sábado, 6 de julio de 2013

Papa: no debemos tener miedo de renovar las estructuras de la Iglesia

Papa: no debemos tener miedo de renovar las estructuras de la Iglesia

Qué piensas?

¡Cuidado! El miedo lleva a la ira. La ira lleva al odio. El odio lleva al sufrimiento…

Frase.

Nada pasa porque sí. Todo procede de la bondad de Dios.
P. Kentenich

Para meditar...

Retirarse no siempre es rendirse, ni estar en contra es agredir.
Cambiar no siempre es hipocresía, y derrumbar no es destruir.
Estar a solas no es apartarse, y el silencio no es no tener qué decir.
Quedarse quieto no siempre es pereza ni cobardía.
Sumergirse no es ahogarse ni retroceder para huir.
A veces, sólo a veces...
Hace falta lograr soltarse,
Izar las velas, abandonarse,
Dejar que fluya, que el viento cambie,
Cerrar los ojos y enmudecer…

viernes, 5 de julio de 2013

Nuevos Santos

En los próximos días tendrá lugar la canonización de Juan XXII y de Juan Pablo II.
Damos gracias a Dios!

Este es el texto completo de la encíclica Lumen Fidei del Papa Francisco

Este es el texto completo de la encíclica Lumen Fidei del Papa Francisco

Síntesis de la Encíclica del Papa Francisco "Lumen fidei"

Síntesis de la Encíclica del Papa Francisco "Lumen fidei"

Para leer y meditar...

Lumen Fidei

Hoy conocemos la nueva encíclica "Lumen Fidei", del Papa Francisco. Esta oración a María, cierra sus últimas páginas: 
¡Madre, ayuda nuestra fe!
Abre nuestro oído a la Palabra, para que reconozcamos la voz de Dios y su llamada. 
Aviva en no
sotros el deseo de seguir sus pasos, saliendo de nuestra tierra y confiando en su promesa. 
Ayúdanos a dejarnos tocar por su amor, para que podamos tocarlo en la fe. 
Ayúdanos a fiarnos plenamente de él, a creer en su amor, sobre todo en los momentos de tribulación y de cruz, cuando nuestra fe es llamada a crecer y a madurar. 
Siembra en nuestra fe la alegría del Resucitado. 
Recuérdanos que quien cree no está nunca solo. 
Enséñanos a mirar con los ojos de Jesús, para que él sea luz en nuestro camino. 
Y que esta luz de la fe crezca continuamente en nosotros, hasta que llegue el día sin ocaso, que es el mismo Cristo, tu Hijo, nuestro Señor.

jueves, 4 de julio de 2013

El Papa Francisco en Lampedusa: un viaje de esperanza para dar esperanza

El Papa Francisco en Lampedusa: un viaje de esperanza para dar esperanza

Poesía

Pon tu palabra en medio de mi vida.
Pon mi vida en tu mano, pon tu mano
en la voz que ahora digo.
Pon el sol en mis ojos, pon tus ojos
aquí, en estas preguntas; tus caminos
trázalos en los míos. Quiero irme
en tu marcha, quiero darles
tu música a mis pasos.
Estos hombres
que veo, que me miran,
a los que yo les hablo, que preguntan
al pasar por tus señas, son, seguro,
el destino marcado
de mi vida, mi mano, mi palabra.
Ponme de par en par porque te encuentren.

Valentín Arteaga

Vida coherente con el don recibido.

La espiritualidad nos dice que más allá de los cambios puntuales, con lo que cada uno puede tener de esperanza y de temor, la situación del ser humano está marcada por la contingencia. Mientras no asumamos y aprendamos a vivir en esa condición, no podremos evitar la inestabilidad y los vaivenes de la vida… Estamos llamados a vivir en profundidad, a objetivar lo subjetivo de nuestra realidad y a abrirnos a la alteridad… asumiendo la necesidad de tomar decisiones que comporten riesgos, de abrazar un estilo de vida coherente con el don recibido.

X Quinzá Lleó s.j.

Francisco

El Papa pide a los fieles besar las llagas de Jesús en los hambrientos, pobres, enfermos y presos.


