sábado, 24 de agosto de 2013


En este mundo hay muchas cosas por las que no podemos ni debemos estar agradecidos.  El sufrimiento y la injusticia son una llamada a trabajar paciente e incansablemente por un mundo mejor.  Para esta interminable tarea, las personas agradecidas están mucho mejor preparadas que las personas airadas o fanáticas.  Además, las personas agradecidas descubren y admiten más fácilmente que el mal está también en su interior como una quinta columna, y esto lleva a una actitud diferente.  Creemos, agradecidamente, que en esta lucha contra el mal que nos circunda y nos invade somos instrumentos en las manos de Dios y colaboradores de Jesús.  El agradecimiento intensifica la conciencia de nuestra unidad y hace que se transparente con mayor facilidad la gloria de Dios.
Piet van Breemen SJ

El agradecimiento no minimiza nada, sino que deja que las cosas y las personas brillen en todo su esplendor.  Pero la persona agradecida tampoco se minimiza a sí misma, porque la actitud agradecida y el complejo de inferioridad son incompatibles.  Anthony de Mello afirmaba: “Es inconcebible que alguien pueda estar agradecido y ser infeliz”.  Y el psiquiatra alemán Albert Görres observa la misma incompatibilidad: “No se puede estar al mismo tiempo descontento y agradecido”.
Piet van Breemen SJ
 

viernes, 23 de agosto de 2013


La persona agradecida recuerda el día de la independencia de su país y a quienes dieron su vida por ella, el cumpleaños de las personas queridas, el aniversario de su boda o del fallecimiento de un amigo... La persona agradecida celebra los magnalia Dei, los hechos asombrosos de Dios, y, por encima de todo, la muerte de Jesús, sin solución de continuidad con su Resurrección. La Eucaristía es la memoria transformada en agradecimiento. En su discurso de despedida, Jesús nos promete el envío Espíritu Santo para que nos lo recuerde (Jn 14,26).
Piet van Breemen SJ

Las personas agradecidas son encantadoras, porque son propagadoras de la Buena Noticia.  Recuerdo la visita que hice a una mujer que llevaba doce años en un hospital por causa de una esclerosis múltiple.  Estaba sentada en una silla de ruedas y con la mano izquierda completamente paralizada.  Me contó cómo, aunque al principio se había rebelado contra la enfermedad, poco a poco había aprendido a aceptarla y a sacarle el máximo partido.  Durante nuestra conversación, sus ojos se iluminaron de repente cuando, con gran convicción, me dijo: “Padre, estoy tan agradecida por poder usar todavía mi mano derecha...”.  Me sentí profundamente conmovido al ver cómo, entre los negros nubarrones del sufrimiento, se abría un claro que permitía divisar el azul del cielo.  Y me sentí también avergonzado por haber agradecido a Dios tan pocas veces -si es que alguna- el tener mis dos manos sanas.

Piet van Breemen SJ
Señor, enséñanos a salir de nosotros mismos. Enséñanos a ir a la calle y dar a conocer tu amor.

Francisco

Es interesante ver en el zoo cómo alimentan a las culebras. En la misma jaula donde están las culebras tienen ratones que conviven con ellas. No alimentan directamente a las culebras, pues éstas solo se alimentan de seres vivos, pero sí se preocupan de alimentar a los ratones. Así cuando la culebra tiene hambre, baja del tronco donde duerme y se come u ratón, luego vuelve a echarse para digerirlo. Este macabro espectáculo me hizo pensar en la pobreza: nunca he visto a alguien que la desee, todos la rechazan y quisieran eliminarla. Me pregunto: de dónde surge la pobreza si nadie la desea?. Nadie la desea es cierto, pero sí no gusta el individualismo que genera egoísmo del cual se nutre la pobreza…

Qué actitudes más más alimentan mi individualismo?

En la sociedad actual, a quiénes reconocemos como culebras y a quiénes como ratones?

Te das cuenta de que nuestro individualismo no solo alimenta pobreza sino que a nosotros nos empobrece?

Qué podemos hacer para terminar con nuestro individualismo?

