sábado, 25 de mayo de 2013

«El detalle en el amor »


Fiesta de la Santísima Trinidad

«Tengo muchas cosas más que decirles, pero no pueden entenderlas ahora.  Pero cuando él venga, El Espíritu de la Verdad, los introducirá a la verdad total. Él no tiene un mensaje propio que decir, sino que les dirá lo que escuchó, y les anunciará las cosas futuras. Me glorificará porque recibirá de lo mío para revelárselo a ustedes.  Todo lo que tiene el Padre es mío. Por esta razón dije que recibirá de lo mío y se los hará saber.»
Jn 16, 12-15

No dejan de sorprenderme estas palabras de Jesús.
Les confieso que la primera pregunta que me surgió fue esta; ¿Cuánta gente ha entrado en serios conflictos con palabras semejantes? Imagina, por un momento, que alguien con quien tienes una relación muy estrecha te dice de repente “tengo muchas cosas más que decirte, pero no puedes entenderla ahora”.
Hay personas que frente a palabras como estas se hunden en un sinfín de preguntas y sospechas ¿Por qué no me lo puedes decir? ¿Qué me estás ocultando? ¿Crees que soy tonto/a que no podré comprenderlo? ¿Cuándo me lo dirás? ¿No me tienes confianza? …
Cuando alguien dice palabras como estas a otra persona es porque existe por ella un amor muy grande. Aunque también es cierto, que de la otra parte, debe existir una confianza enorme para que esas palabras no ocasionen conflicto alguno, ni desencadene un torrente de reclamos y sospechas.
Cuando afirmo que es el amor lo que lleva a alguien a decidir no revelar una verdad a otra persona no estoy justificando de ningún modo la mentira y  el engaño. Porque cuando mentimos o engañamos a los demás y luego nos decimos a nosotros mismos, e incluso a otros, que es para el bien de la otra persona, sabemos perfectamente que en realidad es para salvar el propio pellejo…En la inmensa mayoría las mentiras que decimos a los demás no tienen como fin último su cuidado y protección, sino el  propio cuidado. Queremos salvarnos a nosotros mismos…
 Hay ocasiones, claro está, en las cuales  decir toda la verdad puede traer un conflicto mayor del existente…Sobre todo cuando se percibe que el dolor y el daño que ocasionará será enorme. Pero no éste el caso que les deseo compartir.
Quiero decir que cuando amamos a otra persona la acompañamos para que acceda a su verdad más profunda. A esa verdad que la hará libre y que le permitirá vivir como hijo de Dios. No como esclavo de sus propios conflictos y miedos. Cuando amamos a alguien de verdad respetamos sus tiempos y sus procesos interiores aunque ello nos signifique un sacrifico mayor…
Cuando amas a alguien no juegas a ser Spartacus. Tampoco deseas destrozar, con la espada de la sinceridad y la transparencia, las máscaras y mentiras del otro vomitándole en la cara unas cuantas verdades que nadie se atrevió a decirles. ¡Crees que soportaría que alguien te dijera de una vez por todas toda tu verdad! Estoy seguro  de que aunque seas Spartacus te sería imposible  tolerarlo. La verdad es una experiencia muy fuerte y no hay corazón ni conciencia que pueda soportarla toda de una sola vez. Debe existir una preparación. Necesitamos ir acostumbrándonos a vivir en la verdad….
Por esto es que la verdad no se divorcia del amor. La verdad y el amor siempre van de juntos, como de la mano.  De tal manera que así como una verdad sin amor produce un  gran dolor, un amor que oculta la verdad poco a poco desfallece y  acaba por languidecer…
En un conflicto personal podemos decir ¡Yo tengo razón en lo que te digo! Y no te equivocas. Tienes razón en lo que dices, pero eso no significa que hayas encontrado  toda la verdad. La otra persona también tiene sus razones. Al igual que tú,  el otro ha hecho sus propias reflexiones y  ha sacado sus propias conclusiones… pero al igual que tú, no significa que haya llegado a la verdad.
La verdad no es altanera, sino humilde. No pretende imponerse sobre los demás, sino que seduce. La verdad nos abre poco a poco el entendimiento para que lleguemos a comprenderla. No escupe sus razones en la cara de nadie. A la verdad se accede luego de purificar el corazón de la avaricia de poseerla y de haber sincerado el propio corazón.
Hay algunos que odian la verdad y por eso quieren poseer siempre la razón. La razón es soberbia y pretende controlarlo todo. La verdad es humilde y no lucha por el poder. Quienes sienten que la verdad los humilla es porque no se quieren lo suficiente a sí mismos. El que se ama verdaderamente quiere conocerse,  con sus luces y con sus sombras, porque intuye que hay un potencial enorme por desarrollar.
La verdad busca que la persona crezca en una relación cordial consigo misma y más auténtica con Dios y con los demás. …
La verdad que trae el Espíritu es el que nos revela quiénes somos en realidad. Nos hace descender a lo más profundo de nuestros infiernos para conocer la hondura de nuestra precariedad, no para humillarnos, sino para que podamos apreciar la magnitud del amor que Dios nos tiene. Si accediéramos a nuestras propias sombras o descendiéramos a las profundidades de nuestro corazón sin la asistencia del Espíritu, nos juzgaríamos a nosotros mismos con dureza e impiedad. Sin embargo, cuando es el Espíritu de Dios, que es el Amor, el que nos conduce a un mayor conocimiento de nosotros mismos somos capaces de acoger la acción misericordiosa que Dios nos ofrece.
El Dios Trino es el exceso de amor por el hombre…. Es la manifestación del Padre que nos atrae hacia Él, seduciéndonos poco a poco. Despertando el deseo de la íntima comunión con Él. El Hijo es la presencia que acompaña, como a los discípulos de Emaús, preguntándonos ¿Qué te preocupa? ¿Cuál es la causa de que camines triste y desanimado? ¿Cuál es el motivo de tu soledad y desesperanza?  Y el Espíritu Santo, la fuerza que empuja hacia esa comunión de amor al que fuimos llamados. Es que nos va revelando, mientras vamos andando, quiénes somos, cuáles es nuestra verdadera identidad... Y todo esto para que la comunión que deseamos alcanzar en Dios, se vaya forjando poco a poco en una mejor comunión con nosotros mismos y con los hermanos. La verdad que nos trae el Espíritu es el que nos lleva a una auténtica comunión con el Padre por Jesucristo.
Hoy, que es el día en que celebramos este exceso de Amor  inconmensurable que Dios tiene por el hombre, pidámosle que nos ayude ir transparentando día a día nuestra vida ante Él.

