sábado, 6 de abril de 2013


 Muchas personas utilizan los libros y talleres de superación y espiritualidad solo para reforzar sus creencias, defender sus miedos, y no cuestionar de fondo el interior de su alma. 
C.E.M.

Cuidado, no te engañes a ti mismo. Que lo que estudies se te note en el actuar y sentir!



Si hasta ahora has estado lejos de Jesús, da un pequeño paso: te acogerá con los brazos abiertos. Si eres indiferente, acepta arriesgar: no quedarás decepcionado. Si te parece difícil seguirlo, no tengas miedo, confía en Él, ten la seguridad de que está cerca de ti, está contigo, y te dará la paz que buscas y la fuerza para vivir como Él quiere. 
PAPA FRANCISCO

viernes, 5 de abril de 2013

Cuando la compasión nos hace ir más allá de nosotros mismos... no es nuestro mérito, Él nos ha tocado el corazón.

A quién buscas?, me dices,
y me señalas con el dedo.
Es a Ti Señor a quien yo busco,
siguiendo a pie las mil señales,
rastreando mapas y cartas
anuncios viejos y revelaciones.
Me encuentro con tu rostro
allá en la villa, en el campo
y también en las hileras.
Te veo en la naturaleza que reclama
 y en la fe del mudo que te llama.
Intento verte en la noche,
detrás del muro espeso de la cárcel.
A Ti te busco, entre la gente viva,
la que sueña sueños y desvela.
Entre el que amasa el pan de la mañana,
y la que acaricia la vida en sus entrañas…
Y a Ti te busco en la locura,
y en la cordura que a veces se la lleva…
En la niñita que vende las estampas,
de esos santos que no la ven
 y que la esquivan.
A Ti te busco,
y estás en todas partes…
Aunque el compendio
de algunos pocos solo digan,
que es en los templos
donde Tú te hallas.
@Ale Vallina

Un día los cristianos descubriremos que muchas de nuestras dudas, vividas de manera sana, sin perder el contacto con Jesús y con la comunidad, nos pueden rescatar de una fe superficial que se contenta con repetir fórmulas; para estimularnos a crecer en amor y en confianza en Jesús, ese Misterio de Dios encarnado que constituye el núcleo de nuestra fe.
José Antonio Pagola.

La felicidad es un resultado, una consecuencia y no un objetivo o fin. Ella llega como consecuencia, primeramente, de la aceptación propia y de los demás incondicionalmente. Luego sigue el conocimiento de la realidad o de las personas, antes de proyectar nada sobre ellos. El entendimiento de las situaciones o la comprensión de las personas es lo que hace que una realidad pueda ser transformada o que una persona se sienta aceptada para iniciar un camino de transformación si ella lo desea. Porque no son los propios criterios o fantasías acuñadas las que deben hacerse realidad en la vida de los demás, sino los criterios y propuestas del evangelio. 
P. Javier Rojas sj
Un video conmovedor

http://youtu.be/b-vZl8OsfpI



Gracias Señor por invitarme cada día a la vida. Gracias Señor por golpear a mi puerta y regalarme  la alegría de un nuevo amanecer. Así como te apareciste a tus discípulos ya resucitado, hoy apareces en mi vida y compartes conmigo el pan. Gracias por ese amor entrañable con el que me animas a amar a los que me rodean. Gracias por tu infinita y respetuosa paciencia hacia esta hija tuya tantas veces distraída y escurridiza. Gracias por tus muestras de amor cotidiano y rebosante. No soy merecedora de un amor tan pródigo, pero como Pedro,  tiro la red a la derecha y consigo una pesca copiosa. Todo es abundancia contigo, Señor. Mi red está repleta de peces, Tú me los has regalado, para que coma, me alimente y comparta.
Gracias Señor por este nuevo día.
 A tu lado no hay temores. A tu lado hay fertilidad, peces, pan compartido y esperanza a manos llenas…
@Ale Vallina

   

jueves, 4 de abril de 2013


Saber que aunque sea al otro lado del mundo, somos profundamente amados por ese Dios inmenso, le da sentido a nuestra existencia...

