miércoles, 20 de marzo de 2013

"El reino de Dios se parece a las aves que recorren todos los años miles de kilómetros batiendo sus dos alas con destreza para emigrar desde los polos hacia las tierras más propicias para la vida. Un ave permanecía sola en la arena del desierto, con el ala izquierda golpeada. Miraba hacia el cielo, oía el graznido de sus compañeras de viaje, que volaban ágiles, unidas y majestuosas, e intentaba con todo su esfuerzo retomar el vuelo. Sabía muy bien que no era un reptil del desierto hecho para arrastrase por la arena, sino un ave que podía recorrer grandes distancias dialogando con el viento. Pero cuanto más intentaba volar moviendo su ala derecha, tanto más se hundía en la arena y tanto más se debilitaba. Ningún ave puede volar con una sola ala. Sólo podría retomar el vuelo si alguien le ayudaba a rehabilitar su ala izquierda. Agotada y sola, poco a poco la arena del desierto la fue envolviendo y sepultando. Un pastor la recogió casi agonizante, le sanó el ala herida... y una madrugada el ave salió volando hacia el horizonte" 
Benjamín González Buelta sj
 1) Reconoces cuáles son tus heridas, aquellas que te impiden volar? 2) Hacia qué tierras propicias de vida deberías emigrar para lograr una existencia plena? 3) Te has sentido agotado o solo? Quién o quiénes te ayudaron a sanar tus heridas? 4) Eres pastor solidario con los hermanos, que ayuda agonías y cura heridas para que otros puedan volar su propio vuelo?

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