P. Javier  Rojas sj


Tus manos sobre los hombres para llevarnos a Dios y acogidos en familia de igualdad que es comunión.
Tus manos en las del Padre, corriente de un mismo Espíritu. Tus manos en cruz tendidas hacia las manos del Mundo, rutas del tiempo nuevo, Camino, Verdad y Vida.
Trinidad que pisa el suelo para hacernos todo a todos: Manos-Casa, Llagas-Pascua, Alas-Vuelo ¡Uno y nuestro!
Trinidad que nos arrastra, lucha adentro, pueblo adentro, con el Hijo, como hermanos, con tu fuerza, por tanto camino incierto.
 Pedro Casaldáliga



viernes, 24 de mayo de 2013

Como muchos de ustedes saben, en la Argentina una infusión muy popular es el mate.  
Se trata de hojas secas y trituradas de la planta yerba mate que se colocan en un recipiente también llamado “mate” (suele ser de metal, de madera o de cerámica, aunque habitualmente se trata de una especie de calabaza ahuecada). La infusión se toma a través de una caña llamada “bombilla”. Lo ideal es que el agua esté caliente pero no hervida, ya que puede quemar la yerba. Hay decenas de maneras de hacer el mate: “cebar” le llamamos. Y cada familia o grupo de amigos ceba según su gusto.
Lo que no admite discusión alguna es que el mate invita a la charla íntima, a la amistad, a la conversación animada, aunque también suele tomarse solo y en cualquier momento del día. Es común que cuando nos encontramos con amigos los invitemos a “matear” en ronda, en torno a la cual surge la conversación y el compartir.
Entre los argentinos es una muy popular y cálida costumbre. También el mate es muy habitual en Uruguay y en Paraguay.
Como no podía ser de otro modo, como buen argentino nuestro Papa Francisco es amigo de “matear”. Aquí en la foto está tomando esta deliciosa bebida sentado en torno a la imagen de María, nuestra bendita Madre, en la advocación de Nuestra Señora de Luján, Patrona de nuestro país.

