martes, 22 de agosto de 2017

Oración a María Reina



Día 22

Con Jesús por la mañana. “Santa María, Reina del cielo y de la tierra, protectora de todos nosotros, tus hijos, que con gran amor maternal nos acoges bajo tu manto para que caminemos seguros hacia nuestra meta, Jesús. Madre, Reina de nuestros corazones, llénanos de paz y amor, de humildad y sabiduría, para que podamos entender y poner en práctica las palabras de tu amado Hijo”. Hoy que   recordamos la memoria de la Madre de Jesús brinda un gesto de cariño a quien es madre en tu vida. Ofrece el día por la intención del Papa para el mes de agosto.

Con Jesús durante el día. “Jesús, mirándolos fijamente, dijo a sus discípulos: Para los hombres esto es imposible; en cambio, para Dios todo es posible” (Mt. 19,26). Con la plena confianza que no hay nada imposible para Dios Padre, reflexiona: ¿Cuáles son las personas que te preocupan, los problemas que te aquejan, las incertidumbres del futuro?  Repite lentamente al ritmo pausado de tu respiración: “¡Tú lo puedes todo, Señor!” mientras continúas con el propósito de la mañana.

Con Jesús por la noche. Repasa el día. Respira hondo y cierra los ojos. Repasa lo vivido desde el despertar. ¿Qué acontecimientos marcaron tu día? ¿Con quiénes te has encontrado? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿Con qué sentimientos cierras el día? Apunta una frase, una palabra, que te ayude a cerrar el día y pide por las intenciones y necesidades de las personas que encontraste hoy.

domingo, 20 de agosto de 2017

Cristo, camino al Padre



Día 20

Con Jesús por la mañana. “Cristo no es un modelo bajado del cielo para servir de inspiración a Leonardo da Vinci ni a Rafael, para que sus cuadros hermoseen los salones, ni subió a la cruz para que su imagen de marfil o de bronce adorne un dormitorio... ¡No! Él vino a reclamar nuestras vidas para elevarlas hasta el Padre” (San Alberto Hurtado). El cristianismo no es moda ni elemento decorativo, es un estilo de vida inspirado en Jesús. ¿El trato que das a tus hermanos es el modo de Jesús? Sonríe y mantén un trato afable. Ofrece la jornada por la intención del Papa.

Con Jesús durante el día. “Una mujer cananea, procedente de la región de Tiro y Sidón, se puso a gritar: ¡Señor, hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija es atormentada por un demonio” (Mt. 15,22). Sabiendo que Jesús vino a liberarnos de todo aquello que nos atormenta y perturba reflexiona: ¿Qué es lo que te inquieta en este tiempo y te quita la paz? Repite lentamente: “Señor, ten piedad de mi” y continúa con confianza con el propósito del día.

Con Jesús por la noche. Recoge la semana. Vuelve a la calma y recoge tu semana. ¿Qué acontecimientos recuerdas con más fuerza? ¿Qué sentimiento ha predominado? ¿Qué encuentros te han alegrado la semana? ¿Qué has aprendido? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿De qué te arrepientes? Toma nota de lo queda en tu corazón y agradece. Disponte a iniciar una nueva semana.

sábado, 19 de agosto de 2017

Dios y la belleza



Día 19

Con Jesús por la mañana. “La belleza, desde la que se manifiesta en el cosmos y en la naturaleza hasta la que se expresa mediante las creaciones artísticas, precisamente por su característica de abrir y ensanchar los horizontes de la conciencia humana, de remitirla más allá de sí misma, de hacer que se asome a la inmensidad del Infinito, puede convertirse en un camino hacia lo trascendente, hacia el Misterio último, hacia Dios” (Benedicto XVI). Cada gesto de amor, es manifestación de la belleza del amor del Señor. Brinda un gesto de amor a alguien que lo necesite y ofrécelo, por la intención del Papa.

Con Jesús durante el día. “Jesús dijo a sus discípulos: ¡Dejen que los niños vengan a mí; no se lo impidan! Pues de los que son como ellos es el Reino de los cielos” (Mt. 19,14). ¿Vives lo cotidiano con alma de niño? ¿Estás abierto a la sorpresa, y te dejas maravillar por la novedad de Dios con confianza? Mientras actualizas el propósito de la jornada, repite al ritmo pausado de tu respiración: “Hazme ser como niño, Señor”.

Con Jesús por la noche. Bautiza el día. Serénate y toma contacto con tu interioridad. ¿Cómo ha sido tu día? ¿Qué imágenes han quedado grabadas en el corazón? ¿En qué momento has sentido plenitud? ¿Qué sentimiento habita tu corazón ahora? ¿Cómo llamarías a tu día y por qué? Toma nota y agradece a Dios lo vivido. 

viernes, 18 de agosto de 2017

El pobre es Cristo




Día 18

Con Jesús por la mañana. “Este es mi último anhelo: que se haga una cruzada de amor y respeto al pobre, porque el pobre es Cristo: Cristo desnudo, Cristo con hambre, Cristo sucio, Cristo enfermo, Cristo abandonado... ¿Podemos quedarnos indiferentes? ¿Podemos quedarnos tranquilos? (San Alberto Hurtado). ¡Claro que no podemos quedarnos tranquilos ni hacernos los indiferentes! Pide al Señor que en este día te conceda, la gracia de poder reconocerlo en los demás y que te haga disponible para el servicio a los hermanos más necesitados. Ofrece este día por la intención del Papa para este mes.

