viernes, 28 de marzo de 2014

El hombre de fe es el hombre que se sabe amado y que responde con amor porque está centrado en Dios. Siente el clamor de Dios. El fariseo no se sabe amado, cumple con la ley para salvarse y no responde con amor porque está centrado en sí.
P. Segundo Galilea

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