sábado, 14 de septiembre de 2013

Texto completo de la carta del Papa Francisco por la Beatificación del Cura Brochero:
Que finalmente el Cura Brochero esté entre los beatos es una alegría y una bendición muy grande para los argentinos y devotos de este pastor con olor a oveja, que se hizo pobre entre los pobres, que luchó siempre por estar bien cerca de Dios y de la gente, que hizo y continúa haciendo tanto bien como caricia de Dios a nuestro pueblo sufrido. 

Me hace bien imaginar hoy a Brochero párroco en su mula malacara, recorriendo los largos caminos áridos y desolados de los 200 kilómetros cuadrados de su parroquia, buscando casa por casa a los bisabuelos y tatarabuelos de ustedes, para preguntarles si necesitaban algo y para invitarlos a hacer los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola. Conoció todos los rincones de su parroquia. No se quedó en la sacristía a peinar ovejas. 

El Cura Brochero era una visita del mismo Jesús a cada familia. Él llevaba la imagen de la Virgen, el libro de oraciones con la Palabra de Dios, las cosas para celebrar la Misa diaria. Lo invitaban con mate, charlaban y Brochero les hablaba de un modo que todos lo entendían porque le salía del corazón, de la fe y el amor que él tenía a Jesús. 

José Gabriel Brochero centró su acción pastoral en la oración. Apenas llegó a su parroquia, comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba para hacer los ejercicios espirituales con los padres jesuitas. ¡Con cuánto sacrificio cruzaban primero las Sierras Grandes, nevadas en invierno, para rezar en Córdoba capital! Después, ¡cuánto trabajo para hacer la Santa Casa de Ejercicios en la sede parroquial! Allí, la oración larga ante el crucifijo para conocer, sentir y gustar el amor tan grande del corazón de Jesús, y todo culminaba con el perdón de Dios en la confesión, con un sacerdote lleno de caridad y misericordia. ¡Muchísima misericordia! 

Este coraje apostólico de Brochero lleno de celo misionero, esta valentía de su corazón compasivo como el de Jesús que lo hacía decir: «¡Guay de que el diablo me robe un alma!», lo movió a conquistar también para Dios a personas de mala vida y paisanos difíciles. Se cuentan por miles los hombres y mujeres que, con el trabajo sacerdotal de Brochero, dejaron el vicio y las peleas. Todos recibían los sacramentos durante los ejercicios espirituales y, con ellos, la fuerza y la luz de la fe para ser buenos hijos de Dios, buenos hermanos, buenos padres y madres de familia, en una gran comunidad de amigos comprometidos con el bien de todos, que se respetaban y ayudaban unos a otros. 

En una beatificación es muy importante su actualidad pastoral. El Cura Brochero tiene la actualidad del Evangelio, es un pionero en salir a las periferias geográficas y existenciales para llevar a todos el amor, la misericordia de Dios. No se quedó en el despacho parroquial, se desgastó sobre la mula y acabó enfermando de lepra, a fuerza de salir a buscar a la gente, como un sacerdote callejero de la fe. Esto es lo que Jesús quiere hoy, discípulos misioneros, ¡callejeros de la fe! 

Brochero era un hombre normal, frágil, como cualquiera de nosotros, pero conoció el amor de Jesús, se dejó trabajar el corazón por la misericordia de Dios. Supo salir de la cueva del «yo-me-mi-conmigo-para mí» del egoísmo mezquino que todos tenemos, venciéndose a sí mismo, superando con la ayuda de Dios esas fuerzas interiores de las que el demonio se vale para encadenarnos a la comodidad, a buscar pasarla bien en el momento, a sacarle el cuerpo al trabajo. Brochero escuchó el llamado de Dios y eligió el sacrificio de trabajar por su Reino, por el bien común que la enorme dignidad de cada persona se merece como hijo de Dios, y fue fiel hasta el final: continuaba rezando y celebrando la misa incluso ciego y leproso. 

Dejemos que el Cura Brochero entre hoy, con mula y todo, en la casa de nuestro corazón y nos invite a la oración, al encuentro con Jesús, que nos libera de ataduras para salir a la calle a buscar al hermano, a tocar la carne de Cristo en el que sufre y necesita el amor de Dios. Solo así gustaremos la alegría que experimentó el Cura Brochero, anticipo de la felicidad de la que goza ahora como beato en el cielo. 

