sábado, 28 de julio de 2012


No hay palabras más efectivas para quitar lo temores de nuestra mente que las palabras de Jesús: "No tengan miedo, soy Yo."
En los momentos de dolor, en los de dificultad, cuando nos toque atravesar oscuras praderas e inciertos parajes, nada puede darnos más seguridad que esas palabras.
Jesús no nos da un largo discurso, ni se pone a conferenciar sobre nuestros temores y sus inconsistencias. Solo nos recuerda que Él está a nuestro lado, siempre, y que no debemos temer a nada ni a nadie en su presencia...
Recuerda en esas ocasiones de desolación esta promesa de Jesús: "No tengas miedo", "Soy Yo". Y poco a poco recuperarás la calma y la paz.
Que estas palabras de bienestar acompañen tus horas, hazlas "jaculatoria"...
Bendecidos sueños...
@Ale Vallina.


Porque Él nunca te da la espalda a ti...

Imagen de los jesuitas de México. Gracias!!!

Para despertarse, el único camino es la observación de uno mismo. Sin críticas ni miedo a descubrir la verdad. Meterse en la batalla, pero con el corazón en paz, es la única manera de vivir la realidad de la vida. 


Anthony de Mello sj

viernes, 27 de julio de 2012

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Disfruta de la vida… Disfruta de besar, de comer, de leer, de mirar, de hablar, de contemplar, de rezar, de oler, de acariciar, de estudiar, de oír, de amar, de renacer, de viajar, de tener familia, de dormir, de regalar, de jugar, de madurar, de caminar, de aplaudir, de llorar, de abrazar, de trabajar, de tener amigos, del sosiego, de saberte hijo de Dios, de emocionarte, de compartir, de caerte y de levantarte…
No veas el pasado. No te ubiques en el futuro. Tu tiempo es hoy...Disfruta del don de la vida!!

El rencor indispone, corroe los filamentos de nuestro corazón, debilita...para finalmente terminar enfermándonos...Borrémoslo de nuestra vida...

Peregrinar



Peregrinar es salir.
Salir al encuentro de lo desconocido,
dejar a un lado lo que te traes entre manos
diciendo adiós a las tierras conocidas.
Peregrinar es cargar la mochila a la espalda.
Llevar las cargas al hombro
con el garbo que se pueda.
Caminar con lo puesto y poco más
evitando lo superfluo e inútil.
Peregrinar es asombrarse,
asombrarse cada día de la belleza
y de la novedad.
Llenarse los ojos de la serenidad del verde,
los pequeños pueblos, el rumos del agua
y el románico.

Peregrinar es ir siempre más allá.
Un paso cada vez y muchos de ellos con esfuerzo.
Algunas veces con oscuridad, con necesidad de luz.
En ocasiones bruma y lluvia, en otras sol y calor.
y cada pequeño tramo nos conduce al siguiente.

Peregrinar es prepararse cada mañana
con cuidado para el día.

Peregrinar es gozo y es esfuerzo.
Cada jornada poner de tu parte
para iniciar el camino
sabiendo que la etapa será larga,
que habrá cuestas y se atravesarán obstáculos,
que habrá que vencer los cambios de clima y de
circunstancias.

Peregrinar es saber permanecer a pesar del dolor.
A pesar del cansancio y las ampollas.
No rendirse en los momentos de flaqueza.
No ceder a la tentación de buscar lo fácil.

Peregrinar es saber permanecer en el camino.
Peregrinar es recibir y entregar.
llegar cada día a un espacio distinto y acogerlo.
Aprender a soltar el lugar de ayer
para continuar hacia un hito nuevo
con nuevos paisajes y nuevos encuentros.
Es acoger y soltar.

Peregrinar es aprender a caminar con el otro
complementando los ritmos.
En ocasiones tirar, en ocasiones saber pedir ayuda.
Es aprender a comunicarse desde los pequeños
gestos.

Peregrinar es encontrarse con otros a veces muy
Diferentes que inician el camino por diversos motivos.
Admitir que cada persona tiene sus búsquedas
propias, acoger la diferencia como riqueza y complemento.

Peregrinar es llegar. Llegar a la meta fijada, es­tando pronta para continuar en otras etapas, y otros caminos.
Peregrinar es llegar con la emoción a flor de piel,
entre risas y lágrimas,
Es llegar y contemplar y hacer silencio.
Siempre algo nuevo. Siempre dejándonos fluir.
 Agradecer la vida de cada día como un don.

Publicado por Toña Monzón en “Saber" de saborear

jueves, 26 de julio de 2012

El perdón se construye, se aprende…Uno aprende a perdonar, no nace solo, se construye en el día a día hasta que llega un punto en que no nos haga falta que venga el otro a pedirnos perdón. Simplemente se perdona construyendo nuestra propia capacidad de perdonar, porque perdonar es liberador para quien perdona no solamente para quien recibe nuestro perdón.