Reflexiones para en todo amar y servir

miércoles, 21 de agosto de 2013



UNA HISTORIA IMPACTANTE, PARA MEDITAR...

El pastor Jeremías Steepek se disfrazó de mendigo y fue a la iglesia de 10 mil miembros donde iba a ser presentado como pastor principal por la mañana. Caminó alrededor de la iglesia por 30 minutos en cuanto ella se llenaba de personas para el culto. Solamente 3 de cada 7 de las 10.000 personas decían "hola" para el mendigo. Para algunas personas, Él les pidió monedas para comprar comida. Nadie en la Iglesia le dio algo. Entró en el templo e intentó sentarse en la parte de adelante, pero los diáconos le pidieron que se sentase en la parte de atrás del templo. Él saludaba a las personas que le devolvían miradas llenas de asco y de desprecio al mirarlo de la cabeza a los pies.
En cuanto estaba sentado en la parte de atrás del templo, escuchó los anuncios del culto y luego en seguida un líder subió al altar y anuncio que se sentía emocionado en presentar al nuevo pastor de la congregación: "Nos gustaría presentarles a ustedes al Pastor Jeremías Steepek". Las personas miraron alrededor aplaudiendo con alegría y ansiedad. Fue cuando el hombre sin hogar, el mendigo que se sentaba en los últimos bancos, se colocó en pie y comenzó a caminar por el corredor. Los aplausos pararon. Y todos lo observaban. Él se aproximó al altar y agarró el micrófono. Se contuvo por un momento y dijo:
“Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis."
Después de haber leído el texto de Mateo 25:34-40, Miró a la congregación y les contó todo lo que había pasado aquella mañana. Muchos comenzaron a llorar, muchas cabezas se inclinaron por la vergüenza. El pastor dijo entonces: "Hoy veo una reunión de personas, y no a la Iglesia de Jesucristo. El mundo tiene suficientes personas, pero no hay suficientes discípulos. ¿Cuándo ustedes se convertirán en discípulos?", pregunto. Luego de una pausa, cerró el culto y se despidió: " ¡hasta la semana que viene"!

Ser cristiano es más que algo que usted y yo defendemos... Es algo que se vive y comparte con otras personas.

Una vida no posesiva es una vida libre. Pero esta libertad solamente es posible cuando tenemos un sentimiento profundo de pertenecer. ¿A quién pertenecemos? Pertenecemos a Dios, y el Dios al que pertenecemos nos ha enviado al mundo para proclamar en su nombre que toda la creación ha sido hecha en y con amor, y que nos llama a la gratitud y el gozo. Eso es lo que significa una vida desapegada. Es una vida en la que somos libres para ofrecer nuestra alabanza y gratitud.

Henri Nouwen.
Pidamos a Dios que tengamos la grandeza de corazón y de pensamiento para comprender que la verdad sobre nosotros mismo y la verdad de las cosas que acontecen no siempre coinciden con nuestros pensamientos. ¿Cómo saber si me he encontrado la verdad? Porque la verdad nos hace libres y la libertad es fruto de la verdad.
P. Javier Rojas sj 

 

 
No hay esfuerzos inútiles. De toda situación se aprende. No nos demos por vencidos. Hoy superaremos todos los obstáculos de la mano de Jesús...

martes, 20 de agosto de 2013


La sangre del justo

y la del malvado

pasan por tu mismo corazón.

La espalda del que golpea

y la que recibe el latigazo

son parte de tu mismo cuerpo.

En tus lágrimas lloran

el dolor del bueno

y la confusión de su agresor.

Tu misma ternura abraza

el rostro de tu madre María

y el del soldado que te clava.

En tu corazón no hay excluidos,

en tu cuerpo todos cabemos,

en tus lágrimas todos lloramos,

en tu ternura todos existimos.

