país y a quienes dieron su vida por ella, el cumpleaños de las personas queridas, el aniversario de su boda o del fallecimiento de un amigo... La persona agradecida celebra los Magnalia Dei, los hechos asombrosos de Dios, y, por encima de todo, la muerte de Jesús, sin solución de continuidad con su resurrección. La Eucaristía es la memoria transformada en agradecimiento. En su discurso de despedida, Jesús nos promete el envío Espíritu Santo para que nos lo recuerde (Jn 14,26).
“Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8). Un corazón no dividido hace transparentes las cosas, las situaciones y a las personas; ve a través de ellas; reconoce en ellas su Fundamento más profundo, el misterio que anida en el corazón mismo de todo cuanto existe; en definitiva, el amor de nuestro Abba del cielo. El corazón limpio no es codicioso, no se aferra; no está esclavizado y no es posesivo; no está disperso y aburrido; mira más allá de la mera utilidad o ventaja personal; no tiene una fijación en el logro y el éxito. Vivir con un corazón no dividido hace mucho más fácil vivir de un modo agradecido y orante y descubrir a Dios obrando en todo (Jn 5,17).En el vocabulario bíblico, el corazón denota la realidad auténtica y profunda del ser humano, en oposición a la apariencia y la superficialidad. El corazón es la fuente misteriosa de nuestra energía vital. “Por encima de todo guarda tu corazón, porque de él brota la vida” (Pr 4,23). Pero lo verdaderamente importante es que es en nuestros corazones donde reside nuestra capacidad de amar, lo que nos une con el origen de toda la creación. El corazón tiene una profundidad insondable, análoga al mismo amor creador de Dios. Una de las responsabilidades fundamentales de cualquier ser humano es encontrar el camino hacia su propio corazón, y en esta empresa el agradecimiento es un aliado incondicional.
En el primer capítulo del evangelio de Lucas, María canta el Magníficat, el cántico de acción de gracias (1,46-55); inmediatamente antes había pronunciado su fiat (1,38), y entre ambos hay una estrecha conexión. Quienes no se atreven a entregarse nunca pueden ser agradecidos. La entrega y el agradecimiento interactúan reforzándose mutuamente. En la contemplación final de los Ejercicios Espirituales, la gracia que pedimos es: “conocimiento interno de tanto bien recibido” (233), y esta contemplación desemboca en la oración final, la oración del abandono: “Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad...” (234). Análogamente, la celebración eucarística abarca tanto el agradecimiento como la entrega de uno mismo. En definitiva, el agradecimiento significa corresponder con el mismo amor con que somos amados.
Piet van Breemen SJ

Cristo ha resucitado, por lo tanto está vivo, por lo tanto presente, por lo tanto activo, por lo tanto transfigurador, por lo tanto divinizador…
François Varillo sj


"¿Cómo puedo sentirme poca cosa cuando me mirás así, cómo puedo pensar que nadie me tiene en cuenta, que nadie valora mis esfuerzos si están allí esos ojos buenos?
Quiero darte gracias Señor mío, por tu mirada, porque nadie sabe mirarme así. Porque ante tu mirada sólo puedo encontrar un estímulo para ser mejor.
Gracias, porque todo lo que se escapa a la mirada del mundo está claro ante tus ojos compasivos, ante esos ojos que pueden descubrir una flor en medio de mi desierto de miserias.
Mírame Señor con esos ojos". Amén.
P. Victor Fernández.

martes, 17 de abril de 2012

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Quien no comete errores ni se equivoca es un ser estancado en la vida. En la vida real, en nuestra  vida cotidiana, es prácticamente imposible  no equivocarse jamás.  Sólo quien intenta ser mejor, vivir mejor y aprender más, comete errores...
No somos dioses. Existe un solo Dios. Los hombres y mujeres que vivimos en este mundo somos criaturas imperfectas, intentando crecer y avanzar.  Eso sí, somos perfectibles y de  cada error podemos sacar una lección positiva y  una enseñanza que nos permita  avanzar. Sigamos en camino…
  No nos rindamos y levantémonos con cada tropezón.  Dios confía en nosotros!
@Ale 
«Dios ama al mundo». Lo ama tal como es. Inacabado e incierto. Lleno de conflictos y contradicciones. Capaz de lo mejor y de lo peor. Este mundo no recorre su camino solo, perdido y desamparado. Dios lo envuelve con su amor por los cuatro costados.
José Antonio Pagola

