sábado, 11 de mayo de 2013

La bondad no es una simpatía superficial, no es la sensibilidad afectuosa: es la intuición de la situación de otro, de su necesidad, de su llamamiento, de su corazón, de su drama íntimo; porque lo amo, porque entro en comunión con él, con su sufrimiento, y hago confianza a la capacidad de superación que en él existe.
La bondad no es un sentimiento dulzarrón, sino un sentimiento fuerte. El que ama quiere el bien de quien ama. Por eso debe a veces mostrarse duro.

San Alberto Hurtado

viernes, 10 de mayo de 2013

Señor, dame fuerza para cambiar lo que puedo cambiar. Serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar.Y sabiduría para distinguir entre ambas.

Magnificat
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
Su nombre es santo,
y Su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a su pueblo
acordándose de la misericordia
?como lo había prometido a nuestros padres?
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

(Lucas 1, 46-55)

A veces pretendemos conseguir algo sin importarnos demasiado los sentimientos del otro. Y este tipo de situaciones la vivimos a diario. En la familia, en el trabajo, con los amigos, en la pareja. Pedimos, pedimos, pedimos… a veces caprichosa o egoístamente sin tener en cuenta que aquel que recibe mi pedido no siempre está en condiciones de responder ante mi requerimiento o simplemente no quiere darlo. ¡Cómo cuesta aceptar un “no” como respuesta!
P. Javier Rojas sj

Si pedir es un arte hay que comenzar por aprender a aceptar, que tal vez los logros no estén acordes a los esfuerzos de la voluntad. Para pedir bien, ante todo hay que estar dispuesto a aceptar del otro lo que quiera o pueda darme.
P. Javier Rojas sj

jueves, 9 de mayo de 2013

Papa Francisco declarará 802 nuevos santos el 12 de mayo

Papa Francisco declarará 802 nuevos santos el 12 de mayo


El comienzo del amor consiste en dejar que las personas a quienes amamos sean absolutamente ellas mismas, y en no presionarlas para que se amolden a nuestra propia imagen.
Thomas Merton
Deseamos cambiar a los demás?
A aquellos que amamos les exigimos “adecuarse” a un molde pre establecido?
Si la misión es la de Dios, Él elige a sus acompañantes...

Porque después de todo, como lo queramos expresar, todos somos desde el nacimiento hasta la muerte invitados a una mesa que no servimos. El sol, la tierra, el amor, los amigos, nuestro propio aliento son partes del banquete…. Deberíamos pensar acerca del día como una oportunidad para conocer a nuestro anfitrión, y conocer algo acerca de él que nos ha alimentado todo este tiempo.
Rebecca Harding Davis

miércoles, 8 de mayo de 2013


Dejémonos guiar, dejémonos guiar por el Espíritu Santo. Dejemos que Él nos hable al corazón y nos diga esto: que Dios es amor, que Él nos espera siempre, que Él es el Padre y nos ama como verdadero papá; nos ama verdaderamente. Y esto solo lo dice el Espíritu Santo al corazón. Sintamos al Espíritu Santo, escuchemos al Espíritu Santo y vayamos adelante por este camino del amor, de la misericordia, del perdón.
Papa Francisco

Nuestra Señora de Luján, Patrona de la República Argentina, ruega e intercede por nuestro país. Amén.
Virgen de Luján, Madre de la República Argentina.

martes, 7 de mayo de 2013


Todos necesitamos de la comunicación con los demás, necesitamos hablar y escuchar, intercambiar ideas. Sin esa posibilidad de comunicarnos nuestra vida no sería vida. Así que "vivir" es poder relacionarse con otros. 
Karin Krug 
El mundo necesita gente que ame, que se arriesgue por un sueño, que construya realidades...
No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido.

Pedro Arrupe

Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del Espíritu.

La felicidad relaja. Nos eleva a un plano superior, por eso se nos antoja ligera. Ha dejado atrás lo que oprimía y ataba. Nos exige algo. Es un logro. Y nunca es personal. Contagia, se abre, hace a los demás partícipes de lo que ha ganado. La felicidad es liberadora. La felicidad puede aprenderse.

Bert Hellinger.

Consejos de un árbol para este nuevo día...
Párate derecho y orgulloso.
Recuerda tus raíces.
Toma mucha agua.
Se feliz con tu propia belleza natural.
Disfruta de la vista y del aire libre.

lunes, 6 de mayo de 2013



Todos podemos imaginar que si tuviéramos más dinero, más influencia y más poder, seríamos capaces de enderezar el curso de las cosas y tener más felicidad. Esta tentación me resulta muy familiar, porque muchas veces la siento en mí mismo tanto como en mis propias comunidades. A veces es más fácil para mí aceptar la experiencia de ser reconocido por un libro que escribí o una charla que di, que simplemente sentarme, pobre y humildemente, y compartir mi vida tiernamente con mis hermanos del Arca.
El mensaje de Jesús es claro: permanecer cerca de la gente, especialmente de aquellos que están solos, débiles y necesitados; ser su amigo, su hermana, su hermano. Tal vez no podemos vivir todos con los carenciados de nuestra ciudad o con lo más oprimidos, pero podemos entablar una amistad con alguien débil, una señora mayor que padece el Mal de Alzheimer o un muchacho enfermo de Sida.
 Jean Vanier



Aquél "soldado desgarrado y vano", como se llamaba a sí mismo Ignacio de Loyola, acabó convirtiéndose en el Fundador de la Compañía de Jesús.
Gloria a Dios!


