sábado, 22 de diciembre de 2012

Las palabras humanas
apagaron el amor y las estrellas, 
anochecieron la vida...

Por eso tienes que venir, 
oh urgente Niño,
a lo profundo de esta noche
ya medio construida,
para implantar la paz,
el sueño y la canción,

¡Verbo eterno de Dios,
hecho a nuestra medida!

Manuel Simöes
Hay algo mejor que celebrar el día de Navidad...y es vivir de acuerdo con lo que se celebra en Navidad durante todo el año.
Que así sea!
Yo he venido al mundo
para que el mundo tenga Vida.
Me he hospedado en tu casa
para que vivas siempre en mi presencia.
He dormido a tu vera
para que sueñes un mundo mejor...
Como los Magos, que dejaron muros de piedra y siervos.
Como los Magos, que siendo ricos,
fueron buscando al que era pobre.
Como los Magos, que poseyéndolo todo,
supieron ver en el fulgor de una estrella
lo que les faltaba en lo más hondo de sus entrañas,
para ser inmensamente poderosos y ricos.
Como los Magos;
también queremos ser estrellas de tu amor divino.
Y, los que están solos, sientan tu cercanía,
o los que viven el odio, beban tu inmenso amor.
Como los Magos, también nosotros, Señor,
queremos ser estrellas que anuncien una nueva Luz,
una nueva Vida, un nuevo Reino, un nuevo corazón.
¡Estrellas de tu amor, Jesús!
Que en sus puntas destelle tu eternidad y tu bondad.
Que en sus centelleos apunte la claridad de tu rostro.
Que en su ruta nos señalen el camino hacia el perdón.
Que en su mensaje aprendamos
a ser peregrinos en busca de la paz
que nace y brota en Belén.
¡Estrellas de tu amor, Jesús!
Para que, en el espacioso y estrellado cielo,
sigan sonando las trompetas
de un Dios que sale a nuestro encuentro.
De un Dios que, además de Palabra,
es abrazo y obra que, desprendiéndose
y soplando a las nubes,
se encarna y disfruta siendo hombre.
¡Estrellas de tu amor, Jesús!
Que el eco de la Santa Navidad nunca se apague
y, pueblos incrédulos y rascacielos cerrados,
se abran a tu presencia humilde y tierna.
Como los Magos, oh Señor,
queremos volver a nuestros lugares,
a nuestra encrucijada,
al duro camino de cada día,
siendo estrellas que anuncien tu Reino.
P. Javier Leoz