Pido al Señor les conceda esta gracia, los bendiga y ruego a la Virgen Santa que los cuide.

Francisco
Hoy 14 de Septiembre celebramos la fiesta de la "Exaltación de la Cruz."
Señor, que por tu santa cruz redimiste al mundo, ten piedad de todos nosotros!!


Los padres de Nicolás, Sandra Violino y Osvaldo Flores, narran el “milagro de vida” que beatificó al cura Brochero:

"Lo que sucedió con Nicolás excede a la ciencia", djo el padre al referirse al terrible accidente automovilístico del año 2004 que lo dejó en estado vegetativo y sin expectativa de vida.
Una vez más la mamá de Nicolás agradeció al obispo de Cruz del Eje, monseñor Santiago Olivera, por haber "luchado por la beatificación" a partir del milagro que recuperó a su hijo invocando al cura Brochero.
Recordó que a fines del 2001 ocurrió el "milagro" cuando el pequeño estaba siendo preparado para colocarle una prótesis y empezó a recuperar la masa ósea. Los médicos me dijeron que lo que ocurrió es algo de excedía a la ciencia".
El padre de Nicolás relató que le pidió al cura Brochero que intercediera por la vida de su hijo.
"Tenía golpes en la cabeza y su estado era muy grave con pérdida de masa ósea y encefálica", manifestó y añadió que a partir de ese momento "comenzó una recuperación milagrosa y progresiva. Fue el milagro de Brochero que le devolvió la vida".
"Yo me felicitaría si Dios me saca de este planeta sentado confesando y predicando el Evangelio."
Cura Brochero

viernes, 13 de septiembre de 2013

Mi cura Gaucho
Hermano Brochero, de las Cumbres Altas,
hoy quiero sanarme de mis males.
Baja con tu mula hasta mi propias casa,
cubre con tu poncho mi amor olvidado,
mi cuerpo en pedazos y el frío de mi alma.
Mi cabeza ardiente de amargos recuerdos
tu sombrero cubra, de luz y de calma.
Toma ya mis manos que yacen inertes,
vacías, sin vida, entre tus manos gauchas.
Tu sonrisa plena y tu mirada franca
devuelvan la luz a mis ojos huecos,
llorosos de tantas lágrimas sin tiempo.
Visítame pronto, con tu mula mansa,
la imagen sagrada coloca en mi pecho,
de Jesús tu Dios, y su Madre Santa.
Y con la promesa de su nueva vida,
plena de paz, amor y alegría,
por mí y por todos los que están sufriendo,
intercede tú, hermano Brochero,
venerable Cura que andás por mi tierra
bendiciendo a todos, cual fiel mensajero
de ayer y de hoy, por valles y sierras,
con tu mano en alto y tu poncho al viento!
Amén

Graciela Holsen
La primera tarea de una Iglesia fiel a Jesús no es condenar a los pecadores sino comprenderlos y acogerlos amistosamente.
José Antonio Pagola.
YO QUIERO SER, SEÑOR AMADO,
COMO EL BARRO EN MANOS DEL ALFARERO.
TOMA MI VIDA, HAZLA DE NUEVO,
YO QUIERO SER UN VASO NUEVO...

En este nuevo día nos ponemos en tus manos Señor...
Ayúdanos a ser dóciles y caminar los pasos por los caminos que creas más apropiados para nuestras vidas...
La celebración de la beatificación comenzará puntualmente a las 10 del sábado 14 de setiembre en el predio ubicado en el Cerro de la Cruz donde se levanta el monumento al Sagrado Corazón de Jesús, 700 metros al oeste de la plaza principal de Villa Cura Brochero.
Cura Brochero, ruega por nosotros...

