jueves, 8 de noviembre de 2012

Ante Dios, todos somos pequeños, frágiles y débiles. Hay que aceptar con sencillez esta realidad. Pero nada de esto es malo. Lo malo es no crecer, o hacernos daño a nosotros mismos o a nuestros semejantes, frustrando así el proyecto de felicidad que tiene Dios para con todos nosotros.
Padre Caravias sj

Cuántos pastores lo hacen??
Jesús sí lo hizo...Él es el Buen Pastor, el que da la vida por sus ovejas.

Escuchar con el corazón es dejar que la palabra eche raíz y sea fecunda.
Es bajar por la palabra hasta su napa más profunda y beber con quien nos habla del agua que lo inunda.
Escuchar con el corazón es cimentar sobre roca una certeza bien rotunda.
Es ajustar en claridad la palabra que retumba.
Es despertar en caridad a los que nada les perturba.
Escuchar con el corazón es dejar que se vulneren las defensas y las dudas.
Es dar tiempo al que viene porque sabe que lo escuchan.
Es traducir los sonidos que las palabras pronuncian y convertirlos en latidos donde las emociones pulsan.
Escuchar con el corazón es sacar a la esperanza de su tumba; es guiarla por la senda de una vida que aún da la lucha hasta abrirle camino entre la noche y la penumbra.
Escuchar con el corazón es ofrecer los lazos que las amistades fundan.
Es abrir el espacio donde dos distintas vidas, distinguiéndose se aúnan.
Es marcar el tramo en que las huellas, por un tiempo, marchan juntas.
Escuchar con el corazón es ser partero de las cosas importantes que se alumbran.
Es salir a esperar al que ha perdido ya su ruta, y escuchar los pasos del que vuelve, después de su penuria.
Escuchar con el corazón es auscultar a Dios, que está feliz de hacernos upa.
Javier Albisu sj
Tus pensamientos, palabras y obras, todo ha de convertirse en bueno, para el beneficio de tu alma...

miércoles, 7 de noviembre de 2012


¿Qué es lo que distingue a un buen cristiano?
Un buen cristiano se distingue por el hecho de que cree en Dios, de que confía; se distingue por el hecho de que conoce a Cristo, de que lo conoce cada vez mejor y presta oídos a él. Conocer significa leer la Biblia, hablar con Cristo, dejarse llamar por él, asemejarse a él. De ese modo, el cristiano se siente cada vez más apremiado a actuar socialmente, a comprometerse por otros como lo hizo Jesús, que curó a los hombres, llamó a sus discípulos, criticó a los poderosos, lanzó advertencias a los ricos y recibió a los extranjeros. Así se llega a ser un hombre que se siente sostenido e impulsado por Dios. En el momento de la muerte –y quiera Dios que así sea-, podrás decir: tú me sostienes, en ti estoy cobijado, tú me aceptas.
Carlo María Martini
No renuncies a ser quien eres...por parecer quien no eres...

martes, 6 de noviembre de 2012

" Hoy la población mundial alcanza los 7.000 millones de habitantes
En s ó lo 12 años la Tierra ha pasado de 6.000 a 7.000 millones de habitantes, el crecimiento demográfico más vertiginoso de la historia. Cada año nacen 83 millones de personas. En India, cada minuto hay 51 nacimientos. África subsahariana, con 883 millones, es el lugar do

nde más ha crecido la población en las pasadas tres décadas.
“Desde 1980, el mayor crecimiento de población se ha concentrado en los países más pobres, lo que dificulta la erradicación de la pobreza"- En el África subsahariana, la población se ha multiplicado en los pasados 30 años: de 390 millones a 883. Es probable, según la ONU , que en los próximos 40 años, esa zona alcance por sí misma los 2.000 millones. Un 48% de la población mundial vive con menos de dos dólares (1,4 euros) al día. (El Pa ís 31 octubre 2011)
Yo como,
Tú comes
Él come
Nosotros comemos
Vosotros coméis
¡Ellos no!
(Gloria Fuertes)
Yo como cada día varias veces, lo más que he hecho es cola en un self service para elegir el menú.
Tú vas al restaurante y pides platos variados o comes en casa donde nada falta.
Él tiene una comida de amigos para celebrar fiestas y acontecimientos.
Nosotros hemos quedado para la cena de fin de año, tomaremos las uvas y beberemos un Caber net.
Vosotros buscáis manjares exquisitos en las tiendas de lujo.
Ellos no…
Se sobreentiende que ellos no eligen menús, no recuerdan cuándo han ido a un restaurante, no despiden el año con cava, no tienen alimentos en la nevera, no hacen la compra semanal, no comen pan tierno, no, no, no, no.
Una niña ha venido al mundo se llama Danca, siento al ver su foto una gran alegría y me pregunto ¿podrá comer?
¿Cómo acabará la fiesta de ser la número 7.000 millones y celebrarlo en el mundo entero?"

