sábado, 17 de noviembre de 2012

viernes, 16 de noviembre de 2012


Desaprender la guerra…
Realimentar la risa…
Difuminar fronteras…
Desestimar la ira…
Rendirse a la justicia…
Rehabilitar los sueños…
Reinaugurar la vida...
Rehusar usar la fuerza…
Sitiar cada mentira…
Rendirse a la justicia…
Luis Guitarra


La persona humilde ha hecho la experiencia de la bondad inagotable de Dios, que se da El mismo en los dones que nos hace. Afinca su confianza en Dios, que es el dador de todo don, sin ponerse a medir y contabilizar de alguna manera sus dones comparándose con otras personas. Se ve a sí misma con la misión de ser ella misma, única desde la originalidad que la ha creado y la alimenta cada día. Al mismo tiempo, ha hecho la experiencia de su límite y ha superado la tentación de poner el límite en el centro, de reducirse a sí misma a un límite que la obsesiona. Abre el límite, la herida, a la comunión con Dios y con los demás. Y se deja curar. La humildad supone el encuentro de un Tú inagotable con su yo limitado, y acepta recibirse constantemente desde Dios y desde los demás. Y no solo acepta recibirse de manera pasiva, sino darse de manera creadora, reconociendo que en su propia peculiaridad crece una vida que anda buscando su destinatario fuera de sí misma.


Benjamín González Buelta, SJ (La humildad de Dios)

Hoy se cumplen 23 años del martirio de Ignacio Ellacuría con cinco jesuitas más y de Elba Julia y Celina. 
Que su sangre derramada sea semilla de vida digna y justicia!!!

La persona egocéntrica trata de hacer que la vida gire en torno a sí misma. Se coloca a sí misma en el centro de la vida y espera que la vida se ponga a su servicio y le colme de satisfacciones, en lugar estar dispuesta de buen grado a ponerse a sí misma al servicio de la vida. La persona egocéntrica se adora a sí misma y no reconoce otra otra autoridad en la vida más que sus propios deseos. Se esfuerza por controlar y manipular su entorno, y en especial a las personas que la rodean. Si una persona de tales características alcanza  a tener éxito en su empeño, puede dar la impresión de ser fuerte, pero se trata de una modalidad demoníaca de poder que es preciso no confundir con la verdadera fuerza del yo. La persona con un yo verdaderamente fuerte se pude permitir renunciar a su egocentrismo; la persona con un yo débil se vale de estratagemas manipuladoras para mantener una sensación de poder.

John A. Stanford (El hombre que luchó contra Dios. Aportaciones del Antiguo Testamento a la Psicología de la Individuación)

jueves, 15 de noviembre de 2012


Señor, nuestro Dios
te bendecimos por tomar
en tus manos nuestro amor.
Ayúdanos a cumplir
nuestra misión.
Ven a compartir nuestra vida.
Ayúdanos a formar a
nuestros hijos, a ser
testigos de tu amor
en nuestra familia
y en la comunidad.
Danos fuerza en los desalientos.
Comparte nuestras alegrías.
Señor, bendice nuestro amor.
Amén.

Siempre sostuve esta afirmación: "Vale más que te rechacen por ser sincero a que te acepten por ser un hipócrita”.
La verdad los hará libres, nos dijo Jesús. SIEMPRE la verdad, aunque duela, aunque sea difícil de digerir, aunque no le caigas simpático a todos...
@Ale Vallina.


Es poco rezar cuando Dios nos ha dado cabeza, corazón, manos y dinero para que lo pongamos al servicio de los demás.
J. Urteaga

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Si en alguna parte del mundo existe el hambre, nuestra celebración Eucarística en todas las partes del mundo, es de alguna manera incompleta... 
Pedro Arrupe sj. 
-Hoy el Padre Arrupe hubiera cumplido 95 años-

La espiritualidad Ignaciana es una espiritualidad de cara al mundo y está orientada a todos, religiosos y laicos. Contenida en el Libro de los Ejercicios Espirituales contribuye a que podamos escuchar a Dios que nos habla. También nos llama a responderle.
Se trata de una espiritualidad para buscar, hallar y hacer la voluntad del Señor en nosotros, sus criaturas. Todo para la mayor gloria de Dios…
Los laicos también seguimos a Ignacio…
@Ale Vallina