Con Jesús durante el día. “Jesús respondió a los fariseos: Por eso el hombre abandonará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y formarán los dos una sola carne. De tal forma que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, ¡lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre!” (Mt. 19,5-6). Jesús unió en su persona lo divino a lo humano y se unió a los más pobres, identificándose con ellos. En tus ambientes cotidianos: ¿Ves a Jesús en el hermano necesitado? ¿Te acercas a ellos con cariño? Repite en tu corazón: “Señor, que te ame y te sirva en los más necesitados”. Continúa con el propósito del día.

Con Jesús por la noche. Recuerda a las personas y ofrece. Aquieta la respiración y cierra los ojos. Recuerda a las personas que acompañaron tu día. ¿Qué te han dejado esos encuentros? ¿Cuánto amor has demostrado en el trato? ¿Alguien necesita que le pidas perdón? ¿Qué te hubiera gustado que fuera diferente? Apunta lo que descubras y ofrece a todas las personas que estuvieron en tu día.

jueves, 17 de agosto de 2017

Belleza y sentido último



Día 17

Con Jesús por la mañana. “Ustedes, artistas, saben bien que la experiencia de la belleza auténtica, no efímera ni superficial, no es algo accesorio o secundario en la búsqueda del sentido y de la felicidad, porque esa experiencia no aleja de la realidad, sino, al contrario, lleva a una confrontación abierta con la vida diaria, para liberarla de la oscuridad y transfigurarla, a fin de hacerla luminosa y bella” (Benedicto XVI).  Trabaja por un mundo más hermoso, cuida los detalles de belleza en tus espacios cotidianos. Brinda al Padre tu trabajo honesto y ofrece esta jornada por la intención del Papa.

Con Jesús durante el día. “Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: Señor, ¿cuántas veces debo perdonar a mi hermano cuando me ofenda?, ¿hasta siete veces? Jesús le respondió: No te digo hasta siete veces, ¡sino hasta setenta veces siete!” (Mt. 18,21-22). Has un alto en tu día y reflexiona: ante una ofensa que recibes ¿te resulta fácil perdonar y luego acoger al hermano en tu vida y en tu corazón? Mientras renuevas el propósito del día, repite lentamente en tu corazón: “Señor, concédeme un corazón misericordioso”.

Con Jesús por la noche. Hazte consciente. Detén la marcha del día y aquieta el interior. Dios te acompaña en el camino, aprende a reconocer su paso para crecer en sabiduría interior. Trae a la memoria los acontecimientos y las personas que hoy pasaron. Agradece todo. ¿Cómo ha sido tu día? ¿De qué modo Dios se te ha hecho presente? ¿Qué has aprendido? ¿Hay necesidad de enmendar algo o pedir perdón? Toma nota de lo que resuena en tu interior.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Iglesia y santidad



Día 16

Con Jesús por la mañana. “La Iglesia de Cristo no es más que lo que somos nosotros, lo que nosotros la hagamos. Cristo vive en ella, es su cabeza, pero su grado de santidad, su desarrollo y crecimiento dependerá de nosotros, de nuestra fidelidad al llamado que Él nos hace cada día” (San Alberto Hurtado). ¿Cómo vives tu filiación a la Iglesia? ¿Eres consciente que son tus actitudes las que la configuran? ¿Te sientes parte de sus logros y de sus fracasos? Ofrece tu día por la Intención del Papa y ten una actitud misericordiosa con todas las personas.

Con Jesús durante el día. “Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que, si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo en la tierra, les será concedido por mi Padre que está en los cielos; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos” (Mt 18,19-20). ¿Acoges a quienes menos quieres como hermanos en el Señor? ¿Pides a Jesús por las necesidades de los demás? ¿Abres tu corazón al encuentro con Jesús y tus hermanos? En silencio repite. “Ven, Señor Jesús”, mientras continúas poniendo en práctica el propósito de la mañana.

Con Jesús por la noche. Agradece y entrega. Aquieta el corazón y disponte a mirar lo vivido. Cada día es un regalo. ¿Qué motivos tuviste hoy para agradecer? ¿Qué momentos te llenaron de plenitud? ¿Qué personas te alegraron?  Agradece por ellas. Toma nota de lo más significativo del día. Entrega al Señor la jornada que termina.

martes, 15 de agosto de 2017

Esperanza y consuelo



Día 15

Asunción de María.