Tere Iribarren rscj

Señor: dame el don del silencio. El don de saber oírte a Ti y de poder auscultarme a mi.
De poder detectar tu Voluntad y de saber hallar mi debilidad peligrosa. De penetrar perdón, de abrirme a tus misterios y de librarme de este otro misterio de mi pecado.
Hazme hallar, Señor, ese silencio de plenitud, que es la Palabra tuya, la que debe ser oída en eterno silencio. Hazme andar al unísono con Ella. Hazme sentir con su propio latido.
Haz, Señor, que con tu Verdad y tu Amor me compenetre. Dame de tu silencio, Oh Dios; ábreme los oídos interiores para que te metas Tu por toda mi alma, para que en esa invasión sea yo libre, y en tu Luz se me apaguen todas las voces del exterior.
Señor, si me das el silencio me conoceré y te conoceré... y yo quisiera que fuese así, Señor, porque quisiera comenzar a ser, de veras hijo tuyo... 
Amén.
Santiago Bengoechea.

Comenzamos este nuevo día dando gracias a Dios por tanto amor que nos brinda.
También con algunas preguntas, y con una petición especial.

Cómo era mi vida antes de conocer a Jesús?
Le he  entregado mi vida a Jesús? Qué rincones de mi vida aun no le entrego?
Cómo me doy cuenta de que necesito la presencia de Jesús en mi cotidiano vivir?
Qué me enseña Jesús a través de mis alegrías y tristezas?

 "Te pedimos Jesús que nos ayudes a buscar y hallar la voluntad del Padre para nosotros, y a ser dóciles a donde Él nos quiera llevar"
Amén.
@Ale Vallina

lunes, 5 de noviembre de 2012

María, tus ojos son mi luz...
María, mírame...

Te pedimos que nos pongas junto a tu Hijo...

Es todo un proceso de acallar ruidos, la propia palabra, hasta llegar a la escucha en el hombre interior del mensaje de todos los seres y del Señor de todos los seres. Es un vacío, no lleno de nada, lleno de presencias que están allí aunque no les prestemos atención. No es una evasión de la realidad y de la dureza de la vida diaria por domesticarla. Es un entrar en lo más profundo de la realidad misma. Es un viaje al interior de las cosas, de las personas, de la vida. Un renunciar, siquiera temporalmente, a revolotear en la superficie de las mismas. Es difícil el silencio. Hay que experimentarlo periódicamente para lograr el reencuentro de la persona que somos: centro de decisiones. Es, ante todo, defensa necesaria de la persona y de la personalidad frente a los ataques a los que estamos ininterrumpidamente sometidos desde fuera; mil vientos de doctrinas, ante ellos, ni dejarse llevar ni anclarse en el pasado buscando seguridades falsas. La libertad personal se reconquista desde el interior de uno mismo palmo a palmo. El silencio es atmósfera imprescindible para soldar fracturas de personas descoyuntadas entre decisiones y contradicciones. La extroversión hecha hábito, hace que dé miedo y vértigo el vacío del silencio y se rebuscan dosis de ruido y acción, como el drogadicto las busca de droga. Nos debe mover la voluntad de ser libres y de experimentar esta libertad. Es necesaria la familiaridad con el silencio de la contemplación para alcanzar amor, para ser apóstol capaz de acoger, educar y redimir a las personas. Es distancia necesaria para quien ha de cambiar en la historia haciéndola, no a ciegas, sino discerniéndola iluminadamente. Una experiencia no reflexionada es una experiencia no vivida. Hace falta a la vez presencia y distancia de la realidad para contemplarla en su contexto de relaciones con otras realidades humanas y divinas. Hay que descubrir todas sus dimensiones y la presencia de Dios en la historia. Silencio como acogida necesaria del don de Dios que se nos hace en la vida. Cuando damos la vida no damos nada, devolvemos. Por eso hay que darla cada día gratuita y generosamente. Silencio que acoge para dar, como María en la Encarnación. Silencio admirativo, admirador de todo lo que es vida, allí donde esté. La capacidad de admiración es uno de los síntomas más claros de la juventud de espíritu. Es un reducto de desierto interior portátil, lugar de encuentro personal entre Dios y el hombre. No es un lujo, es el derecho de ser persona. Esta dimensión personal la purifica del peligro de convertirse en dimensión individualista. La comunidad católica se amasa a golpes de silencio convenientemente compartidos. Es una manera de decirse mutuamente el respeto a la necesaria intimidad del otro e invitarle a que entre en ella. El silencio es también una manera de palabra cristiana necesaria ante el misterio, ante el dolor propio o ajeno, ante la violencia y la injusticia que se nos infringen. No sólo será la voz de los que no tienen voz, sino a veces, compartir también el silencio de los que no tienen voz, como el siervo de Yahvé. Es el silencio del que discierne sobre la acción de Dios y la suya en el mundo, del apóstol comprometido por misión con el hombre y su historia. No malgastemos la Buena Nueva en palabras que no han nacido del silencio.
Pedro Arrupe  SJ
5 de noviembre: día de todos los Santos y Beatos de la Compañía de Jesús.
Gracias Señor por esos hombres Santos que llamaste a servirte en la Compañía de Jesús y para tu Iglesia Universal...

