lunes, 4 de julio de 2016

Soltar amarras




Con Jesús por la mañana.  Las cosas de este mundo nos atraen, por el áurea que generan, hasta llegar a hipnotizarnos.  A veces con tanta intensidad que perdemos de vista el fin mayor al que hemos sido llamados, Dios. Cosas, personas, situaciones se transforman en fines, nos poseen, pues buscamos en ellas esos falsos sustitutos de la plenitud que sólo Dios puede dar. Él es fin y la verdadera fuente de vida, todo lo demás es medio. Ofrezco mi día por las intenciones del Papa. ¿Qué cosas me obsesionan? ¿En qué relaciones o situaciones pierdo libertad?

Con Jesús durante el día.  «Con sólo tocar su manto quedaré sana» (Mt 9, 21). Soltaré y dejaré partir aquellas realidades que no me ayudan a vivir en plenitud, que me quitan vida, paz y libertad.

Con Jesús por la noche.  Doy gracias a Jesús por el día. ¿Pude reconocer las cosas que me atan o estoy apegado/a? ¿Pude soltar y liberarme? Pido perdón. Mañana comenzaré a soltar todo aquello que me quita libertad. Pido por la libertad y vida plena de los pueblos aborígenes.

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