sábado, 12 de agosto de 2017

María, toda hermosura



Día 12

Con Jesús por la mañana. “Artistas del mundo, que sus múltiples caminos conduzcan a todos hacia aquel océano infinito de belleza, en el que el asombro se convierte en admiración, embriaguez, gozo indecible. Que los acompañe la Santísima Virgen, la «tota pulchra», que innumerables artistas han plasmado y que el gran Dante contempla en el fulgor del Paraíso como belleza que alegraba los ojos de todos los otros santos” (San Juan Pablo II). Reconoce y agradece los aportes de belleza con que las mujeres han iluminado tu vida, y ofrece tu día por la intención del Papa. 

Con Jesús durante el día. “Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que, si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, podrían decir a esta montaña: muévete de aquí para allá, y se movería. ¡Nada sería imposible para ustedes!” (Mt 17, 20). ¿Confías o dices que confías, en el Señor? ¿Eres consciente de la presencia de Dios en medio de  las dificultades? María, tu madre es modelo de fe, a pesar de toda circunstancia adversa, ¡mírala! Al ritmo de la respiración, repite: “¡Creo Señor, pero aumenta mi fe!”.

Con Jesús por la noche. Bautiza el día. Serénate y toma contacto con tu interioridad. ¿Cómo ha sido tu día? ¿Qué imágenes han quedado grabadas en el corazón? ¿En qué momento has sentido plenitud? ¿Qué sentimiento habita tu corazón ahora? ¿Cómo llamarías a tu día y por qué? Toma nota y agradece a Dios lo vivido. 

viernes, 11 de agosto de 2017

La Cruz, expresión de amor



Día 11

Con Jesús por la mañana. “La señal del cristiano no es la espada, símbolo de la fuerza; tampoco lo es la balanza, símbolo de la justicia. La señal del cristiano es la cruz, símbolo del amor. Cuando uno ama, ¡con qué gusto se sacrifica! El cristiano, cuando quiere hacer una cosa con seriedad, no desprecia nunca la cruz” (San Alberto Hurtado). Al comenzar esta jornada de viernes, recuerda que Jesús, caminó con la cruz por ti y por toda la humanidad. Mantén una sonrisa al realizar las tareas difíciles de hoy y ofrece tu día por la intención del Papa para este mes.

Con Jesús durante el día. “Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 16,24-25). ¿Cómo enfrentas las dificultades con los demás? ¿Sabes renunciar a tus deseos por un bien más amplio? ¿Incluyes los deseos de los otros en la solución de los problemas? Repite al ritmo de tu respiración: “Señor, ensancha mi corazón”, mientras continúas aplicándote con amor a tus tareas.

Con Jesús por la noche. Recuerda a las personas y ofrece. Aquieta la respiración y cierra los ojos. Recuerda a las personas que acompañaron tu día. ¿Qué te han dejado esos encuentros? ¿Cuánto amor has demostrado en el trato? ¿Alguien necesita que le pidas perdón? ¿Qué te hubiera gustado que fuera diferente? Apunta lo que descubras y ofrece a todas las personas que estuvieron en tu día.

jueves, 10 de agosto de 2017

Arte y espiritualidad



Día 10

San Lorenzo

Con Jesús por la mañana. “Me dirijo a ustedes, artistas, para confirmarles mi estima y para contribuir a reanudar una más provechosa cooperación entre el arte y la Iglesia. La mía es una invitación a redescubrir la profundidad de la dimensión espiritual y religiosa que ha caracterizado el arte en todos los tiempos, (...) artistas de la palabra escrita y oral, del teatro y de la música, de las artes plásticas y de las más modernas tecnologías de la comunicación” (San Juan Pablo II). Agradece al Señor la vida de aquellos artistas que han impactado en tu vida. Ofrece tu día por la intención del mes. 

Con Jesús durante el día. “Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24). La vida tiene momentos de silencio, oscuridad y renuncias que tienen un mensaje para ti. ¿Estás abierto a recibirlos y aprender la enseñanza de la que están preñados? ¿Aceptas que a pesar de lo que hagas, hay resultados que no dependen de ti? ¿Cómo vives la entrega de tu vida? Repite con alegría: “Señor que sea tu voluntad”.

Con Jesús por la noche. Hazte consciente. Detén la marcha del día y aquieta el interior. Dios te acompaña en el camino, aprende a reconocer su paso para crecer en sabiduría interior. Trae a la memoria los acontecimientos y las personas que hoy pasaron. Agradece todo. ¿Cómo ha sido tu día? ¿De qué modo Dios se te ha hecho presente? ¿Qué has aprendido? ¿Hay necesidad de enmendar algo o pedir perdón? Toma nota de lo que resuena en tu interior.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Dios lo conduce todo



Día 9

Con Jesús por la mañana. “En la vida no hay dificultades, solo hay circunstancias. Dios lo conduce todo, y todo lo conduce bien. No hay más que abandonarse y servir a cada instante en la medida de lo posible” (San Alberto Hurtado). En las dificultades busca a Dios, Él está tan presente como en las bonanzas, guiándonos como un maestro. ¿Sirves en la medida de tus posibilidades, o regateas con el Señor? Ofrece las tareas de este día por la intención del Papa para este mes y responde amablemente a quienes te presenten inconvenientes.

