sábado, 17 de mayo de 2014

Especialmente cuando no nos están mirando..
Seguir a Jesús, pues, no es andar preocupados por la propia perfección, como si su amor y amistad fuesen fruto de nuestro esfuerzo y buen comportamiento, sino caminar tras sus huellas, intentando hacer de la propia vida una ofrenda, como Él hizo la suya, para ponerla al servicio de Dios y de los hermanos. Lo que importa, más allá de las limitaciones y debilidades, es jugarse la vida por los demás, esperando que Dios realice su obra de manera gratuita. Y para vivir la gratuidad de la salvación nada hay mejor que el reconocimiento de la propia menesterosidad e impotencia, a través de las múltiples fallas e incoherencias personales.
Eduardo López Azpitarte S J


viernes, 16 de mayo de 2014

Debemos recordar que Dios escoge a hombres muy limitados: a Moisés, que mató a un egipcio; a Pedro, que negó a Cristo; a Pablo, que participó del martirio de Esteban. Quizá porque eran limitados y porque, desde un punto de vista humano, no eran dignos de confianza, eran humildes y, por tanto los mejores instrumentos de Dios,

Jean Vanier
Señor, enséñame a encontrarte
en todo lo que me cruzo en mi peregrinación hacia Ti,
para que mi deseo de Ti
se haga cada vez más fuerte, más completo
y más radicalmente fiel,
y que así mi amor hacia todo y hacia todos,
no deje de crecer siempre más y más,
hacia su pleno resplandor…


Egide van Broeckhoven S.J.
No te inquietes por las dificultades de la vida
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su povenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.
Ofrécele, en medio de inquietudes y dificultades,
El sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.
Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado:
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí,
y que llegará hasta ti, aunque jamás lo veas.
Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente tomado
cuanto más decaído y triste te encuentres.
Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz.
Que nadie te altere.
Que nadie sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirije.
Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad
todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda: cuanto te oprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas apesadumbrado, triste.
ADORA Y CONFÍA…

Pierre Teilhard de Chardin S.J.

jueves, 15 de mayo de 2014

Al materialista o avaro le gusta acumular y ensanchar sus “graneros” para ser admirado por todos, mientras que al hombre y a la mujer que se saben amados por Dios les urge “achicar” espacios, fronteras, límites para estar cerca del prójimo.

P. Javier Rojas sj
Muchos hombres y mujeres, experimentan en su vida como ardua y penosa porque no llegan a ver en el ella sentido alguno. Cada vez son más las personas que hoy se preguntan porqué viven y qué sentido puede tener la vida. La falta de sentido o de rumbo en la vida (San Alberto Hurtado sj) les ha quitado fuerza y valor a muchas personas para hacer frente a las vicisitudes de la vida.
Tal vez la falta de sentido en nuestra vida se deba a que estamos en la dirección equivocada. O quizás por la falta de interioridad, de oración y de conversación con nuestros sentimientos más hondos, hayamos perdido el sabor de la vida que necesitamos recuperar.
Si no tenemos claro el rumbo que lleva nuestra vida, difícilmente tengamos valor para enfrentar las dificultades y Jesús sabe por eso les interroga a sus discípulos. Él desea que tengan claro el sentido y el fin de sus vidas.

Deja que resuenen en tu interior esta semana las siguientes preguntas ¿Eres feliz como vives?, ¿te sientes pleno?, y contemplando a los que tienes alrededor tuyo (familia, amigos, compañeros de trabajo, vecinos) la siguiente; esta felicidad que siento ¿Hace feliz a los demás?
Javier Rojas sj
Dios es Padre: he ahí la Buena Noticia que vino Jesús a traernos; y el creer en ella no sólo con la mente, sino también con el corazón, lo cambió todo.
Piet van Breemen SJ
Probablemente no haya oración más poderosa que la oración por nuestros enemigos. Pero es también la oración más difícil, por ser la más contraria a nuestros impulsos. Esto explica por qué algunos santos consideran la oración por los enemigos como el supremo criterio de santidad.
Henri Nouwen 
Cuanto más rezas, más te adentras en la tiniebla de la inevidencia. No sabes rezar; más aún, en ciertos momentos ni siquiera sientes deseo de hacerlo y tienes la impresión -digo bien, la impresión- de que pierdes el tiempo, porque no sabes adónde va tu oración y a quién aprovecha. Y al mismo tiempo, y con idéntica fuerza, sientes el deseo de orar siempre, porque presientes que es la verdadera vida y que no puedes hace nada más útil por el mundo de los hombres. Cuanto más avanzas en la oración, más tienes la impresión d fracasar lamentablemente, y más oras y tienes confianza en la oración. He ahí la paradoja: eres un hombre de oración y no lo sabes, porque tu oración permanece oculta a tus mismos ojos... Esa es la miseria y la grandeza de tu oración.
P. Jean Lafrance

