sábado, 7 de julio de 2012


Señor, concédeme la gracia de no perder la alegría ante los fracasos. Dame la gracia de aprender de mis errores....

jueves, 5 de julio de 2012


"Un amigo es más que un terapeuta o un confesor, 
aun cuando un amigo pueda a veces curarnos 
y ofrecernos el perdón de Dios.
Un amigo es esa otra persona con la cual podemos compartir nuestra soledad,
nuestro silencio y nuestra oración.
Un amigo es esa otra persona con quien podemos mirar un árbol y decir: 'Mira, ¡qué hermoso es!', o sentarnos en la playa y mirar como cae el sol.
Con un amigo no tenemos que decir ni hacer nada especial.
Con un amigo podemos permanecer en silencio y saber que Dios está allí, con los dos".
Henri Nouwen. El Amigo. Palabras con Henri Nouwen




La paz cristiana es aquella que es resultado del perdón y la reconciliación. La paz cristiana no debe confundirse con la "tranquilidad de conciencia". Un paz es verdadera cuando se amasa en el amor y la apertura a los demás. 
P. Javier Rojas sj

"Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ..." 
Walt Whitman


Son muchas las personas que tienen deseos de ser "mejores personas". Anhelan crecer y madurar espiritualmente. Quieren estar más cerca de Dios y sentirse útil. Entonces, comienzan por hacer todo tipo de cursos, talleres, seminarios, encuentros, retiros, ect., pero en lugar de modificar sus actitudes de acuerdo a lo que aprenden, siguen en el mismo lugar. Saben mucho, conocen bastante de la espiritualidad, pero siguen haciendo exactamente lo mismo. Proceden de la misma manera, y siguen actuando como si nunca hubieran escuchado hablar de Dios. ¿Cómo llamaba Jesús a las personas que enseñaban una cosa pero actuaban de manera contraria a lo que predicaban? Y tú, ¿Cómo vives la fe?

P. Javier Rojas SJ

miércoles, 4 de julio de 2012


Hay gente que es experta en desunir, en urdir tramas, en gestar discordias. En cambio hay otras que son como un arroyo que corre con delicadeza. Apacibles, reposadas, que regalan suavidad por donde van. 
Busquemos nuestra esencia de hombres y mujeres de paz. Tratemos, con oración, de aportar soluciones, regalar sonrisas y retirar piedras del camino para que todos puedan transitar con comodidad. No es fácil. En la teoría todos somos maestros, pero en la práctica…
Pidámosle al Señor la gracia de la apertura y del diálogo amoroso. Así, las nubes que cubren el cielo y que empañan nuestras limitadas visiones de la realidad, podrán desaparecer en un arco iris de colores. 
Señor, enséñanos a amar como Tú lo haces.
@Ale Vallina


Mientras sigas llevando el registro de las ofensas, seguirás teniendo excusas para decir "Perdono, pero no olvido". Si decides perdonar, ¡Tómatelo en serio!


Te entrego, Señor, mi vida, hazla fecunda.
Te entrego mi voluntad, hazla idéntica a la tuya.

Muchas personas te suelen decir "¡no tenga miedo!"; "¡no te preocupes!"; "¡no es para tanto...!", y la verdad es que sentir miedo y  preocupación es lo más normal del mundo. Si sientes miedo alguna vez significa que eres una persona normal. El problema no está en "sentir" miedo. Lo importante es qué haces con tu miedo... No luches por dejar de sentir miedo o preocupación porque es una batalla inútil... más bien debes aprender a que tu miedo no determine tus actitudes y tu manera de ser. "Vencer" los miedos no significa dejar de sentirlos, sino dejar de vivir según sus principios.

martes, 3 de julio de 2012


Pienso que la neblina es acaso el aliento
de Dios soplando al alba, empañando el paisaje...
¡No me lo rompas, sol! ¡No me lo lleves, viento!
Dejad que Dios respire junto a mí."


