sábado, 30 de julio de 2016

Dios trabaja por mí





Sábado 30 de julio

Con Jesús por la mañana. ¿Alguna vez has pensado que Dios trabaja por ti? Considera que Dios mantiene con su poder creador toda la realidad, la transforma, la renueva y te la regala para que te ayude en tu diario vivir. Dios se mete y se compromete con tu historia y trabaja para tu bien y tu plenitud. El amor de Dios es la fuerza que mueve la vida. Ofrezco mi día por las intenciones del Papa. ¿Te comprometes a trabajar con Dios por tu vida y por la de tus hermanos, ayudándolo a Él y haciendo lo que a Él le agrada de ti?

Con Jesús durante el día. «Miren cómo crecen los lirios, sin trabajar ni hilar» (Lc 12, 27). Tu vida crece y se fortalece por la acción de Dios. ¡Créelo! Ofrece tu tiempo para trabajar con Jesús en su misión en este mundo. ¡Haz que el cielo descienda al ver tus obras buenas!

Con Jesús por la noche. Agradezco a Jesús mi día. ¿Pude entregarme a Dios para servirlo a Él y a mis hermanos? Pido ayuda a Jesús para sumarme a su proyecto desde hoy. Pido para que los pueblos indígenas reciban el trabajo desinteresado de sus hermanos. Pido para que los pueblos indígenas experimenten a Dios que trabaja para ellos a través de sus hermanos de otras culturas.

viernes, 29 de julio de 2016

Dios en todo





Viernes 29 de julio

Con Jesús por la mañana. Buscar y encontrar a Dios en todas las cosasLas amigas de Jesús sentían su compañía en sus labores y quehaceres. Recibían al Señor en su casa y lo hacían parte de sus actividades. Así Dios se nos hace presente en todo acontecimiento y en todas las personas, todo es don de Dios. El Señor está en la vida real, en las personas reales, en los acontecimientos reales de todos los días. ¡Descúbrelo! Ofrezco mi día por las intenciones del Papa. Pido ayuda a Santa Marta para descubrir y encontrar a Dios en medio de mis tareas. ¿Te miras a ti mismo y a los demás como don de Dios?

Con Jesús durante el día. «María sentada a los pies del Señor escuchaba sus palabras. Marta se ocupaba en los quehaceres de la casa» (Lc 11, 39-40). Reconoce en los demás el regalo que Dios te hace recibiendo con agrado la compañía de los que se te acerquen. Sé tú mismo un regalo para otros.

Con Jesús por la noche. Agradezco mi día a Jesús. ¿Descubro a Dios en los acontecimientos de mi vida? ¿Siento que Dios llena mi vida de bendiciones en lo que me da a vivir? Pido perdón. Mañana seré agradecido con el Señor que se me regala en todo lo que vivo. Pido para que los pueblos indígenas sean visto como don de Dios para todas las culturas del mundo.

jueves, 28 de julio de 2016

Alcanzar el amor





Jueves 28 de julio

Con Jesús por la mañana. ¿Te has puesto a pensar que tu vida es una historia de amor tejida entre el Señor y tú? Jesús, te llama e invita a ser amigo suyo. Te ama. Tu historia de amor con Dios está tejida desde siempre pues el Señor te ha pensado y deseado desde la eternidad con tanta fuerza que te creó sólo para amarte. Anímate a pensar que Dios no tiene otra cosa más importante que hacer que amarte a ti. En los momentos difíciles de tu vida, aunque tú no lo hayas notado, Él te ha sostenido. Ofrezco mi día por las intenciones del Papa. ¿Te animas a contar tu historia desde el amor y no desde el dolor?

Con Jesús durante el día. «El Reino de los Cielos se parece a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces» (Mt 13, 47). Mira los acontecimientos más difíciles de tu vida. Piensa que Dios te ha sostenido. ¿Qué ves ahora? 

Con Jesús por la noche. Agradezco a Jesús por el día y por lo que he vivido hoy. Agradezco la presencia del Amor de Dios en mi vida. ¿Pude sentirlo? Pido ayuda a Dios para sentir siempre su amor desde mañana y para siempre en todos los acontecimientos que me toque vivir. Pido para que los pueblos indígenas se sientan amados por Dios.

miércoles, 27 de julio de 2016

Jesús resucitado, mi tesoro




Miércoles 27 de julio

Con Jesús por la mañana. El encuentro de los discípulos con Jesús resucitado cambió sus vidas para siempre. A partir de ese momento comprendieron todo. Le entregaron sus vidas y todo fue de otra manera. Volvió el sentido de sus vidas y encontraron el propósito para vivir. Con sus gestos anunciaron que Jesús, su Maestro, había resucitado. El anuncio del Amor de Jesús acabó por ir dejando su huella en todo lo que hicieron. Ofrezco mi día por las intenciones del Papa. ¿Cuál es mi tesoro donde tengo puesto mi corazón? ¿Qué o quién me enamora?

