viernes, 23 de enero de 2015



«La sonrisa es la obra social más barata y efectiva del mundo. Es la línea curva que todo lo endereza. Es el surco que canaliza nuestras mejores energías y la marca del alma enamorada. Es la línea curva que hace de nuestra boca el cáliz donde ofrendamos nuestro júbilo, el cuento en el que se derrama nuestro alborozo y la copa en la que servimos y bebemos el dulce licor de la alegría. En el mapa de nuestra cara, la sonrisa indica que hay un oasis, un lugar de reposo, un remanso de calma y un espacio con vistas panorámicas al valle de nuestra paz interior.»

José María Toro


 1.- Esboza una sonrisa! Dibuja en tu rostro aunque cueste la expresión más maravillosa que Dios ha creado. 

jueves, 22 de enero de 2015



«En el mundo del niño, la admiración precede a la fe. En nuestro mundo de adultos, valoramos las creencias (o los sistemas de creencias), en lugar de valorar el asombro. Ponemos el carro delante del caballo. Vemos todo a través del filtro de nuestro juicio y de nuestra valoración y al hacerlo, nos separamos de la propia experiencia –y de nuestras emociones, anhelos y oraciones. Jesús es claro: “Si no se hacen como niños, no entrarán (no experimentarán) en el Reino de los Cielos”. Para los niños, la admiración crece en la tierra de la sorpresa y del asombro. Todo está en relación a nuestra capacidad de recibir.»

Terry Hershey

1.- Deja por un momento tu agitada vida de adulto para descubrir el momento.

miércoles, 21 de enero de 2015



«Bendecir, es “decir bien”; no sólo un hablar bien de las cosas o las personas sino un referirse al “bien” que ellas contienen. Cada vez que bendigo algo o a alguien no estoy sino reconociendo y enfatizando una cualidad o rasgo positivo. Y al hacerlo aquello que es reconocido y exaltado se actualiza, se moviliza, se desarrolla, se despliega, se incrementa, perdura…Toda bendición tiene un dinamismo centrífugo (hacia lo bendecido) y al mismo tiempo centrípeto (hacia quien bendice): cada vez que bendigo soy bendecido, revestido con la misma energía amorosa que derramo sobre todo aquello en lo que vierto mi bendición. Bendecir es rociar el mundo con palabras y gestos amables llenos de benevolencia, admiración, fuerza, ternura y misericordia; es proclamar, ensalzar y realzar la belleza y bondad de todo lo creado. Cada vez que bendigo algo, en el fondo no estoy sino piropeando a Quien una vez culminada su obra “vio que era algo bueno” (Gn 1, 31)»

José María Toro
_________________________________________________________________________________

1.- Tómate unos minutos para bendecir a los que quieres y amar ¡Nombralos!
2.- Rocía con palabras de benevolencia a los que te hirieron o no te caen bien ¡Sé amables con ellos!

martes, 20 de enero de 2015


«Dios se hace real en los regalos pequeños y en los placeres sencillos. Dios e hace presente en las cosas comunes y corrientes, en los débiles, en los fracasados, en los comprometidos. Lo profano no es la antítesis de lo sagrado, sino que es su portador. Podemos perder la perspectiva cuando dividimos el mundo en dos: lo sagrado y lo no sagrado. Siempre que hago esta división, veo que lo he hecho porque estoy resentido o frustrado. Estamos tan empeñados en separarnos de lo mundano que nos perdemos los milagros. Como era de esperar, una vez que vemos el milagro en lo mundano, hacemos todo lo posible para convertir lo mundano en un proyecto, que nos lleva a crear tiempos de lucha. No descansamos en el consuelo de que Dios está presente, lo cual no tiene nada que ver ni con nuestra fe ni con nuestro interés por conferir significado al momento.»
Terry Hershey

1.- ¿Sabes descubrir en lo "mundano" el acto creador de Dios?
2.- ¿Has sentido la presencia de Dios en un acto "común y corriente?

lunes, 19 de enero de 2015



«Aun para los no creyentes, ya es un argumento de peso en favor del significado que el fracaso pudiera tener en la vida de cualquier sujeto humano, el hecho de que una multitud de personalidades éticamente cualificadas, no hayan encontrado en el "fracaso" el más mínimo inconveniente -como factor de frustración de la personalidad- sino todo lo contrario. Por lo menos es este un argumento que tiene que hacer  recapacitar a quienes solo ven el fin de la existencia, la buena suerte y la realización, en el no fracasar, el ganar siempre y el disfrutar continuamente de las cosas. No es tan evidente que todo esto sea lo único bueno, sino que puede haber cosas mejores  precisamente en otra dirección.
Naturalmente si ello es así ha de admitirse que el hombre es algo más que un puro organismo senciente y que hay otros valores posibles en la vida, y un sistema de referentes ulterior, que superan con mucho el mero estar dominando, ganando y disfrutando puramente de las cosas sensibles, o aprovechándose de otras personas menos afortunadas.»
Luis Cencillo
_________________________________________________________________________________

1.- ¿Es miedo lo que tienes al fracaso o es la imagen de ti mismo/a lo que temes que se rompa?
2.- ¿Has tenido "fracasos" que te enseñaron en la vida?



domingo, 18 de enero de 2015

«¿Cómo vivir?»



