sábado, 15 de febrero de 2014

Oremos por ellos y por sus familias...
En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: 
"Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. 
Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos".
Los discípulos le preguntaron: "¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?".
El les dijo: "¿Cuántos panes tienen ustedes?". Ellos respondieron: "Siete".
Entonces él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud.
Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran.
Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado.
Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió.
En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta.
Marcos 8,1-10

jueves, 13 de febrero de 2014

Votos matrimoniales:

Votos de Alejandro
Hilda, 
Creo que el Señor ha ordenado nuestro matrimonio, y que también El lo sostendrá. 
Por eso ante su presencia prometo amarte... 
Con un amor que nos ayude a soportar tiempos de prueba y dificultad. 
Con un amor que te inunde de confianza. 
Con un amor que nos haga fijar nuestra mirada en Dios nuestro Señor. 
Con un amor paciente, tolerante y comprensivo. 
Con un amor dispuesto a llenarte de alegría y felicidad, tanto como de ánimo y sostén. 
Con un amor que sepa secar tus lágrimas y te proteja en un abrazo... 
Sí, prometo amarte con un amor que busque siempre la manera de decirte cada día: 
"Sos muy especial para mí" 
Hilda, te entrego este anillo como símbolo de mi compromiso.
Votos de Hilda
Alejandro:
Creo que el Señor ha ordenado nuestro matrimonio, y que también El lo sostendrá. 
Por eso ante su presencia prometo amarte... 
Con un amor que no falle o se desvanezca ante la adversidad. 
Con un amor que esté comprometido a crecer y llevar fruto. 
Con un amor que sea lento para la queja y pronto para la alabanza. 
Con un amor que construya puentes de reconciliación. 
Con un amor dispuesto a acercarse con respeto, a aceptar tus silencios, a animarte cuando aflojes y a impulsarte en tus sueños. 
Con un amor que escuche a tu corazón y lo comprenda... 
Si, prometo amarte con un amor que encuentre siempre la manera de decirte cada día: 
"Sos muy especial para mí" 
Ale, te entrego este anillo como símbolo de mi compromiso.
( Tomado de la WEB)

Día de San Valentín


¡No malgastemos la Buena Nueva en palabras que no han nacido del silencio!”.
 Pedro Arrupe sj
¿Serán nuestras palabras en facebook como el mensaje del náufrago en la botella que se lanza al mar con una incierta esperanza? ¿Cuál será mano y cómo el rostro desconocido que lo tome y lo lea? ¿Le moverá a enviarnos el afecto de otras palabras, de otros ecos, como la huella del pie desnudo en la isla de Robinson?
Xavier Quinzà Lleó
¡Buenos días!
Qué importante que es ir cerrando ciclos y dar paso a lo nuevo, ¿no es verdad?. Si nos apoltronamos siempre en nuestras zonas de confort no conocemos nuevos horizontes, no jugamos "el juego de la vida", no arriesgamos y no crecemos...
A salir a las periferias, nos insta Francisco. Salgamos pues. Algo bueno hemos de encontrar. Y todo será crecimiento. De la mano de Jesús es más fácil. ¿No crees?
Que hoy sea un día de soltar lo viejo y tomar lo nuevo. Como la respiración: inspirar aire que nutre, que da salud y expirar lo que ya no sirve, lo que está de más.
Buenos días. Nuevamente.
@Ale Vallina.

miércoles, 12 de febrero de 2014


No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Somos seres llenos de pasión.
Walt Whitman


¿Me albergas un instante
aquí?,
¿al amparo de tus alas?

¿A la sombra de tu tienda,
tan sólo unos segundos?,
¿me recibes?

A ver si poco a poco te convenzo
de hacerme tu huésped.

Por ahora,
son sólo unos segundos los que pido,
mientras pasa la noche.
Hace frío.

Merodean los lobos,
voraces y crueles comensales de mi mesa.
Tengo miedo,
estoy solo.

