sábado, 24 de noviembre de 2012


La amistad requiere una constante disponibilidad para perdonarse el uno al otro por no ser Cristo, y una disponibilidad para pedirle a Cristo mismo que sea el centro. Cuando Cristo no media en una relación, esa relación fácilmente se convierte en exigente, manipuladora, opresiva, una arena para muchas clases de rechazo. Una amistad sin mediación no puede durar mucho: simplemente esperas demasiado del otro y no puedes ofrecer al otro el espacio que necesita para crecer. La amistad requiere cercanía, afecto, apoyo, y aliento mutuo, pero también distancia, espacio para crecer, libertad para ser diferente, y soledad.
Henri Nouwen

Los  verdaderos amigos sanan.
Y el “Mejor Amigo”, ni te cuento.
@Ale

Que pueda escucharte cada vez que me hablas Jesús.
Que no camine indiferente ante los hermanos necesitados.
Que trabaje por las causas justas, que son tus causas.
Que reconozca la esencia divina de todos, en especial de aquellas personas conflictivas o agresivas.
Que no me distraiga en tonteras cuando me llamas a trabajar por tu Reino.
Que sienta tu presencia salvadora en mis horas difíciles.
Que nunca deje de amarte, Jesús…
Amén
@Ale Vallina

viernes, 23 de noviembre de 2012

- Adiós dijo el zorro. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien ; lo esencial es invisible para los ojos.
- Lo esencial es invisible para los ojos - repitió el principito para no olvidarlo.
- Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
- Es el tiempo que yo he perdido con ella... - repitió el principito para recordarlo.
- Los hombres han olvidado esta verdad - dijo el zorro - pero tú no debes olvidarla.
Cada uno es responsable para siempre de aquello que ha domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
- Yo soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo.
Antoine de Saint-Exupéry – El Principito-
¿QUÉ HACE POSIBLE ENCONTRAR A DIOS EN TODAS LAS COSAS? 
Que Él precisamente, en cuanto gloria y vitalidad 
que jamás se confunden con el mundo, 
se ha dado a ese mismo mundo...

Necesitamos retomar el mando y el gobierno de la propia vida. No puede estar ella a merced de los vientos. Es preciso definir a dónde queremos llegar y con quién. Es responsabilidad de cada uno de nosotros saber de qué estamos llenando el alma y si eso que abunda en ella es lo que hemos soñado para nosotros.
P. Javier Rojas sj

Al Padre Pro sj lo encarcelaron en México, acusado de sabotaje en el conflicto entre estado-iglesia, y le dieron sentencia de muerte. El 23 de noviembre de 1927, camino al lugar de fusilamiento uno de los agentes le preguntó si lo perdonaba. El Padre le respondió: "No solo te perdono, sino que te estoy sumamente agradecido". Le dijeron que expusiera su último deseo. El Padre Pro dijo: "Yo soy absolutamente ajeno a este asunto... Niego terminantemente haber tenido alguna participación en el complot". "Quiero que me dejen unos momentos para rezar y encomendarme al Señor". Se arrodilló y dijo, entre otras cosas: "Señor, Tú sabes que soy inocente. Perdono de corazón a mis enemigos".
Antes de recibir la descarga, Pro oró por sus verdugos: "Dios tenga compasión de ustedes"; y también los bendijo: "Que Dios los bendiga". Extendió los brazos en cruz. Tenía el Rosario en una mano y el Crucifijo en la otra. Exclamó: "¡Viva Cristo Rey!". Esas fueron sus últimas palabras. Enseguida, el tiro de gracia. Fue beatificado en 1988 por el Papa Juan Pablo II.
Es nuestro beato Miguel Agustín Pro…

jueves, 22 de noviembre de 2012

Meditando sobre la simplicidad del anuncio de la Buena Nueva de Jesús, encontré esta reflexión del Padre Adolfo Nicolás, Prepósito General de la Compañía de Jesús,que dice al respecto: “La simplicidad del mensaje que tratamos de comunicar [debe hacerse] sin complicaciones o racionalizaciones excesivas que lo vuelvan opaco e incomprensible.”
Cuidemos, entonces, nuestras palabras y la manera de comunicar el Evangelio. No sea cosa que por tratar de mostrarnos nosotros, tapemos la obra de Dios.
Mejor silencio antes que "incontinencia verbal" que diga lo que Jesús no dijo, o que arruinemos lo que sí nos vino a enseñar…
A su mensaje no le sobra nada y no le falta nada...
@Ale Vallina.