Quiero comenzar esta jornada dándote gracias Señor por tanto. Desearía ser testimonio de Tu Amor y de Tu Misericordia, pero estoy muy lejos de ello. Quisiera ser reflejo de Tu Luz, contagiar Tu Palabra, acompañar al dolido, al enfermo y al solitario como Tú lo hiciste. Desearía imitarte en Tu coherencia y en Tu amor a los hermanos, pero no siempre me resulta fácil. Quisiera desterrar al fariseo de mi corazón y ser poblado por Tu Amor.
El camino de la vida no siempre es fácil;

 y tampoco me resulta fácil ser una buena cristiana…pero con Tu ayuda mi Jesús, y solamente con tu ayuda podré transitar el camino siguiendo tus pasos.
Hay un vacío en mi alma cuando me alejo de Ti. Llénalo Señor, te lo ruego.
Señor de la Vida imprime la Vida con mayúsculas en mi alma, para que pueda ser testimonio sincero de tu Palabra.
Gracias Jesús por querer anidar en mi corazón. Gracias por este nuevo día en el que puedo comenzar de nuevo, como cada día, a levantarme de mis fallos y errores; y servirte, sirviendo a mis hermanos.
Que te refleje Jesús. Es lo que más deseo.
@Ale Vallina

"Si confiamos en Aquel que invita, se disipan los miedos de a dónde vamos."

P. Javier Rojas sj

martes, 13 de noviembre de 2012


Arriesgarse a vivir una vida sin contenido, es exponerse a que un día no quede «piedra sobre piedra» de todo aquello por lo que has luchado tanto tiempo. ¿Con qué llenas tu vida? ¿Cuáles son tus intereses? ¿En qué inviertes tus días? ¿Qué persigues en tu vida?
Hay gente que cree, y está convencida, que debe colgarse al cuello sus logros, éxitos, destrezas o capacidades, no estoy seguro de si lo hacen por un deseo desmedido de admiración, aprobación o simplemente por necesidad de afecto, pero lo que sí es cierto es que sufren enormemente cuando sienten que en su vida no llevan acumulados los suficientes éxitos como para ser apreciados y queridos por los demás.
No estoy en contra de los logros, ni tampoco de los éxitos tan necesarios para el desarrollo de una buena estima, pero una persona que se vuelca totalmente a perseguir logros con el tiempo traducirá todo en éxitos y fracasos lo cual llegará a vaciar su vida de contenido. Pues los éxitos y fracasos no duran para siempre.
Javier Rojas sj

Ser libre es caro y muchas veces doloroso y esa es la razón por la que muchas veces elegimos una cómoda esclavitud frente a una costosa libertad. Caro, porque supone dejar aquellas cosas que atesoramos en el corazón y es sorprendente lo que cada uno de nosotros puede llegar a mezquinar como un tesoro: resentimiento, heridas, faltas de perdón, ofensas, fracasos, etc. Y doloroso, porque muchas veces tenemos que vernos cara a cara con nuestro propio orgullo, soberbia o vanidad, que no nos deja soltar aquello que hemos cuidado y cultivado con tanto ahínco.
P. Javier Rojas sj


Hoy 13 de Noviembre,celebramos el día de San Estanislao de Kostka, patrono de los novicios de la Compañía de Jesús.

Señor, yo sé de la belleza tuya, porque es igual al hueco que en mi espíritu, tiene escarbada la inquietud sin paz. Te conozco, Señor, por lo que siento que me sobra en deseo y en afán: porque el vacío de mi descontento tiene el tamaño de tu inmensidad
José María Pemán


Todas las personas sueñan con la libertad pero están enamoradas de sus cadenas.
Khalil Gilbran

Cuáles son tus cadenas?
Qué cosas te quitan la libertad?

lunes, 12 de noviembre de 2012

El cielo nos habita. Lo sabías?
Dios nos ama sin medidas y sin distancias. Para Él no existe "el afuera". Y está en cada célula de nuestro cuerpo, en cada latido de nuestro corazón, delicadamente nos habita...
Y aunque pensemos que a veces se oculta, respira en nosotros su hálito de Vida...
@Ale Vallina.