La resurrección de Jesús, es también para cada uno de nosotros. Nos permite a los que creemos en Él y hemos recibido al Espíritu Santo, ser testigos del amor y de la verdad por nuestras palabras, pero sobre todo por nuestra vida; nos permite realizar actos humanamente imposibles: amar a nuestros enemigos, desear el bien a aquellos que no nos lo desean o que nos odian; orar por los que nos persiguen; compartir con los más frágiles; tomar con Jesús un camino de humildad. Amar con paciencia y bondad aquellos que son diferentes o que nos fastidian. Acoger a los más pobres y ver en ellos una presencia de Jesús, lavándonos los pies unos a otros. Dejar nuestras seguridades para recibir una nueva seguridad interior. Dejarnos conducir por el Espíritu Santo, de quien no sabemos ni de dónde viene, ni a dónde va (Juan 3,8).
La resurrección es fuente de vida nueva; ella es nuestra resurrección que se realiza a través de nuestra pobreza. Estar resucitados es estar liberados de nosotros mismos para seguir a Jesús y servir a los que nos da. Es dejarnos conducir por el Espíritu Santo y entregarle nuestras vidas.
Jean Vanier

Me parece que la primera cosa que tendríamos que enseñar a todo hombre que llega a la adolescencia es que los humanos no nacemos felices ni infelices, sino que aprendemos a ser una cosa u otra y que, en una gran parte, depende de nuestra elección el que nos llegue la felicidad o la desgracia. Que no es cierto, como muchos piensan, que la dicha pueda encontrarse como se encuentra por la calle una moneda o que pueda tocar como una lotería, sino que es algo que se construye, ladrillo a ladrillo, como una casa.
Habría también que enseñarles que la felicidad nunca es completa en este mundo, pero que, aun así, hay raciones más que suficientes de alegría para llenar una vida de jugo y de entusiasmo y que una de las claves está precisamente en no renunciar o ignorar los trozos de felicidad que poseemos por pasarse la vida soñando o esperando la felicidad entera. 
MARTIN DESCALZO
Las escrituras no lo dicen, pero el sentido común y el amor sí...

San Ignacio nos invita a contemplar cómo Jesús Resucitadose le aparece a su Madre.
“Apareció a la Virgen María; lo cual aunque no se diga en la Escritura, se tiene por 
dicho en decir que apareció a tantos otros; porque la Escritura supone que tenemos 
entendimiento, como está escrito: ¿También vosotros estáis sin entendimiento?”. 
EE 299
Oremos por nuestro querido Papa Francisco. Muchas veces los enemigos están en "la propia casa". El Papa necesita de nuestra perseverante oración...
Ya lo decía el propio Juan Pablo II: " Entre las grietas de la Iglesia se cuelan los humos del infierno..."

miércoles, 3 de abril de 2013

Frente a la Magdalena que llora podemos también nosotros pedir al Señor la gracia de las lágrimas. Es una bella gracia. Llorar por todo: por el bien, por nuestros pecados, por las gracias. El llanto nos prepara para ver a Jesús.
Papa Francisco

¿Por qué creo en Dios? Declarado sencillamente, la razón principal es ésta: Una cosa tan bien ordenada y perfectamente creada como lo son nuestra Tierra y universo tiene que tener un Hacedor, un diseñador magistral. Una cosa tan ordenada, tan perfecta, tan precisamente equilibrada, tan majestuosa como esta creación solo puede ser el producto de una Idea Divina. Tiene que haber un Hacedor; no puede ser de otro modo.
W. von Braun
Los peregrinos de Emaús

 http://youtu.be/vgOtFMHfOOM
Por el camino de Emaús 
un peregrino iba conmigo 
no lo conocí al caminar 
ahora sí, en la fracción del pan. 