Según estudios serios, realizados por varias universidades americanas, los niños sonríen y se ríen alrededor de 300 veces por día…Los adultos llegamos apenas a 17.
Qué nos ocurre a los adultos que a medida que pasan los años dejamos de sonreír? Es que acaso ser maduros implica tener el ceño fruncido? Es que acaso el trabajo y las preocupaciones diarias  absorben tanto nuestras energías que perdemos la capacidad de expresar la alegría?
Les propongo el siguiente ejercicio. Observen a la gente que camina por la calle. Tómense unos minutos y observen los rostros. Todos van sumidos en sus preocupaciones, apurados por llegar a sus destinos, escuchando música sin conectarse con lo que los rodea. Se darán cuenta de los rostros amargos de la mayoría de los transeúntes…Ceños fruncidos, apuro, desconexión del entorno, mirada esquiva…La vida moderna, que le llaman, que más parece falta de vida, que vida en serio…
Qué nos pasa que a medida que crecemos vamos perdiendo la capacidad de asombro y las ganas de reír?
Hoy le pedimos al Señor que el dolor que nos rodea, que la economía inestable, que los problemas familiares, que la hipoteca, que el sueldo que no alcanza, que aquella enfermedad que me toca transitar, que las injusticias de la vida…no me quiten las ganas de sonreír. Le pedimos a Dios que nos ayude a relajar nuestro rostro y a pintarlo de sonrisas que, seguramente, impactarán en nuestro estado de ánimo y en el de nuestro entorno.
Hay un santo al que adoro. El santo de la eterna sonrisa, Alberto Hurtado. Quien a pesar de pasar por circunstancias de vida difíciles nunca perdió el encanto de sus sonrisa, amplia, franca; y de esa risa contagiosa que recuerdan todos los que lo conocieron.
Ayúdanos Señor a reír y a sonreír durante esta jornada.  A regalar sonrisas para que otros se contagien. A sostener sentimientos de gratitud con una sonrisa en los labios. Y a reírnos porque hay mucha alegría que necesita ser descubierta aún!!!
Que así sea.
@Ale Vallina

miércoles, 21 de noviembre de 2012


Y dijo: Mi Dios, primeramente pon la mano sobre el corazón de tu siervo para que regrese la paz. Sácame la espada de la ira y cúrame la herida. Sosiega mi corazón y mis entrañas antes de que tu siervo pronuncie palabras graves. En esta tarde de oro, en tus manos de misericordia deposito estas rosas rojas de amor:
No despreciaré a los que desprecian.
No maldeciré a los que maldicen.
No juzgaré a los que condenan.
No odiaré a los que explotan.
Amaré a los que no aman.
No excluiré a nadie de mi corazón.

 Padre Ignacio Larrañaga

Hoy celebramos LA PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.

Jesús es lo que acontece cuando Dios habla sin obstáculos en un hombre. J. Sulivan

martes, 20 de noviembre de 2012

¿Sabes lo que hace que desaparezca la cárcel? Cada afecto genuino y profundo. Ser amigo, hermano, amante, es lo que nos libera de la prisión. Sin estos afectos, uno está muerto. Pero cada vez que se reviven estos afectos, la vida renace.
Vincent Van Gogh

Para Ignacio la unión con Dios significa la unión con un Dios que está siempre construyendo su reino en este mundo. La unión con Dios implica deseos ordenados y acción.
William Barry sj

Jesús de Nazareth
¿Cómo dejarte ser sólo Tú mismo,
sin reducirte, sin manipularte?
¿Cómo, creyendo en Ti, no proclamarte
igual, mayor, mejor que el Cristianismo?
Cosechador de riesgos y de dudas,
debelador de todos los poderes,
Tu carne y Tu verdad en cruz, desnudas,
contradicción y paz, ¡eres quien eres!
Jesús de Nazaret, hijo y hermano,
viviente en Dios y pan en nuestra mano,
camino y compañero de jornada,
Libertador total de nuestras vidas
que vienes, junto al mar, con la alborada,
las brasas y las llagas encendidas.
Pedro Casaldáliga

La mayoría de los que rezan no alcanzan sus objetivos porque la gente no reza con honestidad emocional. Si  estamos enfadados con Dios, digámoslo; si le amamos, digámoslo; si tenemos miedo, incluyámoslo en nuestra oración. Rezar es relacionarse con Dios, y no pude haber relación, y todavía menos con la Divinidad, allí donde no hay honestidad emocional.

