sábado, 5 de abril de 2014



Algunos de la multitud que lo habían oído, opinaban: "Este es verdaderamente el Profeta". 
Otros decían: "Este es el Mesías". Pero otros preguntaban: "¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea? 
¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David y de Belén, el pueblo de donde era David?".
Y por causa de él, se produjo una división entre la gente.
Algunos querían detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él.
Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron: "¿Por qué no lo trajeron?".
Ellos respondieron: "Nadie habló jamás como este hombre".
Los fariseos respondieron: "¿También ustedes se dejaron engañar?
¿Acaso alguno de los jefes o de los fariseos ha creído en él?
En cambio, esa gente que no conoce la Ley está maldita".
Nicodemo, uno de ellos, que había ido antes a ver a Jesús, les dijo:
"¿Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo?".
Le respondieron: "¿Tú también eres galileo? Examina las Escrituras y verás que de Galilea no surge ningún profeta".
Y cada uno regresó a su casa.
Juan 7,40-53.

viernes, 4 de abril de 2014

Estoy viviendo muy de prisa, Señor, no me detengo en nada, las circunstancias me van viviendo y no vivo yo las circunstancias. 
Paso de una actividad a otra. 
Dicen que esto es el mal del siglo, pero no me gusta, Señor, ir tan de prisa. Los días y las noches pasan presurosas y creo que dejo de hacer cosas muy bellas.
Mi vida se desliza vertiginosa; quiero detenerme y ver una puesta de sol que tiñe de rojo el agua de la laguna, o las nubes sobre las montañas, quiero encontrar tiempo para visitar a un enfermo; dame tiempo para leer.
Pero sigo repitiendo; <<no tengo tiempo>>.
Cuando veo el reloj y son ya las once de la noche, analizo: corrí, corrí como todos los mortales. Dejo de disfrutar, de saborear las miradas tiernas de los niños, de observar los pétalos finos de una rosa.
No tengo tiempo de detenerme a ver los parques, la belleza de las flores, el ruido de las fuentes y el trino de los pájaros, junto con los niños que corretean, hacen todo un poema.
Dame fuerza, Señor, para detener mi carrera. Quiero sentir la paz para darla a mis hermanos de peregrinar, que, como yo, corren. Dejamos lo trascendental por lo transitorio.
En todos los rostros se observa un duro rictus de velocidad que lo va desfigurando.
Dame, Señor, serenidad para vivir, calma para detenerme y poder amar a todos.
Sin prisas, sin velocidad, sin atropellamiento.
Te ofrezco mi jornada de hoy, Señor, llénala tu de tu amor, para poder darlo a los demás.
Amén.
Ana María Rabatté y Cervi
Estas son las preguntas que cada uno debe plantearse: ¿conozco a Jesucristo? ¿Lo conozco verdaderamente? ¿Lo conozco bastante? ¿Cómo podría conocerlo mejor? Nadie puede responder de manera satisfactoria a estas preguntas, no sólo porque elconocimiento de Cristo plantea tales problemas y supone tales profundidades que sólo la ignorancia, y no la inteligencia, puede pretender tener una idea satisfactoria de Cristo, sino también porque cualquier progreso realizado en el conocimiento de Cristo, en lugar de calmar nuestra sed de conocimiento, la hace más viva. La experiencia de quienes estudian, y todavía más la de los santos, está ahí para enseñárnoslo.
Papa Pablo VI

Francisco en Santa Marta: Hay que rezar sin miedo y con insistencia

2014-04-03
El Papa centró su homilía en casa Santa Marta en la oración. Francisco explicó querezar es como dialogar con un amigo. Hay que hacerlo sin miedo, y con libertad e insistencia como lo hizo Moisés en el Monte Sinaí.

PAPA FRANCISCO
"Abrir el corazón a la oración. Moisés bajó del monte fortalecido: 'He conocido más al Señor', y con esa fuerza que le dió la oración, retomó su misión de conducir al pueblo hacia la Tierra prometida. Porque la oración fortalece, fortalece”.

Francisco recordó que no se puede rezar sin el Espíritu Santo y dijo que la oración cambia el corazón porque ayuda a conocer cómo es Dios realmente.

EXTRACTO DE LA HOMILÍA DEL PAPA
Fuente: Radio Vaticana

"El que cambió fue Moisés, porque Moisés creía que el Señor habría hecho esto, creía que el Señor habría destruido al pueblo, y recuerda qué bueno había sido el Señor con su pueblo, cómo lo había liberado de la esclavitud de Egipto y conducido con una promesa. Y con estas argumentaciones, trata de convencer a Dios, pero en este proceso él vuelve a encontrar la memoria de su pueblo, y encuentra la misericordia de Dios. Moisés, que tenía miedo, miedo de que Dios hiciera esto, al final desciende del monte con algo grande en su corazón: nuestro Dios es misericordioso. Sabe perdonar. Vuelve sobre sus decisiones. Es un Padre”. 

