domingo, 26 de abril de 2015

Muchas veces los seres humanos criticamos de más. ¿Lo han notado?
Incluso hacemos de la crítica una forma de ver el mundo y la realidad que nos circunda. También, y de esto también debemos hablar, abundan las autocríticas destructivas, que lejos de mejorar una conducta o un hábito poco sano, terminan malográndonos el carácter y destruyendo nuestras posibilidades de transformar lo malo en bueno. 
No es que no haya que hacer una crítica o una valoración sincera a todo aquello que está mal, torcido e injusto…La desigualdad, los atropellos a los más débiles, la carrera armamentista, los narcos y su cultura de la muerte, la violencia y tanto más que nos alejan a unos de otros, merecen de nuestra parte no solamente nuestro repudio, sino nuestra crítica valiente, firme y decidida.
Pero aquí yo hablo de otro tipo de crítica. O mejor dicho, del “criticar por criticar”… Este mal hábito, tan común entre algunas personas, que lleva directamente a vivir desde el malhumor, el pesimismo constante y en ocasiones, desde el no reconocimiento de los logros, las bondades y los méritos que abundan, aunque a veces son imperceptibles, en este mundo un tanto convulsionado.
Tal vez sea hoy el momento oportuno para pasar por un tamiz esa crítica que nos llega a la mente ante una situación determinada, e impedir que transforme en piedra a nuestro corazón…
@Ale Vallina

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