viernes, 29 de noviembre de 2013


Arriesgarnos a lo nuevo, salir de los espacios conocidos y mirar nuevos horizontes. He aquí, la invitación de Jesús… 
Su llamado cálido y firme a la vez es una invitación a cada uno de nosotros a recorrer sus caminos. En ocasiones, tendremos que atravesar senderos sinuosos y accidentados. En otros momentos la ruta será llana y accesible. 
Sí es claro que seguir a Jesús y ponerse bajo su bandera para trabajar por el Reino implica renunciar a los “apegos” que nos impiden caminar libremente. Apegos, que pueden tener diferentes nombres y características, pero que es necesario “soltar” para volvernos livianos y dóciles a la voluntad del Padre…Cada cual tendrá que revisar sus inclinaciones, sus deseos y apegos que nos esclavizan. En suma, discernir según la voluntad divina y fluir con ella… La paz del alma depende de esa gracia, descubrimiento en suma, que necesita de la oración perseverante y confiada.
¿Qué quieres Señor de mí? ¿En dónde crees qué debo servirte? ¿ Cuáles son los caminos que debo seguir?
@Ale Vallina

jueves, 28 de noviembre de 2013



GENTILEZA: Aleteos de Volvoretá

Oración del P. Arrupe, S.J

No te dejes perturbar por la gente ruidosa y agresiva...
Conserva la paz del Señor en tu corazón y camina confiado pues Él nunca te abandona...
Recuerda: "Al mal tiempo, buena cara..."
Que nada ni nadie te quiten la paz y la alegría que Dios ha sembrado en ti...
@Ale Vallina.

VIDEO: El matrimonio más longevo de Estados Unidos celebra 81 años de casados

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Señor, Señor, Tú antes, Tú después,
Tú en la inmensa hondura del vacío y en la hondura interior.
Tú en la aurora que canta y en la noche que piensa;
Tú en la flor de los cardos y en los cardos sin flor.

Tú en el cenit a un tiempo y en el nadir;
Tú en todas las transfiguraciones y en todo el padecer;
Tú en la capilla fúnebre, Tú en la noche de bodas;
¡Tú en el beso primero, Tú en el beso postrero!

Tú en los ojos azules y en los ojos oscuros;
Tú en la frivolidad quinceañera y también
en las grandes ternezas de los años maduros;
Tú en la más negra sima, Tú en el más alto edén.

Si la ciencia engreída no te ve, yo te veo;
si sus labios te niegan, yo te proclamaré.
Por cada hombre que duda, mi alma grita: <Yo creo>
¡y con cada fe muerta, se agiganta mi fe!.
Amado Nervo


miércoles, 27 de noviembre de 2013

¿Qué se requiere para vivir bien? 
La respuesta es bastante sencilla. Se requiere una buena «economía interior» y unas «buenas relaciones exteriores». Es decir, una buena gestión del sinfín de problemas que plantea la peculiar condición de estar vivo.
Necesitamos transformar aquellas cosas que resultan ser esenciales para nosotros en; la fuente de energía que nos lleva a enfrentar cada día lo que tenemos por delante, y que se constituyen en el parámetro de elección de todas nuestras decisiones. Para que ello ocurra se requiere de cierta aptitud para resolver varios problemas: cuidar de aquellos a quienes amamos y de los espacios que compartimos con todos, estar atentos a los pensamientos, sentimientos y emociones que llevamos en nuestro interior, convertir la paz, el perdón y la generosidad en la ley universal de amor que guía nuestras actitudes, deshacerse de los desperdicios que arrastramos en forma de resentimiento, rencor u odio, y …valerse de la oración para proseguir con esa misma rutina de discernir lo que es más adecuado para estar en paz. Así sucesivamente.
P. Javier Rojas sj