Dulce María Loynaz

¡Felices los que creen sin haber visto!

 La sangre de Cristo tiene el poder de cubrir tu vida de bendiciones. Esto no significa que “disuelva” mágicamente tus problemas y dolores. Sino que te ayuda a pasar las pruebas y las “oscuras quebradas” con esperanzas renovadas.  Te permite vislumbrar un “aprendizaje” de la situación que hoy  encoge tu corazón y te muestra las “fuerzas” de Dios que te habitan. 
No te rindas. No claudiques. Cuando se cierra una puerta siempre se abre un portón.
@Ale Vallina


«Sentimos que como cristianos estamos dispuestos a erradicar el mal de nuestro corazón y del entorno en el que vivimos, pero en muy pocas ocasiones nos planteamos si no somos nosotros mismos la causa de que el bien no se geste en nuestra vida. Creo que con mayor frecuencia somos más impedimento para que el bien crezca que para que el mal disminuya. En nuestras comunidades hay muchas personas dispuestas a colaborar en favor del Reino, pero me sorprende que en ocasiones cerca de esas personas "generosas" no crezca la hierba. Es contradictorio que deseando obrar conforme al evangelio, se llegue a veces a impedir que el bien crezca. Los propios "bienes" personales ahogan el bien más universal. ¿Qué suscita en tu corazón esta reflexión?.»
P. Javier Rojas sj

lunes, 2 de julio de 2012


Dios es especialista en transformar las peores situaciones en indescriptibles bendiciones...No nos deja caer, nos sostiene con su manos amorosas. En cada momento. Siempre.
@Ale Vallina

No hace mucho tiempo, cuando utilizaba en mis oraciones privadas la plegaria colecta para el cuarto domingo después de la Trinidad, descubrí que había cometido un “lapsus linguae”.  Había pensado pedir fuerza para pasar por las cosas temporales de un modo que no me hiciera perder finalmente las eternas.  Pero me di cuenta que había pedido “fuerza para pasar por las cosas eternas de una forma que no me hiciera perder las temporales…”  Pensé que lo que había dicho inadvertidamente expresaba aproximadamente lo que había deseado realmente. A continuación indicaré lo que quiero decir.  Yo rezo, leo un libro de oraciones, me preparo para la Comunión y la recibo.  Pero mientras hago estas cosas hay, por así decir, una voz dentro de mí que me pide cautela.  Me dice que tenga cuidado, que sea dueño de mí mismo, que no vaya demasiado lejos ni queme mis naves.  Me pongo en presencia de Dios con el temor de que durante esos momentos me pueda suceder algo que pudiera ser perjudicial al regresar de nuevo a la vida “ordinaria”.  No quiero ser llevado a tomar alguna resolución que después haya de lamentar, pues sé que después del desayuno veré las cosas de un modo completamente distinto.  No quiero que me ocurra nada ante el altar que me lleve a contraer una deuda demasiado grande para poder pagarla después. El principio fundamental de todas estas precauciones es el mismo: proteger las cosas temporales…  esta es mi permanente y continua tentación: descender a ese mar (creo que San Juan de la Cruz empleaba la palabra “mar” para calificar a Dios) y no sumergirme, nadar o flotar en él, solamente salpicar y chapotear, tomando precauciones para no descender a las profundidades y sujetar el salvavidas que me une con las cosas temporales…  La mentira reside en la sugerencia de que nuestra mejor protección es una prudente preocupación por la seguridad de nuestro bolsillo, nuestras gratificaciones habituales y nuestras ambiciones. Dios no quiere propiamente nuestro tiempo o nuestra atención, ni siquiera todo nuestro tiempo y toda nuestra atención.  Nos quiere a nosotros.  Él lo merece todo, pues es amor y quiere favorecernos.  Pero no podrá hacerlo a menos que nos tenga.  Cuando tratamos de reservarnos una zona como área exclusivamente nuestra, estamos acotando un área de muerte.  De ahí que Él, enamorado, lo reclame todo.  Con Él no es posible ningún pacto. Behmenite dice: “Si no has elegido el Reino de Dios, carece de importancia en el fondo lo que hayas elegido en su lugar”.  ¿Existe realmente diferencia entre haber elegido las mujeres o el patriotismo, la cocaína o el arte, el whisky o un escaño en el gabinete, el dinero o la ciencia?  Con cualquiera de ellas habremos malogrado igual el fin para el que hemos sido creados y rechazado la única cosa capaz de satisfacerlo.  ¿Qué importa a un hombre que muere en el desierto la elección de ruta que lo alejó de la única ruta correcta?
C. S. Lewis