viernes, 21 de diciembre de 2012


DIOS ES UN GENÉRICO
Voy a decir lo que sigue en voz baja y a escribirlo con lápiz y letra pequeña para que quede entre nosotros: me parece que Dios es un genérico. Voy a repetirlo de otra manera aún más discreta para evitar posibles represalias mafiosas de alguna multinacional farmacéutica: Dios ha elegido estar entre nosotros en formato de genérico. En vez de incorporar el principio activo y la biodisponibilidad de su presencia a alguna corporación reconocida y poderosa (fariseos, sacerdotes o escribas que eran entonces las Bayer, Merck o Roche de hoy), prescindió de la protección de sus patentes y, para estar al alcance de todo el mundo, corrió el riesgo de comercializarse a precio ínfimo y con margen cero de beneficio. (Si a alguien le escandaliza esto de la comercialización, le recuerdo aquella antiquísima antífona de la liturgia navideña que llama a la encarnación admirabile commercium entre Dios y nosotros).
Hoy resulta decisivo el lanzamiento promocional de lo que sea: un medicamento, un famoso, una película o un libro y de cómo se haga esa campaña dependerá la clave de su éxito y su prestigio futuro. Se supone que para promocionar el "evento Jesús" habría que cuidar al máximo las estrategias: cuál iba a ser la población diana, qué emociones despertar, qué sueños poner en marcha, cómo presentar sus rasgos más seductores y lo más impactante de su mensaje.
Al evangelista Lucas le tocó hacer de cronista de la campaña y dada la rareza de las cosas que pasaron, va preparando poco a poco a los lectores para que no se le desquicien: presenta primero al venerable Zacarías con todos los atributos y cachiperres de la más rancia estirpe: de casta sacerdotal, residente en Jerusalén, con su barba y su incensario y oficiando solemnemente en el templo. A continuación aparece María, genérica total, diminuta e insignificante: joven, pueblerina y domiciliada en una aldea perdida de Galilea, comarca cuajada de indignados y de rebeldes anti-sistema. Pero, mira por dónde, es ella y no el honorable Zacarías la inundada de gracia y la elegida para vivir a la sombra del Espíritu; es ella la primera en escuchar el nombre de Jesús y la invitada a presenciar y participar en la primera mañana de la nueva creación. Ya empiezan a descolocarse las cosas para nuestros ordenados criterios.
Luego llegó la "operación lanzamiento" del Dios-con-nosotros. Qué desatinado y desconcertante resultó su diseño: por qué Belén, por qué un pesebre en una cuadra; por qué en medio de la oscuridad y el anonimato de la noche. Por qué en la peor franja horaria en vez de en el cenit resplandeciente del mediodía y la audiencia; por qué en el extrarradio y no en Eurovegas o en el World Trade Center de Jerusalén. Por qué recibieron su anuncio unos indocumentados y no la gente con glamour, la clase docta, religiosa, pudiente y refinada, capaz de influir en el vulgo. Sin consultar al G8, ni a los lobbies de poder, al FMI o al Banco Mundial. Sin hacer un cálculo del daño irreparable que iba a sufrir la marca Emmanuel y de sus consecuencias en la reacción de los mercados.
Aquella noche fue un "especial genéricos", destinado a los que nunca verán su foto en el Huffington Post o en la revista Forbes; a los que nunca se sentirán aludidos al leer: "Marca la diferencia. Haz un master", o "Acostúmbrate a sentirte único", porque su destino no es ser ni diferentes ni únicos, sino rellenar estadísticas: el 25% en situación de riesgo, el tercio que no llega a fin de mes, los amenazados por desahucio o que ya han perdido la tarjeta sanitaria.
Los signos de la gloria del Emmanuel serán también para ellos: apiñados en torno a Jesús le escucharán proclamarlos "dichosos", probarán el mejor de los vinos en una boda de pueblo, se sentarán en la hierba y comerán sardinas y pan hasta saciarse.
Estaba con ellos el que no había retenido ávidamente su denominación divina de origen, el que se había despojado de todo prestigio, el que había elegido estar entre nosotros como uno de tantos, como el último del ranking. Y por eso recibió el Nombre sobre todo nombre y la Marca sobre toda marca.
Dolores Aleixandre
La beatificación del cura José Gabriel Brochero, aprobada por el papa Benedicto XVI, hizo estallar de júbilo a los feligreses de su pueblo natal Villa Santa Rosa y de Villa Cura Brochero, Córdoba, Argentina, donde desarrolló su obra social y religiosa. En ambos lugares tronaron campanas, pirotecnia y gritos de algarabía de la gente que adoptó a Brochero como un símbolo.
No sólo asistió enfermos y salvo vidas, sino que promovió una casa de retiros, una escuela para niños, la construcción de caminos y la extensión del ferrocarril.
Un hombre bueno y entregado a Dios.
Beato Brochero ruega por nosotros!

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!
Lucas 1, 39-45

jueves, 20 de diciembre de 2012

Disfruta esta Navidad con tu familia...
No te apartes de los que te aman...
Ver la historia desde Dios no significa mirarla desde arriba, sino desde abajo porque Dios se hizo hombre. Es el misterio de la Encarnación.
Tony Mifsud SJ

CREO...
¡Creo!
Salto de júbilo,
porque Tú solo llenas
este gratuito hueco de existencia.
Tú solo tienes
la palabra que en silencio me convence.
Tú solo llegas
cuando todo, todo, todo
ya se ha ido.

¡Creo!
Creo y me entrego,
me hundo,
vuelo,
y me quedo sin aire,
sin vida,
sin mí mismo dentro.
Y esto es la fe.
Y lo demás
silencio.

