sábado, 21 de julio de 2012



Dios te salve María

Sagrada María
Señora de nuestro camino
llena eres de gracia
llamada entre todas
a ser la Madre de Dios.


El Señor es contigo
y tu eres la sierva
dispuesta a cumplir su misión
y bendita tu eres, dichosa
te llaman a ti
la escogida de Dios
y bendito es el fruto que crece
en tu vientre el Mesías
del pueblo de Dios
al que tanto esperamos
que nazca y que sea nuestro Rey.


María he mirado hacia el cielo
pensando entre nubes
tu rostro encontrar
y al fin, te encontré en un establo
entregando la vida a Jesús Salvador.


María he querido sentirte,
entre tantos milagros,
que cuentan de ti
al fin te encontré en mi camino
en la misma vereda que yo
tenías tu cuerpo cansado
un niño en los brazos,
durmiendo en tu paz.

María Mujer que regalas
la vida sin fin.
Dios te salve María
Sagrada María
Señora de nuestro camino

Señor, aun cuando me es difícil reconocerte y encontrarte en los demás, yo sé que tu me buscas. Me dispongo a ser conducido por ti en este día. Quiero que sea tu amor y misericordia la que guíe mis pasos y que pueda reconocerte en mis hermanos. 

viernes, 20 de julio de 2012


¿Qué opinas?

Cuando comienzas el día agradeciendo por lo que tienes y no reclamando a la vida por las oportunidades que no tuviste o que perdiste, te dispones con mayor facilidad a cargar el corazón de plenitud y felicidad. Ir por la vida con el ceño fruncido hace que termines el día con el alma cansada. Es importante aprender en la vida a agradecer por lo que se tiene. Algunos dicen que lo mejor esta por venir... y tal vez no se equivocan... pero si no son agradecidos por lo que tienen hoy, corren el riesgo de no saborear lo que consigan mañana. ¡Señor, inunda mi vidas de gratitud! Ayúdame a descubrir el milagro que haces en mí cada día... Amén.


Por aquel tiempo Jesús pasó por entre los sembrados en el día de reposo; Sus discípulos tuvieron hambre, y empezaron a arrancar espigas y a comer. Cuando los Fariseos lo vieron, dijeron:``Mira, Tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo." Pero El les contestó:``¿No han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la casa de Dios y comieron los panes consagrados, que no les era lícito comer, ni a él ni a los que estaban con él, sino sólo a los sacerdotes? ¿O no han leído en la Ley, que en los días de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo y están sin culpa? Pues les digo que algo mayor que el templo está aquí. Pero si ustedes hubieran sabido lo que esto significa:`MISERICORDIA (COMPASION) QUIERO Y NO SACRIFICIO,' no hubieran condenado a los inocentes.Porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo. (Mt 12, 1-8)

jueves, 19 de julio de 2012



Hay muchas personas que esperan a Dios o que esperan a llenar sus vidas y sus almas, y no acaban de descubrir que Dios y sus almas están ya en lo que están haciendo y viviendo, en sus amigos y vecinos, en el amor que malgastan por creerlo menos importante. Esperan que alguien les guíe y sostenga, y se olvidan de amar. Esperan un tesoro y malgastan su verdadera herencia. (José Luis Martín Desclazo)


El hombre que nunca ha desarrollado un conocimiento personal profundo sobre Dios estará encerrado en las profundidades del conocimiento personal sobre sí mismo.
Si fracasamos en el conocimiento de Dios, no podremos conocemos a nosotros mismos, ya que Dios es el único contexto en el que nuestro ser tiene sentido. De igual modo, las personas que temen analizarse a fondo, desde luego que van a temer igualmente analizar a Dios. Para dichas personas, las ideas sobre Dios constituyen un sucedáneo de la experiencia directa de Dios.
Por tanto, el conocimiento de Dios y el conocimiento de uno mismo son interdependientes. Ninguno de ellos puede avanzar demasiado sin el otro. Paradójicamente, llegamos a conocer mejor a Dios, no cuando nos fijamos en Él de forma exclusiva, sino cuando nos fijamos en Dios y luego nos examinamos a nosotros mismos... y a continuación consideramos otra vez a Dios y volvemos luego a analizamos a nosotros mismos de nuevo. Ésta es también la mejor forma de llegar a conocemos mejor a nosotros mismos. Llegamos a conocer tanto a Dios como nuestra identidad personal casi en su totalidad, si nos basamos en la relación de cada uno de ellos con respecto al otro. (David G. Benner - El Don de ser tú mismo)



Evangelio del día -  19/07/2012


"Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar. Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que Yo soy manso y humilde de corazón, y HALLARAN DESCANSO PARA SUS ALMAS. Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera."
 Mt 11, 28-30


