sábado, 3 de noviembre de 2012

DIALOGAR no es:
un intercambio de pareceres,
“te digo para que me digas”,
“me dices y te respondo”,
“qué bien que pienses lo mismo”.
DIALOGAR es:
traspasar los límites de lo vivido hasta ahora como correcto,
superar el conflicto,
buscar caminos nuevos,
construir la vida juntos,

alimentar complicidades,
alterar y dejarse alterar,
abrirse para recibir,
entregarse para ser recibida,
saber mirar,
saber escuchar,
saber oler,
saber gustar,
saber tocar.
saber vivir.
saber vivir con los cinco sentidos.
Matilde María Moreno, rscj

Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión. La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar, el amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario.
Nelson Mandela

viernes, 2 de noviembre de 2012


De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: “Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo”. A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: “Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por
satisfecho”.

Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que he sido. Mi única oración es la siguiente: “Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo”. Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida. Todo el mundo piensa en cambiar la humanidad. Casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo.




La conciencia es la "voz" de nuestro ser que se expresa. Es lo más profundo de nosotros mismos que toma la forma de una palabra de indicación. Es lo típico del ser humano. La persona tiene siempre esa voz en lo más profundo suyo. Es esa voz la que le va indicando cuándo algo de lo que realiza se acerca o no a su verdadera felicidad. La conciencia es el gran patrón para discernir.
Carlos Cabarrús sj

Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. 
Jn 11, 25-26 

jueves, 1 de noviembre de 2012

Los santos y santas fueron hombres y mujeres humildes para admitir sus pecados, inteligentes para aprender de ellos, maduros en la fe para corregirlos y, especialmente, enamorados de Jesús hasta el punto de perder la vida por Él y por su Reino...
Ale Vallina
Evangelio de hoy
Al ver estas multitudes, subió a la montaña, y habiéndose sentado, se le acercaron sus discípulos. 
Entonces, abrió su boca, y se puso a enseñarles así: 
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque a ellos pertenece el reino de los cielos. . Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados. Bienaventurados los mansos, porque heredarán la tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque serán hartados. Bienaventurados los

 que tienen misericordia, porque para ellos habrá misericordia. Bienaventurados los de corazón puro, porque verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque a ellos pertenece el reino de los cielos.
Dichosos seréis cuando os insultaren, cuando os persiguieren, cuando dijeren mintiendo todo mal contra vosotros, por causa mía. Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
Mt 5, 1-12

Nos encomendamos a los santos y santas, laicos y religiosos, que interceden ante Dios Nuestro Señor por todos nosotros...
La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano, en la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte. 
 Juan Pablo II 

miércoles, 31 de octubre de 2012


Una madre puede ver su tarea concluida, cuando logra que sus hijos sepan elegir y tomar decisiones por sí mismos, cuando los ayuda y alienta a aceptarse como son, cuando les enseña a salir de sí mismos y entrar en la piel del vecino antes de juzgar. Madre es quien ayuda a que sus hijos se esfuercen por lo que quieren, sabiendo que en definitiva todo depende de Dios…
Madre es aquella que sabe callar, que guarda muchas cosas en su corazón, que no compara a sus hijos, sino que los alienta en su diversidad y les enseña que amar será siempre la primera elección antes que cualquier otra.
P. Javier Rojas sj
Mantén una vida sencilla, descubre la alegría de la naturaleza que te rodea, aprecia los atardeceres, abraza a tus amigos, besa a tus hijos, come moderadamente, pasea de la mano de tu pareja, juega con tus mascotas, reza por aquellos que te ofenden, ordena tus ideas antes de actuar, recuerda que lo único que tienes es este presente, reconoce tus errores, aléjate de la gente pesimista, ayuda a quién lo necesita (y no lo digas a los cuatro vientos) baila, canta, prepara una torta, escucha sin interrumpir,practica el silencio interior y........