jueves, 12 de septiembre de 2013

Pero Dios, que es rico en misericordia,
por su gran amor con que nos amó...
Efesisos 2:4
Es imposible decirlo de otra manera, con tanta exactitud y belleza, 'De oídas te había oído; 
mas ahora mis ojos te ven'. Job encontró su tesoro... Job encuentra a Dios en la invocación más profunda. Cuando lo invoca, allí establece un altar, y el verdadero altar no es otra cosa que el corazón del hombre.
Cuando invocamos la presciencia de Dios, por la fe nuestro corazón es poseído por Él, y nuestros ojos verdaderamente lo ven. Se torna en realidad para nosotros, es parte de nuestra vida, es la vida misma.
"Descubre tu presencia,
y mátame tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura".
San Juan de la Cruz.
Dios no es una abstracción mental, es cosa de vida, es una persona, y a una persona no se la 'conoce' reduciéndola a un conjunto de ideas lógicas, sino tratándola. Una cosa es la idea de Dios, y otra Dios mismo.
Una cosa es la idea (fórmula química) del vino, y otra el vino mismo. Nadie se embriaga con la palabra 'vino', ni con su fórmula química. Una cosa es la palabra 'fuego', y otra el fuego mismo. Nadie se abrasa con la palabra 'fuego'. Nadie se sacia con la consabida fórmula del agua: H2O. Hay que beberla.
Dios es el agua fresca, el vino ardiente, pero hay que beberlo. Quienes no lo prueben, no pueden ser 'catadores' de ese Vino, no saben nada de ese Vino, porque no lo han saboreado...
Ignacio Larrañaga.
María...dulce nombre.
Dulce sonrisa...
¡Señor Jesús!
Mi Fuerza y mi Fracaso
eres Tú.
Mi Herencia y mi Pobreza.
Tú, mi Justicia,
Jesús.
Mi Guerra
y mi Paz.
¡Mi libre Libertad!
Mi Muerte y Vida,
Tú,
Palabra de mis gritos,
Silencio de mi espera,
Testigo de mis sueños.
¡Cruz de mi cruz!
Causa de mi Amargura,
Perdón de mi egoísmo,
Crimen de mi proceso,
Juez de mi pobre llanto,
Razón de mi esperanza,
¡Tú!
Mi Tierra Prometida
eres Tú...
La Pascua de mi Pascua.
¡Nuestra Gloria por siempre
Señor Jesús!
  • Pedro Casaldáliga
Un Evangelio que nos interpela. Las palabras de Jesús son terminantes: "hacer el bien a los enemigos"...
Un Evangelio para trabajar cada día con uno mismo. Para probar nuestra consistencia...

Pero yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian.
Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica.
Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.
Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes.
Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman.
Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores.
Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.
Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.
Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes".
Lucas 6,27-38.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Piden que se quite premio Nobel de la Paz a Obama

Para firmar esta petición, puede ingresar a:http://www.change.org/es/peticiones/comit%C3%A9-nobel-del-parlamento-noruego-revoque-el-premio-nobel-de-la-paz-a-obama-y-que-lo-reciba-el-papa-francisco
La grandeza espiritual no tiene nada que ver con ser mayor que los demás. Tiene mucho que ver con llegar al nivel al que cada uno de nosotros tiene que llegar. La verdadera santidad es precisamente beber tu propia copa y confiar en que así, asimilándote plenamente a tu propio caminar por la tierra, que es irremplazable, puedes llegar a ser una fuente de esperanza para muchos.