Desde que surgió la Compañía de Jesús no tuvo un apostolado específico, sino que la intención de los primeros compañeros es que esta orden fuera "una caballería ligera", es decir, que estuviera atenta a las encrucijadas de la historia para responder a las necesidades según tiempos, lugares y personas. San Ignacio sintetizó esta misión en su lema “A la Mayor Gloria de Dios”.


Por esto los jesuitas tienen una gran variedad de apostolados, esforzándose en responder a las exigencias de su tiempo. Encontrarás jesuitas docentes, psicólogos, pastores, economistas, abogados, actores, periodistas, investigadores, obreros, cantantes, etc. Respondiendo al llamado de Dios desde sus capacidades e inquietudes.


La misión de los jesuitas en las últimas congregaciones generales:


Misión por la Fe y la Justicia (CG 32 1974)
Misión por la Fe, la Justicia, el Diálogo y la Cultura (CG 34 1994)
Misión de reconciliación (CG 35 2008)
“Como siervos de la misión de Cristo, estamos invitados a trabajar con Él en el restablecimiento de nuestra relación con Dios, con los demás y con la creación.” Fueron las palabras con que los jesuitas sintetizaron su misión para los próximos años en su última Congregación General.

Comenzamos este lunes 2 de julio rezando el Rosario. Nos adentramos en los Misterios Gozosos y saboreamos cada palabra. Junto a María, Madre de Dios y nuestra, contemplamos la vida de Jesús.
Se suman?


«Cuando nosotros cooperamos con la gracia de Dios y las leyes de la naturaleza no hay duda de que el Señor colabora con nosotros. Cuando nos resistimos a la gracia y actuamos en contra de las leyes naturales, el Señor todavía sigue actuando con nosotros, pero de un modo distinto que si no hubiéramos pecado. Dios, minuto tras minuto, adapta su providencia a toda situación existencial en nuestras vidas, producida por la confluencia del conjunto de circunstancias en cualquier momento dado de nuestro caminar. La Providencia divina abarca aun otro aspecto. Dios no se limita exclusivamente a la concurrencia de causas externas y naturales para lograr su propósito. El coopera con ellas y las utiliza como catalizadores para nuestro progreso espiritual. Pero el Señor puede actuar al margen y por encima de estas causas segundas en cualquier momento y  por la razón que sea» 
Francis Kelly Nemeck, OMI y María Teresa Coombs -  Nuestra trayectoria espiritual

domingo, 1 de julio de 2012


Sabes lo que es una oración jaculatoria?
Es una oración breve para mantenernos en la presencia de Dios a lo largo del día. Se trata de una oración sencilla y rápida que nos acompaña siempre y nos remite a Dios. Por ejemplo: "El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar"; "Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío"; " María condúceme"; "Espíritu Santo, fuerza de Dios, transfórmame”; “Gracias Señor” u otra que nos resuena de forma particular en nuestro corazón. Hay algunas más breves aún: sólo decir "Jesús" o "Ven Señor”...
Cuál es tu jaulatoria?