Con Jesús por la mañana. “La Madre de Jesús, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en el siglo futuro. También en este mundo, hasta que llegue el día del Señor, brilla ante el Pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza y de consuelo” (Lumen Gentium). ¿Reconoces la presencia de María Madre, en tu vida? Ofrece tu día por la intención del Papa para este mes y, hoy transmite esperanza, consuelo y alegría a las personas que encuentres.

Con Jesús durante el día. “Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a voz en cuello, diciendo: ¡Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Cómo es que viene a mí la madre de mi Señor?” (Lc 1,41-43). ¿Te sientes visitado por María tu Madre? ¿Eres visita de Dios para los demás? Saluda a María cada día y date un tiempo para conversar con ella. Repite durante el día: “Gracias Madre por tu sí”.

Con Jesús por la noche. Repasa el día.  Respira hondo y cierra los ojos. Repasa lo vivido desde el despertar. ¿Qué acontecimientos marcaron tu día? ¿Con quiénes te has encontrado? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿Con qué sentimientos cierras el día? Apunta una frase, una palabra, que te ayude a cerrar el día y pide por las intenciones y necesidades de las personas que encontraste hoy.

lunes, 14 de agosto de 2017

Entrega y felicidad



Día 14

Con Jesús por la mañana. “La felicidad es una realidad en el cristianismo, y solo en el cristianismo; pero esa realidad echa sus raíces hondas en el sufrimiento, en la abnegación, en el dolor, se nutre de renunciamiento y de sacrificio: el grano de trigo, si no muere permanece solo; para que dé fruto es necesario que muera, y entonces dará fruto abundante” (San Alberto Hurtado). ¿Percibes la felicidad de una vida entregada a los demás? Ofrece tu día por la intención del Papa y saluda con una sonrisa a todas las personas con quienes te encuentres hoy.

Con Jesús durante el día. “Cuando recorrían juntos Galilea, Jesús dijo a sus discípulos: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, lo van a matar y al tercer día resucitará. Ellos se entristecieron mucho” (Mt 17,22-23). ¿Aceptas el dolor o el sufrimiento como parte natural de la vida? ¿Buscas el mensaje de Dios en el sufrimiento o te quedas solo relamiendo tus heridas? Al ritmo de la respiración repite: “Dame Señor un corazón contento”.

Con Jesús por la noche. Escucha tu corazón. Haz silencio interior, toma distancia de las actividades del día. ¿Qué movimientos interiores has experimentado hoy? ¿Paz, alegría, tristeza, enojo, esperanza, amor, confianza? ¿En qué ocasión has sentido con más fuerza la presencia de Dios? ¿Qué ha quedado en tu corazón al final del día? Apunta lo que descubras. Entrega tu descanso y disponte a iniciar una nueva jornada.

domingo, 13 de agosto de 2017

La Iglesia y el arte



Día 13

Con Jesús por la mañana. “Dejemos que estos frescos, de la Capilla Sixtina, nos hablen hoy, atrayéndonos hacia la meta de la historia humana. El Juicio Universal, que pueden ver majestuoso a mis espaldas, recuerda que la historia de la humanidad es movimiento y ascensión, es tensión inexhausta hacia la plenitud, hacia la felicidad última, hacia un horizonte que siempre supera el presente mientras lo cruza” (Benedicto XVI). ¿Eres consciente de que la plenitud, no es solo destino sino también camino? Ofrece tu día por la intención del Papa y, reflexiona sobre aquellas cosas que te dan plenitud. Apunta lo que descubras.

Con Jesús durante el día. “Al terminar de despedir a la gente, Jesús subió al monte a orar a solas; al atardecer, aún permanecía allí, él solo” (Mt 14,23). ¿Te das el tiempo para un encuentro diario y personal con el Señor? ¿Hablas de ti con Jesús, o con María? La oración con Jesús es un diálogo de amigos que se aman y se interesan por sus vidas. Tómate unos minutos, descansa y anímate a conversar con Jesús. Dile a Jesús: “Señor, mírame, háblame, aquí estoy”.

Con Jesús por la noche. Recoge la semana. Vuelve a la calma y recoge tu semana. ¿Qué acontecimientos recuerdas con más fuerza? ¿Qué sentimiento ha predominado? ¿Qué encuentros te han alegrado la semana? ¿Qué has aprendido? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿De qué te arrepientes? Toma nota de lo queda en tu corazón y agradece. Disponte a iniciar una nueva semana.

sábado, 12 de agosto de 2017

María, toda hermosura



Día 12

Con Jesús por la mañana. “Artistas del mundo, que sus múltiples caminos conduzcan a todos hacia aquel océano infinito de belleza, en el que el asombro se convierte en admiración, embriaguez, gozo indecible. Que los acompañe la Santísima Virgen, la «tota pulchra», que innumerables artistas han plasmado y que el gran Dante contempla en el fulgor del Paraíso como belleza que alegraba los ojos de todos los otros santos” (San Juan Pablo II). Reconoce y agradece los aportes de belleza con que las mujeres han iluminado tu vida, y ofrece tu día por la intención del Papa. 