Si rezas a menudo, de día y de noche, veinte, treinta veces, cada vez que el Espíritu te inspira palabras de amor, aunque solo sea durante cinco minutos o un solo minuto, esta oración asidua va obrando un cambio profundo en tu mentalidad, en tu corazón, en tu carácter y en todo tu comportamiento. Seguramente tú mismo no lo percibirás, pero quien está cerca de ti lo descubre sin dificultad. Cuando, en la oración, de manera perseverante giras tu mirada hacia Cristo, su imagen mística e invisible, se imprime secretamente en tu ser interior y recibes de Él las cualidades, es decir, el reflejo de su dulzura y bondad infinitas y la luz de su mirada.
Matta el Meskin, monje copto maestro de oración
foto: www.visualphotos.com

Los cambios más importantes de mi vida se han producido en momentos en los que yo pensaba que todo estaba perdido.
Máximo Pradera

Aprende a confiar en lo que esta ocurriendo. Si hay silencio, déjalo aumentar, algo surgirá…
Si hay tormenta, déjala rugir, se calmará...
Tres clases de almas, tres plegarias: 
Soy un arco de violín en tus manos Señor. Táñeme para que no me pudra. No me tañas demasiado fuerte, Señor, que puedo quebrarme. Táñeme fuerte Señor, que más da si me quiebro.
Nikos Kazantzakis

domingo, 11 de noviembre de 2012

"Toda persona que lucha por la justicia, que busca reivindicaciones justas en un ambiente injusto, está trabajando por el Reino de Dios”.

« El valor de lo auténtico »