Con Jesús durante el día.  «El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo» (Mt 13, 44). Tú sabes dónde está lo que verdaderamente es valioso, ¿por qué malgastas tu tiempo y energía en lo que no te enriquece como persona? Reflexiona en ello. Cuida el tesoro que tienes y deja todo lo demás.

Con Jesús por la noche. Agradezco mi día a Jesús. ¿Es el amor a Jesús y a mis hermanos el motor que mueve mi vida? ¿Amé con gestos a los demás? Pido perdón. Mañana pediré ayuda a Jesús para enamorarme más de Él. Pido para que los pueblos indígenas conozcan y se enamoren de Dios.

martes, 26 de julio de 2016

¡Resucitó!




Martes 26 de julio

Con Jesús por la mañana. Jesús resucita de la muerte y sale al encuentro a sus amigos para quienes la presencia de su maestro al comienzo no fue evidente, sino signo de confusión y desentendimiento. Así lo vivieron los discípulos de Emaús. Sin embargo, hace brillar para ellos una versión diferente de la historia que ellos contaban de su maestro que no habían reconocido. Ilumina sus historias con un brillo desconocido hasta entonces. Ofrezco mi día por las intenciones del Papa. ¿De qué otro modo pueden ser vistos los acontecimientos que vivo a los ojos de Dios? ¿Puede existir una versión diferente a los ojos de Jesús?

Con Jesús durante el día. «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre» (Mt 13, 37) Cambia la queja por la pregunta. Si preguntas a Jesús no busques tus propias respuestas, escucha en el silencio de la oración la voz del Señor. ¿Qué puedo aprender de lo que estoy viviendo?

Con Jesús por la noche. Agradezco mi día a Jesús. ¿Pude abrirme a un nuevo entendimiento de esa historia que me pesa? ¿Logré dejar que Jesús reinterprete los acontecimientos de mi vida?  Pido perdón. Mañana buscaré aprender otras perspectivas en lugar de juzgar apresuradamente lo que vivo. Pido para que todos los pueblos aprendamos que la diferencia enriquece, y no condenemos excluyendo a las minorías.

lunes, 25 de julio de 2016

Jesús muere





Lunes 25 de julio

Con Jesús por la mañana. Jesús dio la vida por ti y por mí, se entregó libremente por amor para rescatarnos de la muerte. La muerte en la cruz quita el velo de los ojos de los discípulos que habían entendido mal el mensaje. Sin embargo, a los pies de la cruz, María y las mujeres, esperan y confían, cuando los doce miraban de lejos y desesperaban. Ofrezco mi día por las intenciones del Papa y pido al Apóstol Santiago que me haga un servidor de Cristo. Mirando a Jesús que da la vida por mí pondré a los pies de la cruz, mis miedos, mis incertidumbres mis penas.

Con Jesús durante el día. «Lo mismo que el Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mt 20, 28). ¿Sabes que hay cosas que debes dejar morir en ti para vivir? ¿Estás dispuesto a vivir? ¿Qué debe morir en mí a los pies de la cruz para que Cristo lo haga nacer a la vida nueva? Pido ayuda a Santiago Apóstol que vivió la experiencia de la cruz del Señor.

Con Jesús por la noche. Agradezco a Jesús el día. ¿Deje morir aquello que Jesús quiere resucitar en mí? Pido perdón. Mañana acompañaré el camino del Señor para que su camino sea el mío. Pido por los pueblos indígenas para que el Señor los conforte en sus penas.

domingo, 24 de julio de 2016

Perdonar el daño





Domingo 24 de julio

Con Jesús por la mañana. Jesús perdonó a quienes lo estaban martirizando en la cruz, a los que lo escupían y se burlaban, a los que le dieron muerte. Ante el espantoso sufrimiento de la cruz regaló el cielo al buen ladrón, entregó a María como madre nuestra, y pidió a su Padre el perdón para sus verdugos. Jesús conoció el dolor de cerca por eso conoce nuestro dolor ante las injusticias y el daño que nos causan. Ofrezco mi día por las intenciones del Papa. ¿Cómo vivo el dolor que otros me causan? ¿Cómo reacciono frente al daño que otros me hacen?

Con Jesús durante el día. «Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden» (Lc 11, 4). ¿Te victimizas? ¿Recurres a la culpa para martirizar a los demás? Reflexiona sobre el perdón que ofreces a los demás antes de reclamar que te pidan perdón por el daño que te ocasionan. Busca acompañar a otros en el dolor.

Con Jesús por la noche. Agradezco a Jesús el día. ¿Pude salir de mis molestias y acompañar el dolor y el sufrimiento de otros? ¿Me miro el ombligo y no me doy cuenta que otros necesitan cobijo en su dolor? Pido perdón. Mañana acompañaré a los demás y dejaré de pensar en mis dolores. Pido por los pueblos indígenas para que sean acompañados en sus penas y por el descuido que tenemos hacia ellos. 

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