Víctor Manuel Arbeloa.

                

Hay un bello villancico belga en el que se narra la historia del pastor “sorprendido”. Los pastores se van acercando a la gruta de Belén llevando sus dones: su manteca, su miel, sus ovejas… Solo hay uno que se acerca con las manos vacías y abiertas. Y el villancico le pregunta: Y tú, pastor, ¿cómo vienes sin nada a adorar al Niño?. Y el pastor responde: Yo solo traigo mi sorpresa…
Navidad es la fiesta de la sorpresa. Veinte siglos de tradición cristiana no pueden impedir que surja hoy en los creyentes la admiración y la sorpresa ante lo que celebramos estos días. Haber celebrado ya muchos años la Navidad, experimentar todos esos bellos sentimientos humanos asociados a estas fiestas no deberían bloquear nuestra capacidad de admiración y de sorpresa ante el misterio de fe.
Ignacio de Loyola se convertía en un pobrecito esclavo indigno para estar presente al misterio de la Navidad. En alguna manera, Ignacio era también ese pastor sorprendido, con las manos vacías pero el corazón muy abierto, que se acercaba al misterio de Belén: como si presente me hallase, con todo acatamiento y reverencia posibles, mirándolos, contemplándolos, sirviéndolos en sus necesidades…

Javier Gafo, S.J.

Evangelio de hoy

En el sexto mes, el Angel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 
a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. 
El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". 
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. 
Pero el Angel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".
María dijo al Angel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?".
El Angel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,
porque no hay nada imposible para Dios".
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Angel se alejó.
Lc 1,26-38.
A Cristo por María...
Camino seguro para llegar al mejor destino...

miércoles, 19 de diciembre de 2012


Solo un corazón que reconoce su origen en el barro es capaz de transformarse.
Gabriela Quintero

Nuestra vida está llena de deseos. Y si bien podríamos enumerar un sin fin de ellos sabemos que son tres los necesarios para ser felices: el deseo de amar, el deseo de perdón y  el de paz. Estos tres deseos son los que dan armonía interior.
Que estos sean los deseos de nuestro corazón para estas fiestas!
P. Javier Rojas sj

Para orar no se necesitan demasiadas palabras. Si hasta el Padre Nuestro es breve, sencillo y utiliza exactamente 56 palabras. Es más, Jesús cuando se dirigía al Padre se retiraba a un lugar solitario  y así en intimidad con Él, se comunicaban con el lenguaje del Amor.
Para orar lo que se necesita es silencio, actitud de escucha a lo que Dios quiera decirnos, y humildad. Nada fácil, pero tampoco imposible.
Ya no son tiempos de grandes discursos, ni larguísimas letanías. Tampoco de parase en el pedestal de “yo me sé todas las fórmulas de la oración”…en todo caso son tiempos de silencio y actitud contemplativa para “hallar a Dios en todas las cosas y a todas las cosas en Él”, como decía Ignacio.
Cerremos los ojos, pongámonos en presencia de Dios, pidamos la asistencia del Espíritu y roguemos  que Dios, que ya mora en nuestros corazones, nos ayude a “despertar”…
Por eso creo que para “abrir” los ojos primero tenemos que cerrarlos.
@Ale Vallina.
Todo mi querer 
Es tener a Dios como refugio 
Es tenerlo como dueño y guía