«Cuando no recibimos lo que esperamos »




«  Cuando Jesús pasó otra vez en la barca al otro lado, se reunió una gran multitud alrededor de Él; y Él se quedó junto al mar.   Y vino uno de los oficiales de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle se postró a sus pies.   Y le rogaba con insistencia, diciendo: Mi hijita está al borde de la muerte; te ruego que vengas y pongas las manos sobre ella para que sane y viva.   Jesús fue con él; y una gran multitud le seguía y le oprimía.   Y una mujer que había tenido flujo de sangre por doce años,   y había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno, sino que al contrario, había empeorado;   cuando oyó hablar de Jesús, se llegó a Él por detrás entre la multitud y tocó su manto.   Porque decía: Si tan sólo toco sus ropas, sanaré.   Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su aflicción.   Y enseguida Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de Él, volviéndose entre la gente, dijo: ¿Quién ha tocado mi ropa?   Y sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te oprime, y dices: "¿Quién me ha tocado?"   Pero Él miraba a su alrededor para ver a la mujer que le había tocado.  33 Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le había sucedido, vino y se postró delante de Él y le dijo toda la verdad.   Y Jesús le dijo: Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción.   Mientras estaba todavía hablando, vinieron de casa del oficial de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto, ¿para qué molestas aún al Maestro?   Pero Jesús, oyendo lo que se hablaba, dijo al oficial de la sinagoga: No temas, cree solamente.   Y no permitió que nadie fuera con Él sino sólo Pedro, Jacobo y Juan, el hermano de Jacobo.   Fueron a la casa del oficial de la sinagoga, y Jesús vio el alboroto, y a los que lloraban y se lamentaban mucho.   Y entrando les dijo: ¿Por qué hacéis alboroto y lloráis? La niña no ha muerto, sino que está dormida.   Y se burlaban de Él. Pero Él, echando fuera a todos, tomó consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con Él, y entró donde estaba la niña.   Y tomando a la niña por la mano, le dijo: Talita cumi (que traducido significa: Niña, a ti te digo, ¡levántate!).   Al instante la niña se levantó y comenzó a caminar, pues tenía doce años. Y al momento se quedaron completamente atónitos.   Entonces les dio órdenes estrictas de que nadie se enterara de esto; y dijo que le dieran de comer a la niña».
Mc 5, 21-43  

