viernes, 15 de marzo de 2013

La finalidad del discernimiento espiritual es aprender a vivir con alegría, fraternos, solidarios, eficaces, servidores. San Ignacio diría que el discernimiento es la base para que la persona viva y se desarrolle guiada por la “ley interna de la Caridad” (ley del Amor). Una norma interior que nos enseña a conducirnos de la mejor manera posible, en el aquí y ahora de las circunstancias concretas de la vida, como persona, como miembro de una familia, como ciudadano.
Si me falta discernimiento, comienzo a desquiciarme, me invento un mundo y creo en él, llamo bien al mal y al mal bien, idolatro las cosas y a las personas, espanto la alegría, desaparece la esperanza, muere la vida.
Santiago Arzubialde sj y Gustavo Albarrán sj

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