Señor, te confío mi vida. En este día que comienza quiero decirte que lo acepto todo, lo quiero todo... creo que tu guías mis pasos y que todo lo que acontezca en este día está dentro de tu providencia. Concédeme la gracias de encontrarte en todo lo que viva y en todas la personas con las que hoy me encuentre. Amén

miércoles, 18 de julio de 2012



El evangelio en casa es una iniciativa de oración y reflexión online. Quienes formamos parte de esta comunidad creemos que Dios habla en el secreto del corazón de aquellos que se disponen a oír su palabra con generosidad, sin distinción alguna. Creemos que Dios es el principio y fundamento de nuestras vidas. Que su amor compasivo nos brinda la fuerza y la capacidad de ponernos de pie cuando hemos tropezado y caído. Estamos convencidos que su amor es más grande que cualquier pecado y que su misericordia es infinita. Dios nos ha llamado a la vida, y cada uno de nosotros somos invitados a contribuir en la construcción del Reino desde la vocación particular que hemos elegido. Y porque sabemos que en el corazón del hombre hay una fuente de sabiduría y gracia es que los aportes de cada uno, nos enriquecen a todos. Gracias por formar parte de esta comunidad. El testimonio de tu fe nos ayuda a crecer… P. Javier Rojas, SJ - Ale Vallina

Hay cosas sencillas que hacen rebosar de alegría y gozo el corazón. Son esas "pequeñas cosas" las que en realidad quedan grabadas en el memoria y en el alma. "Pequeños" acontecimientos, momentos, situaciones que nutren cada día tu vida y le dan ese sabor tan especial. ¿Quieres compartir con nosotros esas pequeñas cosas que enriquecen tu vida?

Evangelio del día - 18/07/2012

En aquel tiempo, Jesús dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». 

(Mt 11,25-27)

Padre, estoy seguro que estás conmigo... pero hoy necesito más que nunca sentir tu presencia, tu abrazo, tu ternura. Tu presencia de amigo, me ayuda a enfrentar retos y desafíos. Tu compañía me alienta a seguir adelante... a dar un paso más. Me pongo en tu presencia para comenzar este día. Amén

martes, 17 de julio de 2012



"Lo mejor de ti lo heredaste de tu padre y de tu madre. Y, si no tienes ya la dicha de poder demostrarles tu amor en este mundo, déjales que sigan engendrándote a través del recuerdo." (José Luis Martín Descalzo). 

Hoy es un buen día para dejar de lado todo aquello que te hace perder la comunión con aquellos que amas y aprecias (Padres, hermanos, amigos) . Deja de lado lo que te separa... da el paso para expresar a aquellos que quieres cuán importante son para ti en tu vida. Levanta el teléfono... escribe ese mensaje, escribe ese e-mail, sal de tu casa y acércate... Ellos necesitan de ti. No dejes de decirles cuánto los quieres.


Señor, no voy a negar que muchas veces mis deseos de seguirte y de ser verdaderamente discípulos tuyo sólo quedan en promesas. Yo sé que que me llamas a una mayor cercanía, a una mayor amistad contigo. En ocasiones ,tengo ganar de hacer grandes cosas por ayudarte a construir el Reino, pero luego mi ánimo desfallece y las tareas cotidianas inundan mi tiempo y gastan mis energías. Estoy seguro que me llamas a una mayor comunión contigo, por eso te pido que me ayudes a descubrir dónde necesitas de mi ayuda.

"En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis"

¡Vamos! Inténtalo... y verás como todo se transforma. 

domingo, 15 de julio de 2012

«¿Cuenta Jesús contigo?»



« 7 Entonces llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos;  8 y les ordenó que no llevaran nada para el camino, sino sólo un bordón; ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinto;  9 sino calzados con sandalias. No llevéis dos túnicas  10 -- les dijo -- y dondequiera que entréis en una casa, quedaos allí hasta que salgáis de la población.  11 Y en cualquier lugar que no os reciban ni os escuchen, al salir de allí, sacudid el polvo de la planta de vuestros pies en testimonio contra ellos.  12 Y saliendo, predicaban que todos se arrepintieran.  13 Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban. ».
Mc 6, 7-13  

Cuando Jesús se cruza en nuestro camino, nada sigue siendo igual. Y aunque podemos volver a vivir como si nunca hubiéramos oído hablar de Él, lo cierto es que su presencia cambia para siempre la vida del hombre. Cambia el horizonte de percepción y de comprensión de nuestra vida y de la historia.

