sábado, 18 de enero de 2014



El Papa Francisco en una hermosa homilía en su Misa matutina, presentó cuatro modelos de creyentes: Jesús, los escribas, el sacerdote Elí y sus dos hijos, también ellos sacerdotes.
Los escribas enseñaban poniendo cargas muy pesadas sobre los hombros de la gente. “Gente incoherente… ¡No dejan entrar, y no entran! Es una manera, un modo de predicar, de enseñar… Y cuántos hay que piensan que la fe sea algo así…”.
En el Libro de Samuel aparece la figura de Elí, “un pobre sacerdote, débil, tibio”. Él mira cómo una señora que se llamaba Ana, “rezaba a su modo, pidiendo un hijo”. En su corazón la despreció. “¡Cuántas veces el pueblo de Dios no se siente querido por los laicos cristianos, por los sacerdotes, por los obispos!”. 
Los hijos de Elí – prosiguió el Papa – “eran sacerdotes, pero bandidos”. “Iban detrás del poder, detrás del dinero. Explotaban a la gente, se aprovechaban de las limosnas, de los dones” y “el Señor los castiga fuertemente”. Esta “es la figura del cristiano corrupto, del laico corrupto, del sacerdote corrupto, del obispo corrupto, que se aprovecha de su situación, de su privilegio”. De un corazón corrupto sale “la traición”. 
Y después está Jesús. De Él la gente dice: “¡Este enseña como uno que tiene autoridad: esta es una enseñanza nueva!”. Pero ¿dónde está la novedad? “La novedad de Jesús es que consigo trae la Palabra de Dios, el mensaje de Dios, es decir el amor de Dios por cada uno de nosotros”. Jesús “acerca a la gente a Dios y para hacerlo se acerca Él: está cerca de los pecadores”. Jesús “busca el corazón de las personas. A Jesús sólo le interesa la persona, y Dios”. Esta actitud “es aquella de la que la gente dice: ‘¡Pero, ésta es una enseñanza nueva!’”. No – observó el Papa –, “no es nueva la enseñanza: lo nuevo es el modo de hacerla. Es la transparencia evangélica”: “Cada uno en su puesto. A no ser puros legalistas, hipócritas como los escribas y los fariseos. A no ser corruptos como los hijos de Elí. A no ser tibios como Elí, sino a ser como Jesús, con ese fervor de buscar a la gente, de curar a la gente, de amar a la gente”.

Guíame



Guíame, dulce luz, por entre las tinieblas ¡guíame tú!
Negra está la noche, lejana ¡a casa, ¡guíame tú!
Dirige mis pasos; cosas lejanas no las quiero ver, me basta un paso.
Nunca fue así; ni te pedí así tu guía.
Me gustaba escoger mi camino; pero ahora ¡guíame tú!
Amaba el día claro; el orgullo me guiaba,
despreciaba el miedo: no te acuerdes de aquellos años.
Siempre me bendijo tu potencia; aún hoy me guiará
por pantanos y eriales, por montes y torrentes,
hasta que desaparezca la noche y me sonría al alba el vuelo de los ángeles
amados largo tiempo y perdidos ahora.

Cardenal John Henry Newman

viernes, 17 de enero de 2014


¿Dónde vas y dónde quieres llegar cada tarde entre dos luces, cansado de andar y andar, hecho camino de esperanza? ¿Quién te sigue, quién se atreve a poner su pie desnudo en tu pisada siempre en marcha? ¿Por qué llevas sólo amor? ¿Por qué llevas paz y gracia?
¿Por qué saber que la luz de las estrellas es tu tienda en la noche que te aguarda? Caminante, de corazón pobre y libre, hecho tienda abierta en tu llamada. Caminante, alzando siempre la vista, que busca la perfección en la altura y dejas sola la playa.
Hay quienes no hacen camino, no buscan, no escuchan y su andar es solo pisadas, porque el alma se ha hecho sorda en el dinero y la muerte se ha agarrado a sus entrañas. Pero a Ti te gusta dejar al paso la huella de tu pisada. Te gusta que el hombre oiga el pajarillo que el Padre alimenta cada mañana.
Señor de los caminos que buscan llegar. Señor de los caminos abiertos entre los campos que gritan libertad. Señor de los caminos que arrancan al hombre de lo seguro, de los suyos, de sus bienes, de sus cosas y lo lanzan a seguir tu paso hecho sendero estrecho y a seguir tu paso donde quiera que vayas.
Señor, si el camino es largo, si la sed y el sol abrasan, Tú eres el vaso fresco de agua. Arranca, arráncame de las cosas, que mi corazón aún guarda una gaviota que quiere abrir sobre el mar sus alas.