John A. Sanford. 

lunes, 19 de noviembre de 2012


En la catedral de Reims hay un ángel realmente singular: despedazado, destruido, surcado por cicatrices y heridas. Con el paso del tiempo se ha quedado sin una de sus alas; pero lo sorprendente de este ángel es que, pese a todas las lesiones, sonríe al que lo mira.  Jesús nos enseña a sonreír desde nuestro sufrimiento, a saber llevarlo como Él. Según el Evangelio, Cristo recorría ciudades y aldeas enseñando y curando toda enfermedad y dolencia; se extendía su fama, y le traían a todos los que padecían algún mal: a los atacados de diferentes enfermedades y dolores, a los endemoniados, lunáticos y paralíticos; a todos los curaba (Mt 8,16).   La gente le admiraba y exclamaba: “Todo lo ha hecho bien: a los sordos  hace oír y a los mudos hablar” (Mc 7,37). Jesús, con su presencia, sembraba la paz, el bien, el amor. El dolor, el odio y el mal se alejaban de Él.  Pero Jesús conoció en su carne el rechazo   y la traición. En momentos de sufrimiento gritó a Dios: “Padre, que pase de mí este cáliz” (Lc 22,42). En su espíritu sintió no sólo el abandono de los suyos, sino hasta de Dios. Por eso, desde la cruz exclamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27,46). El ser humano se revela contra el sufrimiento  y se pregunta: ¿Por qué tenía que pasarme  esto a mí? ¡No hay derecho! Pero es bueno  no quedarse ahí, no se adelanta nada  con quejarse; tampoco se adelanta nada  con echarse la culpa; aceptar la realidad,  y el perdón que ofrece el Señor libera  de todas las culpas y pesadillas.   El miedo a lo que pueda ocurrir paraliza  a la persona para confiar en Dios.  Una de las mejores recetas para  cualquier sufrimiento es confiar en Él, abandonarse  en las manos del Padre; Él ha prometido  cuidarnos y estar con nosotros hasta  el final de nuestros días, pase lo que pase.   ¿Para qué sirve el sufrimiento?  C. S. Lewis decía que “el dolor es el altavoz  de Dios ante un mundo sordo”. Dios quiere  hablarnos, pero el placer, la vida muelle,  los triunfos... nos impiden escucharlo.    Efectivamente, cuánta gente ante una dificultad,  una enfermedad, una limitación, ha cambiado  el rumbo de su vida empleando todas las energías  en proyectos que verdaderamente merecen la pena.  El dolor hace que prestemos atención  a lo esencial e importante.   “Las cosas que duelen, enseñan” (B. Franklin).  El sufrimiento puede jugar un papel importante  en el crecimiento del ser humano.   La fe, la oración, la paciencia, la alegría,  la esperanza y la mirada puesta en el cielo  pueden ayudarnos a aceptar nuestro sufrimiento.  Saber sufrir y tener  el alma recia y curtida  es lo que importa saber.  La ciencia del padecer  es la ciencia de la vida.  No hay como saber sufrir  con entereza el dolor,  para saber combatirlo.  Que el dolor es la mejor  enseñanza del vivir. (J. M. Pemán).
 Eusebio Gómez Navarro OCD

¿Cómo es posible que haya todavía quien se muera de hambre; quien está condenado al analfabetismo; quien carece de la atención médica más elemental; quien no tiene techo donde cobijarse?... ¿Podemos quedar al margen de los problemas de la paz, amenazada a menudo con la pesadilla de guerras catastróficas? ¿O frente al vilipendio de los derechos humanos fundamentales de tantas personas, especialmente de los niños? Muchas son las urgencias ante las cuales el espíritu cristiano no puede permanecer insensible.
Juan Pablo II

domingo, 18 de noviembre de 2012

Señor, que aprenda a amara todas las personas sin límites ni reservas.