La Creación-Subtitulado al Español

Dios es nuestro Padre. Eso lo decimos todos, pero ¿estamos realmente convencidos de que eso es así? ¿Un Padre de un amor inagotable, inconmensurable y profundamente generoso?
Dios es el que siempre llega a tiempo. Dios siempre sabe sacarte una sonrisa. Dios te guía desde que amaneces y hasta que te duermes. Te ama desde antes de que te formaras en el vientre de tu madre. Le perteneces desde toda la eternidad y para siempre…Es el que te levanta de tus dolores y goza con tus alegrías.
Dios no sabe hacer otra cosa que amarte…Porque es el Amor que ama, amando. Y sea que lo creas o no, tú eres su desvelo…
¡Cuántas imágenes distorsionadas de Dios encuentro en algunas personas! Consideran necesario “ganarse” el amor de Dios. Para ello recurren a todo tipo de autocastigos, se llenan de culpas insanas y por más que su mente se los diga su corazón cree que el Amor del Padre es un Bien lejano e inalcanzable.
Cuidado… ¡Ese no es el Dios que nos reveló Jesús!
El Padre de Jesús busca y ama a todos sus hijos. Y realiza una fiesta cada vez que uno de ellos regresa a casa…
@Ale Vallina

Muchas personas viven dormidas. Viven en un mundo lleno de fantasías. Se hacen ilusiones. No están en contacto con la realidad. El sacerdote jesuita indio De Mello opina que la mística es un despertar a la realidad . Experimentar a Dios es despertar. La mística no habla sólo de los iluminados, quienes están completamente compenetrdos con la luz divina, sino también de aquellas personas que han despertado, que han revivido a través de su camino espiritual liberándose de las ilusiones que se han forjado de la vida. Han despertado porque han encontrado a Dios. Dios mismo los ha despertado, sacudido a la vigilia. A veces, este proceso del despertar es doloroso, tal como a veces nos resistimos a despertar y levantarnos por la mañana. Sería mucho más lindo continuar medio dormido, viviendo en un mundo de ensueños...
Hay muchas personas que atraviesan este tipo de fases, en las cuales no viven realmente, sino que transitan por un mundo de ensueño, un mundo irreal que no tiene contacto con el mundo verdadero. Creer en el despertar de Jesús significa pedirle a Dios que nos despierte de nuestro letargo, que nos abra los ojos para que podamos reconocer la realidad.
¡Intenta recorrer despierto el transcurso de este día! ¡Obsérvate, mira cuándo huyes hacia las ilusiones, cuándo te refugias en el sueño! ¡Abre los ojos! ¡Mira la realidad, tal como es! ¡Despierta y levántate! ¡Vive atento, derecho, erguido!.
Anselm Grün.

martes, 26 de noviembre de 2013



Reconoces a que te está llamando Dios en este momento de tu vida? Que puedes hacer por Cristo?
Redescubramos nuestros talentos. Desempolvemos nuestros dones. Animémonos a ponernos al servicio del Reino...

Descargue aquí la exhortación apostólica Evangelii Gaudium del Papa Francisco en pdf

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Ven, Jesús, a buscarme,
busca a la oveja perdida.

Ven, pastor.
Deja las noventa y nueve
y busca la que se ha perdido.

Ven hacia mí.
Estoy lejos.
Me amenaza la batida de los lobos.

Búscame,
encuéntrame,
acógeme,
llévame.
Puedes encontrar al que buscas,
tomarlo en brazos
y llevarlo.

Ven y llévame
sobre tus huellas.
Ven Tú mismo.
Habrá liberación en la tierra
y alegría en el cielo”.
(San Ambrosio).

Una vida no posesiva es una vida libre. Pero esta libertad solamente es posible cuando tenemos un sentimiento profundo de pertenecer. ¿A quién pertenecemos? Pertenecemos a Dios, y el Dios al que pertenecemos nos ha enviado al mundo para proclamar en su nombre que toda la creación ha sido hecha en y con amor, y que nos llama a la gratitud y el gozo. Eso es lo que significa una vida desapegada. Es una vida en la que somos libres para ofrecer nuestra alabanza y gratitud.
Henri Nouwen.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Orientar la propia vida



« 35 El pueblo estaba de pie mirando, y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: --A otros salvó. Sálvese a sí mismo, si es el Cristo, el escogido de Dios.  36 También los soldados le escarnecían, acercándose, ofreciéndole vinagre  37 y diciéndole: --Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.  38 Había también sobre él un título escrito que decía: ÉSTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.  39 Uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba diciendo: --¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!  40 Respondiendo el otro, le reprendió diciendo: --¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condenación?  41 Nosotros, a la verdad, padecemos con razón, porque estamos recibiendo lo que merecieron nuestros hechos; pero éste no hizo ningún mal.  42 Y le dijo: --Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.  43 Entonces Jesús le dijo: --De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.»