Señor, sumérgeme en tu Amor para que pueda amar a mis hermanos como Tú los amas.
Señor, empápame en tu Amor, para que pueda ser fiel discípulo de tus enseñanzas.
Señor, zambúlleme en tu Amor, para que pueda llevar diluírme en Ti.


P. Javier Rojas sj y Ale Vallina.

Que la vida es cambio, todos lo sabemos. Que lo único permanente es el cambio, lo repetimos a menudo...Pero cuando sobrevienen los cambios, cuando nos sacan de la rutina, de lo "seguro", tememos e imaginamos situaciones catastróficas...
Por eso, hoy Señor, te pedimos nos ayudes a no temer las situaciones de cambio que se presenten en nuestra vida. Enséñanos a confiar en tus planes perfectos para cada uno de nosotros.
@Ale

miércoles, 25 de julio de 2012

NO TEMAS...


"Sean hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. Porque si alguien es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es. Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace. Si alguien se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaña a su propio corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mancha delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo".  (Carta del apóstol Santiago 1, 22-27)

Señor, hay días en que me siento débil, frágil, incapaz... Días, en los que no me puedo mostrar fuerte ante los demás. Esos días, en los que me siento sumamente vulnerable, pienso en tu palabra que dice "Te basta mi gracia, pues mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad" y encuentro paz y consuelo. Ayúdame, Señor, a no mostrarme fuerte y duro ante los demás sino más bien confiado en ti. Quiero que transformes mi corazón, en un corazón semejante al tuyo. Amén. 

martes, 24 de julio de 2012



"Cuando alguien te ama, no solo se te da él mismo, sino que, por alguna razón, te devuelve tu propio yo, solo que mejor y más verdadero" (Richard Riso) 

Señor, cuando dijiste que tus padres y tus hermanos son aquellos que "hacen la Voluntad de tu Padre", hemos comprendidos que aquello que nos une a ti es el amor al ser humano. Porque esa es la voluntad de tu Padre, amar al hombre. Ofrecerle su amistad, curar sus heridas, comprender sus dolencias... Señor, nos has revelado que nuestro Padre Dios es un padre de amor y misericordia. Es un padre que va detrás de la oveja perdida y espera deseoso el regreso del sus hijos.. Concédeme la gracias, Señor, de imitar tu corazón compasivo. Que sea más consciente de mis palabras, y de mis acciones para no herir ni ofender. Que tome mayor conciencia que el amor, cuando es verdadero, busca el bien y la unidad, y que no busque tanto ser consolado, como consolar a los demás. Amén.

lunes, 23 de julio de 2012

Cada vez y con mayor frecuencia escucho a la gente decir; "Señor, quiero ser más humilde" o "Quiero ser más caritativa", o "comprensiva" etc. Pero cuando a estas mismas personas le preguntas si realizan actos de humildad, caridad o comprensión... te miran de manera extraña y responden "No". Pregunto ¿Existe alguna manera de ser humilde, caritativa o comprensiva sin realizar esos actos? ¿Cómo pretendes ser humilde... si no practicas la humildad? Primero practica la humildad y luego serás humilde.  Es curioso, y no deja de ser gracioso, que muchos deseen ser "más" humilde, caritativas o comprensivas, y cada vez realizan "menos" actos de ese tipo. Si quieres ser...(pon aquí lo que quieras) tendrás que practicar. 

P. Javier Rojas, sj

Todos los días me encuentro con personas que necesitan creer en algo... personas que, atravesando por situaciones difíciles, buscan tener esperanza y confiar en alguien. Son hombres y  mujeres que anhelan encontrarte y que no saben cómo hallarte Señor. Ayúdame a ser signo de tu presencia entre los hombres. Que mis palabras sean de aliento para los demás. Que mis gestos y comportamiento puedan reflejar tu amor y comprensión ante la debilidad y flaqueza humana. Dame ojos comprensivos y compasivos para mirar a los demás. Que mi sonrisa refleje tu gloria y conforte a aquellos que están solos y desamparados. Señor, ayúdame a ser un buen discípulo tuyo. Amén

domingo, 22 de julio de 2012

Tres necesidades básicas




«Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Jesús les dijo: Vengan, vamos nosotros solos a descansar un poco en un lugar tranquilo. Porque iba y venía tanta gente, que ellos ni siquiera tenían tiempo para comer. Así que Jesús y sus apóstoles se fueron en una barca a un lugar apartado. Pero muchos los vieron ir, y los reconocieron; entonces de todos los pueblos corrieron allá, y llegaron antes que ellos. Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud, y sintió compasión de ellos, porque estaban como ovejas que no tienen pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.»
Mc 6, 30-34  