Con Jesús durante el día. “Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que, si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, podrían decir a esta montaña: muévete de aquí para allá, y se movería. ¡Nada sería imposible para ustedes!” (Mt 17, 20). ¿Confías o dices que confías, en el Señor? ¿Eres consciente de la presencia de Dios en medio de  las dificultades? María, tu madre es modelo de fe, a pesar de toda circunstancia adversa, ¡mírala! Al ritmo de la respiración, repite: “¡Creo Señor, pero aumenta mi fe!”.

Con Jesús por la noche. Bautiza el día. Serénate y toma contacto con tu interioridad. ¿Cómo ha sido tu día? ¿Qué imágenes han quedado grabadas en el corazón? ¿En qué momento has sentido plenitud? ¿Qué sentimiento habita tu corazón ahora? ¿Cómo llamarías a tu día y por qué? Toma nota y agradece a Dios lo vivido. 

viernes, 11 de agosto de 2017

La Cruz, expresión de amor



Día 11

Con Jesús por la mañana. “La señal del cristiano no es la espada, símbolo de la fuerza; tampoco lo es la balanza, símbolo de la justicia. La señal del cristiano es la cruz, símbolo del amor. Cuando uno ama, ¡con qué gusto se sacrifica! El cristiano, cuando quiere hacer una cosa con seriedad, no desprecia nunca la cruz” (San Alberto Hurtado). Al comenzar esta jornada de viernes, recuerda que Jesús, caminó con la cruz por ti y por toda la humanidad. Mantén una sonrisa al realizar las tareas difíciles de hoy y ofrece tu día por la intención del Papa para este mes.

Con Jesús durante el día. “Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 16,24-25). ¿Cómo enfrentas las dificultades con los demás? ¿Sabes renunciar a tus deseos por un bien más amplio? ¿Incluyes los deseos de los otros en la solución de los problemas? Repite al ritmo de tu respiración: “Señor, ensancha mi corazón”, mientras continúas aplicándote con amor a tus tareas.

Con Jesús por la noche. Recuerda a las personas y ofrece. Aquieta la respiración y cierra los ojos. Recuerda a las personas que acompañaron tu día. ¿Qué te han dejado esos encuentros? ¿Cuánto amor has demostrado en el trato? ¿Alguien necesita que le pidas perdón? ¿Qué te hubiera gustado que fuera diferente? Apunta lo que descubras y ofrece a todas las personas que estuvieron en tu día.

jueves, 10 de agosto de 2017

Arte y espiritualidad



Día 10

San Lorenzo

Con Jesús por la mañana. “Me dirijo a ustedes, artistas, para confirmarles mi estima y para contribuir a reanudar una más provechosa cooperación entre el arte y la Iglesia. La mía es una invitación a redescubrir la profundidad de la dimensión espiritual y religiosa que ha caracterizado el arte en todos los tiempos, (...) artistas de la palabra escrita y oral, del teatro y de la música, de las artes plásticas y de las más modernas tecnologías de la comunicación” (San Juan Pablo II). Agradece al Señor la vida de aquellos artistas que han impactado en tu vida. Ofrece tu día por la intención del mes. 

Con Jesús durante el día. “Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24). La vida tiene momentos de silencio, oscuridad y renuncias que tienen un mensaje para ti. ¿Estás abierto a recibirlos y aprender la enseñanza de la que están preñados? ¿Aceptas que a pesar de lo que hagas, hay resultados que no dependen de ti? ¿Cómo vives la entrega de tu vida? Repite con alegría: “Señor que sea tu voluntad”.

Con Jesús por la noche. Hazte consciente. Detén la marcha del día y aquieta el interior. Dios te acompaña en el camino, aprende a reconocer su paso para crecer en sabiduría interior. Trae a la memoria los acontecimientos y las personas que hoy pasaron. Agradece todo. ¿Cómo ha sido tu día? ¿De qué modo Dios se te ha hecho presente? ¿Qué has aprendido? ¿Hay necesidad de enmendar algo o pedir perdón? Toma nota de lo que resuena en tu interior.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Dios lo conduce todo



Día 9

Con Jesús por la mañana. “En la vida no hay dificultades, solo hay circunstancias. Dios lo conduce todo, y todo lo conduce bien. No hay más que abandonarse y servir a cada instante en la medida de lo posible” (San Alberto Hurtado). En las dificultades busca a Dios, Él está tan presente como en las bonanzas, guiándonos como un maestro. ¿Sirves en la medida de tus posibilidades, o regateas con el Señor? Ofrece las tareas de este día por la intención del Papa para este mes y responde amablemente a quienes te presenten inconvenientes.