@Ale Vallina

Todos tenemos miedos, anhelos, deseos y preocupaciones. Pero la solución no está en crearnos un dios a nuestra medida, sino en confiar en Dios, que conoce lo que vivimos y sentimos.

P. Javier Rojas sj

El reino de Dios se parece a un roble sacudido por un huracán. Soplan los vientos con fuerza, inclinan la copa, desgarran las ramas, arrancan las hojas. Pero los mismos vientos que atacan el roble se llevan sus semillas a grandes distancias, nace un roble nuevo. El huracán que parece destruir el roble hoy siembra sin saberlo el bosque que cubrirá mañana toda la montaña. 
Benjamín González Buelta sj

jueves, 23 de mayo de 2013


Si eres normativo, perfeccionista e intolerante, no sabrás que hacer con la vida, porque ella no es así. La vida es cambio, es flujo, es transformación constante…

No existen hombres que nunca hayan roto un plato. No ha nacido el genio que nunca fracase en algo. Lo que sí existe es gente que sabe sacar fuerzas de sus errores y otra gente que de sus errores sólo saca amargura y pesimismo. Y sería estupendo educar a los jóvenes en la idea de que no hay una vida sin problemas, pero lo que hay en todo hombre es capacidad para superarlos. No vale, realmente, la pena llorar por un plato roto. Se compra otro y ya está. Lo grave es cuando por un afán de imperfección imposible se rompe un corazón. Porque de esto no hay repuesto en los mercados.
José Luis Martín Descalzo

miércoles, 22 de mayo de 2013


La encarnación del Hijo de Dios en las capas más empobrecidas de Nazaret nos ha revelado para siempre la manera de actuar de Dios en la historia. En ese pueblo aplastado por el imperio, saqueado por los impuestos religiosos y civiles y minimizado por las leyes de la sinagoga, surge en Jesús la salvación de Dios, alimentada por lo mejor de esa misma realidad, pero también respirando la ambigüedad destructora de esa cultura y purificándola en su corazón lleno del Espíritu.
Benjamín González Buelta sj

Necesitamos percibir el futuro que surge nuevo como un brote germinal en tantas vidas cenicientas aparentemente calcinadas por el invierno.
Benjamín González Buelta sj

Papa en hogar de pobres: Capitalismo salvaje promueve el beneficio a toda costa sin mirar a la persona'

Papa en hogar de pobres: Capitalismo salvaje promueve el beneficio a toda costa sin mirar a la persona'
Aunque llevemos una existencia más o menos protegida, tarde o temprano, todos y cada uno de nosotros somos llevados a las fronteras de nuestra propia persona, de las relaciones cercanas, de la familia y de la comunidad. Ése es el espacio donde la vida acaba y duele. Las fronteras son las orillas de nuestra realidad, un desafío permanente para crear el futuro como don de Dios y de nuestra creatividad humana inseparablemente unidos. (….) El gran desafío es permanecer y crear en las fronteras el don nuevo de Dios, que es el de una humanidad nueva y más justa, siempre en camino hacia la plenitud.
Benjamín González Buelta sj

Hay tanto que hacer y cada quien
tiene su propia tarea en la gesta
de nuestro tiempo.
Madre Santísima, intercede para que
yo reciba la fuerza y el aliciente
para cooperar con la gran tarea
de cambiar este mundo nuestro
poniendo mi grano de arena,
que bien podría hacer la diferencia.
Amén.