Henri Nouwen

Los problemas que aquejan a los hombres, desde que el mundo es mundo, han sido más o menos siempre los mismos. Tal vez han crecido en complejidad, pero los motivos no han variado demasiado. Que si la economía favorecerá a mi país, a mis intereses, que si saldré ileso de tal o cual enfermedad, que si lo que deseo llegará a buen término, que si ese proyecto anhelado se cumplirá, que si mi familia tendrá todo necesario, que si conseguiré trabajo, que si mis hijos crecerán felices y cumplirán sus sueños, que si mi matrimonio superará tal o cual escollo, que si el vecino me miró mal, que si mi jefe es autoritario…Nos preocupamos, y con razón, que si se acabarán las guerras con su absurdo de muertes y dolor, que si los poderosos dejarán de aplastar a los más vulnerables de la sociedad, que si los impuestos aumentan y el dinero no alcanza….Que si lo que soñé para la vida de los que amo se acerca a esas aspiraciones, que si, que si, que si…
Calculo que tantas quejas, frustraciones y temores provienen de  que no aceptamos la realidad tal como es, tal como se nos presenta. No toleramos que nuestros intereses y pretensiones se malogren…Deseamos que la vida se desarrolle como la hemos planificado. Así la queja se apodera de nosotros y nos vuelve amargados y afligidos…
Los problemas y obstáculos siempre han sido los mismos. Por eso creo que ya es hora de que como humanidad y como individuos aprendamos que la vida no es siempre color de rosa. Que hay dolores. Que hay pesadumbres. Que deberemos transitar oscuros valles y quebradas, y que sobran motivos para la tristeza…Pero que también de la aceptación brota la paz, y de la paz la alegría…
En muchas ocasiones decimos que lo mejor “es abandonarnos en Dios”, pero a la vez deseamos mantener el control. Esto resulta imposible.
O nos abandonamos con confianza en el Padre, o continuamos quejándonos del pasado, temiendo el futuro y desperdiciando el presente…
De más está decir, que debemos actuar, trabajar y soñar…pero siempre sabiendo que mucho lograremos con nuestro propio esfuerzo, y mucho no…
Pidamos al Buen Dios que nos otorgue la  gracia de la aceptación, de la gratitud y del abandono en sus sabios planes…que nunca se equivoca. Aunque a nuestros ojos sean situaciones dolorosas y no las consintamos...
Señor regálanos la gracia de reconocerte siempre y en todo lugar. Tú eres el perfecto que sabe lo que hace y  lo que cada uno de tus hijos necesita para su crecimiento, bienestar y evolución.. Amén

 @Ale Vallina

martes, 10 de septiembre de 2013

La oración, que es vivir en la presencia de Dios, es la acción por la paz más radical que podamos imaginar.

Henri Nouwen
El próximo día 14 será beatificado el argentino en el predio del “Cristo Blanco” en Villa Cura Brochero, Córdoba, Argentina. El sacerdote José Gabriel del Rosario Brochero (1840-1914), originario de Santa Rosa de Río Primero, localidad que se encuentra a los pies de la cadena montañosa de las Sierras Chicas, por el representante del Papa Francisco, el Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. El jesuita Guillermo Ortiz explica quién fue el Cura Brochero:
Para saber quién fue el cura Brochero, decía el serrano Hugo Antonio, hay que subirse al cerro Champaquí que es lo más alto tras la sierra grandes de Córdoba, en Argentina, a 2800 metros de altura, y desde allí contemplar la extensión hasta los llanos de La Rioja, porque el corazón del cura Brochero, sacerdote abnegado y evangelizador incansable, recorrió todo ese territorio a lomo de mula.
Brochero era un cura pobre de cosas, pero muy rico de cariño por la gente, como Jesús. Las sierras son muy lindas pero también muy duras para sus habitantes y, como ahora, cuando Brochero recorrió estos parajes donde se mezclan el verde y el desierto, había mucha miseria material y espiritual. Aunque no tenían caminos el cura los hizo con su mula malacara, visitando a todos lo que vivían en su inmensa parroquia. Les enseñaba el catecismo, acompañaba a los enfermos y animaba a todos al trabajo y a la vida cristiana. Juntos con los callos que le levanto la montura, también se levantaban firmes las escuelas, las iglesias y las familias cristianas en el camino del cura Brochero, como pedazos queridos de su corazón de pastor.
Cura bueno y ejemplar, murió ciego y leproso. Por eso -decía el serrano Hugo Antonio-, quien quiera conocerlo bien tiene que subirse a la punta del Champaquí y extender la piel del corazón lleno de fe sobre todos los hombres y mujeres, niños y jóvenes del extenso Valle de Traslasierra.

