miércoles, 16 de abril de 2014

Cuántas traiciones Jesús. Cuántos amigos que no lo son. Cuánta desolación se acerca. Un mundo te abandona y sin embargo, sigues. Tu confianza en el Padre es total. Es auténtica. Y no de decae aún ante el terremoto que se acerca…
Jesús mío, continúo acompañándote. No quiero dormirme. No deseo huir. Le ruego a tu Madre, la Fiel, que me regale una porción de su fidelidad, para no correrme del camino de tu Pasión.
Jesús desearía ser una contigo y vivir a tu lado estos días decisivos. Otórgame esa gracia. Amén.

@Ale Vallina

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