Con Jesús durante el día. “Entonces Jesús le respondió: ¡Mujer, qué grande es tu fe! Que se realice lo que deseas. Y desde aquella hora la hija de esta mujer quedó sana” (Mt 15,28). ¿Sabes descubrir los signos de la presencia de Dios en las pequeñas rutinas del día a día? ¿Te encuentras con Dios en las tareas de tu vida? Al ritmo de tu respiración repite: “Señor mío, sé que me ves, que me oyes, que me escuchas”.

Con Jesús por la noche. Agradece y entrega. Aquieta el corazón y disponte a mirar lo vivido. Cada día es un regalo. ¿Qué motivos tuviste hoy para agradecer? ¿Qué momentos te llenaron de plenitud? ¿Qué personas te alegraron?  Agradece por ellas. Toma nota de lo más significativo del día. Entrega al Señor la jornada que termina.

martes, 8 de agosto de 2017

Belleza versus desesperanza



Día 8

Con Jesús por la mañana. “Sobre esta base, al concluir el Concilio, los Padres dirigieron un saludo y una llamada a los artistas: El mundo en que vivimos tiene necesidad de la belleza para no caer en la desesperanza. La belleza, como la verdad, pone alegría en el corazón de los hombres; es el fruto precioso que resiste a la usura del tiempo, que une a las generaciones y las hace comunicarse en la admiración” (San Juan Pablo II). Sonríe al saludar, en los encuentros, al hablar, al trabajar. La sonrisa embellece la vida compartida. Ofrece lo de hoy por los artistas.

Con Jesús durante el día. “Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús y le decían: Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios” (Mt 14,33). Ante las dificultades no mires el tamaño de las olas, pon tu mirada en el Señor que lleva el timón de tu vida. ¿Dejas que Jesús te ayude a transitar los problemas o te desesperas y te encierras en ti mismo? Mientras se desarrolla tu día, repite en tu interior: “¡Señor, sálvame!”.

Con Jesús por la noche. Repasa el día.  Respira hondo y cierra los ojos. Repasa lo vivido desde el despertar. ¿Qué acontecimientos marcaron tu día? ¿Con quiénes te has encontrado? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿Con qué sentimientos cierras el día? Apunta una frase, una palabra, que te ayude a cerrar el día y pide por las intenciones y necesidades de las personas que encontraste hoy.

lunes, 7 de agosto de 2017

Confianza en Dios



Día 7

Con Jesús por la mañana. “Acordémonos que Jesús es siempre el mismo: ayer, hoy y siempre. Vayamos a su corazón herido por la lanza y dejemos caer en él el fardo de nuestras culpas. Tengamos confianza –inquebrantable confianza– en que su amor infinito es más fuerte que todas nuestras miserias, que todos nuestros crímenes” (San Alberto Hurtado). ¿Dónde pones tu confianza? ¿En quién te apoyas? ¿Cultivas confianza con tus hermanos? La confianza que ofreces ayuda a la armonía en tus ambientes. Acércate a quien esté triste y ofrécele un espacio de escucha. Ofrece lo de hoy por la intención del mes.

Con Jesús durante el día. “Al desembarcar, Jesús vio una gran cantidad de gente, se compadeció de ella y sanó a sus enfermos” (Mt 14,14). La cercanía, el amor y la compasión ayudan a sanar heridas en la vida de tus hermanos. ¿Cómo te acercas a la vida de los demás? ¿Atropellas con exigencias o eres amoroso en el servicio? ¿Sanas o enfermas la vida de quienes tienes cerca? Repite al ritmo de tu respiración: “Jesús, dame tu manera de proceder”.

Con Jesús por la noche. Escucha tu corazón. Haz silencio interior, toma distancia de las actividades del día. ¿Qué movimientos interiores has experimentado hoy? ¿Paz, alegría, tristeza, enojo, esperanza, amor, confianza? ¿En qué ocasión has sentido con más fuerza la presencia de Dios? ¿Qué ha quedado en tu corazón al final del día? Apunta lo que descubras. Entrega tu descanso y disponte a iniciar una nueva jornada.

domingo, 6 de agosto de 2017

Belleza transfigurante



Día 6

Transfiguración del Señor

Con Jesús por la mañana. “Macario el Grande comenta del siguiente modo la belleza transfigurante y liberadora del Resucitado: «El alma que ha sido plenamente iluminada por la belleza indecible de la gloria luminosa del rostro de Cristo, está llena del Espíritu Santo... es toda ojo, toda luz, toda rostro»” (San Juan Pablo II). Permite a Jesús habitar tu interior y que la belleza de su vida transforme la tuya. ¿Haces lugar a Dios en tu día? Dedica un rato al encuentro con Jesús, quédate a solas y conversa con Él. Ofrece lo de hoy por la intención del Papa.

Con Jesús durante el día. “En presencia de ellos, Jesús se transfiguró: su rostro empezó a brillar como el sol y su ropa se hizo blanca como la luz” (Mt 17,2). ¿Qué refleja tu semblante? ¿Te dejas ganar por la tristeza? ¿Cultivas la alegría y sostienes en tu interior pensamientos que te ayuden a mantenerla? Recuerda que tus pensamientos programan tus estados de ánimo. Repite en tu interior: “Tú me amas Señor, por eso existo”, mientras mantienes el diálogo con Jesús.