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Vivir, es vibrar cada instante, ante la emoción
de percibir la maravilla de la creación que nos rodea.
Vivir, es entender que cada minuto que transcurre no volverá,
es atraparlo intensamente, porque forma parte del tiempo
que sabemos que ha quedado en el ayer.
Vivir, es saber dar lo mejor de nosotros,
es vibrar en la bondad y llevar
a su máxima expresión nuestra capacidad de ser.
Vivir, es gozar los momentos bellos
y desafiarse a sí mismo ante las adversidades.
Vivir, es aprender más cada día,
es evolucionar y cambiar para hacer de nosotros
un ser mejor que ayer, un ser que justifica su existir.
Vivir, es amar intensamente a través de una caricia,
es escuchar en silencio la palabra del ser amado,
es perdonar sin réplica una ofensa,
es aspirar la presencia del otro,
es besar con pasión a quien nos ama.
Vivir, es contemplar apaciblemente la alegría de un niño,
escuchar al adolescente aceptando sus inquietudes
sin protestar, acompañar con gratitud la ancianidad en su soledad.
Vivir, es comprender al amigo ante la adversidad
y aunque se tengan mil argumentos
para contradecirlo o justificarlo,
finalmente sólo escucharlo,
es tener la capacidad de regocijarnos
ante sus triunfos y realización.
Vivir es sentir que nuestro existir no fue vano
y en la medida en que nos atrevamos
a dar lo mejor de nosotros en cada momento,
logremos manifestar la grandeza de nuestra alma para amar.
Vivir es vibrar y sentir,
es amar y gozar, es observar y superar,
es dar y aceptar, es comprender que
nuestro tiempo es lo único que poseemos
para realizar plenamente nuestro ser.
¡Qué bello es vivir!
En aquel tiempo Jesús atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén. Uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» Él les dijo: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán. «Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: "¡Señor, ábrenos!" Y os responderá: "No sé de dónde sois." Entonces empezar
éis a decir: "Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas"; y os volverá a decir: "No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los agentes de injusticia!" «Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a vosotros os echan fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios. Y hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos.
Lucas 13, 22-30

martes, 30 de octubre de 2012


Recibe, Señor, nuestros miedos y transfórmalos en confianza.
Recibe, Señor, nuestro sufrimiento y transfórmalo en crecimiento.
Recibe, Señor, nuestro silencio y transfórmalo en adoración.
Recibe, Señor, nuestras crisis y transfórmalas en madurez.
Recibe, Señor, nuestras lágrimas y transfórmalas en plegaria.
Recibe, Señor, nuestra ira y transfórmala en intimidad.
Recibe, Señor, nuestro desánimo y transfórmalo en fe.
Recibe, Señor, nuestra soledad y transfórmala en contemplación.
Recibe, Señor, nuestras amarguras y transfórmalas en paz del alma.
Recibe, Señor, nuestra espera y transfórmala en esperanza.
Recibe, Señor, nuestra muerte y transfórmala en resurrección.

lunes, 29 de octubre de 2012


Guíame, Señor, mi luz,
en las tinieblas que me rodean,
¡guíame hacia delante!
La noche es oscura y estoy lejos de casa:
¡Guíame tú!
¡Dirige Tú mis pasos!
No te pido ver claramente el horizonte lejano:
me basta con avanzar un poco...
No siempre he sido así,
no siempre Te pedí que me guiases Tú.
Me gustaba elegir yo mismo y organizar mi vida...
pero ahora, ¡guíame Tú!
Me gustaban las luces deslumbrantes
y, despreciando todo temor,
el orgullo guiaba mi voluntad:
Señor, no recuerdes los años pasados...
Durante mucho tiempo tu paciencia me ha esperado:
sin duda, Tú me guiarás por desiertos y pantanos,
por montes y torrentes
hasta que la noche dé paso al amanecer
y me sonría al alba el rostro de Dios:
¡tu Rostro, Señor!
  • Henry Newmann

Dame tus modos María, tu estilo y tu talante. Y concédeme parecerme a ti, aunque sólo sea en algo. Pues “ese algo” para mí lo es todo…
@Ale Vallina
Un problema pequeño es como una piedra. Si lo colocas muy cerca de tu ojo, llenará el mundo entero poniendo todo fuera de foco. Si lo mantienes a una distancia adecuada entonces podrá ser examinado y debidamente clasificado. Y si lo tiras a tus pies, se lo apreciará en su verdadero lugar: el de un tropiezo pequeño en el camino de la vida…

domingo, 28 de octubre de 2012

El que siembra vientos cosecha tempestades...

"Mirar desde lo alto"


«  Entonces llegaron a Jericó. Y cuando salía de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, un mendigo ciego llamado Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino.   Y cuando oyó que era Jesús el Nazareno, comenzó a gritar y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!   Y muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!   Y Jesús se detuvo y dijo: Llamadle. Y llamaron al ciego, diciéndole: ¡Anímate! Levántate, que te llama.   Y arrojando su manto, se levantó de un salto y fue a Jesús.   Y dirigiéndose a él, Jesús le dijo: ¿Qué deseas que haga por ti? Y el ciego le respondió: Raboní, que recobre la vista.   Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha sanado. Y al instante recobró la vista, y le seguía por el camino. »
Mc 10, 46-52