"La oración nos cambia el corazón. Nos hace comprender mejor cómo es nuestro Dios. Pero para esto es importante hablar con el Señor, no con palabras vacías. Jesús dice: ‘Como hacen los paganos. No, no: hablar con la realidad: ‘Pero, mira, Señor, que tengo este problema, en la familia, con mi hijo, con este, con el otro… ¿Qué se puede hacer? ¡Pero mira que tú no me puedes dejar así!’. ¡Ésta es la oración! ¿Pero tanto tiempo lleva esta oración? Sí, lleva tiempo”. 

"La Biblia dice que Moisés hablaba cara a cara con el Señor, como con un amigo. Así debe ser la oración: libre, insistente, con argumentaciones. Y también reprochando un poco al Señor: ‘Pero, tú me has prometido esto, y esto no lo has hecho…’, así, como se habla con un amigo. Abrir el corazón a esta oración. Moisés bajó del monte fortalecido: ‘He conocido más al Señor’, y con esa fuerza que le había dado la oración, retoma su trabajo de conducir al pueblo hacia la Tierra prometida. Porque la oración fortalece: fortalece. Que el Señor nos dé a todos nosotros la gracia, porque rezar es una gracia”.

jueves, 3 de abril de 2014

Jose Luis Perales -que canten los niños.

Si hay algo que poseen los niños y que, lamentablemente, los adultos vamos perdiendo con el correr del tiempo es la capacidad de asombro. Los niños se sorprenden de todo lo que les acontece. Desde la mañana hasta que se duermen por la noche no hay nada que no los movilice ni  maraville.
La brisa, la luz, los animales, los alimentos, el sol, las flores, la oscuridad, los otros niños, las pompas de jabón, el sonido de los instrumentos musicales, los colores, los olores, las texturas…
Es inútil tratar de vivir satisfechos y jubilosos si no nos producen asombro las pequeñas “cosas” cotidianas. Esas, que no poseen siempre un valor monetario, pero que nos arrebatan sonrisas, nos admiran, nos conmocionan, nos causan estupor o fascinación.
A medida que nos volvemos adultos, nos vamos poniendo serios y lo maravilloso que posee la vida deja de causarnos admiración y agradecimiento. También, dolorosamente, hay niños-adultos a los que se les ha arrebatado el candor de la niñez y a los que ya poco los maravilla…
Si fuera posible, hoy prestemos mayor atención a todo aquello que nos rodea. Sonidos, colores, aromas. Cerremos los ojos y tratemos de percibir el mundo. Alegrémonos de los “sentidos”, puertas de conocimiento; admiremos la respiración, bendigamos las horas que nos traen aprendizajes…
Que nuestra oración de este día sea la de Miguel de  Unamuno que dice:
“Agranda la puerta, Padre, porque no puedo pasar;
la hiciste para los niños. Yo he crecido, a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta, achícame, por piedad,
vuélveme a la edad bendita en que vivir es soñar.”
Que así sea.

@Ale Vallina

«Debemos ayudar a nuestros niños a experimentar la Presencia divina que los acompaña y los cuida siempre. Si les enseñamos a cultivar la conciencia de un Dios que es Padre y providente aprenderán a vivir más fácilmente la fe y a cultivar la oración»