Me conduces  con tanta sabiduría Señor. Tu pedagogía es perfecta, como perfectos son tus tiempos y tus obras. Por momentos  me resultan incomprensibles tus designios, pero a la larga descubro tus maravillas.
Sigue educándome Señor. Sigue.  Tú lo sabes todo.  Sabes lo que me conviene para crecer como persona. Sabes lo  que me acerca a Ti y lo que me aleja de tu Fuente.
Edúcame Señor. Deja que tu Verdad me transforme para  que sea una digna hija tuya.
Soy débil Señor, pero  de tu mano  me hago fuerte.
@Ale Vallina


martes, 21 de mayo de 2013


Padre nuestro que estás en el cielo
 con tu Hijo y con el Espíritu:
 envía tu Espíritu que nos enseñe
  a santificar tu nombre,
 a reconocer tu santidad.
 Haz que actúe la energía de tu Espíritu
 para que vaya llegando tu reinado paternal.
  Danos un espíritu generoso,
 la fuerza del Espíritu que nos capacite
  para cumplir tu voluntad
 en la tierra como en el cielo.
  Danos hoy nuestro pan de cada día
 y del mañana: tu pan consagrado,
 porque es el Espíritu que da vida.
  Envía tu espíritu del perdón
 que perdone nuestras ofensas
 como nosotros, inspirados por El,
 perdonamos a los que nos ofenden.
 En la prueba, en nuestro desierto,
 confórtanos con tu Espíritu
 para que no sucumbamos.
  Que tu Espíritu poderoso
 se enfrente y venza en mí
 al espíritu del mal. Amén.
  Luis Alonso Schöke




Nuestro trabajo es enderezar nuestras propias vidas.
Joseph Campbell

 ¿Qué ganamos con navegar hasta la Luna si no somos capaces de cruzar el abismo que nos separa de nosotros mismos? 
Thomas Merton .

Si los hombres se conocieran, Dios los sanaría y los perdonaría.
Blas Pascal

Cuando trato de cambiar lo que hay en mí de desagradable luchando contra ello, lo único que consigo es ocultarlo. Si lo acepto, saldrá a la superficie y se evaporará. Si intento resistirme a ello, seguirá perviviendo obstinadamente.
 Anthony de Mello SJ


‎"El Reino de Dios se encuentra dentro de ustedes " dijo Jesús. Por eso la insistencia en el trabajo personal, en el autodescubrimiento, en el clavado interior, en estar equilibrado en sentimientos y emociones, en perdonarnos, en reconocernos, en amarnos. Y después de este Divino encuentro con el Dios que nos habita, proyectarlo hacia nuestro próximo más cercano.
P. Javier Rojas sj

lunes, 20 de mayo de 2013



Cuando más te cueste amar a alguien, tal vez sea porque más lo necesita...

Un 20 de mayo pero de 1521, Ignacio de Loyola era herido gravemente en Pamplona por una bala de cañón en la lucha contra los franceses. Esta herida cambiaría “radicalmente su vida”.
Cuántas veces nos sucede a nosotros lo mismo que a Ignacio. Heridas, momentos duros, desgracias personales son transformadas por Dios, hasta acabar convirtiéndose en gracias de las que nutrirnos y nutrir a los hermanos.

¿Cuánto poner en juego?
Ni mucho ni poco… todo.
Menos que eso no basta.
Toda la ternura que uno pueda
sembrar en los gestos .
Todo el valor
para volcarlo en los pasos.
Toda la verdad
para plasmarla en versos.
Todo el furor
para mostrarlo en la brega
contra lo injusto,
contra lo hueco.
El corazón entero en la búsqueda
y la urgencia toda tras tus huellas.
La compasión no puede
partirse en migajas,
ni la fe se puede celebrar a ratos.
Te estremece
del todo el dolor
del hermano, o no basta.
No cabe en el amor el cálculo
o la estrategia, sino un salto al vacío
radical, definitivo, tras tus huellas,
en tu nombre. A tu modo.
O no es Amor.
José María R. Olaizola sj

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