  
El evangelio de este domingo tiene mucho que aportar a nuestra vida,  y sobre todo cuando en ocasiones sentimos que estamos al borde del camino, como fuera de los parámetros de vida que hoy se han adoptado.
Hoy,  más que nunca necesitamos seguir el consejo que San Ignacio da a los ejercitantes, preguntarnos seriamente: ¿A dónde voy y a qué?
 El Dr. Roberto Pérez, en una conferencia que dio sobre la misión en la vida, dijo que le sorprendió mucho cierta vez que al acercarse a la entrada de un barrio privado se encontró con un cartel que tenía las siguientes indicaciones. 1) Deténgase. 2) Identifíquese. 3) Apague las luces exteriores y encienda las lucen interiores, 4) indique a dónde se dirige.
Cuando muchas veces nos sentimos varados al borde del camino, o descarrilados o viviendo en la banquina es porque se nos ha borrado el horizonte o se nos ha ocultado el fin último de la vida. ¿Y por qué pasa esto?  Porque tal vez estamos más preocupados por cosas que son perecederas y pasajeras, por aquellas cosas que se acaban o terminan… Tenemos que aprender a poner el corazón y la vida en aquellas cosas que aun pasando por momentos de pobreza, vacío o soledad, estarán ahí alentando nuestra marcha!!!
Necesitamos rever nuestra vida. Es urgente que despertemos del sueño o de la ceguera en la que nos encontramos y reiniciemos la marcha de nuestra vida, cultivando aquello que «ni el óxido ni la polilla puede consumir».

Muchas personas recurren a los terapeutas o los curas para pedir recetas para vivir mejor y muchas veces me queda la impresión de que en realidad lo que quieren es una fórmula que les evite el sufrimiento y la cruz. Para muchos el “Pare de Sufrir ya” se convierte en el parámetro de su vida. Pero para nosotros que sabemos que en la cruz hay vida nueva tenernos que aprender a sufrir y a encontrar en los acontecimientos dolorosos el germen de vida nueva que se esconde.
Nuestra vida de cristianos no se pude centrar en evitar el pecado o el dolor, sino en cultivar lo esencial y fundamental…
Me gustaría enumerar algunas claves para reconducir la vida,  que espero no lo reciban como un receta, sino como unas consideraciones que nos ayude a pensar y a rezar.


1.  Hazte cargo de tu vida
 
Asume las riendas de tu vida y recuerda que nadie puede hacer más por nuestro bienestar que Dios. Levanta la mirada, localiza tu horizonte, asume tus responsabilidades, y marcha hacia adelante. Deja de esperar que tu vida responda al de “Alicia en el país de las maravillas”.

2.  Mira con trascendencia las cosas
 
Enfrenta tu vida con una visión optimista y positiva e iluminada desde lo alto. Descubre la mano de Dios en todas las situaciones que se presenten en tu vida; y él será tu compañero en los  momentos difíciles
  
3.  Encuentra espacio para disfrutar
 
Encuentra el tiempo para compartir con aquellos que dan color y sabor a tu vida. Romper con la rutina de vez en cuando es muy bueno. No seas tan rígido, disfruta de lo que tiene y deja de pensar en lo que te falta.
 
4.  Reconoce tus debilidades
 
Querer ser el mejor en todo puede ser el camino más corto para experimentar la frustración.  Reconoce las áreas débiles de tu personalidad y fortalécelas.
 Cuando aceptas tus limitaciones y potencias tus capacidades te sientes más a gusto contigo mismo.
  
 
5.  Recuerda que todo pasa
 
No vale la pena sufrir por una situación difícil.  Muchos de nuestros problemas son producto de nuestros miedos.  Todos los males son pasajeros.  Llénate de valor, optimismo y confianza para mirar el futuro de una forma positiva.
   
6. Suelta el pasado

Deja de vivir atado a lo que no fue, a lo que no resulto a lo que debía haber pasado y no ocurrió. Vive el presente. Encuentra en el ahora lo momentos más bellos de tu vida y deja que tu futuro se vaya configurando en base a la elecciones que haces en este presente. La vida es maravillosa y confía ¡todo va a salir bien!

7.  Conéctate con Dios
 
Cierra los ojos por unos minutos y reconoce la presencia de Dios en tu interior, agradece por todo lo que tienes. Llénate de su presencia y tradúcelo en amor, seguridad, fortaleza, sabiduría, autenticidad, valor, responsabilidad y alegría para vivir mejor cada día.

Cuando Jesús preguntó al ciego ¿Qué quieres que haga por Ti? El ciego no dudo en responder «…que yo pueda ver…». Esto es lo que necesitamos: ver nuestra vida desde lo alto, desde Dios y desde la eternidad que nos espera.
P. Javier  Rojas sj

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