sábado, 15 de diciembre de 2012


Ámame más, Señor, para quererte.
Búscame más, para mejor hallarte.
Desasosiégame, por no buscarte.
Desasosiégame, por retenerte.
Pódame más, para más florecerte.
Desnúdame, para no disfrazarte.
Enséñame a acoger, para esperarte.
Mírame en todos, para en todos verte.
¡Por los que no han sabido sospecharte,
por los que tienen miedo de encontrarte,
por los que piensan que ya te han perdido,
por todos los que esperas en la muerte,
quiero cantarte, Amor, agradecido,
porque siempre acabamos por vencerte!
Pedro Casaldáliga

Esta foto no es un golpe bajo. Es la realidad que viven millones de personas en el mundo entero cada día. Sin alimentos, sin agua potable, indigentes, sin salud; y en muchas ocasiones sin esperanzas...
Y si todos unimos nuestros ruegos por ellos hoy?
Y si pedimos para que no les falte el pan?
Y si además de orar con confianza al Padre, comenzamos una tarea de ayuda concreta para hacerle más fácil la vida a los hermanos necesitados?
Lanzo la propuesta al Universo...
@Ale Vallina.

Hoy arriésgate...y tratemos entre todos de construir un mundo mejor.

viernes, 14 de diciembre de 2012


Tú, Madre, has sido la que influiste más en tu Hijo.
Tú fuiste la única que comunicó al Verbo su cuerpo para ser encarnado.
Tu mano, suave, llena de amor indecible, fue la que fue formando
aquel hombre que había de llevar una vida de trabajador humilde,
y que después de vivir pobremente la vida de vida de apóstol,
se ofreció desnudo sobre el ara de un leño áspero, símbolo de la ignominia.
Ayúdanos, Madre, y fórmanos como otro Jesús.
Tú eres la que puede hacerlo de un modo muy especial:
la mano de madre es insustituible:
no se ha inventado, ni el hombre podrá inventar jamás con toda su técnica,
ningún sustitutivo para la mano y el corazón de Madre.
Te lo pido, Señora: “muestra que eres Madre”.
ponme con tu Hijo y mi hermano mayor, Jesús.
Pedro Arrupe
10 días para Nochebuena

jueves, 13 de diciembre de 2012

La Navidad revela el proyecto que Dios se había propuesto a sí mismo. 
Dios quiso comunicarse de un modo total a otro ser diferente de sí. 
Se dignó entregarse como don a alguien. 
Dios no quiso limitarse a ser únicamente Dios. 
El Creador tuvo deseo de hacerse también criatura. 
Pretendió mucho más. Quiso quedarse: 
Dios da al mismo Dios. 
Ahora bien, para darse, es preciso que exista alguien diferente que pueda recibirlo. 
Y ese alguien, capaz de recibir a Dios, fue creado.


Es el hombre.
Y, de entre los hombres, la mirada divina se posó en el judío Jesús de Nazareth.
En él, Dios estará absolutamente presente.
El hombre, consiguientemente, sólo tiene pleno sentido en cuanto que es receptáculo de Dios.
Es como una copa: sólo tiene pleno sentido si recibe el exquisito vino, pues para esto ha sido hecha.
En su hermano Jesús de Nazareth,
el hombre encuentra el sentido y la realización plena de su existencia,
pensada, querida y creada para hospedar a Dios.
Cuando, por lo tanto, Dios se auto-entrega totalmente a alguien,
nos hallamos ante la encarnación divina.
Y ¿cuándo se produjo esto?
Cierto día, llegada la plenitud de los tiempos,
Habiendo expirado el plazo de espera, Dios se aproximó a una Virgen pura.
Llamó mansamente a su puerta.
Le pidió que le permitiera habitar y vivir en la casa de los hombres.
Y María dijo sí.
Y como en su posada había lugar para él,
el Verbo se hizo carne en el seno de la Virgen.
Y la vida divina comenzó a crecer en el mundo.
Y he aquí que, una noche, se cumplió el tiempo.
En el silencio de la cueva,
puesto que no había lugar para él en la posada de los hombres,
nació Dios entre el rebuzno del asno y el mugido del buey.
Aquél a quien nadie había visto jamás,
Aquél a quien los hombres suplicaban: Señor muéstranos tu rostro, se mostró tal como es.
Sin dejar de ser el Dios que siempre había sido,
asumió la figura del hombres que no siempre había sido.
¡Es el misterio de la noche bendita de Navidad!
Leonardo Boff

Nosotros los creyentes, deberíamos tomar este tiempo de adviento para examinar si no somos responsables de alguna manera del ateísmo que existe. Si los creyentes debemos dar testimonio de nuestra fe… que exista un ateísmo reinante es un llamado de atención para la iglesia.
P. Javier Rojas sj

