sábado, 9 de julio de 2016

Contigo, a donde melleves




Sábado 9 de julio

Con Jesús por la mañana.  María también fue llamada y su respuesta fue “sin demora”. Aunque no tengamos claro en todo momento la tarea concreta a que nos llama Jesús, una cosa es segura, con Él estamos seguros, se trata de ir con Él de camino en esta vida. Como María que con su viaje a lo de su prima Isabel comenzaba a vivir su “sí a Dios”. Confiemos que con Jesús nuestra vida será plena. Ofrezco mi día por las intenciones del Papa. ¿Acepto caminar con Jesús en esta vida y trabajar con Él para el bien y la felicidad de mis hermanos?

Con Jesús durante el día.  «Entonces María se levantó y se dirigió apresuradamente a la serranía, a un pueblo de Judea» (Lc 1, 39).  Repite durante el día: “Contigo, Jesús, a cualquier parte, sin Ti a ningún lugar”. Estaré disponible para ayudar a quién necesite de mí.

Con Jesús por la noche.  Agradezco por el día de hoy. ¿Estoy disponible para caminar con Él? ¿Pude decir a Jesús que quiero vivir plenamente y ayudar a otros a vivir así también? Pido ayuda al Espíritu Santo para que me asista en mi camino. Mañana caminaré de la mano de Jesús. Pido para que los pueblos indígenas conozcan a Jesús.


viernes, 8 de julio de 2016

¿Quieres venir conmigo?




Viernes 8 de julio

Con Jesús por la mañana. ¿Alguna vez pensaste que Jesús te llama a caminar con Él, qué eres una persona elegida por Jesús y que quiere contar contigo para trabajar con Él? Eres llamado por Dios tal y como eres. Con todo tu potencial y toda tu debilidad trabaja ayudando a que cada persona y cada situación alcance a ser todo lo bella y buena que pueda ser. Da lo mejor de ti en este mundo, todo tu amor y tu bondad. ¡Qué maravilloso llamado te hace Jesús! Ofrezco mi día por las intenciones del Papa. ¿Te sientes llamado y elegido por Dios?

Con Jesús durante el día. «Miren, yo los envío como ovejas en medio de lobos: sean astutos como serpientes y sencillos como palomas» (Mt 10, 16). Deja que resuenen estas preguntas en ti, ¿Soy astuto para hacer el bien o para sembrar cizaña? ¿Me considero una persona sencilla o complicada?

Con Jesús por la noche. Al cerrar el día doy gracias a Jesús. ¿Pude darme cuenta que Dios quiere invitarme a trabajar con Él? Pido ayuda a Jesús. Mañana ahondaré en la conciencia de este llamado personal. Pido para que los pueblos indígenas sientan que son llamados personalmente por Dios a vivir en plenitud.

jueves, 7 de julio de 2016

Misericordia quiero, no sacrificios





Jueves 7 de julio

Con Jesús por la mañana.  Misericordia quieroInfinitamente más grande que todo el sufrimiento del mundo y que todos los pecados, es la ternura de Dios. Nada, absolutamente nada, hará que Dios nos ame menos. Él es misericordia y sólo puede amarnos con locura. Dios perdona siempre, mucho y con ganas. Ese amor se reconoce en que Dios nos sostiene con vida, nos regala innumerables situaciones de sentirnos amados y queridos por tantas personas, en cada gesto y detalle de belleza y bien que tiene nuestra vida. Dios perdona y nos cura de las dolencias que anidan en el corazón. Ofrezco mi día por las intenciones del Papa. ¿De qué quiero pedir perdón a Dios? ¿Qué culpa arrastro de la que quiero liberar el corazón?

Con Jesús durante el día. «Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien a los leprosos, expulsen a los demonios» (Mt 10, 8). ¡Detente un momento y piensa! ¿Qué te aprisiona el corazón? Perdonaré si me han ofendido y pediré perdón si dañé a alguien.

Con Jesús por la noche. Al cerrar el día me detendré con atención en agradecer a Dios por el don de la vida y por todo lo vivido hoy, por su locura de amor y su perdón. ¿He podido concretar mis propósitos de dar y pedir perdón? A partir de mañana pediré y daré perdón con el estilo de Jesús. Pido para que los pueblos indígenas sientan la misericordia de Dios a través de la aceptación de sus hermanos de culturas diferentes. 

miércoles, 6 de julio de 2016

Yo hago sufrir





Miércoles 6 de julio

Con Jesús por la mañana.  Yo hago sufrir.  Todos colaboramos con el mal y el sufrimiento del mundo. Todos erramos, aun queriendo obrar bien, las cosas muchas veces salen mal, fallamos en el blanco apuntado. Hacemos sufrir a otros, causamos daño, somos causantes de discordias, de divisiones, en definitiva, pecamos. Y el pecado nos aleja de Dios y de los demás, nos quita dignidad y libertad, nos desenfoca del fin, nos desequilibra, nos centra en nosotros mismos y nos hace perder la paz y el rumbo. Ofrezco mi día por las intenciones del Papa. ¿Qué siembras con tus acciones y con tus palabras? ¿Siembras a Dios?