miércoles, 14 de mayo de 2014

Dios no tiene por qué complacer nuestros caprichos ni nuestras demandas infantiles. Dios no está hecho a “nuestra medida”. Él actúa según sus criterios perfectos y no según los nuestros…
Lo que sí es seguro es que no nos dejará librados a la suerte ni al azar. Atravesará con nosotros las oscuras quebradas, aun cuando no nos contente el sendero.
Pidamos la gracia de aceptar siempre sus misteriosos designios para nuestras vidas.
@Ale Vallina

Una oración para acompañar al Papa Francisco en su peregrinaje a Tierra Santa

Una oración para acompañar al Papa Francisco en su peregrinaje a Tierra Santa
Y este es uno de los puntos más importantes de la vida espiritual: desamparar al menor de nuestros hermanos es desamparar a Cristo mismo; aliviar a cualquiera de ellos es aliviar a Cristo en persona. Por eso nos dijo Cristo que todo el bien o el mal que hiciéramos al más pequeño de sus hermanos a Él lo hacíamos. Luego no amar a los que pertenecen o pueden pertenecer a Cristo por la gracia, es no aceptar y no amar al propio Cristo...Por eso Juan nos dice: <<Si no amamos al prójimo a quien vemos ¿cómo podremos amar a Dios a quien no vemos? Si no amamos a Dios en su forma visible, ¿cómo podremos amar a Dios a quien no vemos?>>. Si no amamos a Dios en su forma visible ¿cómo podremos amarlo en sí mismo?.
San Alberto Hurtado 

alvaro fraile - anda... levantate y anda

martes, 13 de mayo de 2014

Ustedes aceptaron a Cristo Jesús como el Señor; vivan por tanto de acuerdo con lo que es El. Permanezcan arraigados y edificados en El, apoyados en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias.
Col 2, 7

- ¿De dónde eres?
- Yo vengo del cielo.
Pregunta de Lucía y respuesta de Ntra. Sra. de Fátima. 1917

Ntra. Sra. de Fátima: "En ti la unidad". Icono contemporáneo, original de Iván Lvovich por Elena Storni.
Iconos San Nicolás

El trece de mayo la Virgen María
bajó de los cielos a Cova de Iría.
A tres pastorcitos la Madre de Dios
descubre el misterio de su corazón.
Haced penitencia, haced oración;
por los pecadores implorad perdón.
El Santo Rosario constante rezad
y la paz del mundo el Señor dará.

lunes, 12 de mayo de 2014


 Una buena sonrisa es más un arte que una herencia. Algo que hay que construir pacientemente, laboriosamente, con equilibrio interior, con paz en el alma, con un amor sin fronteras. La gente que ama mucho sonríe fácilmente, porque la sonrisa es, ante todo, una gran fidelidad a sí mismo. Un amargado jamás sabrá sonreír. Menos, un orgulloso.


Luis Martín Descalzo


Cantaré al Señor toda mi vida, 
tocaré para mi Dios mientras exista: 
que le sea agradable mi poema, 
y yo me alegraré con el Señor. 
Salmo 103 – Liturgia de las Horas

domingo, 11 de mayo de 2014

A veces no sabemos hacia dónde mirar para saber cómo responder a eso que Tú, Señor, quieres de nosotros. Necesitamos pistas, referentes, modelos. Se nos olvida que has ido poniendo en nuestro camino personas concretas que nos hacen llegar tu proyecto; que nos transmiten que es real ya en nuestros días. Pero esas gentes no hablan de ellas mismas: hablan de ti, nos recuerdan a tu forma de pasar por el mundo, o tal vez a María. Mirémosla a ella, la madre buena, la “buena pastora”, la maestra: por su intuición, por su fidelidad a la voluntad de Dios.
Fuente Pastoral sj


«En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.»
Jn 10, 1-10

Es bien conocida por todos nosotros la historia que narra Antonie de Saint-Exupéry, en su libro El Principito. El diálogo entre el zorro y el Principito nos puede ayudar a comprender el misterioso mundo de nuestra interioridad.
Z- [El zorro dijo al principito] Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. ¡Y además, mira! ¿Ves, allá lejos, los campos de trigo? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Y eso es triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces ¡será maravilloso cuando me hayas domesticado! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo... El zorro se calló y miró largamente al principito: - Por favor... – dijo- ¡domestícame!
P- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
Z- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!
P- ¿Qué hay que hacer? – dijo el principito.
Z- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