Instantáneas


miércoles, 3 de julio de 2013

Violación de la separación entre lo sagrado y lo profano

El Papa Francisco ha invitado a subir al Papa-móvil a un niño down. Es una señal simpática. ¿A quién podría molestar? A nadie. Pero, ya que ha realizado varios gestos de este tipo muchos están inquietos. ¿Puede un Pontífice salirse a cada rato de su papel? Lo vieron un día sacando la basura de la casa Santa Marta. ¿No está llevando las cosas demasiado lejos? Después de algunos meses de su elección, hay católicos confundidos, irritados o preocupados.
 Algo así no es normal en un jefe de Estado. En el caso del Santo Padre, a unos entusiasma y a otros enfurece. ¿Por qué? Mi hipótesis es esta: Francisco vulnera la frontera entre lo sagrado y lo profano. ¿Lo hace provocativamente? No lo sabemos. Acerca de sus intenciones nadie puede decir nada. Pero sí es claro que hace lo que no se hace, como cuando Jesús curaba en sábado.
 Hagamos memoria. A Jesús lo mataron los romanos a instancias de los jefes de su propio pueblo. En el estipes de la cruz un letrero decía, en burla, El rey de los judíos. Se trató, en este caso, de la aplicación de la pena capital de parte de los romanos, la única autoridad que poseía el ius gladii. Fariseos, escribas, saduceos hicieron ver a los romanos que las expectativas mesiánicas que Jesús despertaba eran peligrosas para la estabilidad social y política de Palestina. No tuvieron que invocar como causa lo que realmente les resultaba insoportable: la desautorización que Jesús hacía de la religiosidad de la época, y de ellos en particular, pues interpretaba la Ley y se comportaba respecto del Templo con una libertad inaudita. Jesús, en sus actuaciones, subordinó la Ley y el Templo a la obediencia a Dios, la cual en todos los casos y siempre ha debido consistir en la liberación de personas concretas.
 Este fue, en su núcleo, el contenido del reino que Jesús quiso inaugurar como voluntad del Dios que él consideró su Padre. A este Padre no se le encontraría mejor en lugares y tiempos “sagrados” que en los valles, las montañas y entre las olas del mar de Galilea, de mañana o por la tarde. Jesús, en vez de erigirse en el guardián de la diferencia entre lo sagrado y lo profano, la saltó, la ridiculizó a veces y, con su muerte en cruz, la aniquiló para siempre. Así lo entendió la primera Iglesia. Ella vio en el rasgarse el velo del Templo al momento de la muerte de Jesús, el cumplimiento irreversible de la encarnación. El Dios entrado en la historia como un niño inerme y sacado de esta misma historia con violencia, se da a reconocer en los hechos humanos, especialmente allí donde la humanidad más se le asemeja crucificado. El “pecado” que el Sanedrín no toleró a Jesús podría llamarse “secularidad”. Jesús apostó toda la religión de Israel al amor secular. Al amor así no más, podríamos decir, sin articulación religiosa, como el del buen samaritano.
 Francisco desconcierta a personas que prefieren a un pontífice hierático. El sacerdote, piensan, debe representar la santidad de Dios. Otros, me incluyo, pensamos que debe representar la “humanidad” de Dios. O, mejor dicho, creemos que la verdadera santidad, la del Hijo de Dios encarnado, se manifiesta en la gran humanidad y humildad de Jesús. Y que, por el contrario, la santidad mal entendida hace creer que en Cristo lo divino neutraliza lo humano. El problema es que, de un Cristo que simula humanidad, resultan personas que simulan divinidad.
 Es extraño, por tanto, que Francisco pueda desconcertar a un cristiano. Llama la atención que sus gestos tan sencillos, realizados a contrapelo del manierismo eclesiástico, perturben a quienes debieran resultarles completamente naturales. Lo naturalmente pagano es la divinización de la autoridad. El cristianismo, en cambio, reconoce autoridad a quien practica la justicia y la clemencia. La investidura pontificia no basta. Es incluso ambigua, pues induce a la papolatría. Y la papolatría sí es un pecado, o una lesera.
 Como otro botón de muestra, tomemos el episodio de Francisco jugueteando con el solideo, poniéndoselo y sacándoselo a una niñita en la cabeza. A unos el gesto les parece lindo. Les calza exactamente con la alegría de Jesús. A otros, en cambio, no les debe parecer bien que el Papa bromee con la vestimenta sagrada. El solideo es esa especie de gorrito redondo y morado que usan los obispos. El solideo blanco solo lo usa el Papa. Cuando el prelado celebra la misa, debe sacárselo al momento de la plegaria eucarística, simbolizando respeto a Dios, como quien se quita el sombrero para saludar a alguien. ¿Qué ha querido simbolizar Francisco con este otro uso que él hace del solideo? ¿Estará queriendo decir a la niñita que ella algún día puede ser Papa? No lo creo. ¿Querrá tal vez decirle a ella y a todos los demás “yo, que soy el Papa, quiero que me sientan cercano y confiable”? Las demás señales indican que sí. Pienso también que esta interpretación, a su vez, puede caer muy mal a algunas personas. Al jugar de esta manera con el solideo, alguien puede pensar que el Papa cruza burlescamente la frontera de lo prohibido. Francisco no se pone la mitra cuando hay que ponérsela. Francisco lava los pies a una musulmana en la cárcel en Semana Santa. Francisco saluda de beso a la presidenta de Argentina, etc. Se sale frecuentemente del protocolo. ¿Cuál es el límite? ¿Podría un día celebrar la eucaristía sin alba, solo con la estola?
 Estos gestos totalmente intencionados del Papa pueden provocar inquietud, molestia o furia en cualquiera de los cristianos. Ninguno de estos sentimientos es culpable. Los sentimientos son inocentes. Nadie es culpable de sentir esto o aquello, ni tampoco de tener tal o cual cultura o sensibilidad religiosa. Debe tenerse presente, eso sí, que el fanatismo religioso que combina el celo por Dios con la ira psicológica, es peligroso.
 Este Papa está realizando acciones que provocan rabia en quienes no entienden que el dogma de la encarnación obliga a descubrir a Dios en un hombre común y corriente, y que la salvación en sentido estricto es humanización. La encarnación es un misterio difícil de comprender para la mentalidad de los mismos creyentes, pero no atinar con su concepto no es inocuo. Hay concepciones de lo sacro, de lo santo y de la salvación inhumanas y deshumanizantes.
 ¿Dejará alguna vez Francisco de usar el Papa-móvil? Aún lo necesita. De momento, si nos invitara a subir a él y aceptáramos, estaríamos más cerca de comprender quién es y quién no es el Dios de Jesús.
Jorge Costadoat Carrasco sj