domingo, 4 de noviembre de 2012



Y la alegría está en todas partes,está en la verde cubierta de nuestro planeta,en la azul serenidad del cielo,en la temeraria exuberancia de la primavera,en la severa abstinencia del gris invierno,en la carne viva que anima nuestro cuerpo,en el perfecto equilibrio de la figura humana, noble y bien parada,en el vivir,en el ejercitar nuestros poderes,en el aprender,en el luchar el mal... La alegría está en todas partes.
Rabindranath Tagore

« Escucha con todo tu corazón»



“Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: ¿Cuál es el mandamiento más importante? Jesús contestó: El más importante es éste: Escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más importante que éstos. El maestro de la ley le dijo: Muy bien, Maestro. Tienes razón al afirmar que Dios es único y que no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús, viendo que había hablado con sensatez, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y nadie se atrevía ya a seguir preguntándole»
Mc 12, 28b-34

Es bien sabido por todos, que vivimos un tiempo en el que hemos otorgamos mucho valor a la imagen. El sentido de la vista ha tomado fuerza en detrimento de nuestra capacidad auditiva. Hemos otorgado gran importancia a lo que podemos ver y en consecuencia, a aquello que somos capaces de mostrar. Muchas relaciones se han vuelto verdaderos juegos de espejos. Mostramos lo que los demás están dispuestos a aceptar, independientemente de si es verdadero o no.
La vista tiene un límite; es fácil engañarla. Sólo hace falta un poco habilidad para actuar para lograr hacer creer a lo demás que algo es verdad.
Mantener la imagen de “honesto”, “piadoso”, “noble”, “fiel” etc., puede resultar muy agotador. Pero para quienes viven de la imagen es un esfuerzo que están dispuesto a realizar. Prefieren mentir y agotarse encubriendo los errores y fallos, en lugar de descubrir la propia verdad. Esa verdad que los haría libre de una vez por todas de la esclavitud de la apariencia y la falsedad.
Cuando Jesús responde al escriba diciendo «Escucha Israel…» nos está dando una clave para comprender profundamente lo que sigue a continuación. El cumplimiento de los mandamientos no es un esfuerzo voluntarista de tinte masoquista. No es una invitación a jugar a ser niños “buenos y obedientes”. Jesús no nos está pidiendo que desempeñemos el papel de hombres y mujeres religiosas al cumplir los mandamientos. ¡No! Nos está pidiendo algo mucho mas hondo, mucho más radical.
La escucha a la que hace referencia Jesús es un llamado a profundizar, a hondar dentro de nosotros mismos… Es una invitación a escuchar las voces del propio corazón, porque es del propio corazón desde donde debe salir nuestra respuesta a Dios.
¿Por qué nos resulta difícil, a veces, vivir los mandamientos? Porque no prestamos atención a lo que hay en el corazón. Si no hay amor allí, nos resultará muy complicado vivir los mandamientos. Difícilmente puede alguien manifestar amor a otro si primero no lo tiene consigo mismo. El que por alguna razón cree que no lo ha tenido, no tiene excusas. Si bien es cierto que el “primer amor”, el de nuestros padres, es crucial para aprender a amar; el segundo, el que uno puede tener hacia sí mismo también es crucial para aprender a amar. Y sólo entonces, cuando nos aprendamos a amarnos a nosotros mismos es cuando podremos amar a Otro y al prójimo…
¿Dónde nace el amor a uno mismo? El “amor a sí mismo” del evangelio nada tiene que ver con el egoísmo. Porque el egoísta lo que en realidad tiene hacia sí mismo, no es amor, sino ilusión… Es decir, se cree más de lo que es y se admira a sí mismo en lo que no es. Compensa con la fantasía lo que carece en su interior: valor por sí mismo. Y quien vive en esa fantasía raramente puede responder a las exigencias del amor evangélico.
El amor a uno mismo viene de lo más hondo de nuestro ser. Ese amor es la conciencia del propio valor. Es la certeza de que la propia existencia es un don dado por Otro. Es un convencimiento de que no está en uno mismo el origen de la propia existencia sino en Dios, de quién se ha recibido el ser.
Muchos son los que deciden cumplir  los mandamientos en lugar de vivirlos. ¿Por qué? Porque para vivir los mandamientos hay que fundarlos en la conciencia de ser un don de Dios. Un regalo. En cambio, el que cumple, no hace más que repetir comportamientos ajenos, aparentar lo que en realidad no siente. Cuando no se ahonda en la conciencia de ser un don de Dios es muy difícil amar y darse a los demás.
En la cultura de la imagen es posible engañar. Es posible “pasar por”… sin serlo. Pero también es cierto, que basta escuchar a aquellos que se empecinan en maquillar sus vidas para darse cuenta de que mienten. La persona que es auténtica, no sólo actúa de determinada manera sino que además es coherente con lo que dice.
El amor no sólo se ve sino que también se escucha. Por eso la invitación de Jesús es a escuchar primero al corazón…Esto es esencial al momento de responder a sus mandamientos. Nuestra respuesta a ellos debe ser respuesta de un corazón agradecido por el don de la vida recibida. 

P. Javier  Rojas sj

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