Con Jesús por la noche. Recoge la semana. Vuelve a la calma y recoge tu semana. ¿Qué acontecimientos recuerdas con más fuerza? ¿Qué sentimiento ha predominado? ¿Qué encuentros te han alegrado la semana? ¿Qué has aprendido? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿De qué te arrepientes? Toma nota de lo queda en tu corazón y agradece. Disponte a iniciar una nueva semana.


sábado, 5 de agosto de 2017

La Biblia y el arte



Día 5

Con Jesús por la mañana. “Desde la Navidad al Gólgota, desde la Transfiguración a la Resurrección, desde los milagros a las enseñanzas de Cristo, (...) la palabra bíblica se ha hecho innumerables veces imagen, música o poesía, evocando con el lenguaje del arte el misterio del Verbo hecho carne” (San Juan Pablo II). Tu vida es obra de arte hecha con Dios, don y tarea. Descubre el don de tus talentos; y tu trabajo con ellos. Apunta lo que descubras y agradece. Ofrece lo de hoy por la intención del Papa.

Con Jesús durante el día. “Herodes arrestó a Juan, lo metió en prisión y lo encadenó, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo; en efecto, Juan le reprochaba: No te está permitido tenerla por mujer” (Mt 14,3-4). En tu interior resuenan voces que marcan las situaciones que te ayudan a crecer y esas que no. Deja hablar a tu corazón y no “encarceles” las voces que te llevan a la Vida, aunque a veces marquen caminos difíciles. Continúa reflexionando en tu interior y apunta las voces de Dios que resuenan en ti.

Con Jesús por la noche. Bautiza el día. Serénate y toma contacto con tu interioridad. ¿Cómo ha sido tu día? ¿Qué imágenes han quedado grabadas en el corazón? ¿En qué momento has sentido plenitud? ¿Qué sentimiento habita tu corazón ahora? ¿Cómo llamarías a tu día y por qué? Toma nota y agradece a Dios lo vivido. 

viernes, 4 de agosto de 2017

La belleza individual



Día 4

Con Jesús por la mañana. “La persona sólo se realiza como cristiana en la comunidad, y la comunidad sólo es posible cuando se presta atención a cada persona concreta con toda su originalidad insustituible” (Benjamín González Buelta). La belleza de Dios habita de manera única en cada persona. Diles a quienes amas cuánto bien te hacen compartiendo contigo sus talentos, anímalos a continuar haciéndolo. En este primer viernes de mes, jornada dedicada a orar por la intención del Papa, ofrece tu día por los artistas para que a través de las obras de su creatividad, nos ayuden a todos a descubrir la belleza de la creación.

Con Jesús durante el día. “Ellos se preguntaban asombrados: -¿De dónde saca éste su saber y sus milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? (Mt 13, 54-55). Nos acostumbramos a lo cotidiano, y nos olvidamos que Dios está allí esperándonos en el día a día, en lo sencillo, en lo que no se nota. ¿Dónde buscas a Dios? ¿Dejas que Él te encuentre en la rutina de todos los días? Repite al ritmo de tu respiración: “Señor, dame un corazón atento para descubrir tu mirada sobre mí”, mientras descubres a Dios en los talentos de tus hermanos.

Con Jesús por la noche. Recuerda a las personas y ofrece. Aquieta la respiración y cierra los ojos. Recuerda a las personas que acompañaron tu día. ¿Qué te han dejado esos encuentros? ¿Cuánto amor has demostrado en el trato? ¿Alguien necesita que le pidas perdón? ¿Qué te hubiera gustado que fuera diferente? Apunta lo que descubras y ofrece a todas las personas que estuvieron en tu día.

jueves, 3 de agosto de 2017

Artífices de la propia vida



Día 3
  
Con Jesús por la mañana. “No todos están llamados a ser artistas en el sentido específico de la palabra. Sin embargo, a cada hombre se le confía la tarea de ser artífice de la propia vida; en cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra” (San Juan Pablo II). ¿Cómo construyes tu vida? ¿Cuáles son tus cimientos y tus adornos? ¿Cuáles son las motivaciones últimas de tus decisiones? Embellece tus ambientes y la tarea de hoy sirviendo gratuitamente en tu trabajo a quien necesite de ti. Ofrece tu día por la intención del mes.

Con Jesús durante el día. Jesús les dijo: «El Reino de los cielos se parece también a una red que se echa en el mar y recoge toda clase de peces. Una vez que está llena, los pescadores colocan los peces buenos en canastos y arrojan fuera los malos» (Mt 13,47-48). Conserva en tu vida las cosas que te acercan al Señor, y descarta aquello que te quita paz. ¿Qué ambientes y personas sacan lo mejor de ti? Repite al compás de tu respiración: “Gracias Señor por tu presencia en mis hermanos, ellos enriquecen mi vida”.