El zorro plantea un tema que es esencial para vivir desde la fe; «Sólo se conoce lo que se domestica». Un verdadero proceso de madurez humana y espiritual comienza con el conocimiento de  nuestro propio mundo interior en el que habitan pensamientos, sentimientos, deseos, etc., que necesitamos domesticar. Es decir, necesitamos ahondar en nuestro propio corazón (imagen de la totalidad del ser) para conocer lo que hay en él,  para aprender a relacionarnos sanamente con nosotros mismos, y construir con los demás relaciones auténticas.
No debemos olvidar que miramos la realidad según las experiencias que hemos tenido, y que han conformado una manera particular de ver. ¡Hay personas que en lugar de descubrir en la realidad algo nuevo, se pasan la vida proyectando sobre la realidad experiencias añejas!. Son personas se relacionan desde sus propios miedos.
Un corazón domesticado nos permite descubrir y valorar lo esencial en los demás, y en las situaciones que nos toca vivir. Es fácil descubrir a la persona con un corazón renovado. Ella tiene siempre una mirada llena de sorpresa y amor. Pareciera que todo le resulta nuevo.
La persona con un corazón domesticado sabe apreciar la bondad en los demás, encuentra siempre un camino para reconstruir la paz y la reconciliación, sabe esperar y es paciente. El hombre de corazón domesticado sabe descubrir lo esencial.
En definitiva, la persona que sabe apreciar el trigo donde otros sólo ven cizaña es aquella que mira la realidad con los ojos de Dios. La persona que posee un corazón domesticado no se avergüenza del pecado y no se escandaliza de la miseria de los demás. Es decir, es una persona que ha hecho una conversión profunda y no solamente un «cambio de hábito».
Pero, ¿cómo es posible domesticar el corazón para saber apreciar lo bueno en el tiempo que vivimos? ¿Cómo se aprende a descubrir el trigo entre tanta cizaña?
La primera condición para domesticar el corazón es evitar que los pensamientos y sentimientos destructivos se instalen en el corazón. Porque si dejamos anidar el resentimiento, el rencor y la venganza, o nuestra historia continúa tiñendo nuestra mirada, seguramente no descubriremos jamás la bondad que existe en los demás.
En el evangelio de hoy, Jesús nos da la clave para llegar al propio corazón y «domesticarlo». Él usa dos imágenes. Dice «Yo Soy la Puerta» y «Yo Soy el Buen Pastor». Jesús resucitado es la puerta que nos conduce al conocimiento auténtico de nosotros mismos, y el pastor que nos señala el camino para salir del dolor y la tristeza, hacia la alegría y la paz.
Jesús es la puerta; por medio de Él ingresamos a la propia casa interior, al corazón, en donde ansiamos sentirnos en paz. Jesucristo, nos enseña a estar en paz con nosotros mismos. Él que nos anima a aceptarnos y a reconciliarnos con nuestra propia historia y nos enseña a domesticar nuestros sentimientos.
La causa por la que perdemos la paz y la alegría con facilidad se debe a que hemos llenado el corazón de exigencias, prohibiciones y deberes que cumplir. ¿En función de qué? De haber incorporado el éxito y el triunfo como parámetros de “una vida feliz”. Vivimos para triunfar y descuidamos lo esencial, aquello que es invisible a los ojos.
Jesús es el pastor; nos rescata de nuestras mentiras y engaños y nos conduce a una vida plena.  Él va delante de nosotros mostrándonos el camino hacia la verdadera felicidad.
Con facilidad quedamos encantados con las promesas de felicidad que nos hace el éxito y el triunfo, pero no hemos aprendido a sobrellevar los fracasos y las derrotas que nos permiten madurar humana y espiritualmente. ¡Quién no mira de frente al fracaso está condenado a fracasar!
El «exitismo» se ha instalado en nuestras vidas, está dañando nuestras relaciones y convirtiendo a las personas en medios para alcanzar las metas. Este criterio de felicidad está destruyendo personas y familias enteras. Está dejando heridas difíciles de sanar…
Este criterio de felicidad unido al éxito y el triunfo, está seleccionando y rechazando personas. Si no logramos domesticar el corazón, seremos unas bestias con los demás.
Jesús es la puerta por la que podemos entrar en nuestro interior y reconocer que detrás del éxito y del triunfo a veces se esconde el deseo enorme de ser amado y aceptado. Jesús es el pastor que nos permite salir de los miedos y las mentiras para caminar en paz. Él nos enseña el camino hacia la verdadera felicidad. Jesús en la cruz nos ha mostrado que allí donde el mundo ve fracaso, existe el triunfo de la vida.

P. Javier  Rojas sj

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