En estos tiempos de crisis y agobio, cuando parece que el mundo depende de los banqueros, y pendemos de sus labios o escuchamos con avidez que dicen los grandes observadores financieros sobre nuestro futuro, o el mundo se divide por la confianza económica en el ranking de países y algunos compran oro para agarrarse a algo definitivo que dure “para siempre”, ahora que los profetas son futbolistas, los pontífices famosos y los líderes malabaristas de la mentira, háblame, Señor. Rompe los códigos de los poderosos, los criterios de la publicidad, los ideales de los grandes programadores de medios, los intereses de mercado.
Siéntate aquí a mi lado, sobre la hierba ahora que atardece y siento el peso del vivir como una losa, un miedo al futuro, una larga incertidumbre.
Ahora que no sé cómo ayudar a mi hermano a salir del bache o percibo que este mundo pequeño se ha colado en mis amigos, mi familia, mi comunidad incluso cristiana o budista o musulmana y los diocesillos de barro se agrandan como gigantes.
Siéntate a mi lado y mírame, como en tus tiempos de Galilea y háblame de aquel que quiso asegurarse la vida a base de acumular grano, o del que construyó sobre arena o de los lirios y los gorriones.
Dime aquello del manantial que salta por encima del tiempo hasta una vida sin tiempo o eterna y de lo que brotará de mis entrañas.
Ayúdame a limpiar mis ojos y mirar más que ver qué hay detrás de todo eso. Ver los cráneos que ocultan las cabezas de los financieros, imaginarme a los políticos jugando al aro, aventurar un rostro infinito detrás de las estrellas.
Déjame inclinar la cabeza sobre tus palabras y confiar en ti porque tú no presumes de coche, ni de domótica,  ni de salir en la tele o tener un tipo de ensueño o vestir muy fashion, sino de tener entrañas, de ser humilde y manso de corazón para recibir a los que estamos tristes o agobiados.
Deja que mi yo pequeño descubra su yo grande en ese corazón infinito y que vuelva a nacer como le pedías a Nicodemo y que, cuando veo a tu Iglesia obsesionada con dogmas, normas o prescripciones, te vea entre publicanos, entre gitanos e inmigrantes, en los barcos de refugiados sin rumbo y entre los hombres que te buscan en cualquier religión u ONG.
Pero sobre todo enseñáme a mirarme como resucitado, salvado, rescatado desde el momento que me pierdo en ti. Amén.

martes, 18 de diciembre de 2012


Nosotros, los cristianos, tomemos conciencia en esta noche que Cristo no nació hace veinte siglos, Cristo está naciendo hoy en nuestro pueblo, en nuestro corazón, en la medida en que cada cristiano trate de vivir a integridad el evangelio, la vida cristiana, las consignas de la Iglesia verdadera de Dios, en esa medida cada uno de nosotros es como el apóstol, es como María, es como el pastor que da gloria a Dios, canta la alegría de haber conocido a Cristo y trata de llevar esa noticia a otros como los pastorcitos de Belén. Para esto es necesario convertirse sinceramente a Cristo, convertirse al amor que nos visita, hacer eco a la bondad infinita de Dios que nos trae la redención; no rechazarla, no ser tiniebla, ser corazón abierto como una cuna para que nazca Cristo en cada alma…
Monseñor Oscar Romero

En estos día previos a la Navidad podríamos comprometernos a no llevar problemas a casa, a dejarlos colgados en el árbol de afuera, para poder disfrutar en paz del regalo de la familia...

El árbol de los problemas
      Lo más importante en esta vida es darnos una pausa ante los problemas, no para que crezcan, sino para resolverlos con mayor tranquilidad.
    El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo y ahora su antiguo camión se niega a arrancar.
      Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invito a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo un momento frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos.
      Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa.
      Posteriormente me acompañó hasta el carro. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes.
      "Oh, ese es mi árbol de problemas", contestó.
      "Sé que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez".
      "Lo divertido es", dijo sonriendo, "que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior".


Iba en un vuelo hacia Madrid cuando aconteció en el avión una escena deliciosa. Un padre pone a su pequeña de tres años sobre sus pies y la lleva caminando a grandes zancadas por el pasillo. Ella alcanza a mirarme con sus ojillos claros como diciéndome en silencio: “¡ves que bien voy!” Yo le sonrío y siento que así nos llevas tú, Dios mío, subidos sobre ti y hacia adelante.
Mariola López rscj

Me encanta Dios porque no es cerrado, ni moralista, ni leguleyo, ni neurótico, sino que es liberador de esclavitudes, y amoroso con cada ser humano.
P. Miguel ORTEGA
No se necesita demasiada ciencia ni razonamientos complicados para entender una verdad por demás simple. Dios vuelve cada año para decirnos que nos ama y llega hecho Niño, porque desea que crezcamos junto a Él.
@Ale Vallina.
Pidamos a Dios saber velar y tener el corazón ensanchado para poder disfrutar de la celebración de Navidad…
Día del Migrante en varios países: por la cooperación y la inclusión social los jesuitas trabajan por estas personas.