Después,
si no te soy tan adverso y repulsivo,
como no lo fui
cuando extendiste los brazos para amarme,
tal vez me permitas
trasladar mis enseres,
y allegarme a tu casa para siempre.
Irma Bettancourt
12 de febrero, Día Internacional contra la Utilización de Menores Soldados
"Yo soy solo un niño, pero sé lo que es un conflicto. Fui parte de él”
Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanlo bien. 
Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. 
¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!".
Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola.
El les dijo: "¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo,
porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?". Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.
Luego agregó: "Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro.
Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios,
los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.
Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre".
Marcos 7,14-23.

lunes, 10 de febrero de 2014

La sangre del justo
y la del malvado
pasan por tu mismo corazón.
La espalda del que golpea
y la que recibe el latigazo
son parte de tu mismo cuerpo.
En tus lágrimas lloran
el dolor del bueno
y la confusión de su agresor.
Tu misma ternura abraza
el rostro de tu madre María
y el del soldado que te clava.
En tu corazón no hay excluidos,
en tu cuerpo todos cabemos,
en tus lágrimas todos lloramos,
en tu ternura todos existimos.
¡Déjame entrar contigo,
Señor, en tu misterio,
y vivir en el hogar de tu pasión
donde reconcilias lo imposible!


Benjamín González Buelta sj

Este fin de semana pasado estuve haciendo ejercicios espirituales en un clima de silencio y oración. 
Como en todos los retiros fue el Señor llevándome por sus caminos y yo intentando ver y oír lo que me iba mostrando y diciendo, a pesar de mis resistencias internas, mis incongruencias y las vendas que me impiden mirar…El clima de oración, la soledad de mi habitación, la Eucaristía compartida en la pequeña capillita de Agrelo… Las miradas de los otros ejercitantes que, como la mía, estaban húmedas, deseosas del encuentro con el Amor, gozosas de ese encuentro. Los cuadernos, la Biblia, el mate…
Y el impacto al salir del retiro. La noticia del terrible accidente vial en el que perdieron la vida 19 personas cuando un camión circulando a 120 km por hora a “contramano” en una ruta de doble vía impactó contra un ómnibus de pasajeros de larga distancia…
La noticia luctuosa, ya de por sí impactante para cualquiera, se clavó como un aguijón en mi alma que acababa de vivir tanto silencio y paz. ¿Por qué Señor, por qué…? le pregunté entre sollozos. ¿Por qué esas personas tuvieron que morir de manera tan violenta, dejando a su alrededor tanto dolor, sueños rotos y almas desarmadas? Yo, que había vivido junto al Dios de la Vida esos intensos días, no comprendía por qué un conductor presumiblemente alcoholizado, mató con tanta impunidad a esas personas plenas de vitalidad y proyectos…¡Cuánta impotencia, Señor!
Más allá del impacto que ha causado en mi provincia este grave accidente, me pregunté cuántos accidentados hay cada día en el mundo, cuánto dolor en rutas. Cuánto dolor en el campo y en la ciudades, cuántas familias desarmadas… Y de allí salté a las injusticias de todo tipo que pueblan el mundo. Por mi alma pasaron tantos rostros sufrientes de conocidos y desconocidos, hambrientos, violentados, niños y adultos explotados…Mujeres y hombres como vos, como yo, que sufren discriminación, abusos, injusticias de todo tipo…
Mi alma se llenó de paz cuando sentí, que así como cada día trae su tragedia y su dolor, también trae rostros que sonríen y se levantan de sus múltiples caídas. Personas que ayudan a los hermanos presos de la violencia y la soledad, gente que sale de sus “cuevas” personales al encuentro de los demás, para servir, para dar de comer, para abrazar a los que sufren.
Personas buenas y comprometidas con la realidad, en suma, que le dicen a Jesús cada uno de los días de su vida: 