Guillermo Ortiz sj

lunes, 9 de septiembre de 2013


No más llanto, no más queja,
éste es el último poema desolado.
Cuando dejes de quejarte, tu alma se refrescará.
Cuando dejes de llorar, tus ojos se iluminarán.
Nguyen Binh




Ama al prójimo como a tí mismo


Hay gente que muestra cierta resistencia a la idea de reservar tiempo para sí misma. La ética puritana nos ha dejado una herencia de culpabilidad cuando hacemos algo sólo para nosotros. Hay personas que descubren que lleva dentro una vocecilla que les dice que eso es egoísmo, o que no se merecen esa clase de asueto y energía. Por regla general, suelen reconocerlo como un mensaje que les fue comunicado muy temprano en sus vidas: "Vive para el prójimo", "Ayuda a los demás y no te detengas en ti mismo".
Jon Kabat-Zinn


domingo, 8 de septiembre de 2013

8 de setiembre: nacimiento de la bella rosa, dadora de Vida infinita...MARÍA.

«¿Por qué seguimos a Jesús?»

«Jesús iba de camino acompañado por mucha gente. En esto se volvió y dijo: Si alguno no me ama más que a su padre, a su madre, a su esposa, a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aún más que a sí mismo, no puede ser mí discípulo. Y el que no toma su propia cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Si alguno de ustedes quiere construir una torre, ¿acaso no se sentará primero a calcular los gastos y ver si tiene dinero para terminarla? No sea que, una vez puestos los cimientos, si no puede terminarla, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él, diciendo: “Este hombre empezó a construir, pero no pudo terminar.” O si un rey tiene que ir a la guerra contra otro rey, ¿no se sentará primero a calcular si con diez mil soldados podrá hacer frente a quien va a atacarle con veinte mil? Y si no puede hacerle frente, cuando el otro rey esté todavía lejos, le enviará mensajeros a pedir la paz. Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo.»
Lc 14, 25-33