Los tiempos que corren parecen ser, se han convertido, en maestros de paciencia y creatividad. Cada vez estoy más admirado de la capacidad que tenemos los seres humanos de soportar con paciencia aquellas cosas que no podemos cambiar, o de terminar viviendo con una amargura profunda en el alma. Y a la vez, descubro con admiración, cuán capaces somos de resurgir de las cenizas, o de hundirnos por completo en la desesperación. 
Los medios de comunicación nos muestran, con una verdad que por momentos se vuelve cruel, cuán ambicioso puede llegar a ser el hombre (las naciones) que “más tiene y puede”. Cuán insaciable es el anhelo de tener poder. Hasta dónde es capaz de llegar el ser humano cuando está dominado por la codicia. 
Todo somos conscientes de que podemos construir un mundo mejor o terminar por destruirlo. Y mientras una mitad del planeta parece plantearse ¿cómo crear instancias para mejorar la vida de todos?, la otra mitad parece oponerse por completo en favor de una pequeña minoría. 
Estos momentos por los que atraviesa nuestro país, en gran parte el mundo entero, nos hace tomar conciencia de que el sufrimiento y el dolor están más cerca de cada uno de lo que imaginamos. Mañana te pueden despedir del trabajo… y quedarte en la calle. En cualquier momento todo aquello que creías tener puede desaparecer. Todo lo que acumulaste o lo que estabas seguro de que lo tendrías para siempre simplemente se esfuma en un santiamén. La realidad nos golpea… nos interpela, y nos exige dar respuestas a una pregunta que subyace en todo ser humano. ¿cómo tener una felicidad estable en un mundo cambiante? ¿Cómo aprender a vivir con las pérdidas y los fracasos? ¿Es posible volver a amar después de un desengaño? ¿Se puede creer en los demás después de una traición? ¿Cómo convertir mi dolor en “fuerza creativa”?
El evangelio de hoy nos presenta dos situaciones que reflejan las actitudes de quienes sienten que “no pueden más”. Dos situaciones de vida que llegan al límite de las fuerzas humanas. La hija de Jairo, agoniza en su cama y la hemorroísa es consciente de que su vida se desvanece. ¿Qué hacer cuando las propias fuerzas y los propios medios son insuficientes para logar algo? ¿A quién recurrir ante la desesperación?
Jairo y la mujer enferma están desesperados. Han hecho todo lo que estaba a su alcance y no han logrado lo que se proponían. Escuchan hablar de Jesús y ven en Él la última esperanza. 
También nosotros podemos estar desesperados y sentir que nos encontramos al límite de nuestras fuerzas. Somos conscientes, tal vez, que aquello que necesitamos ya no está a nuestro alcance, que excede nuestras fuerzas y nuestras capacidades. Pero, al igual que ellos ¿es Jesús nuestra última esperanza? ¿Depositamos en él realmente nuestra confianza? ¿Nos acercamos a Él convencidos de que atenderá nuestro dolor, angustia, desesperación?
El evangelio nos dice que la hija de Jairo volvió a la vida y que la mujer hemorroisa sintió que estaba sana. En este episodio del evangelio ambos consiguieron atención y respuesta a sus peticiones. Pero no siempre Jesús respondió satisfactoriamente a todas las peticiones aunque siempre escuchó a todos. Jesús siempre escucha nuestras oraciones, pero no siempre responde a nuestras peticiones. O mejor dicho, no siempre responde de la manera que queremos y esperamos, pero no deja nunca de dar una respuesta… Dios siempre responde aun cuando su respuesta sea el silencio…
 Muchos sienten que su oración no fue escuchada porque no obtuvieron la respuesta que querían. Hay quienes creen que Dios sólo escucha cuando nos concede lo que le pedimos. Que sólo atiende mis peticiones cuando me otorga lo que necesito. 
 Ante esta situación es que muchos cristianos se alejaron de la Iglesia e incluso de Dios durante siglos. Son muchos los que aún sienten que Dios los ha defraudado. Muchos se volvieron a casa y con las manos vacías… y en algunos casos con mucho dolor.
Dios responde siempre. Accediendo a nuestra petición o aliviando nuestro dolor. A veces responde de la manera cómo se lo pedimos y en ocasiones lo hace sosteniéndonos en nuestro dolor y angustia. Dándonos paz y  nutriendo nuestra vida de esperanza y fe. Pero hay quienes no han querido separar el dolor de la pérdida. No han conseguido lo que querían, pero tampoco han querido dejar su dolor… 
Es seguro que Jesús, si no hubiera respondido a Jairo como esperaba, o si la hemorroísa no hubiera recuperado su salud como anhelaba, no hubiera dejado ir a estas personas con sus manos vacías…
Cuando estás dispuesto a recibir de Dios una respuesta distinta a tu petición, o cuando estás dispuesto a dejar tu dolor a los pies de Jesús, NUNCA te marchas con las manos vacías. 
Cuando eres capaz de poner toda tu confianza en Dios, Él responde. Jesús sabe lo que es el dolor. Conoce lo que es la angustia y la agonía. Y también conoce, y nos lo ha revelado, que Dios nunca deja de responder cuando estamos dispuestos a recibir respuestas distintas de las que esperamos.
Cuando esto sucede, vemos que las personas salen de su dolor muy fortalecidas. Emergen del dolor y la pena con una consciencia distinta.  Cuando hay situaciones que no podemos cambiar, o no recibimos la respuesta que queremos, debemos abrirnos a la posibilidad de que Dios nos responda de otra manera…. A “Su” manera.
Las soluciones no vienen siempre por el mismo horizonte. El Espíritu Santo nos muestra siempre caminos nuevos.

 Padre Javier Rojas sj


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