Con Jesús por la noche. Hazte consciente. Detén la marcha del día y aquieta el interior. Dios te acompaña en el camino, aprende a reconocer su paso para crecer en sabiduría interior. Trae a la memoria los acontecimientos y las personas que hoy pasaron. Agradece todo. ¿Cómo ha sido tu día? ¿De qué modo Dios se te ha hecho presente? ¿Qué has aprendido? ¿Hay necesidad de enmendar algo o pedir perdón? Toma nota de lo que resuena en tu interior.


miércoles, 2 de agosto de 2017

Dios y los artistas



Día 2

Con Jesús por la mañana. “Nadie mejor que ustedes, artistas, geniales constructores de belleza, (...) Atraídos por el asombro del ancestral poder de los sonidos y de las palabras, de los colores y de las formas, ustedes han admirado la obra de su inspiración, descubriendo en ella como la resonancia de aquel misterio de la creación a la que Dios, único creador de todas las cosas, los ha querido asociar” (San Juan Pablo II). Admira la belleza creada por quienes trabajan en tus ambientes. Agradece por ellos y ofrece el día por los artistas.

Con Jesús durante el día. Jesús les dijo: «El Reino de los cielos se parece también a un comerciante que busca perlas finas; al encontrar una perla preciosa, vende todo cuanto tiene y la compra» (Mt 13,45-46). ¿Qué admiras? ¿Dónde tienes puesto los valores de tu vida? ¿Qué cosas te atrapan el corazón? ¿Por quién trabajas y te dedicas cada día? Continúa contemplando la belleza en tus ambientes y ofrece todo aquello que te resulte tedioso. Repite en tu corazón: “Reconforta el ánimo de tu servidor porque a Ti Señor, elevo mi alma”.

Con Jesús por la noche. Agradece y entrega. Aquieta el corazón y disponte a mirar lo vivido. Cada día es un regalo. ¿Qué motivos tuviste hoy para agradecer? ¿Qué momentos te llenaron de plenitud? ¿Qué personas te alegraron?  Agradece por ellas. Toma nota de lo más significativo del día. Entrega al Señor la jornada que termina.

martes, 1 de agosto de 2017

Santidad y belleza



Día 1

Con Jesús por la mañana. “La santidad es la perfección total: lo verdadero, lo bello y lo bueno dentro de uno mismo; un santo hace al mundo más rico, más bello, más bueno” (San Alberto Hurtado). Al inicio de este mes, ten presente en tu oración a los artistas, que con su creatividad contribuyen a crear un mundo mejor. También tú con tu trabajo abnegado y tus talentos puestos al servicio de tus hermanos estás llamado a embellecer el mundo. Cuida los detalles en tu tarea y ofrece el día por la intención del Papa.

Con Jesús durante el día. Jesús les dijo: «Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos que escuche» (Mt 13,43). ¿Tus actitudes invitan al seguimiento del Señor? ¿Das testimonio de tu fe a través del servicio a los demás? El amor, el bien y la belleza en este mundo dependen también de tu entrega y de tu trabajo. Repite en tu corazón: “Concédeme, Jesús, ser luz para los demás”. Continúa tu día ofreciendo tu trabajo al Señor.

Con Jesús por la noche. Repasa el día. Respira hondo y cierra los ojos. Repasa lo vivido desde el despertar. ¿Qué acontecimientos marcaron tu día? ¿Con quiénes te has encontrado? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿Con qué sentimientos cierras el día? Apunta una frase, una palabra, que te ayude a cerrar el día y pide por las intenciones y necesidades de las personas que encontraste hoy. 

lunes, 31 de julio de 2017

Para alcanzar amor



Día 31

San Ignacio de Loyola.

Con Jesús por la mañana. “Nuestra vida es un jardín por recorrer, en él somos invitados a encontrar las huellas de Dios y los signos más claros de su amor y misericordia. Cada uno de nosotros, lleva impreso en el alma un peregrino dispuesto a andar. En cada uno de nosotros, los acontecimientos de nuestras vidas esperan poder anunciarnos al Dios y Señor de la vida que pasó por nuestra historia derramando amor y gracia.” (Javier Rojas sj).  ¿Qué quieres agradecer a Dios especialmente? Comparte un tiempo gratuito con alguien que ames, celebrando la alegría de la vida. Ofrece lo que vivas por la intención del Papa. 

Con Jesús por la tarde. “Les contó otra parábola: El reino de los cielos se parece a la levadura que una mujer toma, la mezcla con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta” (Mt 13, 33). Hoy, día en que agradecemos a San Ignacio de Loyola su vida y su obra, pide ser como levadura en la masa para multiplicar de amor la vida de quienes comparten contigo. Reza con San Ignacio: “En todo amar y servir”. Actualiza el propósito de la mañana.