« 35 Al día siguiente Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos,  36 y vio a Jesús que pasaba, y dijo: “Ahí está el Cordero de Dios."  37 Y los dos discípulos le oyeron hablar, y siguieron a Jesús.  38 Jesús se volvió, y viendo que Lo seguían, les dijo:``¿Qué buscan?" Y ellos Le dijeron: “Rabí (que traducido quiere decir Maestro), ¿dónde Te hospedas?"  39 ``Vengan y verán," les dijo Jesús. Entonces fueron y vieron dónde se hospedaba; y se quedaron con El aquel día, porque eran como las cuatro de la tarde (la hora décima).  40 Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús, era Andrés, hermano de Simón Pedro.  41 El encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: “Hemos hallado al Mesías" (que traducido quiere decir, Cristo).  42 Entonces lo trajo a Jesús. Jesús mirándolo, dijo: “Tú eres Simón, hijo de Juan; tú serás llamado Cefas," que quiere decir Pedro (Piedra).»

Jn 1, 35-42 


Cada vez más personas sienten la necesidad de dar un nuevo rumbo o rehacer sus vidas. Algunos creen que la mejor manera es borrar u olvidar los hechos dolorosos del pasado. Otros piensan que deben revolver una y otra vez sus heridas para poder sanarlas. Pero hay un grupo de gente que cree que simplemente hay que seguir adelante, que las experiencias por más dolorosas que sean pueden enseñarnos mucho y que en definitiva forman parte de la peculiar condición de estar vivos.
El deseo de comenzar algo nuevo, o de vivir de otra manera, surge en algún momento de nuestra vida. A veces nos resulta difícil entender lo que nos pasa, incluso nos cuesta ponerlo en palabras, pero sentimos internamente ganas de que nuestra vida tome un nuevo rumbo.
El anhelo de cambiar se manifiesta a veces por medio de cierta sensación de hastío o de aburrimiento. Solemos experimentar que no vamos a ninguna parte, como si estuviéramos nadando en aceite. Sentimos que nos falta paz, que hemos perdido el gusto por las cosas,  e incluso todo llega a molestarnos.
La mayoría de las personas resuelven este estado saliendo a divertirse un poco, otros buscan desesperadamente algo que los anime, buscan un hobbie, se anotan al gimnasio, salen de compras o buscan algún taller interesante que realizar. El objetivo no es siempre encontrar serenidad para examinar luego lo que estamos viviendo sino intentar olvidar la sensación desagradable de tener la vida estancada.
Para otros el cuestionamiento comienza por un sinfín de preguntas sin respuestas. ¿Qué estoy haciendo? ¿Soy feliz? ¿A dónde voy? ¿Por qué me siento así?, ¡no sé si lo que estoy haciendo es lo que me gusta! ¿Es realmente lo que elegí? etc. Esta situación  que es afectiva, psicológica y espiritual exige que hagamos un alto en el camino.
¿Cómo resolver los cuestionamientos internos sobre mi propia vida? ¿Cómo hacerme responsable de la sensación de estancamiento?
En el Evangelio de hoy Juan el bautista está acompañado de sus discípulos Andrés y Juan. Escuchan a su maestro decir: «Éste es el cordero de Dios» y deciden seguir a Jesús. Para ellos Jesús es un desconocido total. Han oído decir a Juan que viene uno que tiene más autoridad que él y a quién no es digno de desatar la correa de sus sandalias (Cfr. Lc 3, 16).
Van detrás de Jesús, y cuando se detiene para preguntarles «¿Qué buscan?» responden, «¿Dónde vives?».
Resulta extraño que luego de escuchar la pregunta de Jesús, los discípulos sólo respondan «¿Dónde vives?». ¿No hubiera sido mejor que le preguntaran sobre su doctrina y enseñanzas antes que por el lugar donde vive? ¡Después de todo era un maestro!
Tal vez no resulte tan extraña la pregunta de estos hombres si consideramos que no estaban buscando algo, sino a alguien. No era teoría lo que buscaban sino experiencia. Querían hacer la experiencia de vivir con Jesús y como Él. El mesías comprendió el deseo de aquellos hombres por eso respondió «Vengan y lo verán».
Al igual que estos discípulos también nosotros necesitamos experimentar el evangelio. Lo que sabemos sobre las cosas, sobre las personas, incluso sobre la religión ya no nos llena. Necesitamos tener experiencia de Dios y de su evangelio.
Lo que necesitamos es aprender a vivir lo que sabemos. Volcar en actos concretos lo que profesamos en la fe. Darle acción, actitud, decisión a nuestra creencia, a nuestra fe. La vida del cristiano necesita mirar la vida como lo mira Jesús, tratar a las personas como él lo hacía, interesarse por las cosas como él lo hacía. Confiar en Dios como él, rezar como él, contagiar amor, alegría, bondad como lo hacía Jesús.
No son talleres de biblia lo que necesitamos sino valor, coraje, determinación para vivir conforme a lo que creemos.
Necesitamos aprender a vivir como Jesús, y según las bienaventuranzas. Este es el cambio o rumbo que necesitamos en nuestra vida.
Pidamos a Dios el valor para vivir lo que creemos y practicar lo que profesamos.

                                  

P. Javier  Rojas sj

Blogroll