miércoles, 22 de junio de 2016

¡Hola! Bienvenido




Con Jesús por la mañana.  Saludar a quienes encontramos durante nuestro día significa expresar que eres bienvenido a la existencia. Para las culturas orientales el saludo es manifestación del reconocimiento de la existencia de la otra persona. Es como decirle “te saludo, por tanto, existe hoy. Te recibo hoy y este mundo te recibe en este saludo”. Es el primer gesto de cercanía con una persona, y a veces olvidado y desvalorizado en la cultura acelerada en que vivimos. ¡Despierta y saluda al día que te acoge y a los seres que encuentres a tu paso, como signo de agradecimiento por su existencia! Ofrezco mi día al Corazón de Jesús por las intenciones del Papa. ¿Me detengo a saludar habitualmente a quienes encuentro a mi paso? Hoy recibiré la Vida en cada ser que encuentre en mi día.

Con Jesús durante el día.  «Por sus frutos los reconocerán. Un árbol sano da frutos buenos, un árbol enfermo da frutos malos» (Mt 7,17,) Saludaré con bondad a los demás, porque por amor he sido creado. ¿Recibo a todos con un cordial saludo?

Con Jesús por la noche.  Agradezco al Corazón de Jesús por el día. ¿He podido valorar el gesto simple y profundo del saludo a quienes acompañaron mi día? ¿Saludé cordialmente? Pido perdón. Mañana recibiré la vida regalada en cada persona con un cálido saludo.  Sagrado Corazón yo te adoro como dador de todas las cosas.

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