jueves, 22 de enero de 2015



«En el mundo del niño, la admiración precede a la fe. En nuestro mundo de adultos, valoramos las creencias (o los sistemas de creencias), en lugar de valorar el asombro. Ponemos el carro delante del caballo. Vemos todo a través del filtro de nuestro juicio y de nuestra valoración y al hacerlo, nos separamos de la propia experiencia –y de nuestras emociones, anhelos y oraciones. Jesús es claro: “Si no se hacen como niños, no entrarán (no experimentarán) en el Reino de los Cielos”. Para los niños, la admiración crece en la tierra de la sorpresa y del asombro. Todo está en relación a nuestra capacidad de recibir.»

Terry Hershey

1.- Deja por un momento tu agitada vida de adulto para descubrir el momento.

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