La Virgen sabe que el Niño está cerca.
El vientre abultado se hace notar.
Le pesa el cansancio y el deseo es mucho:
ya quiere al pequeño con fuerza abrazar.
María que es Madre añora mecerlo,
cantarle bajito y brindarle amor.
Ya llega el momento que es tan esperado,
que corona el “Si”  de meses atrás. 
Ya toma la forma tangible
de bebé pequeño que viene a amar.
De sueño de Dios a  Niño divino,
son sólo unos días los que hay que esperar.
La Virgen intuye que el Niño está cerca,
y que es la Esperanza  que envuelta  en pañales,
con ansias de leche llega para amar…
@Ale Vallina

lunes, 17 de diciembre de 2012


Adviento, tiempo de esperanza,
en el seno de María crece el fermento
de un mundo nuevo, el hijo del Dios vivo
que llega a compartir con nosotros.
Nace Emanuel, Dios-con-nosotros,
hecho niño pobre, pequeño y necesitado.
María nos enseña el camino
para hacer nacer a Jesús en nuestro tiempo:
confianza, entrega, fidelidad, coraje,
y mucha fe en el Dios de la Vida.
Tiempo de espera, de atención
y cuidados, de respeto y contemplación.
Señor, hay mucho dolor en nuestro tiempo,
hay sufrimiento e injusticia, ayúdanos
a sembrar semillas de esperanza
Descúbrenos la alegría de la paciente espera,
activa y fecunda, comprometida por la vida
de los que nos rodean.
Enséñanos a hacer crecer la esperanza
de algo nuevo, anímanos a entregar
nuestras vidas para la construcción del Reino.
Es tiempo de espera, Señor,
pero también es tiempo de donación
y compromiso efectivo.
P. Javier Leoz

Cuántas veces confundimos lo que nosotros pensamos o sentimos, con la realidad. Si pudiéramos relativizar lo que sentimos ante situaciones determinadas, verlas en perspectiva y observarlas "desde afuera", nos daríamos cuenta de cuántas veces sufrimos o padecimos por cosas que no han sucedido realmente... sino que sólo existen en nuestra imaginación, en nuestra percepción...
@Ale Vallina.

No se necesita ruido para amar a Dios. No importa la soledad, ni el silencio, ni la austeridad, ni la penitencia, ni el sufrir mucho o poco a quien sabe que “lo desierto e intransitable se alegrará; y saltará de gozo la soledad, y florecerá como lirio.
San Rafael Arnáiz

domingo, 16 de diciembre de 2012

« ¿Qué debemos hacer entonces?»


« En tiempo de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan hijo de Zacarías, en el desierto.  Entonces él anduvo por toda la región alrededor del Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados.  Las multitudes le preguntaban diciendo: --Pues, ¿qué haremos?   Respondiendo les decía: --El que tiene dos túnicas dé al que no tiene, y el que tiene comida haga lo mismo.  12 También fueron unos publicanos para ser bautizados y le preguntaron: --Maestro, ¿qué haremos?  Él les decía: --No cobréis más de lo que os está ordenado.  También unos soldados le preguntaban diciendo: --Y nosotros, ¿qué haremos? Él les dijo: --No hagáis extorsión ni denunciéis falsamente a nadie, y contentaos con vuestros salarios.  Como el pueblo estaba a la expectativa, y todos especulaban en sus corazones si acaso Juan sería el Cristo,   Juan respondió a todos, diciendo: --Yo, a la verdad, os bautizo en agua. Pero viene el que es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado. Él os bautizará en el Espíritu Santo y fuego.  Su aventador está en su mano para limpiar su era y juntar el trigo en su granero, pero quemará la paja en el fuego que nunca se apagará.  Así que, exhortando con estas y otras muchas cosas, anunciaba las buenas nuevas al pueblo.»