Cuánta mayor sería la felicidad que diéramos y recibiéramos, si en vez de gastar en tarjetas y hacer regalos costosos o baratos a quienes no los necesitan, orientáramos sabiamente esos gastos y dádivas a los verdaderamente necesitados....
Monseñor  Romero

Si nos enamoramos de este niño que va a nacer, en nuestra vida se gestará el amor y obraremos en consecuencia. Porque cuando amamos al otro, asumimos un comportamiento, respetamos las normas que la relación establece y estamos dispuestos al sacrificio. Pero que vivamos esto no significa que amemos. El amor gesta nuestro modo de proceder y no al revés.
P. Javier Rojas sj

miércoles, 12 de diciembre de 2012

¿Estás en la senda del autoconocimiento y del servicio desinteresado al prójimo?
Vas por buen camino...

Niña con el mundo en el alma.
Sutil, discreta, oyente,
capaz de afrontar riesgos.
Chiquilla de la espera,
que afronta la batalla
y vence al miedo.
Señora del Magnifícat,
que canta la grandeza
velada en lo pequeño.
Y ya muy pronto, Madre.
hogar de las primeras enseñanzas,
discípula del hijo hecho Maestro.
Valiente en la tormenta,
con él crucificada
abriéndote al Misterio.
Refugio de los pobres
que muestran, indefensos,
su desconsuelo
cuando duele la vida,
cuando falta el sustento.
Aún hoy sigues hablando,
atravesando el tiempo
mostrándonos la senda
que torna cada «Hágase»
en un nuevo comienzo.
José María Rodríguez Olaizola  sj
Madre querida, háblame de las grandezas del Padre, cuéntame de las maravillas que realiza...
Madre, llévame a tu Hijo, impúlsame a seguirlo e imitarlo, a reconocerlo en cada rostro...
Madre, tráeme el Espíritu que vivifica para que sople sobre mí y encienda en mí la llama del Amor Divino...

Busca la paz en tu alma… Tómate unos minutos de silencio para escuchar la voz de tu corazón, porque allí habita Dios…
No dejes que el ritmo vertiginoso de la vida moderna, tan cargada de horarios, rapidez, apuro ( que significa “sin pureza”) te aliene de tal modo que te impida reconocer al Dios que te habita desde toda la eternidad.
Por eso, hoy tómate unos minutos y conéctate con el silencio y la paz de tu alma.
@Ale Vallina
Madre Santísima de Guadalupe, Madre de Jesús y nuestra,  ayúdanos a ser agradecidos a Dios, exigentes con nosotros mismos y llenos de amor para con nuestros hermanos. 
Te pedimos especialmente por Latinoamérica, que tanto te necesita...y por el mundo entero.
Amén

martes, 11 de diciembre de 2012

El silencio es el lenguaje del corazón...
Habla menos y contempla más..

La distancia para llegar a Dios es de 100 escalones, nosotros subimos el primero y luego Él baja los 99 que faltan...
La felicidad persigue siempre a la persona que se siente agradecida para con Dios, tranquila con su conciencia, y fiel a sus valores...
Como no todos podemos viajar al cerro Tepeyac en México para venerar a Nuestra Madre de Guadalupe...traemos con la imaginación y con el afecto el cerro Tepeyac hasta El Evangelio En Casa...
Guadalupana te amamos!

lunes, 10 de diciembre de 2012

Es preciso que disminuyan todas las voces cuando nos acercamos a ver a Cristo. Cuanto más te acerques a la contemplación de la sabiduría, tanto menos necesitas de la voz…
San Agustín

Sólo una necesidad... Sólo hay una necesidad: esa necesidad es amar.
Cuando alguien descubre eso, es transformado!
En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:
-¿Tú crees en la vida después del parto?
- Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.

- ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...

Autor desconocido.

«  En el año quince del gobierno de Tiberio César, siendo Poncio Pilatos procurador de Judea, Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de las regiones de Iturea y de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia;   en tiempo de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan hijo de Zacarías, en el desierto.   Entonces él anduvo por toda la región alrededor del Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados,   como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice: Voz del que proclama en el desierto: "Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas.   Todo valle será rellenado, y toda montaña y colina serán rebajadas. Los senderos torcidos serán enderezados; y los caminos ásperos, allanados;   y toda carne verá la salvación de Dios.". »
Lc 3, 1-6
               
               
               