Gustavo Albarrán SJ

jueves, 16 de enero de 2014

No te eches hacia atrás



¡No pretendas volver a las "cebollas y ajos" de Egipto porque el Mar Rojo te parezca difícil de cruzar!. Hay momentos en que percibimos que nos resulta muy difícil seguir adelante o hacer frente a algunas situaciones. Tenemos la sensación de estar "derrotados" o al menos, sin las fuerzas necesarias para atravesar el propio Mar rojo. Nos sentimos atrapados y sin salida, desconcertados. La vida espiritual requiere salir del país de la esclavitud para vivir como hijos en la tierra prometida, y el Mar Rojo es la primera prueba a la que tenemos que enfrentarnos. ¿Que representa el "Mar Rojo" en mi vida? Representas esos momentos en que debemos hacer elecciones que exigen toda nuestra persona. Son decisiones difíciles porque significan dejar de lados viejos modos de actuar, de vivir y pensar, para entrar en la dinámica del evangelio, de la confianza y del abandono en Dios. Por ello Moisés se dirigió a los israelitas diciendo; "Nos se asusten, permanezcan firmes Yahvé los va a salvar...Yavé luchará por ustedes. Ustedes solamente mirarán" (Ex 14, 13-14). Ante los momentos difíciles y complicados podemos descansar en Dios. Cuando percibimos que nuestras fuerzas son pocas para seguir adelante es cuando podemos ver el poder de Dios. Es verdad, en la debilidad, Dios hace fuerte. No temas seguir adelante en tu camino de libertad sólo porque el "mar rojo" te parezca difícil cruzar.

P. Javier Rojas, sj

miércoles, 15 de enero de 2014

Comprender


Cuando sea tentado por el hambre, no me dejes caer en soluciones fáciles. No a la gula, no a la pereza, no a la vida cómoda y satisfecha. Dame sólo el pan nuestro de cada día. Cuando sea tentado por la fama, no me dejes caer en la soberbia. No a la imagen, no al orgullo, no a una vida ambiciosa y fácil. Dame sólo la grandeza de tener hermanos y Padre. Cuando sea tentado por el poder, no me dejes caer en sus redes. No al uso de su fuerza, no al dominio, no a una vida arrogante y prepotente. Dame sólo el gozo del servicio humilde. Cuando sea tentado por lo que sea, no me dejes solo con mi pena ni con mi osadía. Y aunque no te lo pida, ni haya apreciado tu ejemplo y propuesta, dame tu segura compañía para andar por la vida. Y mientras caminemos por el desierto, que tu Espíritu, sólo tu Espíritu, me empuje y guíe a los corazones y a los oasis en los que Tú estás presente, aunque no lo invoque. ¡No me dejes caer en estas ni en otras tentaciones! 

 Florentino Ulibarri

martes, 14 de enero de 2014


Suplicar a Dios para que nos conserve el don de la fe, de la luz que nos hace reconocer en Jesús al Hijo de Dios; ensalzar a Dios que nos ha dado esta luz y nos ha hecho reconocer su infinita realidad íntima, que se ha revelado en su Cristo. Esta es nuestra vida. Toda nuestra vida, sin distinciones de momentos, en una sola unidad, en una sola unificación. El hombre perfectamente unificado llega a ser únicamente y de continuo esta súplica y esta alabanza. 

Giuseppe Dosseti.

lunes, 13 de enero de 2014

Perfeccionista


Conocimiento y amor



CONOCIMIENTO Y AMOR

Señor mío, hazme digno de conocerte,
para que también te pueda amar,
pero no con aquel conocimiento que acompaña
a la dispersión del Intelecto,
fruto del ejercicio que proviene de la enseñanza.
Al contrario, hazme digno de aquel conocimiento
por el cual el Intelecto,
con sólo mirarte, glorifique tu naturaleza
en aquella visión que aleja del pensamiento
las sensaciones del mundo…

Mueve en mí la comprensión de tu humildad…

Isaac de Nínive

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