El evangelio nos proporciona nuevos lentes que permiten mirar la realidad con otro “color”. Nos ayudan a encontrar a Dios en lugares y personas, que sin fe, sería muy difícil de reconocer. Cuando vivimos desde la perspectiva del evangelio nuestro entorno adquiere novedad. Es como si todo volviera a tener vida o a recuperar toda su belleza y esplendor. Es algo semejante a comenzar a ver nuevamente. Algo así como reconocer que en aquello que siempre hemos visto se revelara ahora algo distinto que nos invita a vivir de una manera nueva.
El evangelio nos invita a vivir en este mundo sabiendo que no pertenecemos a él. Porque nuestra ciudadanía es otra. Pertenecemos al pueblo de Dios. Y dentro de esta “nación” que es la Iglesia hay diversidad de personas, colores, culturas. Nosotros somos ciudadanos del Reino de Dios, y mientras peregrinamos en este mundo tenemos que hacer el esfuerzo por encontrar su presencia entre nosotros.  Aún en medio de un campo en el que abunda cizaña Dios se hace presente.
Es muy importante para nuestra fe y espiritualidad, tener una relación con el mundo que sea sana y adulta. ¿Qué quiero decir con ello? Que en la creación entera, aún en medio de las situaciones dolorosas y horrendas que podemos apreciar a causa del ejercicio de la libertad del hombre, es necesario reconocer a Dios habitando y preguntarnos ¿Qué quieres de mí Señor? ¿A dónde me llamas a colaborar contigo? ¿Cuál es la misión que tienes para mí?
Al reconocernos como hijos de Dios, asumimos que su sueño y proyecto de salvación es también nuestro. El que ama de verdad, ama también lo que al otro le hace feliz. La felicidad del otro es signo de amor sincero. Cuando quieres el bien del otro te afanas por colaborar y ayudar en aquello que le brinda felicidad.
En el evangelio de hoy Jesús envía a sus discípulos a la misión. Misión que es suya. Misión que ha recibido de su Padre. Misión a la que nos invita a unirnos. Misión que nos hace uno con Jesús y con el Padre en el amor del Espíritu.
El encargo que hace Jesús a sus discípulos, no es otra cosa que la misión que ha recibido de su Padre; «expulsar demonios y curar de sus enfermedades». Este encargo no es otra cosa que recordar al mundo el deseo enorme de Dios por restablecer la amistad con nosotros y de sanar nuestras heridas.
Como ya te habrás dado cuenta, el hombre y la mujer de hoy necesitan sentir la bondad y el amor de Dios incondicional. Cuando oímos decir que vivimos en una sociedad de consumo no es equivocada la apreciación. Pero creo que ello es una consecuencia.
La causa de la sociedad de consumo no es sólo el afán por tener y poseer, por aparentar o acumular. No se reduce sólo a la avaricia y al ansia de tener cada vez más. No, la causa es el enorme vacío que siente el hombre de hoy. Vacío que quiere llenar con algo. Siente la necesidad profunda de ser amado por lo que es. Desea sentirse aceptado más allá de sus fragilidades, incoherencias y pecados.
Sentir el amor del otro y poder amar es una necesidad básica del ser humano.  Y cuando la sensación que se vive es que no se nos ama por lo que somos, buscamos que se nos quiera por lo que tenemos o lo que aparentamos tener. Cuando lo que somos no gusta, ofrecemos máscaras. Cuando nuestra fragilidad es rechazada nos aferramos, al poder para ser respetados o temidos. Cuando el amor no es gratuito, comenzamos a comercializar afectos.
El hombre de hoy tiene mayor consciencia de su vacío aunque no se atreva a reconocerlo abiertamente. Sabe muy bien que la felicidad que busca no está en sus posesiones, pero no se atreve a dejar de poner en ellas su confianza.
 Es más consciente que el mundo desplaza al que tiene menos. Rechaza o discrimina a  quien no puede justificar ante los demás que es importante por lo que posee, y por ello cada vez quiere más. Pero también mayor es la sensación de vacío y soledad que lleva dentro. Porque tener más y más significa que alguien tiene menos y cada vez menos. Y generando pobreza y miseria en los demás es imposible que un ser humano pueda encontrar la felicidad que busca.
Nosotros, como hijos de Dios y discípulos de su Hijo, somos enviados a una misión; hacer que el hombre de hoy sienta que es amado por lo que es y no por lo que tiene. Nuestra tarea es comunica a los demás que aun en medio de las dificultades, tropiezos y pecado, Dios nos ama incondicionalmente. El hombre de hoy necesita recuperar la confianza en sí mismo. Le urge reconocer que es amado. Esta es nuestra misión;  que los demás sientan el amor de Dios. Es nuestra misión en cuanto que somos nosotros los invitados a hacer presente ese amor. Por medio de nuestras palabras y gestos el hombre de hoy debe encontrar el rostro de Dios.
¿Puede contar contigo Jesús? ¿Estás tú con Dios? ¿Haces tuyo el deseo de Dios de comunicar al hombre de hoy su amor?
Pidamos al Padre que nos renueve la fe y el amor para que podamos manifestar a lo demás Su amor. Que por medio de nosotros Dios se haga presente en la vida de los demás.

P. Javier Rojas, sj


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