¡Dichosos los que sin haber visto han creído! – Jn 20,29

Tomás cree porque ha visto…, pero Jesús no lo llama dichoso.
Quiso pruebas, quiso ver y tocar… Y le fue concedido.
Pero pudo creer porque la misericordia de Dios le tocó el corazón
y le dio la gracia del ver interior, la abertura y la aceptación del corazón.
Es más, el ver y tocar exterior no le hubiera valido para nada.
Lo hubiera considerado una ilusión.
Nada que venga de Dios, así sea el mayor de los milagros,
prueba como dos y dos son cuatro.
Lo que viene de Dios toca,
y sólo cuando el corazón está abierto a acoger
y el espíritu desprendido de sí mismo,
es realmente visto y comprendido,
y se despierta la fe.
Si no es así, siempre habrá razones para decir…
que se trata de una mera ilusión.
O que esto es así porque lo otro es así…
O la escapatoria de siempre:
Todavía no lo podemos explicar, pero en el futuro se aclarará.
Dichosos los que no ven y creen.
Los que no piden milagros, cosas extraordinarias,
sino que perciben el mensaje de Dios en lo ordinario, en lo de cada día.
Los que no piden pruebas convincentes,
sino que saben que todo lo que viene de Dios
queda siempre flotando en una oscilación última,
para que la fe no deje de ser una audacia.
Saben que en la fe el corazón no queda seducido,
que no hay en ella una fuerza que venza a la persona
con una aplastante certeza.
Lo que viene de Dios toca suavemente,
viene sin hacer ruido,
deja plena libertad,
incita a una decisión que nace en el corazón
y es silenciosa, profunda, tranquila…
Dichosos son los que se esfuerzan por estar íntimamente abiertos.
Los que tratan de limpiar su corazón de toda obstinación, presunción y pedantería.
Los que son obedientes, humildes y libres...
Los que son capaces de percibir el mensaje de Dios en la palabra cotidiana,
aun de aquellas personas que no tienen nada especial que decirnos…
En las frases mil veces oídas de la doctrina cristiana,
que ni siquiera tienen fuerza inspiradora…
En los acontecimientos de cada día que traen siempre lo mismo:
Trabajo y descanso,
preocupación y éxito,
una alegría,
un encuentro,
un dolor.
¡Dichosos los que en todo eso reconocen al Señor!

ROMANO GUARDINI

martes, 2 de abril de 2013

    Jesús es siempre novedad. Novedad inagotable.
Nadie nace perfecto. Todos somos pecadores, imperfectos seres, peregrinos...Para todo el mundo existen posibilidades de mejorarse a sí mismos. Las pruebas y dificultades deben de convertirnos en individuos mejores en lugar de crearnos complejos y constreñirnos la mente y el corazón.

lunes, 1 de abril de 2013

¡Cristo ha resucitado!
¡Resucitemos con él!
¡Aleluya, aleluya!

Muerte y Vida lucharon,
y la muerte fue vencida.
¡Aleluya, aleluya!

Es el grano que muere
para el triunfo de la espiga.
¡Aleluya, aleluya!

Cristo es nuestra esperanza
nuestra paz y nuestra vida.
¡Aleluya, aleluya!

Vivamos vida nueva,
el bautismo es nuestra Pascua.
¡Aleluya, aleluya!

¡Cristo ha resucitado!
¡Resucitemos con él!
¡Aleluya, aleluya!

Amén.

Liturgia de las Horas
Hermosa imagen.
Es la danza de la Vida.
Es la danza del Resucitado...
Hermoso lunes para todos los amigos del El Evangelio En Casa.

Resurrección no es "alegría por decreto". Es más bien, un motivo para la esperanza. En días radiantes pero también en noches oscuras.
R odríguez Olaizola sj

domingo, 31 de marzo de 2013

Paz, Paz, Paz.
El mundo necesita PAZ...
TEXTO COMPLETO DEL MENSAJE DE PAZ DEL PAPA FRANCISCO ESTA MAÑANA

Queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo: ¡Feliz Pascua!
Es una gran alegría, al comienzo de mi ministerio, poderos dar este anuncio: ¡Cristo ha resucitado! Quisiera que llegara a todas las casas, a todas las familias, especialmente allí donde hay más sufrimiento, en los hospitales, en las cárceles...
Quisiera que llegara sobre todo al corazón de cada uno, porque es allí donde Dios quiere sembrar esta Buena Nueva: Jesús ha resucitado, está la esperanza para ti, ya no estás bajo el dominio del pecado, del mal. Ha vencido el amor, ha triunfado la misericordia. Siempre vence la misericordia de Dios.
También nosotros, como las mujeres discípulas de Jesús que fueron al sepulcro y lo encontraron vacío, podemos preguntarnos qué sentido tiene este evento (cf. Lc 24,4). ¿Qué significa que Jesús ha resucitado? Significa que el amor de Dios es más fuerte que el mal y la muerte misma, significa que el amor de Dios puede transformar nuestras vidas y hacer florecer esas zonas de desierto que hay en nuestro corazón.
Esto puede hacerlo el amor de Dios. Este mismo amor por el que el Hijo de Dios se ha hecho hombre, y ha ido hasta el fondo por la senda de la humildad y de la entrega de sí, hasta descender a los infiernos, al abismo de la separación de Dios, este mismo amor misericordioso ha inundado de luz el cuerpo muerto de Jesús, y lo ha transfigurado, lo ha hecho pasar a la vida eterna. Jesús no ha vuelto a su vida anterior, a la vida terrenal, sino que ha entrado en la vida gloriosa de Dios y ha entrado en ella con nuestra humanidad, nos ha abierto a un futuro de esperanza.
He aquí lo que es la Pascua: el éxodo, el paso del hombre de la esclavitud del pecado, del mal, a la libertad del amor y la bondad. Porque Dios es vida, sólo vida, y su gloria somos nosotros, es el hombre vivo (cf. san Ireneo, Adv. haereses, 4,20,5-7).
Queridos hermanos y hermanas, Cristo murió y resucitó una vez para siempre y por todos, pero el poder de la resurrección, este paso de la esclavitud del mal a la libertad del bien, debe ponerse en práctica en todos los tiempos, en los momentos concretos de nuestra vida, en nuestra vida cotidiana. Cuántos desiertos debe atravesar el ser humano también hoy. Sobre todo el desierto que está dentro de él, cuando falta el amor de Dios y del prójimo, cuando no se es consciente de ser custodio de todo lo que el Creador nos ha dado y nos da. Pero la misericordia de Dios puede hacer florecer hasta la tierra más árida, puede hacer revivir incluso a los huesos secos (cf. Ez 37,1-14).
He aquí, pues, la invitación que hago a todos: Acojamos la gracia de la Resurrección de Cristo. Dejémonos renovar por la misericordia de Dios, dejemos que la fuerza de su amor transforme también nuestras vidas; y hagámonos instrumentos de esta misericordia, cauces a través de los cuales Dios pueda regar la tierra, custodiar toda la creación y hacer florecer la justicia y la paz.
Así, pues, pidamos a Jesús resucitado, que transforma la muerte en vida, que cambie el odio en amor, la venganza en perdón, la guerra en paz. Sí, Cristo es nuestra paz, e imploremos por medio de él la paz para el mundo entero.
Paz para Oriente Medio, en particular entre israelíes y palestinos, que tienen dificultades para encontrar el camino de la concordia, para que reanuden las negociaciones con determinación y disponibilidad, con el fin de poner fin a un conflicto que dura ya demasiado tiempo. Paz para Iraq, y que cese definitivamente toda violencia, y, sobre todo, para la amada Siria, para su población afectada por el conflicto y los tantos refugiados que están esperando ayuda y consuelo. ¡Cuánta sangre derramada! Y ¿cuánto dolor se ha de causar todavía, antes de que se consiga encontrar una solución política a la crisis?
Paz para África, escenario aún de conflictos sangrientos. Para Malí, para que vuelva a encontrar unidad y estabilidad; y para Nigeria, donde lamentablemente no cesan los atentados, que amenazan gravemente la vida de tantos inocentes, y donde muchas personas, incluso niños, están siendo rehenes de grupos terroristas. Paz para el Este la República Democrática del Congo y la República Centroafricana, donde muchos se ven obligados a abandonar sus hogares y viven todavía con miedo.
Paz en Asia, sobre todo en la península coreana, para que superen las divergencias y madure un renovado espíritu de reconciliación.
Paz a todo el mundo, aún tan dividido por la codicia de quienes buscan fáciles ganancias, herido por el egoísmo que amenaza la vida humana y la familia, desgarrado por la violencia ligada al tráfico de drogas y la explotación inicua de los recursos naturales. Paz a esta Tierra nuestra. Que Jesús Resucitado traiga consuelo a quienes son víctimas de calamidades naturales y nos haga custodios responsables de la creación.
Queridos hermanos y hermanas, a todos los que me escuchan en Roma y en todo el mundo, les dirijo la invitación del Salmo: «Dad gracias al Señor porque es bueno, / porque es eterna su misericordia. / Diga la casa de Israel: / "Eterna es su misericordia"» (Sal 117,1-2).

Blogroll