¡Déjame entrar contigo,

Señor, en tu misterio,

y vivir en el hogar de tu pasión

donde reconcilias lo imposible!
Benjamín González Buelta sj



Seguimos orando juntos por la paz en el mundo. En especial te rogamos hoy Dios nuestro por los hermanos de Egipto y Siria que viven la guerra y la muerte absurda, desangrándose en violencia.Ponemos en tus manos Padre Bueno a todos los enfermos del planeta, a los pobres, a los que sufren, a los que se sienten solos y tristes. A los que padecen todo tipo de injusticias. Te pedimos por los niños que sufren hambre y violencia física y psicológica. Te rogamos por los ancianos y por la vida intrauterina. Ponemos en tus manos a los líderes de las naciones para que velen por el bien común y no sigan la ruta del maligno. Aléjalos de la codicia y de la ambición desmedida que dividen más nuestro mundo enfermo y enfrentado.
Te rogamos por las familias, para que puedan ser siempre generadoras de vida y de amor. Pedimos en especial por las parejas en crisis para que puedan resolverlas velando por el bien de sus miembros.
Te pedimos por Francisco y por todos los pastores. Que sean siempre instrumentos de tu Amor. También te suplicamos por los hermanos de otros credos, para que podamos dialogar en un clima de respeto y de tolerancia; y especialmente por los que aún no te conocen.
Te rogamos por nosotros Padre. Para que seamos dignos hijos tuyos. Para que nos amemos con amor genuino, y llevemos amor a los demás. Te pedimos perdón por nuestras numerosas faltas. Condúcenos de tu mano, para que construyamos el Reino aquí en la tierra, con tus valores y tus enseñanzas. Aléjanos de las tentaciones y de todo mal. Remueve de nuestros corazones las capas de egoísmo, ira y tristeza. Ayúdanos a vencer la pereza y a sacudirnos la cáscara de comodidad en la que nos hemos instalado.
Te pedimos Padre que seamos tus manos aquí en el mundo. Que colaboremos en tu plan de Amor. Y que nunca, nunca nos alejemos de Ti.
Amén.
@Ale Vallina
Porque Tú lo has querido
estoy aquí, Señor. En Tu nombre.
No he venido yo; me has absorbido
en la espiral de amor,
que eres con todos.

Nadie puede arrimarse a Ti
sin que enterlo lo abraces, 
lo hagas Tuyo.
Sin robarle nada,
dándole todo.

Del suelo a la cabeza
soy regalo tuyo,
espíritu que vuela
y cuerpo que lo apresa.

No puedes ya
salirte de este mundo.
Me inundaste (Rom5,5)
Y, empapado de Ti, te voy sembrando,
y al tiempo que me siembro,
como grano de trigo,
en mis hermanos.
No quiero quedar solo.

Tu rostro buscaré, Señor.
Hasta decirte ¡Padre!
Pero sólo te encuentro, cuando,
a todo lo que mana de Ti
le digo: ¡hermano!
  • Ignacio Iglesias, sj

lunes, 19 de agosto de 2013

Hemos venido a este mundo a aprender a amar a todo y a todos. Hemos venido a aprender "el amor incondicional"...
Te pedimos Jesús nos eduques para llegar a encontrar a Dios en todas las cosas...

Así caminarás seguro 
y tus pies no tropezarán.
Al acostarte no tendrás miedo
y, acostado, tendrás dulces sueños.
No temerás el terror imprevisto,
ni la desgracia que sobreviene a los malvados,
porque Yahvéh estará a tu lado
y librará tus pies de la trampa
Proverbios 3, 22-26

El hombre está plenamente vivo solo cuando tiene la experiencia genuina, al menos hasta cierto punto, de dedicarse espontánea y legítimamente al propósito real de su existencia personal.  En otras palabras, el hombre está vivo no sólo cuando existe, no sólo cuando existe y actúa, no sólo cuando existe y actúa como hombre (o sea, libremente), sino sobre todo cuando es consciente de la realidad y la inviolabilidad de su propia libertad, y se da cuenta al mismo tiempo de su capacidad para consagrar por entero esa libertad al propósito para el que le fue dada.