Jesús es la plenitud que atrae como un sol, calienta, fecunda, alegra, hace crecer, orienta y guía. Su plenitud es plenitud que se expande, se comunica, se derrama, transmitiendo claridad, empuje, entusiasmo. Así es como debemos entender las palabras de Jesús : " YO SOY LA LUZ DEL MUNDO " ( Juan 8, 12 ).
 Cardenal Carlo María Martini 

 En muchas ocasiones los que nos inquietan, no son los problemas en si mismos, sino los modos que tenemos de verlos.  Creemos que no los podremos enfrentar, que somos  débiles. Y no confiamos ni en nuestras propias fuerzas internas ni en la cercanía permanente de Dios…
Ante un problema concreto, una contrariedad o dificultad que debamos enfrentar hoy,  sería muy bueno que nos “visualicemos” caminando con Jesús, de su mano, en busca de la solución…
Pidamos la gracia de ver los problemas con Sus ojos, a los fines de entender que los obstáculos y las piedras del camino son “aprendizajes” de vida para acercarnos más al Señor.
@Ale

Del Evangelio de hoy 

En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: "No te extrañes que te haya dicho: ´Tienen que renacer de lo alto´."
Juan 3, 7-15 

Que sea nuestro pedido de hoy, renacer de lo Alto. Amén

lunes, 16 de abril de 2012


Llegará el día que, tras haber dominado el espacio, los vientos,
las mareas y la gravitación, debamos dominar para Dios las
energías del amor. Y ese día, por segunda vez en la historia del
mundo, habremos descubierto el fuego.
Teilhard de Chardin SJ


La espiritualidad ignaciana encuentra su fuente en la propia experiencia de San Ignacio, plasmada de forma magistral en los Ejercicios Espirituales. Los pilares de la espiritualidad ignaciana, sobre los que se articulan la vida de los jesuitas, el proyecto y la misión de la Compañía de Jesús, son:
1.- Buscar y hallar la voluntad de Dios sobre mi vida. No lo más perfecto objetivamente, sino lo que Dios quiere para mí.
2.- Ensanchar el corazón a las dimensiones del mundo, pero aterrizando en lo concreto para no perderme en vaguedades o en ideales irrealizables.
3.- Conocer mi realidad lo más ampliamente posible. De ahí, mucho examinar cada situación y también examinarme.
4.- Discernir, a la luz de la oración y de la razón iluminada por la fe, cómo puedo mejorar esa realidad para hacerla más evangélica.
5.- Encontrar a Dios en todo lo creado, siendo contemplativos en la acción o unidos con Dios en la acción.


EN LA ACTUALIDAD NO EXISTE PARA NUESTRA IGLESIA Y PARA EL MUNDO EN EL QUE VIVIMOS UNA NECESIDAD MAYOR QUE LA DE COMPRENDER QUE EL LLAMADO A LA ORACIÓN, A LA ORACIÓN PROFUNDA, ES UNIVERSAL." 
Padre JOHN MAIN

Vengo a Ti para que me acaricies
antes de comenzar el día.
Que tus ojos se posen
un momento sobre mis ojos.
Que acuda a mi trabajo sabiendo
que me acompañas, Amigo mío.
¡Pon tu música en mí
mientras atravieso el desierto del ruido!
Que el destello de tu Amor
bese las cumbres de mis pensamientos
y se detenga en el valle de la vida,
donde madura la cosecha.
R. Tagore

domingo, 15 de abril de 2012


¡Aleluya, aleluya!, éste es el grito que, desde hace veinte siglos, dicen hoy los cristianos, un grito que traspasa los siglos y cruza continentes y fronteras...
José Luis Martín Descalzo