Con Jesús durante el día.   «Y de camino proclamen que el reino de los cielos está cerca» (Mt 10, 7). Presta atención de cómo impactan en los demás tus conversaciones, tonos, modos, gestos, palabras. Reconoce qué cosas hacen daño a otros.

Con Jesús por la noche. Al cerrar el día doy gracias a Jesús. ¿Pude darme cuenta cómo y en qué lastimo a los demás? Pido perdón. A partir de mañana corregiré esas cosas que hacen sufrir a otros. Pido para que cese el avasallamiento que sufren los pueblos indígenas.


martes, 5 de julio de 2016

Un mundo sufriente




Con Jesús por la mañana.  Un mundo sufriente.  Dios nos quiere felices, libres, plenos. Su deseo es que todas las personas vivamos en libertad y desarrollemos todo nuestro potencial. Pero ese deseo de Dios tiene obstáculos en este mundo que nosotros mismos ponemos. Nuestro mundo sufre, las personas padecen daño, violencia, maltrato, explotación. El dolor de muchos se nos hace patente y cercano. El deseo de poder, de dinero, de figuración, de manipulación de unos sobre otros muchas veces no encuentra límite ni aún en la muerte que provoca. Ofrezco mi día por las intenciones del Papa. ¿Cuántas vidas inocentes se cobran el mal y la injusticia en el mundo? ¿Qué sentimientos me despierta el mal en el mundo?

Con Jesús durante el día.  «Viendo a la multitud, se conmovió por ellos, porque estaban maltratados y abatidos, como ovejas sin pastor» (Mt 9, 36). No participaré en ninguna situación que alimente daño, crítica, dolor, enemistad a mi alrededor. Si es prudente tendré una palabra de amor y compasión para sembrar paz y perdón.

Con Jesús por la noche.  Agradezco a Jesús el día vivido. ¿Reconozco el daño y el dolor del mundo, incluso el cercano a mí? ¿Pude suavizar situaciones de sufrimiento o conflicto e incluso evitarlo? Pido perdón. Mañana no alimentaré el daño y el conflicto. Pido para que cese el sufrimiento ocasionado por la marginación de los pueblos indígenas.

lunes, 4 de julio de 2016

Soltar amarras




Con Jesús por la mañana.  Las cosas de este mundo nos atraen, por el áurea que generan, hasta llegar a hipnotizarnos.  A veces con tanta intensidad que perdemos de vista el fin mayor al que hemos sido llamados, Dios. Cosas, personas, situaciones se transforman en fines, nos poseen, pues buscamos en ellas esos falsos sustitutos de la plenitud que sólo Dios puede dar. Él es fin y la verdadera fuente de vida, todo lo demás es medio. Ofrezco mi día por las intenciones del Papa. ¿Qué cosas me obsesionan? ¿En qué relaciones o situaciones pierdo libertad?

Con Jesús durante el día.  «Con sólo tocar su manto quedaré sana» (Mt 9, 21). Soltaré y dejaré partir aquellas realidades que no me ayudan a vivir en plenitud, que me quitan vida, paz y libertad.

Con Jesús por la noche.  Doy gracias a Jesús por el día. ¿Pude reconocer las cosas que me atan o estoy apegado/a? ¿Pude soltar y liberarme? Pido perdón. Mañana comenzaré a soltar todo aquello que me quita libertad. Pido por la libertad y vida plena de los pueblos aborígenes.

domingo, 3 de julio de 2016

¿A dónde vas tan apurado?




Con Jesús por la mañana.  Santo Tomás Apóstol.  Somos de Dios.  ¿A dónde vamos tan apurados en esta vida? ¿Detrás de qué propósitos? Nuestro corazón ansía siempre más, un fin mayor, un propósito más grande que lo contenga y lo llene, pues al final de los muchos logros seguimos sintiendo hambre de más. Si tu nombre está en el cielo, tu rostro siempre está delante de la mirada de Dios, junto a los nombres y los rostros de todos los hombres y mujeres de todos los tiempos. Hemos sido llamados a una alegría más honda y duradera, la que deriva de ser amados y elegidos de Dios. Ofrezco mi día por las intenciones del Papa. ¿Qué lugar tiene Dios en mi proyecto de vida? ¿Qué lugar le hago a la felicidad de los demás?

Con Jesús durante el día.  «Alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo» (Lc 10, 20). Piensa, ¿qué sacrificio puedo hacer hoy para los demás? Renunciaré a una pequeña comodidad para hacer sentir más a gusto a algún miembro de mi familia, compañero de trabajo, personas cercanas en el día.

Con Jesús por la noche.  Al cerrar el día agradezco a Jesús. ¿Pude demostrar a otros que su felicidad me importa? ¿Hice lugar a Dios en mi vida hoy? Pido perdón. Mañana incluiré a Dios y a mis hermanos en mi agenda diaria. Pido para que los pueblos aborígenes encuentren un espacio en el mundo para ser felices y proyectarse con dignidad.

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