lunes, 20 de octubre de 2014

Una persona amiga me hacía notar días pasados, que suelo referirme mucho a la necesidad de vivir en el presente. Como que se trata de un tema realmente interesante e importante para mí. Y, de verdad, es así.
El famoso “Carpe Diem” latino,  que traducido quiere decir “aprovecha el día” o “ aprovecha el momento” es, a la vez una necesidad, y también un aprendizaje. Necesidad, porque nadie que desee vivir plena y sanamente, puede hacerlo en un tiempo y en lugar que no sean el aquí y el ahora. Y un aprendizaje, porque nuestros pensamientos suelen llevarnos a un pasado que ya murió, volviéndonos amargados y nostálgicos; o trasladarnos a un tiempo futuro, que no ha llegado todavía, lo que nos provoca ansiedad y preocupación constantes. De allí, la necesidad de re-situarnos continuamente en el momento actual. Con la práctica, se logra reducir al mínimo, y lo estrictamente necesario, los pensamientos que nos llevan a otros momentos diferentes del ahora.
El anhelo de poseer lo que no poseemos, o de estar en el sitio o en el tiempo en el que no vivimos, nos colma de zozobra. Nos impide estar en el “hoy” que es el tiempo en el que Dios nos habla, nos interroga y nos acompaña.
Si no logramos vivir en el presente, nos perdemos un regalo maravilloso y nos posicionamos en lo que “no existe”. Y ninguna vida puede vivirse en un tiempo y en un espacio irreal o inexistente. Al menos una vida plena…
Jesús nos reiteró que no tengamos miedo. Nos recordó que Él estará con nosotros siempre, hasta el fin de los tiempos. Nos manifestó que Dios nos proveerá de lo que necesitemos, ya sean fuerzas, alimentos, vestido, esperanzas…
No está mal recordar el ayer o planificar algunos aspectos del mañana, pero lo que no debemos es dejar de vivir el momento presente.
Les deseo que vivan un hermoso día lunes disfrutando cada segundo con plenitud.

@Ale Vallina

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