jueves, 31 de enero de 2013

El Espíritu ora en nosotros


Cuando el Espíritu establece su morada en el hombre, este no puede ya dejar de orar, porque el Espíritu no deja de orar en él: duerme o vele, la oración no cesa en él; como o beba, duerma o trabaje, el perfume de la oración exhala espontáneamente en su corazón. él no hace ya oración en horas determinadas, sino que ora en todo momento. También el silencio en él es oración, y los movimientos de su corazón son como una voz silenciosa y secreta que canta, canta para Dios. 

                                                                                                       Isaac de Nínive

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