El rechazo de las posibilidades de amar: el pecado



Hay muchas descripciones de lo que es el pecado. Quizá la más sencilla es: el pecado es la resistencia y rechazo a vivir amando. El pecado significa poner en peligro la vida, las relaciones humanas; significa rechazarlas, destruirlas. Se expresa muy claramente en una palabra de Yavé en el Antiguo Testamento: “Por qué me dan la espalda en vez de mostrarme su cara?” (cf. Jer 2,27). El pecado significa: destruir el lazo que nos une en el amor, separar, apartar. 
En el núcleo del pecado está la preocupación por uno mismo y el miedo respecto la propia existencia, el miedo a ser nadie, el miedo de que la propia existencia esté amenazada por otros. En este sentido el pecado es un intento completamente inadecuado de asegurar la propia existencia: Si soy –cueste lo que cueste– la persona más poderosa, reconocida, prestigiosa, exitosa... o más justa, que cumple con todas las prescripciones religiosas, entonces puedo decirme: “alma mía, descansa”. Pero respecto a estos intentos de asegurar la propia existencia Jesús dice: “Tonto.” (cf. Lc 12,20) Sören Kierkegaard lo formuló así: “Pecado es querer ser desesperadamente uno mismo frente a Dios o desesperadamente no querer ser uno mismo frente a Dios.” Con ello no sólo se describe el pecado sino también la dirección en la cual hay que caminar para encontrar la redención y sanación. Lo que Jesús quiere despertar en las personas es sobre todo la conciencia: Tú eres alguien. No tienes que buscar desesperadamente ser alguien o maltratarte por lo que eres. El mensaje de Jesús para nosotros es: Tú eres de Dios y estás en Dios, eres hijo / hija amado de Dios, eres libre, heredero, y como persona amada eres capaz de amar a otros. 

Para la reflexión personal:
- Puedes contemplar cómo en la historia del mundo, en la vida de otras personas y en tu propia vida el mal actúa y se cometen pecados a causa del miedo a no ser amado y respetado, a causa del anhelo desesperado de querer ser alguien. 
- Se podría meditar sobre el diálogo entre Jesús y Pedro. A través de su triple pregunta Jesús le recuerda a Pedro su triple traición y, a la vez, se fía de la capacidad de Pedro para vivir nuevamente en el amor. Con humildad y valentía, Pedro confiesa su amor: “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero” (Jn 21,15-23) – Uno podría preguntarse a sí mismo: ¿Qué sabe Jesús de mí? ¿Qué he quedado de manifiesto en mis hechos y en mis actitudes? Y a pesar de ello, ¿qué confianza ha depositado Jesús en mí, qué espera de mí, de qué me cree capaz? 

Willi Lambert SJ

Comienzo mi oración

Entro en la oración pacificándome, respirando lentamente, pensando con Quién me voy a encontrar...
Le pido perdón por mis ofensas y perdono a quienes me han ofendido...
Comienzo la oración poniéndome en presencia de Dios en la postura que m
ejor me ayude. Hago un gesto de reverencia...
Le pido al Padre, por medio de su Hijo Jesucristo, me de su Espíritu Santo, para que mi deseo y mi voluntad, mi inteligencia y mi memoria se ordenen solamente hacia su servicio y alabanza...

Felices...


Superación

Uno puede elegir retroceder hacia la seguridad o adelantar hacia el crecimiento. Y mientras el crecimiento debe ser elegido una y otra vez; el miedo debe ser superado una y otra vez.

Dios nos amó primero

El amor no es una imposición de Dios o un precepto para mayor perfección. Es sencillamente, una respuesta o una correspondencia lógica y necesaria a Dios que nos ha amado primero.

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