THOMAS MERTON

 


domingo, 18 de agosto de 2013


«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:- «Yo he venido a prender fuego sobre la tierra, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Piensan ustedes que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra»


Lc 12,  39-53

Es verdad que nos pueden resultar duras, y hasta incluso extrañas estas palabras de Jesús. Sobre todo si las leemos separadas del Espíritu que inspiran las Sagradas Escrituras. Pero si prestamos una adecuada atención y logramos traspasar el cascarón de las expresiones y logramos beber del mensaje que contienen, tal vez ya no nos resulten tan extrañas.
Expresiones como “prender fuego” o “traer división” suenan fuerte, hasta podríamos afirmar que nos dan miedo. Pero el objetivo de Jesús no es sembrar miedo, aunque sí pueden incomodar, y en este sentido atemorizar, algunas de sus palabras.
 Jesús anhela que la pasión por el anuncio del reino y el amor al prójimo enciendan el corazón del hombre. Quiere que sepamos salir de esa búsqueda ególatra del propio beneficio y búsqueda de placer para encontrarnos con el corazón herido del hermano que tenemos cerca.
Todos sabemos lo que es sentir pasión. Tenemos pasión por muchas cosas, y cuando algo nos apasiona “sacamos tiempo” para lo que nos gusta, e incluso somos capaces de realizar cualquier tipo de sacrificio por hacer aquello que nos apasiona.
El fuego del que habla Jesús es el amor apasionado que lo impulsaba a hablar de Dios y a escuchar al prójimo. El fuego con el que quiere encender la tierra no es otra que ese amor que permite al hombre y la mujer de hoy salir de sus trincheras para encontrarse con el otro. Jesús vino a encender de pasión el mundo, y quiere que ya esté ardiendo. Vino a comunicar que es posible vivir de manera distinta a la propuesta del mundo actual que sólo se preocupa por ofrecer autocomplacencia.
¿Te has preguntado alguna vez, qué pasaría si la pasión con la que vives ciertas cosas la pusieras al servicio del evangelio? Piensa en las cosas que te apasionan y luego pregúntate ¿Con cuánta de esa pasión vivo mis creencias y mi fe?
El cristiano actual corre el peligro de perder pasión por sus creencias. Se está enfriando. La pasión para Jesús es aquella fuerza que produce escándalo. Es la energía que no conoce límites culturales, sociales y económicos. La pasión con la que Cristo quiere encender la tierra es aquella que es capaz de quebrar la corteza de la indolencia y la apatía que cubre el corazón del hombre para salir al encuentro del otro. ¡Cuántos de nosotros hemos dejado que se arruinaran relaciones personales por no saber pedir perdón! ¡Cuántos vínculos preciosos se han perdido por no saber decir la verdad! ¡Cuánto bien dejamos de hacer por temor al qué dirán! ¡Cuánto han convertido su religión en un conjunto complejo de prohibiciones y normas absurdas en lugar de dejarse llevar por la pasión del amor que inspira el evangelio.
El fuego que vino a traer Jesús al mundo no deja a nadie indiferente. Es imposible ser apasionados por el evangelio y querer conservar la comodidad. El fuego de Dios desinstala, quebranta, sacude, enfrenta y empuja. La pasión del evangelio convierte el corazón del hombre en lugar de refugio para aquellos que necesitan sentirse acogidos y amados más allá de cualquier norma y prohibición. El amor de Dios quema al hombre por dentro y lo impulsa a vivir el evangelio con pasión, convencimiento y audacia.
Jesús quiere ver el mundo encendido del fuego de la fraternidad. Quiere que el corazón del hombre se consuma por hacer el bien y buscar justicia. Que ese fuego de amor a Dios se traduzca en solidaridad, misericordia y compasión por los que menos tienen.
Los católicos tenemos que dejar de ser cristianos de “estantería de supermercado”, que parecen que se juntan para que no haya espacios vacíos en los bancos pero luego no viven su fe en la calle. La fe es válida sobre todo si se vive en la vereda, en la calle, en las plazas, no escondida detrás de una columna en las iglesias. El fuego con el que Jesús quiere encender el mundo es el que quiere “hacer lío” como nos recuerda el Papa Francisco. Ese “lío” que les resulta escandaloso a aquellos que sólo piensan en su propio provecho.
Pidamos a Dios que el fuego que encendía el corazón de su Hijo ilumine también el nuestro para amar al otro produciendo “escándalo”, haciendo “lío”.




P. Javier  Rojas sj

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