                    Lc 3, 2-3. 10-18
               
               

Cada vez que conversamos sobre los tiempos que acontecen, ya sean del ámbito económico, político o social, solemos escuchar la misma frase: « ¿A dónde vamos a ir así?» o  «¡Está fea la situación!». Es cierto, estamos atravesando tiempos muy difíciles. Son tiempos de crisis en muchos ámbitos. Crisis de las instituciones, de los valores, de las grandes ideologías... Crisis en las relaciones de pareja, laborales, en lo afectivo.
Pero no podemos quedarnos eternizados en los malos momentos. Creo que podemos tomar estos tiempos difíciles como verdaderas oportunidades para revisar aquello que incuestionablemente aceptamos como verdad, y nunca nos atrevimos a reflexionar seria y razonablemente.
¿Con qué nos encontramos hoy? Con que “la vida color de rosa” no existe. La vida tiene muchos matices y no por ello deja de ser menos bella. Aquel sueño de “contigo pan y cebolla” no dura para siempre. Necesitamos alimentar nuestras relaciones con cosas profundas. No podemos quedarnos navegando en la superficialidad. Es preciso ahondar y sentar bases profundas en nuestras relaciones. La famosa frase “hay que estudiar para ser alguien el día de mañana” es la más ridícula de todas. A veces, ni siquiera podemos con el presente… como para encima estar pensando en el futuro. Sobre todo resulta sumamente humillante comprobar que sobre la propia vida, hay  dos o tres proyectos ajenos que se nos exigen se concreten. Es muy difícil para un hijo lidiar a veces con los sueños de los padres.
Cuando comprobamos que los sueños en realidad son fantasías infantiles llegamos a la conclusión de que «está fea la situación». Y ello tal vez se deba a que hemos querido vivir “cuentos de hadas”. Una vida verdadera tiene que cimentarse en la realidad. Sólo con los pies firmes en el suelo es posible edificar algo duradero…
El pueblo de Israel vivió algo muy parecido en el ámbito de su vida de fe. La presencia de Juan el Bautista les trajo una nueva perspectiva, más realista, para renovar sus vidas.
Su fe, sus prácticas religiosas, sus instituciones, sus vínculos estaban siendo presas de la corrosión de la rutina y de la formalidad. Ante la predicación de Juan, las personas preguntan: « ¿Qué debemos hacer entonces?»
 En esta pregunta se hacen eco nuestros propios cuestionamientos. ¿Qué debemos hacer para ser mejores personas? ¿Qué debemos hacer para crecer como pareja y familia? ¿Qué debemos hacer para entendernos mejor? ¿Qué debemos hacer para vivir mejor? ¿Qué debemos hacer para ser felices?
Juan contesta « El que tiene dos túnicas dé al que no tiene, y el que tiene comida haga lo mismo ». Lo primero es saber que en el mundo no estoy solo. Que los demás necesitan de lo que yo tengo y yo necesito de ellos. Que compartiendo se derriban barreras y se construyen puentes. Compartir un café, una cerveza, una charla, una película, una conversación, un momento juntos… es una buena oportunidad para comenzar a afrontar las crisis que podemos tener.
A los publicanos que preguntan “¿Qué debemos hacer?”, Juan les responde «No exijan más de lo estipulado». En esto hay otra gran verdad. No exijas más de la cuenta a los demás, no tenses la cuerda porque se puede cortar. No proyectes tus neurosis, tu perfeccionismo, tus exigencias en los demás.
Vivir con menos no es mediocridad y por el contrario a veces la avaricia se disfraza de exigencia. ¿Cuántas relaciones y vínculos se pierden o se quiebran por la exigencia de uno hacia el otro? En la pareja, con los hijos, entre los amigos, en el trabajo. El otro no está hecho por Dios para que cumpla  la medida de mis propios deseos;  sino para que sea un compañero y un hermano a quien tenga que aprender a amar y a ayudar a superarse.
Y cuando los soldados preguntaron a Juan «Y nosotros ¿qué debemos hacer?» les respondió «No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo». La mentira, la extorsión, la corrupción destruye cualquier vínculo o institución. La mentira disfrazada de muchas maneras destruye la confianza por completo, la extorsión viola la libertad del otro y destruye su integridad.
Las falsas denuncias se pueden entender como esa “simpática” costumbre de hablar de los demás sin conocer la verdad. Cuando una persona se ocupa de la vida de los otros es porque poco interés tiene por la suya. Cuando dos amigos/as tienen por hobbie hablar mal de los demás, es porque entre ellos, en verdad, no hay nada lo suficientemente importante como para compartir.
La cercanía del nacimiento de Jesús debe disponernos a mirar nuestra propia realidad personal y familiar y preguntarnos « ¿Qué debemos hacer entonces?» para seguir construyendo la vida sobre la base firme de la fe, el amor y la solidaridad.
P. Javier  Rojas sj
                
