sábado, 27 de septiembre de 2014

Es muy triste verificar que estamos sumidos en una cultura de consumismo verdaderamente alienante. Hoy leía una nota sobre un millonario que había comprado a su hija, aún no nacida, una serie de elementos excéntricos, superficiales, impensables para que los use un bebé.
¿Qué necesitan los bebés cuando nacen? Amor, muestras de cariño, alimento, abrigo, cuidados médicos. No necesitan ni ropa de marca, ni cunas lujosas, ni mucho menos viajes a lugares exóticos.
Me pregunto qué lleva a unos padres con amplio poder adquisitivo a comprar “cosas que un niño usará, si es que le interesa, dentro de 15 o 20 años”.  ¿Tiranía de la moda? ¿Competencia por ver quién regala más obsequios costosos en un ambiente donde prima la pura vanidad? ¿Búsqueda a cualquier costo de obtener prestigio social?
Nuestra necesidad es la de amar y ser amados. No la de poseer carteras y zapatos de tal o cual marca. Menos todavía cuando un altísimo porcentaje de la población mundial vive con mucho menos de lo que se necesita para tener una vida digna. Esto no quiere decir, que quién posea todos los medios económicos viva holgadamente, procurándole bellas y útiles cosas a sus seres queridos. Pero una cosa es el buen uso del dinero y otro, la estupidez.
Sencillez, prudencia y humildad ante todo. Tengamos o no dinero. Y sobre todo, compromiso solidario con los que menos tienen.
Recordemos que a la tumba no nos llevaremos nada material. “Del otro lado” no se usa ni dinero, ni tarjetas de crédito y mucho menos perlas preciosas…
@Ale Vallina
El 27 de septiembre de 1540 Pablo III promulga la Bula "Regimini militantis Ecclesiae": nace la Compañía de Jesús.
Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: 
"Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres". 
Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto. 

Lucas 9,43b-45.

viernes, 26 de septiembre de 2014


Cuando vamos tras caminos que no son los que Dios desea para nosotros (ya sea por empecinamiento o por ignorancia). Cuando deseamos ser otra persona distinta que la que somos, desconociendo todo el potencial que Dios depositó en nosotros. Cuando nos empeñamos en una perfección que es imposible para cualquier ser humano convirtiéndonos en personas amargadas y agotadas…es momento de mirar con compasión y profundo cariño esta hermosa creación que todos somos.
Dios nos creó para la felicidad. Dejemos que Él sea el que nos guíe. Él es el que sabe.
La perfección es imposible para los humanos, pero la felicidad no. Demos las gracias de ser como somos. Fuimos creados por amor y la felicidad no es sólo el destino, también es el camino.
@Ale Vallina

jueves, 25 de septiembre de 2014

Vivir la inmediatez es algo muy distinto de “vivir el presente”. Porque mientras ésta es la actitud positiva de quien sabe valorar y gozar los momentos internamente. De quien construye su vida desde la roca firme de la esperanza…vivir la inmediatez es la actitud de que quien la ha perdido. Aquel que vive la inmediatez es el hombre desengañado y desilusionado de sus propias seguridades. Aquel hombre o aquella mujer que no han sabido trascenderse a sí mismos y han construido durante mucho tiempo su “casa (su vida) sobre arena”.
El hombre de la inmediatez pierde la capacidad de maravillarse ante la belleza porque ha desarrollado un vertiginoso dinamismo de consumo que convierte todo lo creado, e incluso a las personas, como algo que se “usa y se tira”… El hombre de la inmediatez vive ansioso y acelerado porque sabe que todo se acaba y perece, pero en lugar de pararse positivamente ante esta realidad y disfrutar a fondo todo lo que vive en el hoy, prefiere atragantarse consumiendo todo lo que puede como si con esa actitud pudiera arrancarle algo al tiempo que fluye. El hombre de la inmediatez se encuentra triste y desanimado porque no puede controlar nada y llora ante lo que se va y termina.


P. Javier Rojas sj

El Papa Francisco hace arrestar al ex Nuncio Wesolowski por pederastia

El Papa Francisco hace arrestar al ex Nuncio Wesolowski por pederastia

miércoles, 24 de septiembre de 2014

“El Señor está cerca. No se inquieten por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión presenten a Dios sus peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera toda inteligencia custodiará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús”.
Flp 4, 5b -7
En tus manos Padre santo y misericordioso,
ponemos nuestra vida,
Tú nos la diste,
Guíala y llénala de tus dones.
Tú estás a nuestro lado,
como roca sólida y amigo fiel,
aún cuando nos olvidamos de Ti.
Pero ahora volvemos a Ti.
Queremos agarrarnos a la guía
segura de tus manos,
que nos conducen a la cruz,
Sentimos la necesidad de meditar
y de callar mucho,
sentimos también la necesidad
de hablar para darte gracias.
y para dar a conocer a todos los hombres
las maravillas de tu amor.
Nos separamos de Ti, fuente de la vida,
y encontramos la muerte.
Tu Hijo sin embargo no se paró
ante el pecado y la muerte,
sino que con la fuerza del amor,
destruyó el pecado,
redimió el dolor, venció la muerte,
La cruz de Cristo nos revela que tu amor,
es más fuerte que todo,
el don misterioso y fecundo,
que mana de la cruz,
Es el Espíritu Santo,
que nos hace partícipes,
de la obediencia filial de Jesús,
Nos comunica tu voluntad.
de atraer a todo hombre a
la alegría de una vida
reconciliada y renovada por
el Amor.
Amén.
Carlo María Martini S.J.
Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades. 
Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, 
diciéndoles: "No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno.
Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir.
Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos".
Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes.
Lucas 9,1-6.

martes, 23 de septiembre de 2014



En gran medida, la falta de plenitud o de felicidad con que vivimos actualmente se debe a que tenemos el «alma pesada». Sobrecargamos la propia vida con demasiadas cosas y muchas de ellas ni siquiera son útiles. Porque nos cuesta reconocer que la plenitud no está en lo que tenemos o poseemos, buscamos la manera de acallar el dolor y la desdicha que llevamos por dentro. En ocasiones, como los adolescentes, los adultos también nos aturdimos con un sin fin de cosas que hacemos, decimos, leemos, para evitar responder a la pregunta que nos ayudaría a salir de la situación en la que nos encontramos; ¿Quién soy yo?. ¿Por qué es importante responder a esta pregunta?. Porque en la verdad de quienes somos es como podemos comprender mejor nuestro destino y el sentido de nuestra existencia. Hay quienes tienen miedo a la propia interioridad. Les atemoriza encontrarse con ellos mismos. ¡Si dejáramos de escapar de nosotros mismos qué distinta sería nuestra vida…!, ¡Si dejáramos de buscar fuera lo que se halla dentro de nosotros qué distinta sería la historia…!. Si nos animáramos a escuchar más, antes que hablar tanto, tal vez podríamos oír aquellas palabras que en Jesús el Padre dirigió a toda la humanidad: "Tú eres mi hijo amado". Cuando nos reconocemos hijos, dejamos de vivir como huérfanos sin hogar.

P. Javier Rojas, sj

Blogroll