Afronta tu camino con coraje, no tengas miedo de las críticas de los demás. Y, sobre todo, no te dejes paralizar por tus propias críticas.
Paulo Coelho

domingo, 5 de mayo de 2013


María es madre y una madre se preocupa sobre todo por la salud de sus hijos, sabe cuidarla siempre con amor grande y tierno. La Virgen custodia nuestra salud. ¿Qué quiere decir esto? Pienso sobre todo en tres aspectos: nos ayuda a crecer, a afrontar la vida, a ser libres.
 Papa Francisco

«El amor que sana y el amor que enferma»


«  Respondió Jesús y le dijo: --Si alguno me ama, mi palabra guardará. Y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada con él.   El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me envió.   Estas cosas os he hablado mientras todavía estoy con vosotros.   Pero el Consolador, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os hará recordar todo lo que yo os he dicho.   La paz os dejo, mi paz os doy. No como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.   Oísteis que yo os dije: “Voy y vuelvo a vosotros.” Si me amarais, os gozaríais de que voy al Padre, porque el Padre es mayor que yo.   Ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.»
Jn. 14, 23-29


Si nos hiciéramos la pregunta sobre qué sana y qué enferma a los hombres de hoy,  seguramente que responderíamos haciendo alusión a algunas de las enfermedades de las que aún no se han hallado antídoto. O tal vez aludiríamos al stress que se vive en la sociedad actual.
Pero en realidad aquello por lo que los hombres podemos llegar a enfermarnos o a sanarnos, no tiene que ver con un virus o una epidemia, sino con el amor. Es cierto. El amor pueda sanar o puede enfermar…
El amor es la única pasión que tiene esta doble dimensión. Sanar o enfermar.
Se preguntarán ¿es posible que el amor enferme?, ¿es posible que el amor tenga esa capacidad de sanar y de enfermar?. El amor es una fuerza que puede transformar a una persona, pero también tiene una energía que puede enfermar ya sea por falta o por exceso.
El amor enferma cuando tiene dobles intenciones. Cuando no es limpio o cuando no tiene en cuenta a la otra persona como un ser único e irrepetible. Es común percibir como el amor de los padres está mezclado con otros motivos. A veces aman a los hijos para compensar, a través de este amor, la falta de amor, de protección, de atención que ellos no experimentaron. De esta manera resulta que el amor no es desinteresado: tiene segundas intenciones.
El amor enferma cuando pretende tener sometida a la otra persona. Cuando busca ser la fuente que cubre todas las necesidades de los otros. Este amor, disfrazado de generosidad, esconde bajo su máscara un anhelo profundo de sentirse amado a través de hacerse “necesario” para los demás.
El amor enferma cuando exige o reclama más de lo que los demás pueden dar. Hay personas que sienten el deseo de que ser amados incondicionalmente. Exigen demasiado a los demás, y lo único que logran es un amor frágil y limitado. Pretenden que el amor del otro satisfaga plenamente su necesidad y lo que generan es más rechazo y asilamiento.
Cuando una persona espera demasiado del amor del otro, es signo de que posee una dificultad para amarse a sí misma. No logra aceptarse ni soportarse a sí misma y por ello pretende hacerlo a partir del amor del otro. Se “siente a sí misma” a partir del amor que el otro puede dar. Amor que siempre será poco para la inmensa necesidad que experimenta de sentirse amado.
Pero el amor también sana y transforma a la persona.
¿Cuándo el amor sana y transforma al ser humano?
El amor que sana es el amor que sostiene: Es esa manifestación de cariño y de ternura, a partir del cual la otra persona siente que no es enjuiciada. El amor es sano cuanto sostiene a la otra persona mientras ensaya su libertad. Cuando alienta a intentarlo nuevamente a pesar de las caídas o de los fracasos. El amor es sano si sostiene al otro en su individualidad, cuando lo respeta y lo acepta.
El amor que sana es el amor que propone: Es el amor que no busca tener siempre la razón, sino el amor que busca la verdad. En ello nos damos cuenta de que un amor es genuino, en la búsqueda de la verdad. Es el amor que no alardea de lo que sabe –“yo sabía que te iba a pasar eso”- sino que busca que ambos puedan ver el horizonte desde perspectivas distintas. El amor sano, no busca egoístamente tener la razón, sino que propone la búsqueda de la verdad.
El amor que sana es el amor que se ofrece: El amor que se ofrece es aquel que es generoso. Aquel que no tiene segundas intenciones. El amor cuando se ofrece está dispuesto a recibir también en su justa medida lo que la otra persona es capaz de dar. No busca satisfacer su vanidad ni compensar su baja autoestima, sino que se goza y se alegra de lo que el otro puede dar desde su libertad y desde su capacidad de amar.
En toda persona habita el deseo de amar y de ser amada. El ser humano llega a serlo cuando experimenta amor y puede dar amor… En esto radica el consejo que Jesús les da a sus discípulos. Consejo con el cual pretende que todos los hombres podamos hacer frente a aquella fuerza que puede sanarnos o enfermarnos. «Ámense los unos a los otros, como yo los he amado». Y el amor con el que Él nos ha amado es un amor que se ofrece, que sostiene al débil y que sobre todo busca la verdad.

P. Javier  Rojas sj

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