"Quien quiera economizar su vida, la perderá;
y quien la gaste por Mi, la recobrará en la vida
eterna".
Pero a nosotros nos da miedo gastar la vida,
entregarla sin reservas.
Un terrible instinto de conservación nos lleva
hacia el egoísmo y nos atenaza
cuando queremos jugarnos la vida.
Tenemos seguros por todas partes, para
evitar los riesgos. Y sobre todo está
la cobardía...
Señor Jesucristo, nos da miedo gastar la vida,
pero la vida Tú nos la has dado para gastarla;
no se la puede economizar en estéril egoísmo.
Gastar la vida es trabajar por los demás,
aunque no paguen; hacer un favor al que
no va a devolver; gastar la vida es lanzarse aun
al fracaso, si hace falta, sin falsas prudencias;
es quemar las naves en bien del prójimo.
Somos antorchas que solo tenemos sentido
cuando nos quemamos; solamente entonces
seremos luz.
Líbranos de la prudencia cobarde,
la que nos hace evitar el sacrificio,
y buscar la seguridad.
Gastar la vida no se hace con gastos
ampulosos, y falsa teatralidad. La vida
se da sencillamente, sin publicidad,
como el agua de la vertiente,
como la madre da el pecho a su guagua,
como el sudor humilde del sembrador.
Entrénanos Señor, a lanzarnos a lo imposible,
porque detrás de lo imposible
está tu gracia y tu presencia;
no podemos caer en el vacío.
El futuro es un enigma, nuestro camino
se interna en la niebla; pero queremos
seguir dándonos, porque Tú estás esperando
en la noche, con mil ojos humanos
rebosando lágrimas.
Luis Espinal SJ


«Esta experiencia vital de Ignacio de Loyola queda recogida en la última de las contemplaciones del libro de los Ejercicios, la Contemplación para alcanzar Amor [Ej 235-237], que se ofrece al ejercitante como algo que se "desprende" del propio proceso: la apertura de la interioridad al amor de Dios es un modo de relacionarse, de experimentar al Mundo; alcanzar el Amor es alcanzar el corazón del Mundo, porque es descubrir ahí al Dios que lo habita [Ej 235].» (José Gª de Castro, SJ)

«…Contagiar la tristeza...»



«Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz esté con ustedes. Como el Padre me envió a mi, yo también los envío a ustedes». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré».Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz esté con ustedes». Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente». Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío». Jesús les dijo: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído».Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Éstas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.»
Jn 20, 19-31


Dicen algunos que San Gregorio Magno cometió un gran error al quitar la tristeza de la lista del los pecados capitales. Pero él vio que la tristeza y la pereza eran muy parecidos por el entristecimiento que producían. Por eso decidió dejar fuera la tristeza.
Es importante antes todo distinguir la tristeza del dolor.
La tristeza a la que deseo referirme no tiene nada que ver con aquella que brota del el dolor y sufrimiento. Muchas personas viven en situaciones de profundo dolor y sufrimiento y sin embargo conservan intacta la confianza y la alegría en Dios. Sienten que Jesús está cerca y no tienen miedo a llevar sus propias cruces.
Tampoco me quiero referir a esa tristeza que pasa como una ráfaga por nuestras vidas y que es consecuencia de la frustración de los deseos infantiles.
Quiero reflexionar sobre la tristeza que brota de la terquedad y del egoísmo. Esa tristeza que se cuece junto a la avaricia y al provecho propio… Deseo profundizar en la tristeza que surge de lo más profundo de nuestro corazón como consecuencia del egocentrismo que llega su máximo exponente.  Quiero hablar de la tristeza masoquista que hunde al hombre en una profunda soledad y sin sentido.
Tomás atraviesa en su vida por esa tristeza.

a.       La tristeza por no aceptar la  realidad (la ilusión): La tristeza del egoísta

Sin duda que la fe de Tomás fue creciendo paulatinamente. Y no le fue fácil ni a él, ni a los demás discípulos entender el mensaje de Jesucristo. Ellos esperaban “un Mesías” y llegó otro… Esperaban la espada del justiciero y llegó el callado del pastor, querían la venganza y llegó la misericordia.

