lunes, 18 de mayo de 2015

Una nueva santa Carmelita Descalza para la Iglesia:
La hermana María de Jesús Crucificado, (Mariam Baouardy, 1846 – 1878), “la arabita”, como la llamaban, o “la pequeña nada”, como ella misma se llamaba, hermana conversa del Carmelo Descalzo de Belén, fue inmensamente enriquecida por el Señor con virtudes heroicas, gracias místicas y fenómenos extraordinarios al punto de ser reconocida bellamente en la expresión del escritor francés Maurice Barrès como “un alma en un cuerpo de asunción, incapaz de vértigos al momento de ser elevada al cielo”.
Después de la muerte prematura de doce hermanitos, Mariam fue el fruto de un voto hecho por sus padres a la Virgen María. Ella entra al mundo el cinco de enero de 1846 en Abellin (cerca de Nazareth) y fue bautizada según el rito greco-católico.
Su infancia y su adolescencia conocieron innombrables peripecias. Después de ser conducida de Alejandría a Jerusalén, de Jerusalén a Beirut, la Mano de Dios la llevó hacia los campos de Francia en Marsella. En junio de 1867, entró al Carmelo de Pau.
Aun novicia, en 1870, fue enviada a colaborar en la Fundación del primer monasterio de Carmelitas en la India. El 21 de Noviembre de 1871, ella hace la profesión de sus votos: De la primera profesión de una hermana carmelita en la India.
Después de muchas dificultades regresa a Pau en noviembre de 1872. Pero, en 1875 ella parte para su Tierra natal, con un grupo de religiosas, con el fin de fundar un Monasterio en Belén, la ciudad de David y de Jesús. El 21 de noviembre de 1876, inauguraron el nuevo Carmelo dedicado al Niño Jesús. Víctima de una caída, mientras cumplía con un acto de caridad hacia los obreros del Monasterio, se fracturó el brazo izquierdo. Esta lesión fue la causa de la gangrena que, en tres días la llevó al cielo, entregando su alma a Dios el 26 de agosto de 1878, a la edad de 32 años, 6 meses y 21 días.
María de Jesús Crucificado dejó en todos aquellos que la conocieron: religiosos, eclesiásticos, laicos, católicos, ortodoxos y musulmanes, una impresión inefable y una reputación plena de luminosa santidad.
Gentileza: Mariam del Corazón de Jesús. Carmelo de Lima, Perú

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