Con Jesús por la noche. Repasa los acontecimientos. Trae a la memoria los acontecimientos vividos desde las primeras horas del día. NO juzgues, sólo pasa por el corazón lo que has vivido hoy como si fuera una película. ¿En qué acontecimiento reconoces a Dios presente? ¿En qué momento diste lo mejor de ti? ¿Qué te propones para mañana? Pide ayuda a Dios.  

domingo, 30 de julio de 2017

Una decisión radical



Día 30

Con Jesús por la mañana. “Seguir a Jesús, es una decisión que debe involucrar todos nuestros hábitos, nuestras costumbres, nuestras elecciones y fundamentar nuestras renuncias. ¿Por qué no puedo vivir en paz? … porque vives mirando hacia atrás, lamentándote del pasado, sin mirar hacia adelante construyendo con Jesucristo una vida nueva. A vino nuevo, odres nuevos recomendó Jesús, en su evangelio. Y es cierto, mientras no acompañemos nuestra vida de fe con comportamientos, y hábitos adecuados, no lograremos gozar de la vida nueva que nos promete Jesús” (Javier Rojas sj). ¿Qué te dicen a ti estas palabras? Ofrece por la intención del mes. 

Con Jesús por la tarde. “El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel” (Mt 13, 44). Vivir al estilo de Jesús es una actitud que nos compromete por entero. ¿Qué vas descubriendo desde la mañana? ¿Qué tienes que dejar atrás para la vida nueva? Repite al ritmo de tu respiración: “Jesús, dame tu vida para vivir”.

Con Jesús por la noche. Revive tu historia. Al cerrar la semana repasa lo vivido en ella. ¿Ha habido novedades que te han ayudado a crecer? ¿Qué acontecimiento te ha llenado de gozo? ¿Qué sentimientos recuerdas con más fuerza? ¿Qué palabras aún te resuenan? ¿Recuerdas alguna imagen que quede grabada en el corazón? ¿Qué encuentros te han llenado de alegría? Agradece a Dios lo vivido y disponte a iniciar una nueva semana. .


sábado, 29 de julio de 2017

Vivir apasionadamente



Día 29

Con Jesús por la mañana. “Proclamar a Cristo no es sólo un deber sino un privilegio” (San Juan Pablo II). La amistad con Jesús es don que invita a ser compartido con los demás. Tal vez no te llamen las prédicas ni las lejanas misiones, pero sí estás llamado a vivir apasionadamente el regalo de tu vida, familia, amigos, trabajo y tantos más, creciendo y ayudando a más hermanos a crecer. Expresa tu cariño a los que amas y diles cuánto bien hacen a tu vida. Ofrece tu día por la intención del papa.

Con Jesús por la tarde. “Cuando el tallo brotó y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña” (Mt 13, 26). Las fragilidades, los defectos y los traumas son parte de nuestra vida. No se trata de arrancar lo que no nos gusta, sino de hacer crecer el trigo. Tu vida no es una carrera de perfeccionismo sino una historia de amor y servicio. Repite al ritmo de tu respiración: “Señor ayúdame a crecer en el amor a mis hermanos”.

Con Jesús por la noche. Descubre la novedad. Cada día es una oportunidad que trae novedades para ti y en ellas, Dios se te hace presente. Pasa por el corazón lo que has vivido, personas, acontecimientos, lugares ¿Cuál fue la novedad de Dios para ti hoy? ¿Cómo has vivido esas novedades? ¿Qué aprendiste? Agradece a Dios. 

viernes, 28 de julio de 2017

Portadores de luz



Día 28

Con Jesús por la mañana. “Todo bautizado es ‘cristóforo’, es decir, portador de Cristo, como decían los antiguos Padres. Quien ha encontrado a Cristo, como la Samaritana del pozo, no puede tener para sí esta experiencia, sino que siente el deseo de compartirla, para llevar a otros a Jesús" (Papa Francisco). Hazte consciente que Jesús te habita y que por ti quiere llegar a más hermanos. ¡Saca lo mejor de ti y Jesús brillará para los demás!  Sonríe y saluda cordialmente, pide con amabilidad y agradece, escucha primero y habla después. Ofrece lo que vivas por los hermanos alejados de la fe.

Con Jesús por la tarde. “Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta” (Mt 13, 23). Esos pequeños gestos que te propones mejorar en el trato con tus hermanos son signo de tu voluntad de dejar crecer en ti el estilo de Jesús. Repite al ritmo de tu respiración: «Deseo dar fruto cada día», mientras continúas poniendo en práctica el propósito de la mañana.

Con Jesús por la noche. Trae a las personas. Trae a la memoria a las personas que has encontrado hoy. ¿Cómo han sido esos encuentros? ¿Cómo fue  tu acogida? ¿Reconoces que las personas son regalos que Dios te acerca cada día? ¿Qué has podido hacer por los demás? ¿Hay alguien que necesite una disculpa? Agradece el don de la vida en ti y en tus hermanos.

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