“ Nosotros te ayudamos a construir el Reino aquí en la tierra”. Y a pesar del negativismo y del dolor, de las injusticias y del caos, continúan tendiendo puentes, apostando a la paz y colaborando con los sufrientes y desvalidos. ¡Hay tantos héroes anónimos, tanta vida aún en el dolor, tanto amor desinteresado…!
Le pido a Dios por las víctimas inocentes de esta tragedia, que nos ha dejado a todos con la boca abierta y el corazón desarmado. Pero también le pido por tantas tragedias que ensombrecen las almas de tantos en todo el mundo entero.
Acá. Allá. En las antípodas de mi país. En el otro hemisferio seguirán sucediéndose catástrofes de todo tipo…pero también habrá personas que se conmoverán ante el dolor y actuarán para paliarlo, idealistas que pese a todo pronóstico continuarán construyendo un mundo más justo y solidario.
Muchos de éstos, quizá no conozcan a Jesús. Seguramente muchos se dirán a sí mismos agnósticos o profesarán otros credos…pero si intentan a cada minuto mejorar el mundo, si sus propósitos y sus acciones se alinean para mejorar la vida de otros, el Dios de Jesús, los habita y los impulsa. Aunque ellos lo desconozcan.
Ojalá dejemos que ese Dios del que tanto nos habló Jesús, se haga carne en todos nosotros…Que así sea.
@Ale Vallina.

domingo, 9 de febrero de 2014

Tira la piedra de hoy,
olvida y duerme. Si es luz,
mañana la encontrarás,
ante la aurora, hecha sol.
Juan Ramón Jiménez.

«Ilumina el mundo»

«13 ``Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya no sirve para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. 14 ``Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; 15 ni se enciende una lámpara y se pone debajo de una vasija (un almud), sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. 16 ``Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.»


                   Mt 5, 13-16

El P. Pedro Arrupe, SJ (1909-1991), que fue Prepósito General de los Jesuitas, afirmó; «No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido». Y no lo hizo porque se creyera alguien importante e influyente, lo dijo porque estaba convencido de su vocación de cristiano y de ser un colaborador en la misión de Cristo.
Era consciente que Dios necesitaba de él para hacer presente el anhelo de que el hombre sea amado, respetado, cuidado. ¡Qué sería de nuestro mundo si dejáramos por un momento de expresar amor! ¡Qué sucedería con nosotros si dejáramos por un instante de expresarnos bondad, compasión, solidaridad unos a otros! ¿Te imaginas que sucedería? Estoy seguro que el mundo sería un completo caos. Se oscurecería por completo.
En nosotros, en cada uno de nosotros, hay una chispa de luz divina destinada a iluminar la pequeña parcela en la que vivimos. En el mundo somos, como lo afirma el evangelio, la sal que condimenta la vida y la luz que ilumina el sendero por el que transitamos.
La bondad, el amor, la caridad, la paciencia,  son la sal con que damos sabor a la vida.  Y si dejamos de «salar» el mundo en el que vivimos, si dejamos de ser luz para quienes buscan que alguien les ame y los comprenda, ¿qué será del necesitado? ¿Quién dará esperanza al que es ignorado, amor al que se encuentra desesperado? ¿Quién será el cobijo para el que está solo y abandonado?
Cuando Jesus les habló a sus discípulos diciéndoles «ustedes son la sal de la tierra» los estaba animando a no dejar de comunicar a los demás la luz de Dios que había en su interior. Los desafiaba a que no se dejaran desanimar por la desesperanza.
Muchos podrán pensar ¿Y quién se ocupara de mí? Yo también me encuentro solo y desamparado. También me encuentro necesitado de un oído atento que escuche mis penas y mi dolor, ¿Quién será para mí sal y luz?
Dios jamás abandona a aquellos que se comportan como buenos samaritanos para los demás. Y por ello afirma el profeta Isaías «Si compartes tu pan con el hambriento y albergas a los pobres sin techo, si cubres al que ves desnudo y no te despreocupas de tu propia carne, entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar» (Is, 8, 7).
Muy a menudo nuestros propios problemas dejan de poseer el carácter trágico cuando somos capaces de salir de nuestro propio mundo de lamentos. Cuando nos acercamos al dolor del prójimo, el propio recibe la misma acogida con la que nosotros nos disponemos a abrazar el ajeno.
Ser sal y luz significa ser conscientes de que no podemos pasar por el mundo sin que hayamos puesto algo de nosotros para que sea mejor. Hay muchas personas que no conocerán lo que es el amor desinteresado si tú no se lo entregas. Muchos, que jamás comprenderán su propio valor si tú mismo no se los muestras. Hay quienes no sabrán lo que significa ser respetado si tú no lo haces.
Pidamos a Dios ser más conscientes de nuestra vocación de cristianos y de nuestro compromiso con su obra redentora.



P. Javier  Rojas sj

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