«El desierto fecundo »


«Jesús dijo a sus discípulos: “En aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nueves, lleno de poder y de gloria. Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatros puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte. Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta. Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre”.»
Mc 12, 24-32

Hay muchas personas que sienten que son obligadas a transitar por situaciones difíciles. Atraviesan por momentos dolorosos en los que experimentan que son probadas hasta el límite de sus fuerzas. Podríamos afirmar, incluso, que llegan a sentirse verdaderamente derrotados.
En esas situaciones se experimentan a sí mismas como transitando por un árido desierto donde la soledad parecería ser la única compañera. Muchas veces la incomprensión de los que la rodean hace que esa soledad sea aún más honda...   Los consejos de cómo deberían vivir, o de qué manera deberían hacer frente a la situación dolorosa no les favorecen. Por el contrario las inducen a tomar mayor contacto con la incapacidad que experimentan.
Pareciera como si la duda, las angustias y el “sin sentido” tomaran cautiva el alma de estas personas. Sienten y ven la realidad de color gris oscuro, húmedo, tristemente sombrío, como si la oscuridad se cerniera sobre su alma…
Desde el punto de vista médico los diagnósticos abundan siempre en torno a lo mismo: depresión. Y aunque el tratamiento puede ser el más indicado, lo cierto es que estas personas no sienten ni experimentan mejoría.
Quien ha atravesado por situaciones semejantes o vive cerca de alguien que padece esta enfermedad sabe muy bien lo que es ver a alguien que no puede ponerse de pie y que no logra salir adelante.
Desde el punto de vista espiritual puede tratarse de una de esas situaciones que los místicos llamaron “la noche oscura”. Ese momento de soledad y silencio de Dios, donde parece que la “divinidad se esconde” pero que en realidad son los dolores de parto que preparan al alma y a la conciencia, para una nueva vida. Esta experiencia espiritual necesita de fe en Dios para salir adelante.
Es tan fuerte nuestro egocentrismo que a veces sólo el dolor desgarrador del silencio y de la soledad, pueden quebrar el caparazón que nos encierra sobre nosotros mismos.
No podemos cometer el error de creer que el dolor por sí mismo sana. Nuestra fe no fomenta el masoquismo. “El sufrimiento sólo cura cuando desarrollamos la actitud adecuada” (John Sanford).
A veces nos encontramos con personas que en lugar de emerger de su dolor purificados, hacen de él un arma poderosa para manipular. No hay peor enfermedad que aquella que se utiliza para satisfacer las propias necesidades del ego.
El dolor, sufrimiento, “noche oscura”, desierto, o como queramos llamar a estos momentos de mayor fragilidad, no son instancias para aprender a dominar a los demás. Hay quienes aprovechan esas situaciones para desarrollar sus facetas de víctimas o mártires y crear sentimientos de culpabilidad sobre aquellos que no reaccionan a las satisfacciones de sus necesidades.
Pero no quiero reflexionar sobre los que aprovechan el propio sufrimiento para convertir en un calvario la vida de los demás, sino de aquellos que viven su dolor como un paso para un “nuevo nacimiento”.
Las situaciones difíciles no necesariamente son amenazadoras si aprendemos a apoyarnos en ellas para surgir. ¿Cómo? En ello radica la dificultad: no hay recetas. Sólo aquel que acoge su propio desierto con amplitud de conciencia y se dispone a renacer, el que sabe abrirse a la presencia la divinidad en la soledad del desierto es el que encuentra el camino de salida…
Existen muchas personas que dicen haber vuelto a la vida después de atravesar momento de extremo e intenso dolor. Esas personas aprendieron a vivir estando “muertas”. A veces el sufrimiento nos hace tomar conciencia de la manera equivocada que tenemos de vivir y nos ofrece una oportunidad para madurar.
El sufrimiento poda las ramas torcidas de nuestro perfeccionismo. El dolor esculpe la dura piedra de la avaricia y el desierto purifica el alma de todo afán de poder y dominación. Y cuando somos liberados de estos “demonios” empezamos a vivir realmente.
De esto nos habla el evangelio hoy. El discurso apocalíptico de Marcos nos abre la esperanza a una nueva era. Un nuevo comienzo. Un nuevo nacimiento. Para llegar a la tierra prometida hemos de aventurarnos a transitar en el desierto del despojo de la autoreferencia para abrirnos a la conciencia del amor a los demás.
La “noche oscura” del alma es el momento crucial de un nuevo nacimiento. Los seres humanos creemos tanto que somos capaces de controlar todo que sólo en la situación de soledad, vacío y despojo es posible para Dios forjar en nosotros algo nuevo. Cuando perdemos nuestras propias fuerzas es cuando Dios modela nuestro ser para hacerlo más semejante a su Hijo…
Si estás atravesando un momento de crisis interior no creas que estás en la peor situación de tu vida. Tal vez sea el momento del surgimiento de algo nuevo. Quizás es el momento oportuno para hacer más consciente la manera que tienes de vivir y asumir el dolor como una experiencia de purificación y no de castigo. 

P. Javier  Rojas sj

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