jueves, 7 de febrero de 2013


El Espíritu puede soplar donde quiera, pero uno tiene que ubicarse en un lugar para recibirlo, así como uno tiene que abrir una ventana o ir afuera para sentir la brisa.
O, dicho de otro modo, Saulo nunca hubiera tenido la experiencia de conversión que tuvo en el camino a Damasco si no hubiese estado, en principio, en el camino.
Así pues, debemos encontrar caminos espirituales y recorrerlos.
Chris Glaser

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