Llegó el Hijo de Dios, pero lo mataron.... Que difícil fue para Tomás elaborar todo esto. Por ello cuando se encuentra con los discípulos y le dicen «Hemos visto al Señor», él responde; «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré». ¿Por qué le cuesta creer en la palabra de sus compañeros?. Porque está en rebelión  contra la realidad. No quiere aceptar ni reconocer lo que ocurrió.
También a nosotros nos pasa lo mismo. Cuántas personas viven tristes porque no quieren aceptar la realidad... Viven como en otro mundo. Les cuesta aceptar lo que transitan  y tienen o les falta… y por ello sufren terriblemente. Se niegan a aceptar la realidad y entonces fantasean.
Padres que torturan a sus hijos porque sus vidas no concuerdan con los mandamientos cristianos. Esposos que se reclaman continuamente porque el otro no es, ni se compota como quisiera. Hermanos que no se aceptan como son y compiten por ganar el amor de sus padres…
Cuánta gente vive y entristece, porque su ideal no calzó en la realidad. Cuantos viven llorando porque su castillo de cristal se rompió…
 En el fondo  esas personas sufren, porque no tienen el valor de ponerse de pie y hacer frente a lo que les toca vivir con fe en Jesucristo.

b.      La tristeza por no aceptar el proyecto (situación): La tristeza del iluso

Tomás esperaba, al igual que los demás discípulos, que Jesús expulsara a los romanos de Israel y asumiera su rol de gobernante.  Estaba convencido de que aquella entrada triunfal de Jesús en  Jerusalén era el preludio de su coronación como Rey de Israel.

Por el contrario Jesús, fue tomado preso, lo flagelaron, lo coronaron de espinas y lo condenaron a morir en la cruz. Tomás es incapaz de ver en esa situación la acción divina. Tan obnubilado está con ver reinar a Jesús, que olvidó aquello que Jesús les dijo: « debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día.» (Mt. 16, 21)
También nosotros nos entristecemos por aquellos proyectos que no podemos realizar según nuestros propios parámetros.  Nos entristecemos cuando nos damos cuenta de que otros sí lo concretan y sentimos dentro nuestro una punzada de envidia. Nos entristece el bien del prójimo y por lo tanto se nos hace difícil compartir sus logros.
Esta tristeza que brota de la cerrazón de nuestra mente y corazón, nos impide ver el proyecto de Dios en todo lo que vivimos. Por eso a Tomás, le cuesta tanto creer en la felicidad y la paz que tienen sus compañeros al decirles «Hemos visto al Señor». Para Tomás creer es tocar…

c.       La tristeza por no confiar (comprobar): La tristeza de narciso

Tomás era un hombre de fe, pero esta siempre estuvo unida a la comprobación empírica. Cada milagro que presenció fue afianzando su fe en Jesucristo como Mesías. Vio a los paralíticos caminar, al leproso sanar y a los ciegos ver. El creía porque podía comprobar a cada paso el poder de Cristo…

Pero la fe sobre todo es confianza en aquello que no podemos ver, ni podemos tocar, pero sin embargo sentimos…
En muchas ocasiones  queremos vivir desde esta fe que busca comprobar en la realidad la presencia de Dios. Pero queremos elegir nosotros los hechos o acontecimientos que den cuenta de ello. Por eso nos entristecemos al no poder constatar lo que queremos. Nos entristece, por ejemplo,  saber si el amor que me tiene tal persona es real  porque no lo puedo comprobar según mis criterios de amor… Nos entristece tener que confiar en aquello que no podemos comprobar... Por ello a Tomás le resulta difícil creer en la palabra de los discípulos, porque la resurrección no es una reposición de antiguos estados  sino un despertar espiritual, una renovación de la vida.
Si nosotros leemos con los ojos de la fe tomamos parte de la vida real, en la vida de Dios y entonces vivimos realmente como discípulos del resucitado.
La gran invitación es a reconocerlo. Es lo que Tomás no quiso hacer. No supo  comprender porqué sus compañeros estaban tan alegres aun estando encerrados por temor a los judíos. 

P. Javier  Rojas sj

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