Evangelio de hoy
La gente le preguntaba: "¿Qué debemos hacer entonces?". 
Él les respondía: "El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto". 
Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: "Maestro, ¿qué debemos hacer?". 
El les respondió: "No exijan más de lo estipulado". 
A su vez, unos soldados le preguntaron: "Y nosotros, ¿qué debemos hacer?". Juan les respondió: "No extorsionen a nadie, no hagan fals

as denuncias y conténtense con su sueldo".
Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías,
él tomó la palabra y les dijo: "Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.
Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible".
Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.
Lucas 3,10-18.

Reflexión del P. José Antonio Pagola:
" La predicación del Bautista sacudió la conciencia de muchos. Aquel profeta del desierto les estaba diciendo en voz alta lo que ellos sentían en su corazón: era necesario cambiar, volver a Dios, prepararse para acoger al Mesías. Algunos se acercaron a él con esta pregunta: ¿Qué podemos hacer?
El Bautista tiene las ideas muy claras. No les propone añadir a su vida nuevas prácticas religiosas. No les pide que se queden en el desierto haciendo penitencia. No les habla de nuevos preceptos. Al Mesías hay que acogerlo mirando atentamente a los necesitados.
No se pierde en teorías sublimes ni en motivaciones profundas. De manera directa, en el más puro estilo profético, lo resume todo en una fórmula genial: "El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, que haga lo mismo". Y nosotros, ¿qué podemos hacer para acoger a Cristo en medio de esta sociedad en crisis?
Antes que nada, esforzarnos mucho más en conocer lo que está pasando: la falta de información es la primera causa de nuestra pasividad. Por otra parte, no tolerar la mentira o el encubrimiento de la verdad. Tenemos que conocer, en toda su crudeza, el sufrimiento que se está generando de manera injusta entre nosotros.
No basta vivir a golpes de generosidad. Podemos dar pasos hacia una vida más sobria. Atrevernos a hacer la experiencia de "empobrecernos" poco a poco, recortando nuestro actual nivel de bienestar, para compartir con los más necesitados tantas cosas que tenemos y no necesitamos para vivir.
Podemos estar especialmente atentos a quienes han caído en situaciones graves de exclusión social: desahuciados, privados de la debida atención sanitaria, sin ingresos ni recurso social alguno... Hemos de salir instintivamente en defensa de los que se están hundiendo en la impotencia y la falta de motivación para enfrentarse a su futuro.
Desde las comunidades cristianas podemos desarrollar iniciativas diversas para estar cerca de los casos más sangrantes de desamparo social: conocimiento concreto de situaciones, movilización de personas para no dejar solo a nadie, aportación de recursos materiales, gestión de posibles ayudas...
La crisis va a ser larga. En los próximos años se nos va a ofrecer la oportunidad de humanizar nuestro consumismo alocado, hacernos más sensibles al sufrimiento de las víctimas, crecer en solidaridad práctica, contribuir a denunciar la falta de compasión en la gestión de la crisis... Será nuestra manera de acoger con más verdad a Cristo en nuestras vidas."
P. Pagola

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