¿Por qué cada uno de nosotros seguimos a Jesús? En realidad, ¿Qué es lo que nos motiva a ser sus discípulos?
¿Qué diríamos si tuviéramos que dar razón de por qué somos cristianos? (Cfr. 1Pe3, 15 ss.) Las personas que nos conocen y saben que somos cristianos, ¿estarían dispuestos a ser también ellos cristianos al ver cómo vivimos nuestra fe? Si la apertura de las demás personas dependiera del testimonio de mi propia vida ¿Se convertirían en  cristianos?
Los motivos por los que decidimos seguir a Jesús pueden ser de los más variados. Muchos se dicen cristianos porque han nacido en una familia creyente y le han dicho que es católico, pero no participan de la comunidad cristiana.
Otros siguen a Jesús porque quieren asegurarse un futuro prometedor. Les han enseñado que si siguen a Jesús no les faltará nada. Creen que estando cerca de Él recibirán beneficios que garantizarán su felicidad. Aunque tal vez no entiendan bien en qué consiste la felicidad del evangelio.
Existen personas que lo siguen por curiosidad. Han probado de todo en sus vidas y esperan que Jesús les dé las respuestas que están buscando. Se sienten vacíos y han perdido el sentido de sus vida… por ello buscan a Jesús. Quieren volver a sentirse bien…
Y hay también personas que lo siguen porque descubrieron en Él a Alguien a quien merecía la pena seguir. Han encontrado en Jesús un “modelo de vida”. Se han dado cuenta de que Jesús es el Camino que los mantiene en el bien; la Verdad que les permite amarse a sí mismos sin necesidad de mentir sobre quienes son en realidad; y la Vida en abundancia que no teme hacer frente a las situaciones dolorosas porque conocen a Aquel en quien han puesto su confianza.
 Dice el evangelio que «Jesús iba de camino acompañado por mucha gente. En esto se volvió y dijo…». Los que intentamos seguir a Jesús, e incluso los que muchas veces creemos haber elegido el camino correcto, podemos caer en la tentación de dejarnos absorber por otros criterios que no son los evangélicos. Por eso es bueno dejarnos cuestionar por Jesús a fin de conocer la motivación que nos lleva a seguirlo.
Corremos muchas veces el peligro de convertir a Jesús en el “curandero” de la cuadra. En el fundador de la nueva espiritualidad del “Llame ya!”. Puede suceder que aun siguiendo a Jesús, nuestras motivaciones no estén del todo ordenadas. Y entonces es bien lícito preguntarnos ¿Por qué seguimos a Jesús?
Decimos a menudo que es difícil seguirlo, cuando nos encontramos con personas o situaciones en las que se nos hace difícil ser cristianos, pero la mayor dificultad no está en los demás, ni en las situaciones que vivimos, sino que el mayor obstáculo puede estar en nosotros mismos porque a veces no somos capaces de poner a cada situación y cada persona en el lugar que les corresponde en nuestra vida.
Cuando Jesús vio que la gente lo seguía se volvió y les explicó qué condiciones se requieren para seguirlo. Y no porque intentara tener un grupo selectos de seguidores, sino porque deseaba que reflexionaran acerca del lugar que ocupa Él en sus vidas. Nosotros también necesitamos conocer el verdadero motivo por el que seguimos a Jesús y qué lugar ocupa Dios en nuestras vidas. Él sabía que “mucha gente” lo seguía y quería ayudarlos a crecer.  Por ello siente la necesidad de plantear con claridad las condiciones que se requieren para llegar a ser su discípulo.
Expone tres condiciones; 1) Si alguno no me ama más que a su padre, a su madre, a su esposa, a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aún más que a sí mismo, 2) Si no toma la propia cruz y me sigue y si no 3) Renuncia a todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo.
  Es importante entender que la primera condición no significa que desprecie el amor hacia los demás. No nos dice que dejemos de amarlos, sino que examinemos la manera que tenemos de amar. En el amor que expresamos a los demás ¿Qué lugar ocupa el amor a Dios? El verdadero amor es libre y gratuito por sobre todas las cosas, y si nuestro amor no da libertad a las personas que amamos, los esclaviza. El hombre que se esclaviza por amor no tiene ordenado sus sentimientos y por consiguiente no ama de verdad.
En la segunda condición nos dice que hay que tomar la propia cruz y seguirlo. ¿A qué se refiere con ello? Muchas veces pedimos a Dios que sane y cure todos nuestros males y pecados. Pero debemos estar atentos de no estar construyendo una espiritualidad puritana. Pasamos largas horas rezando a Dios pero sólo hablamos de nosotros mismos. Sólo nos ocupamos de nuestros problemas y pecados.
 Ya San Pablo pidió al Señor que le sacara la espina que tenía clavada en la carne y Él le respondió «Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad» (2Cor. 12,9). Es importante purificar nuestro seguimiento a Jesús, pues ser discípulos suyos es confiar en que su gracia nos sostiene en las debilidades… No hagamos del pecado el centro de nuestra existencia y de nuestra vida de fe. Pongamos a Dios en el horizonte de nuestra vida y fortalezcamos las gracias que recibimos diariamante. No basta con evitar el pecado, debemos procurar ser buenas personas.
¿Por qué dice Jesús, que es necesario «renunciar a todo lo que se tiene» para seguirlo? Entenderíamos mal su mensaje si creyéramos que se refiere sólo a nuestras posesiones materiales. Tal vez Mateo 9, 17 nos pueda brindar una pista. Allí  leemos «Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan.» Todos hemos recibido de nuestros mayores el testimonio de la fe, pero es importante encontrarse personalmente con Jesús, y cuando logramos hacerlo muchas veces tenemos que estar dispuestos a «renunciar a todo lo que tenemos» si deseamos seguirlo. La fe verdadera no puede guardarse en un corazón viejo.
Tenemos que animarnos a hacer nosotros mismos la experiencia de encontrarnos, de una vez por todas, con Dios Padre misericordioso y dejar de lado ese temor al castigo que oprime nuestras consciencias.
 Hay mucha gente que tiene miedo a aceptar la imagen misericordiosa de Dios. Prefieren al Dios que premia a los buenos y castiga a los malos. El Padre de Jesús, nuestro Padre, es un Dios de misericordia.
Pidamos a Dios que nos ilumine para examinar nuestro seguimiento y nuestra fe. Que nos dé fuerzas para ordenar nuestro amor a fin de que no nos esclavice. Que nos animemos a tomar nuestra cruz y caminar con confianza en Dios. Roguemos para que nuestro corazón se anime a aceptar el anuncio de un Dios que es Padre y que ama misericordiosamente a sus hijos.

P. Javier  Rojas sj



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