P. Javier  Rojas, sj

Dirección (¿o dominio y dependencia?) Espiriutal

El P. Luis Mendizábal enmarca la dirección espiritual dentro de la economía espiritual propia del Nuevo Testamento y afirma que es el Espíritu Santo el verdadero guía y director. Con ello se previene de la «más
importante deformación, que consiste en concebir el ministerio humano como una operación  cernida  en 
sí  misma,  cayendo en  la  tentación de  dominio sobre aquellos a los que debía desinteresadamente ayudar y servir en el Señor» (p. 15). El Nuevo testamento deja de manifiesto que el ser humano puede entablar directamente una «conversación íntima con Dios para ser dirigido principalmente por el Espíritu Santo» (p. 16). El autor desarrolla cuatro puntos en su trabajo y señala que la tarea del director espiritual consiste en introducir a la persona en la familiaridad con Dios que es fruto de «la íntima conversación con Dios para ser dirigido principalmente por el Espíritu Santo» (p. 16). Todo cristiano está llamado a vivir en conversación con el Padre en Cristo y ser conducido vitalmente por el Espíritu Santo, a actuar en el Espíritu. Subraya Mendizábal que la «dirección principal del Espíritu Santo es elemento formal de la perfección cristiana» (p. 20). En segundo lugar afirma que la economía espiritual del Nuevo testamento puede desarrollarse gracias a la rectitud y pureza de corazón que «forma en el hombre el “ojo sencillo” de la recta intención». Esta rectitud de corazón no tiene nada de rigidez sino que ordena la vida hacia Dios y lo vuelve más disponible y flexible gracias al amor auténtico. En el tercer punto remarca que la rectitud de corazón se manifiesta en la plena docilidad a las mociones del Espíritu Santo que consiste en «la confianza en la acción mística y secreta del Espíritu» (p. 22). Pero el autor distingue además que,  si bien «las mociones del Espíritu es la primera y esencial condición de todo progreso y santidad» (p. 22), existe un doble grado en la comunicación de la moción divina; en grado común: el hombre elige su propia dirección en la vida gracias a los hábitos sobrenaturales que se les ha infundido pero sin moción efectiva especial del Espíritu Santo. Y por inspiración del Espíritu Santo: Se trata de una moción psicológicamente perceptible en la inteligencia o la voluntad. La inspiración es una «perfección complementaria del movimiento puro y simple comunicado formalmente por la gracia habitual y virtudes infusas» (p. 23). Para Mendizábal las inspiraciones del Espíritu vuelven al hombre capaz de reconocer y familiarizarse con Dios y apto para obedecer la voz del mismo Espíritu Santo. Cuando el Espíritu «toca de manera notable la potencia humana, se convierte en experiencia un tanto fuerte, que suele ser la consolación espiritual» (p. 24), y cuando esto sucede se produce un cambio «en el estado del alma» (p. 25).  Esta manifestación del Espíritu alienta a la persona a elegir «en cada momento con sinceridad y autenticidad lo que parece mejor en esas circunstancias a la luz de la fe» (p. 25). Por último, y en cuarto lugar,  resaltando que Dios es el autor principal del corazón apunta, sin embargo, que el fiel cristiano requiere de una ayuda ministerial y subsidiaria. La subsidiariedad a la que hace referencia el autor está asociado  al momento en que el «hombre llegue a esa plena docilidad al Espíritu, a la unidad de espíritu con el Señor» (p.27), y añade que «es el plan de Dios al hacer al hombre social aun en su dimensión espiritual salvífica» (p. 27). Por ello, el director espiritual, ha de tener presente que la relación que establece con el dirigido no acaba en él mismo, sino que llega hasta Dios. El director deberá desarrollar en el fiel cristiano una teonomía que lo vuelva capaz a ser guidado y gobernado por Dios. Ayudar al dirigido a adquirir un conocimiento de sí mismo y llevarlo a una dependencia y docilidad al Espíritu de Dios. Clarificador nos resulta la comparación que realiza Mendizábal entre el «buen psiquiatra» y el «director espiritual»  para puntualizar el alcance y responsabilidad que tienen ambos en sus ejercicios. Afirma; « Y así como el buen psiquiatra termina sus oficios con devolver al enfermo la salud, es decir, la disponibilidad moderada de su libertad, sin pasarse más adelante a la solución de sus problemas morales o económicos, de la misma manera, el director espiritual debe detenerse en la medida en que se restablece en el cristiano la disponibilidad al gobierno divino; en la medida en que llega a tal punto, que sea capaz de discernir y seguir el beneplácito divino. De suyo, no le toca a la dirección adivinar cuál es en concreto esa voluntad de Dios, y mucho menos imponer al fiel su concepción propia de la vida, ni las propias ideas sobre el modo de proceder, fuera de las simples normas morales católicas». (p. 28). Cf. L.M. MENDIZÁBAL, Dirección Espiritual, Teoría y Práctica, (BAC), La editorial Católica, S.A., Madrid, 1978, pp. 15-32.

martes, 1 de abril de 2014


Respuestas a la crisis sistémica global des de la Amazonia y el indigeni...

¡Avanti! 

Si te postran diez veces te levantas
Otras diez, otras cien, otras quinientas…
No han de ser tus caídas tan violentas
Ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
Con el hambre genial con que las plantas
Asimilan el humus avarientas,
Deglutiendo el rencor de las afrentas
Se formaron los santos y las santas.
Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
Nada más necesita la criatura,
Y en cualquier infeliz se me figura
Que se rompen las garras de la suerte…
¡Todos los incurables tienen cura
Cinco segundos antes de la muerte!
ALMAFUERTE
¡Cuántas veces Jesús nos repite: "Levántate, toma tu camilla y camina."!

Señor danos las fuerzas para levantarnos de los embates de la vida. Para volver a caminar...

lunes, 31 de marzo de 2014

Dios mío tómame de la mano. Te seguiré de manera resuelta. No me sustraeré a ninguna tormenta que caiga sobre mí en esta vida, con tal que me lleves de la mano. Mientras estamos en tus brazos, no estaremos en las garras de nadie.

Etty Hillesum

THINK FOR YOURSELF [HD] (Shortfilm)

No necesito correr desesperadamente, Señor,
para querer encontrarme contigo.
No necesito mover todas las piedras
para reconocer tu presencia.
No necesito los grandes movimientos interiores
para saber que te haces presente.
No necesito inquietarme y preguntarme:
¿Dónde estás Señor? Para querer encontrarte.
Solo necesito saberme delante de ti,
creatura tuya y saber que ¡aquí estoy, Señor!

Pablo González, sj
Compromiso para hoy en este tiempo de cuaresma.

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