miércoles, 30 de enero de 2013


Un poquito de paz. De calma, de quietud, de silencio, de sentido, de encuentro profundo... ¿Quién no lo anhela en algunos momentos? Allá donde hay guerra paz es lo que falta. Y aquí, donde no hay guerra, pero vivimos a cien por hora, todavía buscamos “tener la fiesta en paz”, que no siempre es fácil. Pero es posible. Y necesario. Y deseable. Vivir en paz, con uno mismo y con los otros, y hasta con Dios. Aunque sea a ratos. Aparcar por un rato el lamento, el dramatismo, la lágrima… para reconocer lo mucho bueno que hay en la vida. Saber mirar alrededor, con un poco de amor.
Pastoral sj

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