lunes, 2 de febrero de 2015



«La persona, tarde o temprano, suele sentirse culpable y, por lo general, desea reparar en lo posible el daño cometido y, de ese modo, recuperar su sentido de integridad personal, importante componente de su autoestima. Para lograr este fin no basta con reconocer nuestra responsabilidad y decirle al perjudicado que lo lamentamos; hay que actuar coherentemente y “desfacer el entuerto” en la medida de lo posible, so pena de que el sentido de culpabilidad siga royendo, de manera más o menos soterrada, nuestra autoestima».


José-Vicente Bonet, SJ

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