La voz que rasga el silencio del desierto dice “¡enderecen!”.
El tiempo que vivimos no admite ni respeta a los que se duermen. No tiene compasión con aquellos de deambulan sin horizonte claro. Por lo tanto, vivir “despiertos” no sólo es una condición para no perderse, sino una gracia de Dios. Tener los ojos abiertos, los oídos atentos y el corazón dispuesto resulta esencial para la vida del cristiano actual.
 Juan fue la voz que despertó  las conciencias adormecidas... Fue la «palabra precisa y el gesto oportuno» que cuestionó y que invitó a una profunda renovación interior.
Para nosotros el adviento es el tiempo adecuado para escuchar. Es un tiempo particular para tomar conciencia del rumbo que ha tomado nuestra vida, ya que el año que va terminando…Cuando somos capaces de tomar conciencia del ritmo que lleva nuestra vida podemos modificar el rumbo. Podemos «enderezar» el curso de nuestra vida.
El tiempo de adviento es justamente ese momento que necesitamos para dejar que “hable el corazón”. La voz surge de lo profundo de nuestro interior para indicarnos el camino correcto. ¡Escucha a Dios que vive en ti!
Siempre hay algo que enderezar. Nuestra vida crece y madura entre aciertos y errores  y justamente cuando podemos reconocer y corregir nuestras equivocaciones es cuando el alma se ensancha y ganamos en humanidad y compasión.
Es muy fácil criticar a los demás cuando no responden a nuestras exigencias. Con demasiada frecuencia soltamos comentarios hirientes y tenemos actitudes egoístas. Aprendemos muy rápido a ver la paja en el ojo ajeno antes de preocuparnos de correr la viga que tenemos en el propio. Tomamos por costumbre hablar a las espaldas de los demás dando por cierto cualquier rumor que anda suelto. Nos acostumbramos a mentir para quedar bien o para justificar la falta de responsabilidad.
No podemos dejar que la conciencia se nos adormezca. Es importante que nuestra vida siga creciendo. Que aprendamos a corregir nuestros errores sin miedos ni vergüenzas. Sabia es la persona que ha capitalizado sus errores. Aquel que aprendió de sus equivocaciones.
Preparar el corazón para la navidad significa disponer nuestra conciencia a la luz del Espíritu de Dios. Necesitamos de su claridad para descubrir aquello que en este tiempo de adviento necesita de nuestra atención. Tal vez haya necesidad de perdón. Quizás exista resentimientos que abandonar o silencios que romper.
Todos tenemos fallos y quien diga que no tiene posee el peor de todos… Tal vez no exista algo extremadamente doloroso que sanar o no haya una herida muy honda, pero siempre se puede ser mejor. Siempre es posible mejorar el trato hacia los demás. Ser educados.
Me sorprende mucho las personas que son religiosas pero mal educadas. Pareciera que tener fe en Dios les exime de ser educados. Son personas groseras. Y no solamente porque pronuncien palabras desagradables, sino porque se comportan “brutamente”. Creen que tienen derecho a llevarse a otros por delante. Tratan a los demás como si les debieran algo. Como si todos tuvieran que tratarlos como señores o señoras del medioevo.
Seguramente que estas personas podrían decir “yo no tengo pecado grave”. Tal vez tengan razón, pero resulta sumamente desagradable el trato despectivo que pueden tener con los demás.
El adviento es tiempo para escuchar al corazón. Para dejar que la voz de Dios deshaga la sordera de una conciencia adormecida. Pero también es un tiempo propicio para escuchar a los demás. A los que nos rodean. Los que viven bajo el mismo techo pueden ser también la voz de Dios para nosotros. Ellos, seguramente, podrían ayudarnos a enderezar nuestra vida.
Pidamos a Dios la gracia de disponer el corazón para que la luz de su Espíritu nos ilumine y no ayude enderezar el rumbo de nuestra vida.
P. Javier  Rojas sj
Para reflexionar en la semana
                ¿Qué actitudes, qué modos de proceder en mi cotidianeidad deberían comenzar a enderezarse para allanar el camino hacia  el niño Jesús, que ya viene?


   

Dios está más en nosotros que nosotros mismos. Dios nos llena, nos traspasa enteramente, porque es inmenso y todas las cosas están en Él.
Santa Teresa de Los Andes        

domingo, 9 de diciembre de 2012

Festividad de San Juan Diego (1474-1548); vidente de la Virgen de Guadalupe.
Juan Diego, gracias por el mensaje evangelizador que con humildad nos has entregado.
Gracias a ti sabemos que la Virgen Santísima de Guadalupe es la Madre del verdadero Dios por quien se vive y es la portadora de Jesucristo que nos da su Espíritu que vivifica a nuestra Iglesia.
Gracias a ti sabemos que Santa María de Guadalupe es también nuestra Madre amorosa y compasiva, que escucha nuestro llanto, 

nuestra tristeza; porque Ella remedia y cura nuestras penas, nuestras miserias y dolores.
Gracias al obediente cumplimiento de tu misión sabemos que Santa María de Guadalupe nos ha colocado en su corazón, que estamos bajo su sombra y resguardo, que es la fuente de nuestra alegría, que estamos en el hueco de su manto, en el cruce de sus brazos.
Gracias Juan Diego por este mensaje que nos fortifica en la Paz, en la Unidad y en el Amor.

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