                      Lc 23, 35-43

Nadie viene al mundo con una vida construida o un camino elegido. No traemos manual de instrucciones ni recomendación alguna de cómo aprovechar mejor nuestra vida. Y aunque podemos recibir consejos de los que nos rodean, nada garantiza que lo tomemos enserio o lleguemos a seguirlos.
Tampoco nadie nace inculto o genio, imprudente o sabio, pero llegamos a convertirnos en tales, según el camino que elijamos.
Pero si venimos al mundo con libertad. Con libertad para construir o destruir. Con capacidad para edificar una vida sobre roca firme o para pasar nuestros días flotando en la superficialidad sin comprometernos en nada. Llegaremos a ser lo que hemos sabido elegir, o la postura que hayamos tomados frente a las situaciones que «simplemente sucedieron».
Jesús no vino al mundo con un GPS (Global Positioning System) que le indicara qué camino elegir. Lo descubrió como cualquiera de nosotros y cuando lo hizo se mantuvo en él hasta la muerte.
¿Cuál fue el camino que descubrió Jesús? ¿Cuál fue su vocación? En primer lugar, descubrió que necesitábamos conocer el rostro compasivo y misericordioso de Dios. Nos hizo conocer el amor incondicional que nos tiene su Padre, y se encargó de convencernos de que «nada de lo que hagamos hará que Él nos ame menos».
Pero también nos enseñó cuál es el mayor desafío que debemos enfrentar en nuestra vida. Nos mostró que el que piensa distinto no es nuestro enemigo. Que el extranjero debe ser acogido con benevolencia, y que cualquier persona debe ser respetada como tal porque también ella es hijo de Dios. Pero sobre todo, nos mostró que  donde se encuentran nuestros verdaderos enemigos es en nuestro mundo interior.
¡Todos tenemos defectos que mantener «a raya»!, pero nuestra vida espiritual no consiste en obsesionarnos en quitarlos todos uno a uno, porque la vida es mucho más que eso.
Hemos de aprender sobre todo a ser humildes y sensatos. Tal vez logremos quitar algunas aristas de defectos, pero resulta más importante saber reconocerlos y pedir perdón si ofenden o hieren a otros. No debemos creer que «siempre» tenemos la razón, y que consultar o pedir opinión no nos hace débiles, sino sabios y prudentes.  
Los verdaderos discípulos de Cristo Rey son aquellos que construyen el Reino de Dios a ejemplo de Jesús, tendiendo la mano al que sufre, regalando esperanzas, cuidando de los más débiles.
Jesús nos enseñó que el gran desafío que tenemos que enfrentar como seres humanos es a no perder por completo aquello que nos hace verdaderamente hombres: la capacidad de amar en su doble vertiente -a nosotros mismos y a los demás-, hasta la entrega total. Esta fue su vocación y este fue el camino que siguió hasta la muerte.
No te ocupes solo de quitar cizaña de tu corazón, ni andes preocupado por quitar la pelusa del ojo ajeno, ocúpate más bien de quitar la viga que llevas en el tuyo y en sembrar el trigo de amor y compasión.
Evita andar por la vida con el alma herrumbrada y corroída por la avaricia y envidia, pero sobre todo no dejes de ofrecer perdón y libera tu corazón de resentimientos y reproches.
Recuerda que tu peor enemigo será siempre la mentira que te dices a ti mismo, y que la única manera de vencerlo será siempre vivir en la verdad. Por ello dijo Jesús en su evangelio «la verdad los hará libres» (Jn 8, 32). Siempre que arrojemos luz de verdad sobre nuestra vida seremos libres, de lo contrario viviremos esclavos de la ilusión y de la fantasía.
Reconocer a Jesús como Rey del Universo, es reconocerlo como Señor de nuestra vida. Es ver en su vida el modelo de realización del hombre y la manera concreta de amar a Dios.
Pidamos a Jesús, Rey del Universo, que nos ayude a conquistar el propio terreno interior, donde nuestro Padre Dios, quiere hacer su morada santa…

P. Javier Rojas sj

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