Hay tres necesidades básicas en el corazón humano. Tres necesidades que una vez satisfechas se traducen luego en actitudes. Cuando el corazón humano puede experimentar que sus necesidades básicas son atendidas puede abrir su horizonte más allá de sí mismo. Pero mientras sigan ahí reclamando atención y consideración, le será muy difícil al ser humano salir de sí mismo.  
Estas tres necesidades básicas, que deseamos satisfacer, se traducen luego en un modo concreto de ser y de relacionarnos con los demás. Y cuando, por alguna ocasión, no se vivió o experimentó considerablemente nuestro modo de vivir y de relacionarnos con los demás, se resiente notablemente.
¿Cuáles son estas tres necesidades básicas del corazón humano?
El evangelio de hoy dice que cuando las personas vieron que Jesús y sus discípulos se iban solo a un lugar apartado, salieron corriendo y llegaron antes que ellos. ¿Qué hace que una persona anhele tanto estar con otra? ¿Qué es lo que resulta tan atractivo de una persona? ¿Puede un ser humano llegar a atraernos tanto hasta el límite de realizar cualquier sacrificio por ella?
Si, sin duda. Hay personas que nos despiertan tal admiración que somos capaces de dar nuestra propia vida. Y cuando ello acontece es porque hemos encontrado en ella la posibilidad de satisfacer, de alguna manera, estas tres necesidades básicas del corazón humano.
Cuando Jesús, dice el evangelio, vio la multitud «sintió compasión de ellos, porque estaban como ovejas que no tienen pastor». Así se podría resumir las tres necesidades básicas del corazón humano; experimentar compasión. Experimentar que otro comprende y entiende los propios dolores. Hay alguien que es capaz de mirar mi propia miseria y no escandalizarse. Existe un amor que va más allá de lo que me es posible ofrecer a cambio.
Las tres necesidades básicas del corazón humano son:
1-Experimentar amor gratuito; Este es el primero y más honda necesidad del corazón. Sentirse amado gratuitamente. Experimentar que para alguien soy “importante” más allá de mis logros y conquistas. Vivir el amor gratuito es una experiencia que nos funda como seres humanos. Cuando podemos experimentar este amor, nos abrimos a la relación con los demás con un corazón agradecido. No hay experiencia más honda para engendrar un corazón agradecido que aquella que brota de haberse sentido amado incondicionalmente.
2- Recuperar la confianza en uno mismo; Cuando por esas circunstancias de la vida no hemos podido lograr nuestros sueños o alcanzar nuestras metas, sentimos interiormente que nuestras fuerzas decaen y la confianza se resquebraja. Este es el momento en que necesitamos de esa palabra oportuna que logra devolvernos la confianza. Esa mano firme que se extiende y logra que nos pongamos nuevamente de pie. Cuando experimentamos que podemos recuperar la confianza en nosotros mismos sentimos que nuestra vida vuelve a resurgir. Es la experiencia de renacer lo que nos vuelve a poner en marcha. Sentir que alguien nos ayuda a recuperar la confianza en nosotros mismos es una de esas vivencias que con mayor fuerza se graban en el alma.
3- Sentirse perdonado; Cuando amamos a otro de verdad anhelamos no defraudar. Queremos ser fieles y entregarnos de corazón a esa relación. Pero en ocasiones no somos los suficientemente coherentes con ese deseo de entrega y fallamos. Todos hemos experimentado lo que significa quebrar la confianza de otro, y cuando ello ocurre sentimos un dolor enorme y una necesidad de restablecer la comunión. Y porque nuestro corazón ha sido creado para la comunión, cuando experimentamos que la hemos roto necesitamos recuperarla. Sentirnos perdonados, es la experiencia más grande del amor gratuito. Porque cuando no hay mérito para ser amado, cuando ha quedado al descubierto la propia miseria y no hay máscara que pueda ocultar la fealdad del egoísmo, hay alguien que vuelve a creer en nosotros y nos ofrece nuevamente su amor y confianza.
Entonces, ¿Por qué aquellas personas buscaban a Jesús? ¿Qué hacia que corrieran a su encuentro? ¿Por qué al estar frente a él sentían que su vida volvía a renacer? Porque su amor era gratuito, porque les devolvía la confianza en ellos mismos y porque sus pecados y miserias no lo escandalizaban.
Cuando podemos experimentar que alguien nos ama así, sentimos que nuestra vida tiene sentido. Pero, cuando por el contrario el mensaje que recibimos es que somos amados “siempre y cuando…”, es decir, con condiciones o sólo por los logros, una de las necesidades básicas no está satisfecha. Y cuando ellos ocurren las otras dos también se resienten notablemente.
Nosotros podríamos interrogarnos sobre nuestro modo de amar. Si es gratuito o a condición. Deberíamos estar más atentos a nuestras palabras y acciones para saber si logran devolver la confianza a aquellos que han fracasado o si por el contrario los terminamos por hundir o humillar más aun. No deberíamos olvidar que al rezar el Padre Nuestro pedimos “ser perdonados” como nosotros perdonamos a los demás. Porque si la medida del perdón que imploramos de Dios es aquella con la que perdonamos a los demás ¿Qué perdón es el que recibes?
Pidamos a Dios desarrollar un corazón compasivo. Que nuestras palabras y acciones reflejen ese amor que todos necesitamos experimentar.

  

P. Javier  Rojas sj

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