Imaginemos a Jesús sentado frente al arca del tesoro del templo mirando a las personas que depositan sus ofrendas. ¿Qué pensaría Jesús en aquel momento? ¿Qué sentimientos experimenta al ver aquella escena? Tal vez no sea tan difícil imaginar lo que pasa por el corazón de Jesús si prestamos atención a sus palabras, «esta viuda echó más que todos los contribuyentes al tesoro». ¿Qué te dicen sus palabras? ¿Cómo resuenan dentro de ti estas palabras?
La mayor riqueza de una persona está en su autenticidad y la mayor de las pobrezas, la miseria más grande, en falsear su propia identidad.
Cuando nos encontramos con personas que realizan buenas obras con el afán de ser visto por los demás y recibir a cambio reconocimiento y aplausos nos produce una gran indignación.
La caridad es un acto sagrado. Toca las fibras más intimas del ser humano. Se trata de esos pocos instantes en que apreciamos con claridad los destellos de eternidad en medio de tanta avaricia, envidia y corrupción. Los gestos de caridad dejan al descubierto la imagen y semejanza de Dios impresa en el alma del ser humano, y cuando de alguna manera se usurpa ese ámbito sagrado para sacar de ello provecho personal o “político” nos produce mucho rechazo.
Cuando nos damos cuenta que un gesto de amor no sale del corazón sino del bolsillo de quien espera recibir algo a cambio nos ofende profundamente.
También nos encontramos, en el ámbito de la caridad, con personas que no son capaces de reconocer el bien que hacen. Si bien sus acciones no buscan recompensa como aquellos que juegan a ser buenos, lo cierto es que viven con un afán desmedido de aprobación. Les cuesta discernir por ellas mismas entre lo bueno y lo mejor. Les resulta difícil creer en sus propias intuiciones para obrar bien, o desconfían de sí mismas al momento de hacer el bien. Buscan contantemente la confirmación de sus actos en el parecer de los demás. De alguna manera les cuesta creer que por sí mismos son capaces de acertar en sus decisiones y obrar bien. Han supeditado su propio valor al parecer de los demás. Creen en la propia bondad si alguien les reconoce el bien que han hecho y quedan atrapados en las redes de la opinión ajena. Quien vive de esta manera no es libre para obrar el bien. Su bondad es frágil.
El evangelio de hoy nos presenta a la clase de personas que despiertan la admiración de Jesús. ¿Qué vio el maestro en aquellas personas? ¿Cuál es la enseñanza que saco de aquella escena para dar a sus discípulos? Tal vez simplemente se dejó “afectar” por aquella situación al igual que lo haríamos cualquiera de nosotros y descubrió cuando una persona es auténtica lo sentimos también dentro de nosotros. Cuando alguien obra conforme a los sentimientos más hondos de su ser, se nota. Somos capaces de percibir cuando una persona es auténtica o cuando “juega a ser bueno”. Es verdad que en ocasiones no tenemos la suficiente valentía para poder confrontar al hipócrita, pero ello no significa que no nos demos cuenta de su mentira. Tal vez, incluso, ni quiere nos atrevemos a reconocer que los gestos y las palabras de quien pretende hacernos creer que es bueno sea falso, pero no podemos negar que dentro nuestro hay algo que nos incomoda. Solemos expresar esta sensación diciendo “¡algo no me cierra!” o “¡no me termina de convencer!”. Cuando esto sucede es porque hay algo dentro de nosotros que nos dice que estamos frente a un conflicto de autenticidad.
Jesús es muy duro con el hipócrita. Es más, ante cualquier otro pecado lo vemos comprensivo y abierto, pero ante la hipocresía le hemos escuchado usar palabras muy duras como por ejemplo “raza de víboras” o “sepulcros blanqueados”.
La autenticidad es imprescindible para crecer y madurar humana y espiritualmente. Es la condición necesaria para ser verdaderos discípulos suyos. Difícilmente lleguemos a vivir felices y con la paz que anhelamos si construimos nuestra vida sobre los cimientos de la hipocresía y la simulación.
El valor de una persona se mide por la autenticidad con la que vive. Y no creamos que ser auténtico es decir lo primero que nos viene a la mente. Estos no son auténticos, sino verborrájicos. No es más auténtico el que dice lo que piensa, sino aquel que piensa lo que dice. La autenticidad no se proclama sino que se vive silenciosamente como aquella viuda de que deposita su ofrenda en el arca del templo.
Pidamos a Dios la gracia de imitar el corazón y el obrar de aquella  mujer. Que el anhelo de vivir en la verdad nos impulse a vivir más auténticamente nuestra fe.

P. Javier  Rojas sj
Escribe en mi alma, Señor. Y dime lo que tienes que decirme...Sacúdeme si es necesario para que te escuche y te siga. Suelo estar dormida, despiértame y sácame de mi letargo...
Escribe en mi alma, Señor. Quiero leerte. Tus palabras son de Vida, con mayúscula...y quiero vivir.
@Ale Vallina

Evangelio de hoy
Y él les enseñaba: "Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los banquetes; que devoran los bienes de las v
iudas y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con más severidad". Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia. Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre. Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: "Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir".
Mc 12,38-44

Es sorprendente el lenguaje duro y certero que emplea Jesús para desenmascarar la falsa religiosidad de los escribas. No puede soportar su vanidad y su afán de ostentación. Buscan vestir de modo especial y ser saludados con reverencia para sobresalir sobre los demás, imponerse y dominar.
La religión les sirve para alimentar fatuidad. Hacen "largos rezos" para impresionar. No crean comunidad, pues se colocan por encima de todos. En el fondo, solo piensan en sí mismos. Viven aprovechándose de las personas débiles a las que deberían servir. Marcos no recoge las palabras de Jesús para condenar a los escribas que había en el Templo de Jerusalén antes de su destrucción, sino para poner en guardia a las comunidades cristianas para las que escribe. Los dirigentes religiosos han de ser servidores de la comunidad. Nada más. Si lo olvidan, son un peligro para todos (…) hoy, tantas mujeres y hombres de fe sencilla y corazón generoso son lo mejor que tenemos en la Iglesia. No escriben libros ni pronuncian sermones, pero son los que mantienen vivo entre nosotros el Evangelio de Jesús. De ellos hemos de aprender los presbíteros y obispos.
José Antonio Pagola

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