jueves, 8 de enero de 2015

Es imperioso que cada uno de nosotros nos comprometamos para hacer del mundo un lugar en el que todos tengamos  cabida. En especial, que puedan desarrollarse y crecer todos aquellos marginados de los sistemas políticos, culturales, sociales, económicos y de tantos otros excluidos del mundo individualista que nos corroe, empujándonos a pensar en el propio bienestar por sobre toda mirada.
¡Existen tantos parias en nuestro tiempo! Casi me atrevo a afirmar que, a los marginados de épocas inmemoriales se han sumado nuevos despreciados, pero ahora del siglo XXI. Hoy existen millones de personas pobres, hambrientas, enfermas, esclavizadas, víctimas de las mafias, de las adicciones, de las guerras… ¡Tantos  mártires de injusticias que claman al cielo porque se terminen los atropellos!
Es urgente salir a las “periferias existenciales”, como insta el Papa Francisco, y hacerse uno con el sufre.
Si no empezamos hoy. ¿Cuándo?
Si no lo hacemos nosotros. ¿Quiénes?

@Ale Vallina

miércoles, 7 de enero de 2015

¿Eres buen amigo de tus amigos? ¿ Los acompañas en sus malos momentos y te regocijas con ellos en los buenos?
¿Sabes disfrutar del regalo de la amistad? ¿Comprendes que tener amigos es poseer un tesoro incalculable?
¿No crees que la palabra "amigo" está muy mal usada en estos días? ¿Reconoces bien la diferencia entra amigo y conocido, o llamas "amigo" a todo el que te cae bien?
¿Sabes guardar los secretos que tus amigos te confían?
¿Sabes que compartir la vida con amigos/as aumenta tu alegría, te regala renovadas fuerzas y te ayuda a tener una vida mucho más plena y feliz?
¿Reconoces que ser buen amigo implica, en ocasiones, decir la verdad, aunque duela o moleste?
¿Sabes quiénes eran los amigos de Jesús, esos en los que Él descansaba, con los que compartía y pasaba sus momentos libres?
No hay nada más bello que un amigo...esos, que aunque no veas por largas temporadas, siempre te esperan con un abrazo amplio y sincero.
No llames amigo a cualquiera. Es una gran responsabilidad dar a las palabras su verdadera dimensión. Los indios guaraníes dicen que la palabra tiene una fuerza tan poderosa como la selva misma, por eso las usaban con tanta precaución, porque al decirlas daban poder y trascendencia a algo que necesitaban expresar...
En ocasiones creímos que algunas personas eran nuestros amigos, y sin embargo, nos han defraudado. Pero nunca te arrepientas del afecto y de las horas que les brindaste, aunque la traición haya sido grande... El amor que uno da a manos llenas nunca cae en saco roto.
Quienes hemos despedido amigos, sabemos que junto al Padre, interceden por nosotros y guardan nuestros sueños.
Gracias Señor por los amigos que me has regalado, gracias porque me aman aún con mis miserias y me ayudan a ser mejor persona. Gracias porque cada amigo es una bendición para mi vida...
@Ale Vallina

domingo, 4 de enero de 2015

Como los Magos, que dejaron muros de piedra y siervos.
Como los Magos, que siendo ricos,
fueron buscando al que era pobre.
Como los Magos, que poseyéndolo todo,
supieron ver en el fulgor de una estrella
lo que les faltaba en lo más hondo de sus entrañas,
para ser inmensamente poderosos y ricos.
Como los Magos;
también queremos ser estrellas de tu amor divino.
Y, los que están solos, sientan tu cercanía,
o los que viven el odio, beban tu inmenso amor.
Como los Magos, también nosotros, Señor,
queremos ser estrellas que anuncien una nueva Luz,
una nueva Vida, un nuevo Reino, un nuevo corazón.
¡Estrellas de tu amor, Jesús!
Que en sus puntas destelle tu eternidad y tu bondad.
Que en sus centelleos apunte la claridad de tu rostro.
Que en su ruta nos señalen el camino hacia el perdón.
Que en su mensaje aprendamos
a ser peregrinos en busca de la paz
que nace y brota en Belén.
¡Estrellas de tu amor, Jesús!
Para que, en el espacioso y estrellado cielo,
sigan sonando las trompetas
de un Dios que sale a nuestro encuentro.
De un Dios que, además de Palabra,
es abrazo y obra que, desprendiéndose
y soplando a las nubes,
se encarna y disfruta siendo hombre.
¡Estrellas de tu amor, Jesús!
Que el eco de la Santa Navidad nunca se apague
y, pueblos incrédulos y rascacielos cerrados,
se abran a tu presencia humilde y tierna.
Como los Magos, oh Señor,
queremos volver a nuestros lugares,
a nuestra encrucijada,
al duro camino de cada día,
siendo estrellas que anuncien tu Reino.
Amén.
P. Javier Leoz

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