Con Jesús durante el día. “Entonces Jesús le respondió: ¡Mujer, qué grande es tu fe! Que se realice lo que deseas. Y desde aquella hora la hija de esta mujer quedó sana” (Mt 15,28). ¿Sabes descubrir los signos de la presencia de Dios en las pequeñas rutinas del día a día? ¿Te encuentras con Dios en las tareas de tu vida? Al ritmo de tu respiración repite: “Señor mío, sé que me ves, que me oyes, que me escuchas”.

Con Jesús por la noche. Agradece y entrega. Aquieta el corazón y disponte a mirar lo vivido. Cada día es un regalo. ¿Qué motivos tuviste hoy para agradecer? ¿Qué momentos te llenaron de plenitud? ¿Qué personas te alegraron?  Agradece por ellas. Toma nota de lo más significativo del día. Entrega al Señor la jornada que termina.

martes, 8 de agosto de 2017

Belleza versus desesperanza



Día 8

Con Jesús por la mañana. “Sobre esta base, al concluir el Concilio, los Padres dirigieron un saludo y una llamada a los artistas: El mundo en que vivimos tiene necesidad de la belleza para no caer en la desesperanza. La belleza, como la verdad, pone alegría en el corazón de los hombres; es el fruto precioso que resiste a la usura del tiempo, que une a las generaciones y las hace comunicarse en la admiración” (San Juan Pablo II). Sonríe al saludar, en los encuentros, al hablar, al trabajar. La sonrisa embellece la vida compartida. Ofrece lo de hoy por los artistas.

Con Jesús durante el día. “Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús y le decían: Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios” (Mt 14,33). Ante las dificultades no mires el tamaño de las olas, pon tu mirada en el Señor que lleva el timón de tu vida. ¿Dejas que Jesús te ayude a transitar los problemas o te desesperas y te encierras en ti mismo? Mientras se desarrolla tu día, repite en tu interior: “¡Señor, sálvame!”.

Con Jesús por la noche. Repasa el día.  Respira hondo y cierra los ojos. Repasa lo vivido desde el despertar. ¿Qué acontecimientos marcaron tu día? ¿Con quiénes te has encontrado? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿Con qué sentimientos cierras el día? Apunta una frase, una palabra, que te ayude a cerrar el día y pide por las intenciones y necesidades de las personas que encontraste hoy.

lunes, 7 de agosto de 2017

Confianza en Dios



Día 7

Con Jesús por la mañana. “Acordémonos que Jesús es siempre el mismo: ayer, hoy y siempre. Vayamos a su corazón herido por la lanza y dejemos caer en él el fardo de nuestras culpas. Tengamos confianza –inquebrantable confianza– en que su amor infinito es más fuerte que todas nuestras miserias, que todos nuestros crímenes” (San Alberto Hurtado). ¿Dónde pones tu confianza? ¿En quién te apoyas? ¿Cultivas confianza con tus hermanos? La confianza que ofreces ayuda a la armonía en tus ambientes. Acércate a quien esté triste y ofrécele un espacio de escucha. Ofrece lo de hoy por la intención del mes.

Con Jesús durante el día. “Al desembarcar, Jesús vio una gran cantidad de gente, se compadeció de ella y sanó a sus enfermos” (Mt 14,14). La cercanía, el amor y la compasión ayudan a sanar heridas en la vida de tus hermanos. ¿Cómo te acercas a la vida de los demás? ¿Atropellas con exigencias o eres amoroso en el servicio? ¿Sanas o enfermas la vida de quienes tienes cerca? Repite al ritmo de tu respiración: “Jesús, dame tu manera de proceder”.

Con Jesús por la noche. Escucha tu corazón. Haz silencio interior, toma distancia de las actividades del día. ¿Qué movimientos interiores has experimentado hoy? ¿Paz, alegría, tristeza, enojo, esperanza, amor, confianza? ¿En qué ocasión has sentido con más fuerza la presencia de Dios? ¿Qué ha quedado en tu corazón al final del día? Apunta lo que descubras. Entrega tu descanso y disponte a iniciar una nueva jornada.

domingo, 6 de agosto de 2017

Belleza transfigurante



Día 6

Transfiguración del Señor

Con Jesús por la mañana. “Macario el Grande comenta del siguiente modo la belleza transfigurante y liberadora del Resucitado: «El alma que ha sido plenamente iluminada por la belleza indecible de la gloria luminosa del rostro de Cristo, está llena del Espíritu Santo... es toda ojo, toda luz, toda rostro»” (San Juan Pablo II). Permite a Jesús habitar tu interior y que la belleza de su vida transforme la tuya. ¿Haces lugar a Dios en tu día? Dedica un rato al encuentro con Jesús, quédate a solas y conversa con Él. Ofrece lo de hoy por la intención del Papa.

Con Jesús durante el día. “En presencia de ellos, Jesús se transfiguró: su rostro empezó a brillar como el sol y su ropa se hizo blanca como la luz” (Mt 17,2). ¿Qué refleja tu semblante? ¿Te dejas ganar por la tristeza? ¿Cultivas la alegría y sostienes en tu interior pensamientos que te ayuden a mantenerla? Recuerda que tus pensamientos programan tus estados de ánimo. Repite en tu interior: “Tú me amas Señor, por eso existo”, mientras mantienes el diálogo con Jesús.

Con Jesús por la noche. Recoge la semana. Vuelve a la calma y recoge tu semana. ¿Qué acontecimientos recuerdas con más fuerza? ¿Qué sentimiento ha predominado? ¿Qué encuentros te han alegrado la semana? ¿Qué has aprendido? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿De qué te arrepientes? Toma nota de lo queda en tu corazón y agradece. Disponte a iniciar una nueva semana.


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